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Leatherface

Orígenes

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El joven conocido en el futuro como “Cara de Cuero” se escapa de un hospital mental con otros tres internos, secuestrando a una joven enfermera a través de un viaje infernal al interior de Estados Unidos (a pesar de estar rodada en Bulgaria). A lo largo del camino, son perseguidos por un agente igual de trastornado que ellos en lo que a la venganza se refiere.

Que “Leatherface” sea una de las películas de horror más esperadas del año habla claramente de la crisis creativa del sector. Para quien no lo sepa hablamos del largometraje que supuestamente revelará los orígenes de uno de nuestros asesinos más icónicos: “cara de cuero”. Aunque ya sabéis lo que opino de este hartazgo de secuelas, precuelas y derivados, queda espacio real para tanta expectación. No sólo por tratarse de una nueva entrega de una saga tan querida como “La Matanza de Texas”, cuya última cinta fue recibida con justa dureza por todos los sectores, si no por descubrir tras el proyecto la mano de Alexandre Bustillo y Julien Maury, los creadores de “À l’intérieur” y “Livide”. Seguir leyendo…

Ouija: El origen del mal

La tabla cañera y la niña follonera

Ouija el origen del mal

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  • Título original: Ouija Origin of Evil
  • Nacionalidad: USA | Año: 2016
  • Director: Mike Flanagan
  • Guión: Mike Flanagan, Jeff Howard
  • Intérpretes: Annalise Basso, Elizabeth Reaser, Lulu Wilson
  • Argumento: Una joven usará la ouija imprudentemente para intentar contactarse con su padre recientemente fallecido.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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Seguro que muchos de vosotros recordareis Ouija, una producción de 2014 dirigida por Stiles White y producida por Blumhouse que acabó siendo un gran fiasco. Una película muy olvidable, sin nada a destacar y mucho para olvidar. Y durante los dos últimos años han sido varias las producciones con tablas ouijas de por medio, aunque no tengan nada que ver con el díptico que conforman la mencionada Ouija y la presente Ouija: El origen del mal. Me estoy refiriendo a títulos tan nefastos como Ouija Experiment o Ouija Exorcism, propuestas malas a rabiar que vendrían a confirmar el hecho de que nadie sabe muy bien cómo llevar estos peligrosos objetos al cine de manera interesante y traduciéndose en una recomendable película de terror.

Personalemente nunca me he sentido atraído ni interesado por toda la mitología que envuelve a estas tablas llamadas “Ouija”, pero supongo que, a modo introductorio, estaría bien repasar qué son y porqué existen estos utensilios supuestamente conectados con el más allá y aparentemente malévolos. Seguir leyendo…

Lo mejor: Durante la primera hora el guion y la historia funcionan bien, es cuando la película se nota solvente. Actuaciones muy buenas.

Lo peor: La última media hora estropea el resultado final derivando hacia el susto fácil y convencional.

Paranormal Activity 3

La cuerda se rompió

Paranormal Activity 3

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  • Título original: Paranormal Activity 3
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Henry Joost, Ariel Schulman
  • Guión: Christopher Landon
  • Intérpretes: Christopher Nicholas Smith, Lauren Bittner, Chloe Csengery
  • Argumento: En los ochenta, la pequeña Katie y su hermana Kristi son victimas, por primera vez, de su particular maldición fantasmal. Sus padres deciden grabar lo que ocurre.

40 |100

Estrellas: 2

Paranormal Activity 3

La cuerda, de tensarla, puede terminar rompiéndose. Pese a que los espectadores de todo el mundo le han regalado 205 millones de dólares con sus tickets, superando los 193 y 177 millones de la primera y la segunda, la formula se está agotando a marchas forzadas. Igual que sucedió con la franquicia a la que arrebató el liderazgo en Halloween, la de Saw, sus responsables, en lugar de intentar crear una saga de éxito apoyada en innovaciones y/o sorpresas y mejoras a nivel artístico o de puesta en escena (que si, aunque se trate de un falso documental existe una puesta en escena) se han decantado por el negocio del saca-cuartos a entrega por año; rodajes rápidos con guiones prácticamente nulos donde (casi) no hay nuevas ideas ni intención de impactar al espectador de forma inteligente, sino de asustarle con puertas que se cierran más fuerte, objetos que caen al suelo más rápido y sabanas que vuelan a mayor altura. Pero, como dije, 205 millones (con un presupuesto de 5) les vuelven a la dar la razón.

A la tercera no va la vencida

Paranormal Activity tuvo su gracia (y ya está) por aquello del falso documental en casa encantada. Aunque la técnica seguía una moda muchas veces reiterativa, el tema de la casa encantada con grabaciones “reales“ tenía su interés y poder de sugestión. Con su minimalismo (costó unos miles de dólares), su publicidad inteligente (incluso Spielberg, con obvios interés comerciales, salió a contar que se hizo mojones viéndola…), la campaña viral por la red y unos primeros pases en festivales tremendamente efectivos, Paranormal Activity se convirtió de la noche a la mañana en el nuevo Blair Witch Project. Tenía su interés por ser el comienzo.

Paranormal Activity 2 no se hizo esperar, y ofreció más de lo mismo pero elevando el ruido y el número personajes; ahora las victimas no eran únicamente una (insoportable) pareja, sino también un bebé y un perro, elementos que, por fragilidad e inocencia, hacen sentir una mayor vinculación con la tragedia como victimas del poltergeist. Todavía se podía ver.

Paranormal Activity 3, como manda la moda, se pasa al terreno de las precuelas. Y como gran novedad tenemos que, al desarrollarse a finales de ochenta, las grabaciones son VHS. Eso, y que podemos ver a la protagonista de la primera antes de su pecho saliese en las grabaciones más que los fantasmas.

Pasado, presente y futuro

La historia se dio a conocer con las aventuras y desventuras de Katie y Mikah. Estos dos, son pareja de clase media (de la de verdad, no de las que deben al banco el sueldo de una vida por un zulo), él corredor de bolsa y ella estudiante para profesora. Tienen un caserón imponente, con un gran patio, piscina, todo muy moderno y propio de la USA Happy Family. Pero tienen un problema, y no es moco de pavo; creen que un espíritu persigue a Katie. Y no se trata precisamente de un fantasma de los buenos. Movido por la curiosidad y el estudio parapsicológico, Mikah, que como veréis durante el desarrollo es un personaje de lo más detestable, se dedica a poner cámaras por la casa para captar la actividad paranormal. Así, entre planos del pecho y el culo de su novia, contemplamos los asaltos nocturnos del fantasma, con puertas que se mueven un microsegundo, sonidos en la escalera, luces que se encienden y cosas similares.

Como dije, Paranormal Activity 3 es un precuela. Por tanto, pasamos a conocer a Katie y a su hermana Kristi, de pequeñas, y por desgracia también a sus padres, otra pareja repelente y de comportamientos absurdos muy similar a Kate y Mikah. El fantasma también anda por ahí, más gamberro que nunca, lanzando las sabanas hacía cámara, cerrando puertas con más ganas y destrozando la cocina a la pobre familia.

Para Paranormal Activity 4 el fantasma, en el espacio, asaltará una nave espacial con aliens a los que cambia de sitio los huevos con los embriones, convierte las babas radioactivas en una bebida refrescante y abre los compartimientos de forma misteriosa. Todo en 3D.

Alguna pequeña novedad

Pese a que Paranormal Activity 3 viene a ser lo mismo que las otras dos, sus responsables han intentado innovar añadiendo un nuevo elemento de rodaje fantasmal: el trípode en movimiento. En el salón ubican una cámara por las noches, que se mueve captando lo que ocurre de una punta a otra. Esto, que se presupone un elemento cubre de suspense, es utilizado de forma tan reiterativa y torpe que en lugar de causar inquietud, causa aburrimiento. Únicamente en una ocasión la jugada les sale bien.

Como siempre sucede en esta saga, el desarrollo se basa en un comienzo y nudo con mucha paja (conversaciones familiares intrascendentes), que va alternando con pequeñas irrupciones del terror fantasmal, sobre todo durante las noches. Esta vez se atreven con algún momento importante durante el día que, mira por donde, termina por ser lo más inspirado de la función (el juego de los espejos de Bloody Mary, que desemboca en una set piece extrañamente malsana) y llegamos a un desenlace abrupto en el que se atropella la acción, digamos, más sobrenatural. Una formula sencilla, en involución de interés para el aficionado algo exigente, aunque sigue dando mucho dinero. Lo dicho, nos vemos en el espacio.

Lo mejor: El momento Bloody Mary.

Lo peor: La fórmula empieza a aburrir, las innovaciones de puesta en escena están torpemente resueltas y hay demasiada paja para llegar a la duración estándar.

The Thing (2011)

Crisis de la mediana edad

The Thing Póster

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  • Título original: The Thing
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Matthijs van Heijningen Jr.
  • Guión: Eric Heisserer
  • Intérpretes: Mary Elizabeth Winstead, Joel Edgerton, Ulrich Thomsen
  • Argumento: En un centro de investigación antártico, el descubrimiento de una carcasa alienígena desvela una nueva forma de vida capaz de destruir la vida humana tal y como la conocemos.

50 |100

Estrellas: 3

The Thing Grande

Me gustaría dedicar la reseña a A. C., por no poder terminar nuestro viaje a la Antártica, y a A. B. por estar siempre allanando las travesías.

La estudiante de grado Kate Lloyd, especializada en paleontología, ha sido reclutada por un grupo de científicos noruegos – encabezados por el frío Dr. Halvorson – para investigar, en un centro antártico, los restos de lo que parece un alienigena. Al llegar a la zona, descubrirá que el fino hielo por el que pisa esconde el más que probable fin de la humanidad.

The Thing (2011) es una precuela del clásico homónimo dirigido por John Carpenter en 1982, y que a su vez era un re-make (completamente sui generis) de “El enigma de otro mundo” (1951), otra cinta clásica de distinto calado pero también de muy buen resultado. ¿Qué podemos esperar de la “nueva versión”, y del tremendo cacaó, de esta especie de maldición antártica que se produce, más o menos, cada 30 años? Pues en vuestro caso no sé, pero yo me he encontrado con una película que me ha hecho sentir viejo. Una pequeña crisis de la mediana edad. ¿Y a qué viene semejante chorrada? Veréis, con algunas películas es inevitable dejarse llevar por el ejercicio de “¿y si…”, ¿y si hubiese sida dirigida por otro director?, ¿y si el protagonista hubiese muerto al empezar la película?… Pero en este caso la hipótesis es totalmente personal: mientras visionaba a la interfecta no podía dejar de pensar lo que hubiese pensado de ella si la hubiera visto justo recién entrado al instituto, como así hice con la original de Carpenter.

Probablemente os importará un pimiento, pero tengo unos cuantos años a mi espalda, y para bien o para mal sesgan los placeres y sinsabores que tiene a bien ponerme la vida delante. Y con The Thing 2011 la edad es un peaje demasiado caro de pagar. Ya no se trata de violar clásicos o expoliar cadáveres cinematográficos (controvertido tema para darle de comer aparte): si meramente hiciésemos una comparativa entre ambas películas, la actual de Matthijs van Heijningen Jr. frente a la joya de Carpenter – a la inocente cinta de los cincuenta mejor dejémosla dormir tranquila –, podríamos decir que la película moderna es un insulto para la inteligencia del espectador treintañero que disfrutase con las andanzas polares del bueno de Kurt Russell. Pero semejante afirmación es solo la punta del iceberg, porque un servidor, que entraba al cine con la sana intención de despellejar vilmente la nueva cosa, debe reconocer que como película de terror, The Thing (2011) se encuentra por encima de muchas producciones actuales de grandes estudios, y eso pese a estar adscrita antes a la serie B, por presupuesto, que a las grandes estrenos. Sin embargo, no creo que esto último sea decir mucho.

El Bob adolescente, aquel joven punk más “quemaó” que el palo de un churrero, se hubiese metido dentro del cine y hubiese disfrutado, como el gran descerebrado que era, de lo que se ofrecía en pantalla: Una protagonista mona, dosis adecuadas de acción, muertes a go-go, mucho bicho lovecraftiano y explicito, decorados chichinabescos, tensión psicológica… y todo bien empaquetadito en su justa duración y con un final alejado de los convencionalismos hollywoodienses (más o menos)

Pero el tiempo no pasa en balde, y ahora soy más gruñón pero más sabio (bueno, es un decir, sigo siendo un descerebrado) y quiero creer que puedo separar el grano de la paja. Así que lejos de esa experiencia reconfortante que estoy seguro que sentirán los jóvenes aficionados al terror cuando acudan a ver The Thing (2011), mi sensación ante ella fue algo más frustrante, hasta llegar a un tramo final en que se desvelaba la triste realidad: para un servidor, si The Thing (2011) no hubiese soltado ni una lagrimita. Nada aporta al imaginario de Carpenter, y a medida que transcurre el metraje, sobre todo en ese tramo final que os comentaba, se va volviendo tan predecible como “palomitera”.

De hecho, es curioso analizar en que aspectos funciona la cinta de Heijningen Justamente en aquellos en que funcionaba la cinta de Carpenter: el horror de verse atrapado junto a compañeros que pudiesen ser monstruos (¡paranoia! ¡paranoia!), el diseño alienígena de las mutaciones y un pesimismo muy de los ochenta – reinado de la música punk y siniestra –. De acuerdo, resulta funcional en estos aspectos y ayudada por un acabado técnico adecuado (que no deslumbrante), se hace totalmente visionable y a nadie le costará terminarla, pero su nivel es siempre inferior a la original de la que solo toma los cuatro huecos arguméntales obligados para una precuela y rellenando el resto de historia con remedos fagocitados de la de Carpenter, existen escenas muy similares y resueltas parecido (hasta mezclarse el concepto de precuela y remake de una forma sonrojante), más un final un poco ido de las manos y mera excusa para mostrar todo el potencial de los expertos en efectos especiales.

A respecto anterior: Sí, los FX están básicamente diseñados con CGI – apoyados con los animatrónicos necesarios para hacerlos ligeramente creíbles –. Algo que no veo como un excesivo problema puesto que han sido bastante cuidados, pese a la excesiva presencia en pantalla, casi pornográfica, que tienen los monstruos en su tramo final. Aunque en lo personal suelo ser más partidario del látex y la sangre sintética, quiero recalcar que The Thing (2011) no me ha desagradado a nivel de casquería – que no sustos, porque es demasiado predecible cuando tienes esa edad maldita que os lloraba –. No obstante no albergo dudas: me quedo con los diseños originales, algo más “realistas”, si se puede usar ese adjetivo aquí.

La verdad es que cuando The Thing (2011) se intenta alejar de los parámetros establecidos por su predecesora la diversión baja enteros. No quiero destriparos nada, pero Carpenter era un gran admirador de Lovecraft, y como él maestro de Providence siempre intentó sugerir antes que mostrar (claro que 1982 estaba bastante lejos del estados unidos de principios del siglo XX). En el caso de The Thing la atmósfera dependía fundamentalmente de la paranoia – igual que en la cinta actual – y dejando al espectador en ascuas, sin meterse en explicaciones difícilmente defendibles. Pues precisamente, el libreto de Eric Heisserer intenta sugerir una mayor profundidad, en cuanto a las motivaciones de nuestra querida “cosica”, pero obviamente rompiendo la magia del misterio. Aunque todo hay que decirlo, Heisserer es un guionista de oficio y consigue buenos resultados, comerciales y modernos sin comerse mucho la cabeza. ¡Qué menos! El tío está bastante acostumbrado a seguir argumentos explotados hasta la saciedad: de él son también el guión de Pesadilla en Elm Street (2010) y Destino Final 5.

Con respecto a la presencia, como protagonista absoluta (tras las mutaciones alienígenas, por supuesto) de la cara de moda llamada Mary Elizabeth Winstead (Scott Pilgrim Vs The World, Death Proof, La Jungla de Cristal 4), no puedo decir nada especialmente positivo. La chica no lo hace ni bien ni mal, pero lo hace, claro que el resto de sus compañeros de reparto me resultaron bastante más creíbles pese a ser sus personajes mero cartón piedra. La lucha de egos que entabla su personaje, la estudiante Kate Llloyd, contra el Dr. Halvorson (Ulrich Thomsen) es la esencia de estas definiciones tan vagas que padecen los personajes. En definitiva, no aporta nada la presencia de la Winstead, ni toque femenino ni gaitas, una mera decisión comercial, os lo aseguro. Ahora, guapita es un rato…

Una puntualización que me gustaría haceros: tuve la fortuna de ver la película en versión original; bien, una vez visto el trailer en español os recomendaría que no la vieseis doblada. Sé que es complicado pero… ¡que acento más atroz le han clavado a los noruegos!

Resumiendo, una película solo recomendable para gente joven con ganas de pasar un buen rato, sin comeduras de cabeza ni discursos existencialistas: solo terror sin muchas concesiones. A los más maduros del lugar les resultará tan evidente que estamos ante un producto creado en los despachos de la Universal (antes que en la mente de verdaderos artistas) que probablemente se tirarán de los pelos. Un detalle significativo es ver el bagaje anterior de Heijningen como director: ¡ninguno! A los que veneren la original de Carpenter les diría que no se molestasen, pero como lo harán igualmente (¡y esa es la táctica de la Universal!) solo los pediría que fuesen condescendientes para al menos pasar una hora y media simpática… menos da una piedra.

PD: Aunque con algún año a sus espaldas, existe un video juego de La Cosa, editado en 2002, que sin lugar a dudas hará las delicias de los aficionados. Yo lo sentí en su día como una verdadera secuela, así que si la película de este año os defrauda…

Lo mejor: Te hace sentir joven.

Lo peor: Te hace sentir viejo.

Bereavement

¡Esto es muuuuuuuy peligroso!

Bereavemente Poster

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  • Título original: Bereavement
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Stevan Mena
  • Guión: Stevan Mena
  • Intérpretes: Michael Biehn, Alexandra Daddario, Brett Rickaby, John Savage
  • Argumento: En una tarde soleada el pequeño Martin es secuestrado por un hombre y llevado a un matadero para enseñarle las artes de la culpa y el mal.

70 |100

Estrellas: 3

Bereavement Grande

¿Os imagináis tener la capacidad de no sentir dolor por nada? ¿De romperos algún hueso o clavaros algo y hacer como si os soplarán la oreja? De seguro que seríamos la pesadilla de cualquier asesino, psycho o demente que quisiera hacernos daño. Aunque bien mirado también tiene su lado negativo, y es que si te haces daño y no te das cuenta eso puede derivar a extenderse y a afectarte muy severamente.

Esta enfermedad existe y se llama CIPA, pero tranquilos no os daré la cháchara ya que para eso está la Wikipedia

Martin es un niño que padece esta enfermedad y para colmo un día es secuestrado, en su propio jardín, por lo que parece ser un indeseable, Graham Sutter. Años más tarde el señor Sutter será como una especie de padre-tutor para el joven Martin del cual aprenderá el arte de la culpa, la locura y el asesinato.

Pero no todo está perdido para el pequeño Martin, su nueva vecina, la –tetuda- Allison, será la única esperanza para volver a ser un niño normal, lejos de la oscuridad que le quiere someter el pobrecito de Graham.

Pero no todo es tan fácil y la joven Allison, todavía apenada por la muerte de sus padres, tendrá que adentrarse en el interior de lo que había sido un matadero para hacer frente a Sutter, sus fantasmas y salvar al niño…eso si él se deja.

Anunciada como la precuela de ese esperpento que era Malevolence donde se narraba la historia de dos atracadores de pacotilla que van a parar a una casa y eran asesinados por un chico con una cicatriz en la cara. Un chico que años atrás había sido secuestrado por el propietario de un matadero para vete a saber que artes enseñarle.

Una película tediosa, malas interpretaciones, mal rodada, una música de risa y desentonada con las imágenes, donde el asesino era más bien como un mueble y no como el papel que tendría que desempeñar.

Seis años más tarde, Stevan Mena vuelve a contarnos más sobre este psicópata, pero esta vez desde sus orígenes y con el título de Bereavement, y no sólo en la historia ha mejorado sino que en todos los demás apartados técnicos parece que ha aumentado su buen hacer en referencia a la anterior cinta mencionada.

Pero hablemos de lo que seguramente más nos interese, del malo de turno y esta vez le recae la responsabilidad al actor Brett Rickaby (The Crazies) y con una nota más que aprobada. Su personaje es un ser atormentado, como no, por los designios de su progenitor. Una infancia en un matadero será el camino hacia la locura en su vida adulta. Momentos de histerismo, de rabia y crueldad, pero todo de una manera muy pausada. Le iremos cogiendo apatía hasta llegar a hacernos pena (menos en el momento de ensañarse con una joven chica, única escena violenta de toda la película).

Así, con la sombra de su padre a sus espaldas y las voces de “ellas” (sería injusto destripar quienes son, es curioso, original y gracioso al mismo tiempo) decide reclutar a un aprendiz, en este caso a Martin Bristol (Spencer List, el joven Marcus en The Orphan Killer) que significará el nacimiento de un nuevo Psycho-killer.

Y como en toda película de género no puede faltar un buen psycho-killer tampoco puede faltar la figura femenina. Ella es Alexandra Daddario, próximamente en The Texas Chainsaw Massacre 3D, donde cumple muy bien el papel de adolescente rebelde, chillona y guapa.

Al igual que en Malevolence, Stevan Mena se encarga de la dirección, la producción, el guión, el montaje y de la banda sonora, y se nota que ha hecho los deberes. Planos más elaborados, quizás demasiados planos largos, con un panfleto muy bien construido y aunque pueda pecar de un desarrollo lento para los seguidores a la acción o gore, es sin duda una película que merece muy la pena verla. Todos mis respetos para una persona que se ha encargado de tantas cosas y además le haya salido redondo.

No podía despedirme sin nombrar los reclamos interpretativos de la cinta. El primero es Michael Biehn, un poco fuera de lugar con un papel que no le pega demasiado. Por otra la de Fred Savage en el papel de un padre alcohólico y parapléjico donde su final quizás sea el más triste de toda la cinta ya que la pérdida (Bereavement) es el máximo exponente para esta película.

Lo mejor: Bereavement ha hecho un gran salto para alejarse de su predecesora apuntando a seguir muy de cerca a Stevan Mena.

Lo peor: Puede que la lentitud en algunas escenas y algunos planos repetitivos hacen aflojar el conjunto en general.