Charlie's Farm

Un asesino muy bruto

Charlie's Farm

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Charlie's Farm

El problema de los slashers, para quien escribe, que además es un adorador declarado del subgénero, es su estructura. En algún momento, alguien decidió que era ésa, y no otra, la que tenían que tener. Así que normalmente nos enfrentamos a un planteamiento que dura la mitad de la película, y sólo hasta el punto medio, cuando no el tramo final, no se entra en faena. Algunos clásicos emplean este largo tramo inicial para crear suspense y acentuar la sensación de asedio, ir cebándola poco a poco hasta que por fin estalle la masacre. Otros, una inmensa mayoría, sencillamente se dedican a acumular metraje para llegar a la hora y media de rigor. Normalmente, los personajes son anodinos, cuando no odiosos, y es muy difícil sentirse mínimamente identificado con ellos.

Charlie’s Farm es otro slasher más, en pleno siglo XXI, que sigue la fórmula establecida en los ochenta. Fue presentado en el pasado Festival Nocturna, y a su proyección acudieron los productores de la cinta, que aseguraron que tanto ellos como el director, Chris Sun (Daddy’s Little Girl), eran admiradores declarados “de las películas de Jason y Michael Myers”. Y, de hecho, intentan traspasar este amor a su cinta, no siempre con todo el acierto. Pero, en cualquier caso, es muy de agradecer.

Lo mejor: Charlie.

Lo peor: es un slasher de manual, nada nuevo.


El Espectáculo del Vampiro

El Circo llega a la ciudad

El Espectáculo del Vampiro

Richard Carl Laymon (1947-2001) fue un escritor estadounidense de novelas y relatos de terror. Nació en Chicago, Illinois y cuando era niño vivió en California. Recibió un título básico en Literatura Inglesa por la Willamette University de Oregón y un título superior de la Loyola University en Los Ángeles. Entre sus obras se encuentran más de sesenta relatos cortos y más de treinta novelas, muchas de las cuales fueron publicadas póstumamente en los Estados Unidos.

La mayor parte de su obra se encuadra dentro del género de terror. Richard Laymon es menos conocido en Norteamérica que en otros lugares, pues alcanzó gran parte de su éxito en Europa, especialmente en el Reino Unido. Su novela Flesh fue nominada a la Mejor Novela de Terror de 1988 por Science Fiction Chronicle y tanto Flesh como Funland fueron nominadas para el Premio Bram Stoker. Recibió este premio a título póstumo en el año 2001 por The Traveling Vampire Show.
Richard Laymon también publicó varias obras bajo el pseudónimo de Richard Kelly. Muchos destacados novelistas de terror como Stephen King y Dean Koontz, han elogiado la obra de Laymon y a principios del año 2009 Cemetery Dance Publications anunció el lanzamiento de una antología de homenaje titulada In Laymon´s Terms (editada por Kelly Laymon, Steve Gerlach y Richard Chizmar). Contiene relatos de numerosos autores en homenaje a Laymon y ha sido publicada en tres ediciones diferentes.

Afilado Verano

Un terror veraniego por Jorge P. López

Afilado Verano

Hace calor en España, especialmente en el Valle del Ebro. Por aquí no veo a Heidi si no a los perros del Infierno, echándome el aliento sobre el cogote y volviéndome loco. Los efectos de ese calor extremo detonan en una tormenta, un relato más bien, que habla de los cambios de la adolescencia que suele provocar el verano. Si este cuento os ha llamado la atención y creéis que podréis soportar una dosis mayor, podríais darle una oportunidad a mi última antología, Cuervología Nº 13, en dicho caso podéis comprarla aquí. ¡Nos vemos en la próxima tormenta!

“Ten cuidado, no te cortes”
Con siete años metes la mano donde no debes, ¿cómo evitarlo? Es casi una enfermedad, lo haces a sabiendas y nadie puede detener tu curiosidad. De esa forma lo vive el Niño, secuestrado por sus propias extremidades llenas de una voluntad y vigor irresistibles.
Una vez tuvo un nombre, pero se difuminó entre los títulos que sus hazañas conquistaron: Azote de los gatos, Rey Pirata de los mares del Sur, Emperador Galáctico, Señor del sofá, Condenado Pequeñajo…
El verano se agostaba y ningún rincón del jardín se había librado de las pisadas de aquel Atila en miniatura; los árboles, llenos de temor, intentaban ocultar sus amados nidos de las manitas pegajosas, pero los huevos eran unas gemas difícil de ignorar; el césped, ya cansado de torturas, raleaba allí donde se había enterrado un hámster o una botella con monedas de céntimo; el tejado se combaba quejumbroso a causa del peso de los balones y las cometas… Incluso fuera de su territorio, heredado por derecho propio, se dejaban ver las improntas de su silueta, si los perros guardianes del vecindario pudiesen hablar pedirían la jubilación anticipada junto a los buzones de toda la calle, hasta las narices de toser debido a los petardos de aquella bestia de menos de un metro.

La Torre del Diablo

Baal siempre gana

La Torre del Diablo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

La Torre del Diablo

En la isla Snape se yergue un siniestro faro abandonado, una temible construcción con una terrible y desconocida historia detrás. Pero un grupo de jóvenes con ganas de marcha lo desconocen, y terminarán pagando el precio de su ignorante visita a la isla… ¡con su vida! Meses después, interesados por un supuesto tesoro fenicio, un grupo de arqueólogos acompañarán a un detective hasta la isla para descubrir los secretos entreabiertos por el grupo de jóvenes. ¡Pechos, “marijuana”, oscuros marineros y Baal juntos pero no revueltos en la Torre del Diablo!

Es generalmente aceptado que el puesto a primer “slasher” se lo disputan “Black Christmas” (1974), “Silent Night, Bloody Night” y “La Matanza de Texas” (1974), aunque podríamos ponernos puristas y esperar algunos años, en concreto a 1978 y “Halloween”, para elegir el año de nacimiento del “slasher” como hemos terminado por convenir hoy en día. Sin entrar en esta guerra conceptual, me gustaría destacar la influencia de otras cintas, que a la postre podríamos considerar “proto slashers”, como “Bahía de Sangre” (1971), “Scream bloody murder” (1973) o “La última casa a la izquierda” (1972), que empezaron a perfilar los patrones del subgénero. Es decir, los ejemplos comentados no suelen entrar en los listados habituales por los pelos, por pequeñas diferencias conceptuales, siendo quizás la más importante la existencia de un asesino carismático. Luego tendríamos a los abuelos del asunto, cintas que desde luego preludiaban lo que estallaría a finales de los setentas y principios de los ochentas, pero que mostraban parámetros demasiado particulares y, si me permitís, anticuados: “Psycho”, “Blood Feast, “Dementia 13”, “2000 Maniacos”, etc. Pues bien, entre los precursores del subgénero, las cintas pertenecientes a los primeros años de los setenta, se suele olvidar una cinta fundamental: “La Torre del Diablo” (conocida en Estados Unidos e Inglaterra como “Tower of Evil” y “Horror on Snape Island” indistintamente).

Lo mejor: Su arranque, de haber continuado la película por los mismos derroteros, hoy estaríamos hablando de una obra de culto.

Lo peor: Su parte central, soporífera hasta decir basta.