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Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes

Miedo en la ciudad de los muertos vivientes

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  • Título original: Paura nella città dei morti viventi
  • Nacionalidad: Italia | Año: 1980
  • Director: Lucio Fulci
  • Guión: Lucio Fulci, Dardano Sacchetti
  • Intérpretes: Christopher George, Catriona MacColl, Carlo De Mejo
  • Argumento: Un cura se ahorca en el cementerio de Dunwich, abriendo así una puerta al Infierno que desatará el caos sobre la tierra.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

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En Nueva York, una médium es testigo en la distancia de cómo un clérigo se suicida en un viejo cementerio. Esto hecho marca la apertura de una de las siete puertas del Infierno en el pueblecito de Dunwich, dicen que edificado sobre las ruinas de Salem. Los muertos vuelven de la tumba comandados por el espectro del párroco, que esparcirá el caos por la pequeña población si alguien no lo detiene antes de la Noche de Difuntos, cuando el mal poseerá esta tierra desde el cementerio de Dunwich. ¿Un psicólogo? ¿La médium dada por muerta? ¿Un periodista lenguaraz? ¿Un barman miedoso? ¿Una pintora? ¿Quién será capaz de detener el horror?

La verdad que resulta difícil hablar de un clásico como éste y salirse del manido: “recomiendo verlo encarecidamente”. ¿Qué aportar sobre una película de la que se han vertido ríos de tinta y ha influenciado a cientos de directores desde su estreno en 1980? Hablamos del maestro Lucio Fulci, amado por muchos y denostado por otros tantos, un director italiano que, en un amaneramiento propio de los grandes artistas plásticos, siempre dio mayor preponderancia a la fuerza de sus imágenes que al sentido detrás de las mismas. Por si fuera poco, sus carencias técnicas y presupuestarias (estamos hablando de pura explotación italiana, muy alejada de los cánones de las grandes producciones de Hollywood), a veces también su desgana, jugaron en contra de sus aspiraciones, pues muchos entendemos que hasta la mejor de sus obras contiene demasiados fallos formales como para ser considerado “buen cine” en el sentido estricto de la definición. Es decir, ver una película de Hitchcock en la cima de su carrera es todo un prodigio de lo que se entiende por “buen cine”: contar una historia que atrape al espectador, que en cierta medida lo cambie y, especialmente, suspenda su realidad durante un corto fragmento de tiempo gracias a la magia de sus imágenes. Precisamente, contar una “historia” no se le daba bien a Fulci, sin hablar de las carencias de sus actores y demás compañeros de plató. Otra cosa es que realmente quisiera contar algo: con el tiempo he llegado a considerar a Fulci más como un pintor o un fotógrafo frustrado antes que como un buen cineasta. Seguir leyendo…

Lo mejor: Atmósfera soberbia, uno de los 10 mejores terrores oníricos de todos los tiempos.

Lo peor: Algunos destellos de comedia involuntaria rompen el genial ambiente.

The Victim

¿El sexo débil? ¡Y un cuerno!

The Victim Póster

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  • Título original: The Victim
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Michael Biehn
  • Guión: Michael Biehn, Reed Lackey
  • Intérpretes: Michael Biehn, Jennifer Blanc, Ryan Honey
  • Argumento: Dos chicas se meten en líos con un par de polis. Tras el asesinato de una de ellas, su amiga huye para encontrar la protección de un rudo misántropo.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Victim ext

Dos strippers tontean en el campo con dos policías cachondos. Naturalmente, la cosa de desmanda y una de ellas acaba con el cuello partido. Su compañera huye del lugar para dar con una cabaña ocupada por un tipo osco, pero extrañamente atractivo, que, tras dudar de ella, liderará una cruzada contra esos dos policías corruptos, los cuales ahora intentan acabar con su nueva amiga.

The Victim es un pequeño thriller extrañamente sobre hinchado por el protagonismo absoluto de Michael Biehn y su mujer (Jennifer Blanc). Biehn dirige, co-escribe y protagoniza (obviamente dejándose el papel más “molón” para él) una cinta que bebe de la explotación setentera (así a pelo diría que homenajea como puede a esos thrillers hiperviolentos con mucho sexo y carnaza fácil con venganzas femeninas de por medio) tanto formal como estéticamente, no solo intencionalmente, si no también por lo barato del acabado, que evidencia un presupuesto mucho menor del que pudiésemos esperar. Seguir leyendo…

Lo mejor: "El polvazo".

Lo peor: Lo inverosímil que luce Annie y sus malditos flashbacks.

Drive (BSO)

Cuendo el jinete pálido ya no cabalga, ahora conduce

Drive BSO Ext

Hay cien mil calles en esta ciudad. No necesito ruta. Tú me dices dónde y cuándo. Y yo te doy cinco minutos. En el transcurso de esos cinco minutos soy tuyo. Pase lo que pase. Para todo lo que sea un minuto antes o después, no cuentes conmigo. ¿Entendido?

NUNCA, os lo repito, JAMÁS, escuchéis una banda sonora si haber visto antes la película a la que orquesta. Porque entonces seréis incapaces de visualizar la sincronicidad entre imagen y partitura y en la mayoría de los casos asistiréis a un abúlico desfile de temas instrumentales que os dirán poco o más bien nada y estaréis desperdiciando la posibilidad de disfrutar de un espectáculo fabuloso donde la imaginación toma el poder de los sentidos.

CLIFF MARTÍNEZ: DRIVE IT AWAY, DRIVE IT AWAY NOW!

Este neoyorkino nacido en 1954, además de ser compositor de estupendas bandas sonoras para no menos magníficas películas como Traffic de Steven Soderberg, fue también conocido como batería componente de bandas míticas aún en activo como los ínclitos Red Hot Chili Peppers en sus comienzos. Pero pronto su talento desbordante le marcó el camino televisivo y cinematográfico llegando a la cumbre con esta alucinante BSO que os presentamos. No existe una continuidad espacio temporal en los temas presentados, y esto que puede descolocar a muchos, no hace sino aún más grande a esta BSO y a la película que orquesta, en mi opinión, una de las mejores de la historia del cine.

Sushi Girl

La venganza se sirve sobre un cuerpo desnudo

Sushi Girl Grande

Sushi Girl PosterFish ha pasado los seis últimos años entre rejas. Seis largos años callando sobre el robo que lo llevó a prisión y los otros hombres envuelto. La noche de su liberación, los cuatro hombres protegidos por su silencio lo esperan a las puertas de la cárcel: quieren invitarle a cenar como celebración por su flamante libertad. Lo que nos lleva hasta un opíparo ágape de pescado crudo y otras exquisiteces, servido sobre una bella mujer desnuda, que parece catatónica o entrenada para ignorar todo lo que suceda en el tatami privado, incluso aunque las cosas se pongan peligrosas. Los primeros compases de la cena preceden a un intercambio de torturas, reproches y sospechas por parte de los hombres reunidos, con el único objetivo de recuperar el botín del robo. Lo que ninguno sabe es que la clave está justo delante de ellos.

Cuando uno lee la sinopsis y contempla el trailer de Sushi Girl, debut de un desconocido Kern Saxton, se pregunta: “¿Dónde están escondidos Tarantino y Robert Rodríguez?”. Pero esa es solo la primera sensación porque a continuación se le ponen a uno los dientes largos, y no solo por ese festín japonés sobre una delicada piel pálida. Una película de acción cruda, envuelta en algas de thriller nori, con un acabado pulido, una banda sonora prometedora, tensión a raudales y un plantel de actores que a todos los aficionados del cine de género (terror, fantástico, explotation…) nos la debería poner dura.

Por si no fuese suficiente la presencia de una bestia parda llamada Tony Todd (La Noche de los Muertos Vivientes – remake –, Hatchet, Candyman, etc…), el papel secundario del rey de los secundarios malencarados, Danny Trejo, un Sonny Chiba que ha quedado grabado en nuestra memoria cinéfila como el maestro definitivo de las katanas, o la aparición del mítico (tanto positiva como negativamente) Mark “Jedi Inexpresivo” Hamill; tenemos que destacar la recuperación de Niah Hathaway que interpretó a Atreyu en la cinta que ocupó un importante rinconcito dentro de nuestro corazón infantil: La Historia Interminable. ¡Qué elenco!

Sin ser muy amigo del cine que se gastan de unos años a esta parte los señores Tarantino y Rodríguez, de los que Sushi Girl es clara deudora, he de reconocer que este proyecto me ha entusiasmado a la par que sorprendido, y se ha colocado inmediatamente en una de las cintas más esperadas, desgraciadamente sin fecha concreta de estreno, del próximo 2012.

Reminiscencias sementeras, tortura, sexo, mucha palabrería, locura, comida, violencia, conspiraciones, tipos duros y bellas mujeres forman parte de un cocktail muy interesante si el tratamiento que se le otorga es cuidado y respetuoso como el mostrado en un trailer que deja con hambre de más. Hambre de buen cine.

Ellos no pueden gritar

La realidad aterra más que la ficción

Ellos no pueden gritar Grandes

Ellos no pueden gritar PosterA finales del año pasado tuvimos el placer de comentaros sobre los primeros pasos de una producción argentina rodada en parajes únicos de la amazonia brasileña, y bajo la dirección de un oriundo como es Orange Cavalcante da Silva, que en su primer estadio venía llamándose Misterio en la Selva. Vindicta Films se destapaba con esta cinta como una productora joven, llena de talento y con ganas de dar un paso de gigante en cuanto a la realización de cine de terror – del que era sobradamente experta después de seis sangrientos cortos -.

Pues bien, siete meses después me congratula decir que el proyecto ha cobrado forma definitiva, ya con el nombre internacional de Ellos no pueden gritar, y comienza su exposición al gran público este largometraje donde, irónicamente, la nota dominante la ponen los gritos de los sufridos protagonistas. Basada en hechos reales, se promete como toda una provocación, dado su duro argumento y una atmósfera tan perturbadora como hipnótica. El mundo está lleno de horror, las personas son solo juguetes de su propia iniquidad – ya practiques el rol de víctima o de verdugo – y eso es lo que han querido reflejar en Ellos no pueden gritar nuestros buenos amigos de Vindicta Films.

Una cinta que sin lugar a dudas provocará reacciones enfrentadas y controversia allí por donde pase. Toda una carta de presentación que si se distribuye con cuidado y respeto puedo convertirse en otro nuevo empujón en el, agradablemente activo, cine latinoamericano. Muy pronto NO les oiremos gritar.

La historia gira en torno a un joven biólogo que viaja junto a unos compañeros a la selva amazónica en busca de hierbas medicinales para sus trabajos de investigación. A través de un guía regional, se adentran en la selva a bordo de un desvencijado barco. Durante el trayecto, el grupo de científicos se encuentra a unos sujetos practicando zoofilia con un delfín de agua dulce conocido como “boto cor de rosa”. Los científicos asustados intentan impedir el acto, sin darse cuenta de que sus vidas penden de un hilo al mezclarse con los degenerados locales.

Podéis encontrar más información y una gran cantidad de impactante fotogramas en su facebook.

The Violent Kind

La raza canibal

Violent Kind Poster

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  • Título original: The Violent Kind
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Mitchell Altieri, Phil Flores
  • Guión: Mitchell Altieri, Phil Flores
  • Intérpretes: Cory Knauf, Taylor Cole, Bret Roberts
  • Argumento: Al norte de California, en una granja asilada, un grupo de moteros ven sus celebraciones interrumpidas por posesiones demoníacas, rockabillies muertos y extraños fenómenos alienígenas.

64 |100

Estrellas: 3

the Violent Kind Grande

Cody, Q y Elroy son colegas hasta la muerte y miembros de una familia de moteros que remonta sus andanzas desde los sesenta. A estos chicos les gusta el sexo, la violencia, el crimen y las motos rápidas; pero aun les gusta más volver a casa para pasar el cumpleaños de su madre con la familia y el resto de la “crew”.

En la vieja casa perdida en el bosque, sede de tantas y tantas fiestas, los delincuentes habituales ahogan las penas en el bourbon derramado entre los senos turgentes de las strippers. Todo el mundo se relaja menos Cody, que se come los nudillos viendo como su ex-novia se lo monta delante de todos con el primer idiota que ha encontrado

Pero lo bueno se acaba tarde o temprano y todos vuelven para sus casas y caravanas como pueden. No pasa mucho tiempo en la casa familiar cuando Michelle, la ex de Cody, vuelve cubierta de sangre y en estado de shock. Algo extraño está ocurriendo en las montañas: luces anormales en el cielo, compañeros desaparecidos, ruidos siniestros entre los árboles. Cody y sus compadres ni siquiera sospechan que dejando entrar en casa a Michelle han dejado pasar algo más: la raza caníbal.

The Violent Kind es el segundo intento de The Butchers Brothers, lease Mitchell Altieri y Phil Flores, por realizar una película de terror de “casta”. Es decir, ese tipo de cintas que buscan al aficionado puro y duro, que no dejan lugar a equívocos y que se ruedan con un ojo puesto en los gustos personales de los autores, unos adictos de aupa al terror ochentero – a juzgar por su estilo – y otro en una narrativa más rápida y directa, acorde con los tiempos que corren. El primero de estos intentos fue la insatisfactoria The Hamiltons, cinta que pasó sin pena ni gloria por el año 2006 y de la que pronto tendremos una secuela llamada The Thompsons; podríamos decir que el trabajo de estos directores, ha seguido la progresión acorde con su estilo y han rodado, esta vez, una cinta más entretenida pero que no puede quitarse el sambenito de “intranscendente”; The Violent Kind supone una pequeña evolución, sobre todo a nivel técnico, con respecto a su primeriza obra, pero solo eso, puesto que sus defectos son demasiado evidentes y algunos aspectos arguméntales han sido descuidados de una forma casi incomprensible. Aunque la película se pueda seguir agradablemente, incluso contiene algunos momentos y personajes brillantes, el resultado final queda deslucido por una aparente falta de dirección.

No solo en la búsqueda del cine independiente autentico y de calidad se han embarcado The Butchers Brothers, también realizaron el insufrible remake de April Fool’s Day (el bueno de Manu seguramente aun se estará tirando de los pelos ante tamaño despropósito convertido en cinta barata y apestosa). Lo cual no habla excesivamente bien de la orientación o rumbo que estos cineastas han llevado en sus cortas carreras. Una falta de criterio, por así decirlo, que como comentábamos se ve reflejada en este, su proyecto más ambicioso.

Sinceramente, la película arranca con fuerza. Asistimos a las correrías de los protagonistas, que desde su papel de moteros salvajes nos muestran un recetario de fechorías – sobresalientes los títulos de crédito – con bastante gasto de acción y labia. Sin embargo, empiezan las primeras pegas: ¿Por qué han elegido a esos actores para los papeles protagonistas? Sin tapujos: son demasiado “guapitos” para pertenecer a una banda sanguinaria; además, si Cody hubiese pasado realmente una temporada en la trena, en el tiempo en que ocurren los hechos de la película tendría el culo como un bebedero de patos. Entendedme, no es que los muchachos (Cory Knauf – The Hamiltons – y Bret Roberts – Pearl Harbour, May – ) lo haga mal, pero carecen de cualquier credibilidad como miembros de la “crew”.
Además, resulta curioso que dada la importancia que los directores le han dado a la introducción de los personajes – todo un tercio del metraje se dedican a dibujar las personalidades y tribulaciones de la familia de moteros, como si de un remedo de Easy Rider se nos estuviese mostrando – no se hayan preocupado más por su endeble caracterización, y eso que otros elementos (banda sonora muy rockera, fotografía áspera, diálogos propios de tipos duros) han sido bastante mimados.

En definitiva, tenemos un tercio de metraje que podría corresponder con un drama o “explotation” ligero de bandas. Y entonces, en las postrimerías de la fiesta de cumpleaños de la madre de nuestros protagonistas, aparece Tiffany Shepis – viendo la filmografía de est< princesa de la serie-z uno se pregunta cuando duerme esta pequeña morenaza – cubierta de sangre cual Carrie pechugona, y la película se convierte en un remedo de Evil Dead y El exorcista; así, sin más.

Este cambio radical es bastante agradecido, cargado de tensión, y destacado dado que el acabado visual mantenido durante toda la película, se ve más explotado en los tramos de sangre e histeria – entre sexies y desquiciados – protagonizados por una excelentemente poseída Tiffany/Michelle. Ahora, no esperéis explicaciones; el nudo de la película es un vagar sin mucho sentido alrededor de la cama de la “enferma” y la cabaña súbitamente vacía; con el añadido de breves pinceladas acerca de una amenaza mayor que la hambrienta –de carne en cualquier formato, preferentemente en barra – ex-novia de Cody.

Casi diría que la parte central de The Violent Kind es lo menos interesante; pronto vemos un error que siempre me ha parecido muy molesto, y demasiadas películas de terror cometen: ¿en que queda el desarrollo inicial de los personajes? En nada. El cambio de tercio es tan brusco que Cody y sus amigos podrían ser motoristas, universitarios o, incluso, payeses. Si la intención de los “hermanos carnicero” era enfrentar a tipos duros contra una amenaza monstruosa – recordemos que hasta este punto la amenaza no son más que luces en el cielo y una mujer con instintos caníbales -, para evitar los cansinos tópicos de la yuxtaposición de “universitarios vs zombies mutantes del espacio exterior”… pues la verdad es que han conseguido todo lo contrario. Los personajes se convierten en los típicos pollos sin cabeza dando vueltas por el set de rodaje, donde las reflexiones sobre su condición de miembros de una banda de moteros quedan en un remoto plano, sin interés alguno.
Toda una pena porque la dosificación de pistas que aclaren lo que realmente ocurre en el bosque, contiene bastante misterio y una fuerza estética innegable. También Tiffany Shepis se esfuerza en crear una atmósfera malsana realizando una actuación física muy “demoniaca”, que hubiese conseguido mayor efecto de no haber sido tan tópica: a estas alturas, el concepto “jóvenes atrapados en una casa” requiere algo más eficaz que la Shepis para llevarse toda nuestra atención.

Así vamos avanzando hacía la parte final de la película, cuando hacen acto de presencia los verdaderos protagonistas de la película: personas desaparecidas en los cincuenta, que acusan un “look” decididamente “rockabilly”, el cual casa muy bien con el entorno conceptual en el que se ha desarrollado todo el metraje. No entraré en el análisis de lo que significa la presencia de estos “abducidos” porque directamente estaría destripando lo más interesante, tanto a nivel argumental como narrativo (y es que repito: la escena donde esta “troupe” de siniestros “rockeros”, “teddy-boys” y “pin-ups” despliegan todo su potencial y discurso, es el momento álgido, junto al epílogo, de la historia). Sin embargo, su presencia provoca otra cansina ruptura expositiva, que introduciendo nuevos elementos completamente distintos a las ideas propias desarrolladas tras una hora de asistir a los descubrimientos de “Cody and Cia.”, nos muestran otra película de la que creíamos estar viendo. En este caso, algo más cercano a “La Invasión de los Ultracuerpos”, aunque juro y perjuro que la información suministrada por el guión de “The Butcher Brothers”, hace esta afirmación anterior poco menos que risible. Dejamos atrás las posesiones y los muertos-vivientes – sí, aquí hay sitio para todo – para entrar de lleno en el terreno de la ciencia-ficción macabra; aunque de una forma para nada satisfactoria y profunda.

Las piezas no terminan de encajar, todo está cogido por los pelos y se hace insistente la pregunta de “si ahora la narración avanza en esta dirección, ¿qué sentido tenía lo que han contado hace veinte minutos?” Pues una razón de ser puramente estética. En ese terreno, reconozco que Mitchell Altieri y Phil Flores han trabajado bien su película – hago un inciso para remarcar unos efectos especiales espectaculares para el presupuesto de una producción independiente – ; no obstante, el error ha sido intentar llamar la atención sobre un guión nacido de la mezcla de todos los elementos que han podido incluir sin resultar pedantes, pero sin preocuparse realmente de lo que estaban contando; que al final es demasiado simple. Y eso que el epílogo, los diez últimos minutos, son donde se intentan responder atropelladamente las dudas que tantas piezas de un puzzle, aparentemente incompatibles, nos habían generado. A este respecto, no se puede poner ninguna pega: un final interesante, morboso e inquietante que logra subir enteros a un guión que parecía perder el rumbo por momentos.

The Violent Kind no es una mala película, tampoco consigue superar la intranscendencia de un producto demasiado ambicioso argumentalmente; lo que para unos es una fortaleza para otros es una debilidad; y los “hermanos carnicero” deberían dosificar mejor sus ideas para que sus cintas no fuesen un mero espectáculo visual – además limitado – y trabajar más a los personajes con un propósito claro, aprovechando los elementos obviamente destacables en detrimento de otros – a uno le cuesta entender que con el potencial que tenían el grupo de “rockabillys” de los cincuenta, se les haya olvidado, relativamente, con el objetivo de mostrar y mostrar y mostrar a una Tiffany Shepis poseida -. Una cinta recomendable para tardes aburridas, y para amantes del subgénero de “atrapados in da house”, siempre que sepáis apreciar el valor individual de las premisas fantásticas – incluso del principio puramente motero – que se nos presentan, antes que el conjunto algo confuso. El balance final es positivo pero molesta esa sensación de fuerza bruta desaprovechada y, dentro de nuestras cabezas, el guión se demuestra con una falta de cohesión hiriente que termina por aburrir al espectador con años de experiencia.

Abducidas hasta devorarnos a nosotras mismas…

Lo mejor: El mejunje de subgéneros. En el último tramo de la película todo toma buen ritmo, merced al giro argumental que traen los “rockabillies from hell”.

Lo peor: El mejunje de subgéneros. Una introducción de personajes que no llega a aportar mucho y momentos de obligada transición entre los subgéneros que aburren.

Dear God No!

La explotación elevada al cubo

Dear god no

dear no god poster”The Impalers” son una de las bandas de moteros más crueles de los Estados Unidos. A su paso, ni la hierba ni el vello púbico vuelven a crecer; asesinatos, violaciones, estupro… todo es poco para ellos.
Tras un enfrentamiento casi mortal con sus rivales, los “Satan’s Own”, los supervivientes deciden lamerse las heridas en una cabaña perdida de las montañas; cerca, justo al norte de Georgia. Allí, los habitantes de la casa, sometidos a la brutalidad de los motoristas, rápidamente dan la vuelta a la tortilla, revelándose como una familia de pertubardos, liderada por un científico loco y su jorobado ayudante.
Afuera, los gruñidos de un ser hambriento de carne humana, que bien podría ser el verdadero “Big foot”, impiden la salida de la banda.
Entre la espada y la pared, planean vender cara su vida…

¡Bueno! Vaya sorpresita parece salir de la nada. Un auténtico explotation bizarro de “tromatico” argumento. Sin hacer ruido, llegan las primeras imágenes y trailer de una nueva gamberrada, tanto independiente como estadounidense, llamada Dear God No!; o si lo preferís,“The Bigfoot Massacre”, como también se la conoce.

Apostando claramente por el elemento visual y la mezcla de diferentes subgéneros – explotation, grindhouse, roadmovies, gore, rape & revenge, comedia… -, ha sorprendido a propios y a extraños con el cuidado arte gráfico y el esfuerzo, todavía más loable habida cuenta de su limitado presupuesto, en todo lo relativo a su diseño. No hace falta más que ver su colección de pósters, de la cual tenéis alguna muestra un poco más abajo, destacando por encima de todos el confeccionado para un hipotético mercado mexicano.

dear god no coleccion

De la mano de James Bickert, cineasta underground que desconocía completamente, llega este homenaje al cine de los “drive-in” setenteros, pero de una forma muy alejada de las “tarantinadas” que han revitalizado, en los últimos años, este tipo de cine. Filmada íntegramente en 16mm y usando efectos especiales protésicos “a la antigua”, promete ser excesiva, violenta, hiriente, obscena, demente, hilarante, insultante y mucho más. Y para ello cuenta con buenas armas: moteros ultra violentos adoradores de Satán, científicos nazis chiflados, enfermeras mutantes de pechos gigantes, un “big foot”, pechos a go – go, guitarras distorsionadas, sangre, muerte, sangre, caos, sangre, sangre… ¡¡¡solo falta el jodido Elvis!!!

Toda una sorpresa, de la que esperamos oír más mientras termina su post-producción y calentamos los motores de nuestras “burras”, ante la extensa ruta de festivales especializados que se otea en el horizonte otoñal. Sin duda, dará que hablar…

Beach Creature

Trikinis ensangrentados en las playas de Indonesia

Beach Creature Grande

Beach Creature PosterCuando uno presenta una noticia bajo la sombra de semejantes… fotogramas, no puede más que pedir disculpas al encantador sector femenino de Almas Oscuras por traer novedades de baja estofa cuyo único interés son los cuerpos (mayoritariamente de mujeres) de buen ver y cuatro escenas divertidas, a la par que gratuitamente sangrientas, con un monstruo “muerde culos”. Dejando a un lado la eterna polémica de que sexo muestra más sus encantos en pantalla, Beach Creature se trata, obviamente, de una explotación directa de Piranha 3D, cuya reseña pronto publicaremos en ésta vuestra playa. Así que estamos ante una serie “B” cuyo verdadero protagonista debería ser la criatura marina carnívora diseñada con más imaginación que presupuesto; un proyecto (casi) digno de la propia Asylum, pero con un toque exótico: su procedencia, ni más ni menos que Indonesia.

De las manos de Rizal Mantovani, prolífico director de video-clips y series B cuyo mayor “honor” es contar en su haber con la saga Kuntilanak, se estrenará en su país natal este diecisiete de Febrero; aunque supongo que pasará sin pena ni gloria por las retinas febriles de cientos de jóvenes asiáticos con exceso de hormonas, tengo claro que con el frío invernal que cubre buena parte de España, las paradisíacas tomas de cuerpos bien torneados bajo el ataque de ese ser inclasificable han prendido un ligero fuego en mi interior, que espero capaz de ayudarme a sobrellevar la espera del tan ansiado verano…

Hasta la próxima película de terror, aquí me quedo al resguardo de las palmeras, sorbiendo un daikiri, mientras esas muchachitas juegan al volley-playa entre grititos de excitación… ¡RRINNNNGG! ¡Vaya! ¡Espera! Es el maldito despertador, son las seis de la mañana y mi jefe espera sentado en su mazmorra a que atraviese media ciudad helada para fustigarme con sus ratios de productividad… ¡ojala la criatura playera se lo hubiese llevado a él!

Cuatro amigos se aventuran ansiosos en un viaje para conocer la playa de Virgin Beach, una exclusiva atracción turística comprada por un joven empresario. Lo que nadie sospecha es que en un pueblo cercano se ha liberado el Jenglot, una criatura marina con predilección por la carne humana, que se supone guardián de la pureza de las playas donde habita. Pronto empieza la caza que limpiará de sexo, drogas y música techno las sagradas costas del Jenglot