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Howl

Desconfía del transporte público

howl

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  • Título original: Howl
  • Nacionalidad: UK | Año: 2015
  • Director: Paul Hyett
  • Guión: Mark Huckerby, Nick Ostler
  • Intérpretes: Elliot Cowan, Rosie Day, Calvin Dean
  • Argumento: Los viajeros de un tren de largo recorrido se enfrentan a clan de bestias hambrientas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Las expectativas por conocer el nuevo paso en la carrera de Paul Hyett, el especialista en maquillaje y efectos especiales que desempeñó dicha labor en títulos tan importantes como The Descent, Eden Lake o The Children, y que debutara como director en 2012 con la excepcional The Seasoning House, eran muy elevadas. Y dichas expectativas, por mi parte, no hicieron más que crecer cuando se anunció, finalmente, que el proyecto en el que estaba enfrascado se titulaba Howl (aullido) y transcurría en el interior de un tren cuyos pasajeros eran asediados por una jauría de licántropos poco amistosos. En ocasiones como esta mi mente suele actuar de manera bastante simple, hasta acabar jugándome una mala pasada. Esto venía a ser, más o menos, lo que un servidor esperaba de Howl: “Toda la intensidad y la fuerza bruta de The Seasoning House puesta al servicio de la películas de hombres lobo definitiva. Brutal.” ¿Expectativas cumplidas o un nuevo jarro de agua fría? Veamos…

Un tren de larga distancia detiene su marcha repentinamente. El conductor desaparece y los servicios de rescate, debido al mal tiempo, tardarán alrededor de 4 horas en llegar al lugar donde el tren ha quedado varado. Los pasajeros se debaten entre esperar la ayuda o recorrer a pie los pocos kilómetros que les separan de la próxima estación. Pero pronto se darán cuenta de que abandonar los vagones no es una buena idea. Unas bestias inhumanas les acechan y harán todo lo posible para que nadie salga con vida del maldito tren. Seguir leyendo…

Lo mejor: Entretiene... que no es poco.

Lo peor: Le falta fuerza.

Late Phases

El más duro del asilo

late phases

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  • Título original: Late Phases
  • Nacionalidad: USA | Año: 2014
  • Director: Adrián García Bogliano
  • Guión: Eric Stolze
  • Intérpretes: Nick Damici, Ethan Embry, Lance Guest
  • Argumento: Un curtido veterano de guerra es trasladado a un asilo donde se han dado ataques de extraños animales
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

late phases

Uno siempre es escéptico antes de una nueva película de un tema tan manido como el de la licantropía. Pero lo cierto es que las dos últimas que me ha tocado ver son de nota. Tal vez sea que al no ser un nicho del terror que me apasione especialmente, sólo escojo aquellos títulos con garantías, y por ello causan una buena impresión. El caso es que tanto Wer (2013) como esta Late Phases (2014) son películas meritorias, y no sólo dentro del terror, sino en términos absolutos.

Late Phases es un rara avis dentro de las películas de género en muchos aspectos. Para empezar el protagonista es un anciano, de la vertiente más dura y curtida. El capaz Nick Damici da en el clavo con su papel de veterano de vuelta de todo, con un físico impresionante para su edad (55 años) y un acento 100% de Brooklyn (habrá de verse en versión original, para sacarle todo el jugo). Recuerda peligrosamente al personaje de Kowalski de Gran Torino, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood, con una personalidad huraña y gruñona paralera a su valentía y calidad humana. El resto del reparto también se abstiene de rostros bellos y jóvenes, para traernos al antiguo habitual de películas de insituto noventeras Ethan Embry (más metido que nunca en el terror/thriller desde las violentas The Guest y Juegos Sucios) y bastantes ancianos (lógica a nada que se lea la sinopsis, y uno sepa que todo transcurre en un complejo residencial para jubilados, o a lo sumo en los aledaños del mismo). Seguir leyendo…

Lo mejor: Prota inusual pero más que carismático. Suspense dosificado con finura

Lo peor: Desarrollo de la acción muy plano y lento para paladares modernos.

Cuando despierta la bestia

Si te depilas, no eres feminista...

cuando despierta la bestia

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  • Título original: When animals dream
  • Nacionalidad: Dinamarca | Año: 2014
  • Director: Jonas Alexander Arnby
  • Guión: Rasmus Birch
  • Intérpretes: Sonia Suhl, Lars Mikkelsen, Sonia Richter
  • Argumento: Cuando Marie descubre que su cuerpo comienza a sufrir extrañas transformaciones, busca respuestas ligadas al oculto pasado de su familia.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

cuando despierta la bestia

Podéis alquilar “Cuando despierta la bestia” en Películas de Cine Online.

Hace unos años, en el 2008, una pequeña joya del cine sueco llegó a las pantallas para demostrar que en el mundo de los vampiros no estaba todo dicho; Déjame entrar abordaba la trama vampírica con sensibilidad e inocencia y a la vez sin evitar la violenta y terrible condición de su protagonista femenina. Lo hacía con lentitud, desarrollando los personajes y explotando las cualidades interpretativas de su reparto de una forma que es poco habitual en el cine de género. Puede gustar más o menos, pero son pocas las voces que le quitan importancia a ese título que, además, contó con un más que digno remake norteamericano… Pues bien, la cinta vecina (Dinamarca) que nos ocupa hoy podría ser una suerte de versión licántropa de la que en su momento nos dejó asombrados. Pero antes de alimentar un hype que no le sentará nada bien tengo que avisar que, aunque ambas tienen ciertas semejanzas, los resultados e intenciones distan, siendo ésta algo inferior a la cinta sueca.

Marie (Sonia Suhl) es una joven adolescente que está empezando a experimentar extraños cambios en su cuerpo; unos cambios que la hacen temer que la rara enfermedad de la que padece su madre esté reproduciéndose en su organismo. No es la única que tiene miedo: Su padre (Lars Mikkelsen) la vigila constantemente y el resto del pueblo la trata con miedo o, lo que es peor, con manifiesta repulsa. Extraños acontecimientos en la aldea revelarán un secreto el destino que la aguarda. Seguir leyendo…

Lo mejor: Es original, bien realizada y cuenta con buenas interpretaciones.

Lo peor: Su ritmo no ayuda a su digestión y en su segunda mitad hace concesiones al cine comercial que tal vez no eran necesarias.

Wer

El director de The Devil Inside conoce a los licántropos

 Wer

Lo han vuelto a hacer. Al menos, lo han intentado. Ya veremos como les sale la jugada esta vez. Hablamos de Wer, la nueva película de William Brent Bell, director, al que de nuevo ayuda en el guión Matthew Peterman. ¿Y quienes son estos dos? Pues los principales responsables de la, siempre lo diré, infravalorada The Devil Inside (2012), mockumentary demoniaco que contando con un exiguo presupuesto de un millón de dólares se hizo con 100 en taquilla. Claro que tal éxito se debió, sobre todo, a una campaña publicitaria acertada que creó un elevado interés materializado en el fin de semana de estreno. De hecho, en Estados Unidos el 63% de los 53 millones que terminó recaudando se consiguieron en los tres primeros días. El principal motivo del desinterés posterior se debió a unas críticas horribles y unos comentarios del público todavía peores. Se llegó a hablar de la peor película del año. Nada más lejos de la realidad. En lo que a mí respecta, con sus obvios errores y limitaciones, The Devil Inside nos presentó a un cineasta que sabe como entretener e impactar utilizando el tan sobado estilo mockumentary. Sin sorprender, pero siendo honesto y eficaz con lo que se pretendía: exorcismos brutales y algún que otro susto interesante. El porqué tantos se sintieron engañados es algo que me sigo preguntado.

Tras un brutal asesinato en la Francia rural, un mendigo es detenido y acusado del crimen. Creyendo en la inocencia de su cliente, la abogada Kate Moore decide enfocar todo desde un punto de vista científico para echar por tierra la acusación. Pero tras indagar en el pasado familiar de su defendido todo sugiere que están ante el renacimiento de una leyenda ya olvidada…Seguir leyendo…

Dylan Dog: Dead of Night

Vampiros, zombis, licántropos, un soso y su voz en off

Dylan Dog: Dead of Night

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  • Título original: Dylan Dog. Dead of Night
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Kevin Munroe
  • Guión: Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer
  • Intérpretes: Brandon Routh, Anita Briem, Sam Huntington
  • Argumento: Un nuevo caso obliga a Dylan Dog a regresar al mundo de lo sobrenatural en compañía de su ayudante Marcus.

54 |100

Estrellas: 3

Dylan Dog Dead of Night

Ya dejé claro en su momento que no era la persona más adecuada para reseñar la adaptación cinematográfica de Dylan Dog. Hoy me reafirmo en aquella primera impresión. ¿La razón? Sencilla. A pesar de haber oído hablar de Dylan Dog en multitud de ocasiones y de creer, erróneamente, que Mi novia es un zombi (“Dellamorte, Dellamore”, 1994) era una primera adaptación de las aventuras del pesonaje de Tiziano Sclavi; la triste realidad de todo este asunto es que un servidor jamás ha leido un solo cómic de Dylan Dog. Por lo tanto mi desconocimiento del personaje, antes de ver la película, era prácticamente absoluto.

Dylan Dog es un investigador privado venido a menos que malvive en las calles de Nueva Orleans con casos de poca entidad. Sin embargo esconde un pasado reciente muchísimo más interesante. Tiempo atrás fue un detective paranormal que mediaba entre los asuntos de los no-muertos (cajón desastre que incluye vampiros, licántropos, zombis y demonios); hasta que la trágica muerte de su amada le llevó a renunciar al cargo. En la actualidad, un nuevo caso con chica guapa de por medio, le empujará de nuevo a la senda de lo sobrenatural en compañia de su ayudante Marcus.

Pastiche con apariencia de serie B (aunque por lo visto con presupuesto de serie A) a medio camino entre la aventura sobrenatural, la comedia negra y el film noir o cine negro; Dylan Dog: Dead of Night destaca tanto por su variedad de monstruos, maquillajes, prótesis y efectos artesanales (se agradece que no huela todo a renderizado de píxeles) como por la simplicidad casi infantil de la historia que nos cuenta.

La voz en off del propio protagonista nos conduce a través de una trama completamente plana, sin sorpresas, sin giros, sin prácticamente ningún elemento que no resulte absolutamente predecible. No hay nada que resulte mínimamente innovador o que se aparte, ni que sea un poquito, de ese enorme lugar común que es la película en sí misma.

A una historia “justita” que en ningún momento es capaz de despertar el entusiasmo (ni el interes) del espectador, debemos sumarle la presencia de un sosainas de categoría como es Brandon Routh, desempeñando el rol protagonista de Dylan Dog. Como ya dije al inicio de la reseña, desconozco casi por completo al personaje de Sclavi, pero me niego rotundamente a creer que el Dylan Dog de los comics adolezca de una falta de personalidad y carisma tan acusada como la mostrada por Brandon Routh en su actuación. Y si algún fan de Dylan Dog me corrige haciéndome ver que Routh ha sabido captar, a la perfección, el espíritu del personaje… por supuesto no tendré ningún inconveniente en tragarme mis palabras y hacerme socio del club de fans del fornido acotr norteamericano a modo de penitencia.

Por lo tanto, y llegados a este punto, contamos con una trama pésima y un protagonista que no da la talla. Y sin embargo Dylan Dog: Dead of Night logra un aprobado… raspado, pero aprobado al fin y al cabo. ¿El secreto de Dylan Dog: Dead of Night? Pues que entre tanto vampiro, hombre lobo, demonios y zombis deseando triunfar en el Club de la Comedia, resulta complicado aburrirse.

Kevin Muroe, director de la película, sacrifica la coherencia y el atractivo de una buena historia en favor de la acumulación de monstruos y el humor negro (y, en muchas ocasiones, algo chusco); y eso acaba provocando que el espectador, a menudo, esté esperando la próxima bufonada del zombi de turno sin importarle un pimiento el desarrollo de una trama que no da más de si. Pero, sin embargo, también hay que reconocer que ese humo negro al que hacía referencia, en ocasiones, tiene su gracia. Algunos chistes a costa de los siempre maltratados zombis confieso que me hicieron reir. Y así, sin demasiados esfuerzos, llegué al final de una película que, sin lugar a dudas es de las de “usar y tirar”, pero que en ningún caso es susceptible de provocar efectos dañinos permanentes en la mente del espectador. En otras palabras: Dylan Dog: Dead of Night no pasará a la historia del género; pero en una calurosa noche de verano en la que no tienes otra cosa más interesante que hacer… la película entretiene.

Otra cosa distinta es que dicho espectador sea un fan acérrimo del Dylan Dog de los cómics. En ese caso habría que preguntarle si una retahíla de monstruos y chistes con mayor o menor gracia, son suficientes para otorgarle un aprobado justo a la adaptación cinematográfico de tan ilustre personaje… mucho me temo que no (por ahí leí una descripción de la película a cargo de un presunto fan de los cómics que me hizo gracia y que decía algo así como… “Dylan Dog para los fans de Buffy Cazavampiros… ¡jódete Hollywood!”):

Lo mejor: A pesar de todos los pesares... logra entretener.

Lo peor: Lo absurdo, pueril e infantil de la historia que nos cuenta y el poco carisma de su protagonista.

13Hrs

Licántropos pobretones de la Inglaterra profunda

13Hrs Poster

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  • Título original: 13Hrs
  • Nacionalidad: Inglaterra | Año: 2010
  • Director: Jonathan Glendening
  • Guión: Adam Phillips
  • Intérpretes: Isabella Calthorpe, Tom Felton, Gemma Atkinson
  • Argumento: Sarah regresa al caserón familiar en la Inglaterra profunda para recuperar sus raíces durante unos días. En la decrepita mansión, y bajo una tremenda tormenta, se deberá enfrentar junto a sus hermanos a un ser que guarda un terrible secreto

54 |100

Estrellas: 3

13Hrs Grande con Gore

Sarah Tyler vuelve desde L.A. a su Inglaterra natal para volver a reencontrarse con la familia. En la oscura y tormentosa noche llega hasta la perdida mansión familiar que su padre intenta mantener a flote infructuosamente. Los recuerdos la abruman al llegar al desvencijado caserón; como siempre, su madrastra no está en casa. Desde que puede recordar, ella se marchaba al menos una vez al mes para poner en orden sus asuntos de escritora, y justo se marchó antes de la llegada de Sarah. Nada ha cambiado, y es que tan lejos de la ciudad las cosas marchan más despacio. Sus hermanos y hermanastros seguramente continuarán sin crecer, merced a las frecuentes discusiones entres sus padres. Le resulta difícil echar de menos el húmedo ambiente, la tristeza y la soledad de la enorme propiedad.

Precisamente, en el granero donde tanto tiempo paso con ellos, encuentra a los chicos borrachos y perdiendo el tiempo mientras el patriarca duerme las penas provocadas por su distante esposa. Entre bromas, impertinencias y reproches para con la hermana “perdida” intuyen que algo perturba las tinieblas. Asustados, todos los hermanos descubren el cadáver eviscerado de su padre. Pronto se ven sometidos al acoso de un enorme animal o criatura hambrienta que solo ansia probar sus blandas y rosadas entrañas. ¿Podrán sobrevivir trece horas siquiera entre los recovecos de la destartalada casona?

Con 13Hrs volvemos a reencontrarnos con uno de los iconos terroríficos más marginados del siglo veinte, solo a un paso de las momias. Os hablo del licántropo. A pesar del reciente, y sobre-producido, remake del clásico The Wolf Man (Joe Johnston, 2010) es innegable que frente a zombies, vampiros o fantasmas varios, el mítico representante de esa furia reprimida que todos llevamos dentro, se ha llevado la parte de pastel más pequeña del terror cinematográfico. O bien se ha vejado esta legendaria figura en productos mediáticos como la saga Underworld o simplemente se conforma con sobrevivir en producciones casposas de medio pelo incapaces de satisfacer a nadie (¿Dónde están Rob Zombie y su estupenda esposa Sheri Moon cuando necesitamos mujeres lobo de las SS con desesperación?).Y aunque en contadas ocasiones encontremos productos decentes, 13Hrs no llega a satisfacer ni nuestras ansias cinéfagas ni ese mismo deseo reprimido que a alguno los convierte en un lobisome las noches de luna llena…

Tan solo estamos ante una cinta independiente británica, dirigida por un tal Jonathan Glendening, que te deja esa amarga sensación de constante “quiero y no puedo”. Siempre intento alejarme todo lo posible de producciones multimillonarias sospechosas en su obvia orientación comercial, y prácticamente son el noventa por ciento de los estrenos en pantalla grande, pero reconozco que las cintas independientes actuales no son el reducto de originales ideas de antaño (cada cual elegirá su década favorita, en mi caso serían los ochentas). No obstante, cuando escasean los argumentos novedosos y el presupuesto, siempre he pensado que lo mejor para un cineasta es engañar al espectador usando inteligentemente las limitaciones impuestas. Es decir, contar una idea sencilla con convicción y empaquetando el resultado final con la máxima dignidad posible; planificar al detalle las escenas y elegir actores con ganas suele dar buen resultado (véase las buenas críticas recibidas de la todavía más humilde La Casa Muda). Si hablamos de una película donde una bestia misteriosa, que desde el primero minuto reconocemos como una especie de licántropo, se dedica a comerse jovencitos un tanto histéricos; lo más lógico sería jugar correctamente con las muertes y trabajar la visceralidad de la criatura en primer plano. Pues no amigos, dicha agresividad es solo intuida, no esperéis abundancia de escenas macabras ni siquiera en la parte final. Los ataques espasmódicos de la cámara-licántropo nos llegan a menudo en visión subjetiva o fuera de plano y siempre mal representadas: rápidos, movidos, borrosos y todo para ocultar que no hay presupuesto para animatrónicos de calidad (es que me acuerdo de En compañía de lobos y me echo a llorar). Imposible complementar así la historia plana, que tampoco mala, del desconocido Adam Phillips. Ni siquiera el misterio final, la identidad del acechador, ni los secretos que parecen ocultar la familia Tyler son trascendentes o impactantes, nada llega a detonar como uno espera durante el desangelado metraje. Eso sí, se ha acotado correctamente el argumento de tal forma que no veremos giros chirriantes. Tampoco tendremos que soportar demasiado, y esto es un alivio, a los personajes más odiosos puesto que la carnicería apenas intuida se va sucediendo a buen ritmo.

El acoso que vivimos en primer plano junto a Sarah y sus hermanos, va dejando un surtido de tópicos acuciantes. Más si cabe, cuando se anuncia a bombo y platillo la producción por parte del mismo equipo que rodó Dog Soldiers. A estas alturas del séptimo arte todavía me sorprende el uso de estos reclamos cuando lo único que consigues es ponerte en evidencia. Dog Soldiers acierta donde 13Hrs ni siquiera se atreve a llegar: atmósfera tensa y abundante sangre. Aunque haya poco que contar se trata de hacerlo con garra, nunca mejor dicho. Y es que un detalle ya nos debería hacer sospechar, si yo tan solo hubiese indagado antes… Una de las actrices, la bella Gemma Atkinson, es famosa en el Reino Unido por su relación con un futbolista de élite portugués, participar en series de moda, aparecer en algún reality y sus proverbiales fotos ligerita de ropa. Por lo que no es famosa precisamente es por sus dotes interpretativas… ¿no os hace sospechar lo peor? ¿Qué pensaríais de una película en la que participase Malena Gracia?
Aunque siendo justo reconozco que la faceta actoral no es la peor faceta de 13Hrs.

Tampoco la banda sonora, efectos de sonido, iluminación y otros pequeños detalles son “inaguantables”, pero en general todo se sitúa dentro de unos parámetros limitados por el vil metal. Tal vez más recursos hubiesen potenciado una historia gótica con aires modernos, que los amantes de la literatura clásica (y simple, ¿por qué no?) hubiésemos sabido disfrutar. Sin embargo, estamos otra vez más ante una cinta intrascendente cuya mejor anécdota es la presencia de una actriz surgida del mundo “rosa” y cuyas curvas no consiguen distraernos de hora y media mal resuelta y carente de acción real…
Si odias ver una cámara, usando un cutrecillo filtro rojo, corriendo detrás de personajes planos… ya sabes hacia donde sería mejor mirar: la luna está en lo alto y su majestuoso espectáculo natural es superior a cualquier película sobre hombres lobo hecha en muuuuuuuuuuuucho tiempo

Lo mejor: La atmósfera, junto a la idea central, es sugerente aún con limitado presupuesto. El fuerte acento británico de los personajes es encantador

Lo peor: El tremendo lastre ejercido por la falta de presupuesto, privándonos de las escenas "viscerales" que claramente requería el argumento