western

El páramo

Heredar el miedo

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Bone Tomahawk

Caníbales del Viejo Oeste

Bone Tomahawk

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Bone Tomahawk

Cuando un misterioso grupo de caníbales —a los que incluso los nativos les tienen miedo— secuestra a tres personas del pequeño pueblo Bright Hope, cuatro hombres emprenderán un largo y duro viaje hacia el Valle de los Hombres Hambrientos, el inhóspito territorio de estos seres, más parecidos a animales salvajes que a hombres. Siguiendo las instrucciones de «indio», que se niega a acompañarles por miedo, el sheriff Franklin Hunt, Chicory, su viejo pero fiel compañero, Arthur O’Dwyer, un vaquero convaleciente de una herida en la pierna, y John Brooder, un elegante e inteligente cazador de hombres, se adentrarán en un territorio que les es hostil en busca del ayudante del sheriff, un enigmático prisionero y la esposa del vaquero, que han sido arrebatados, durante la noche, de la cárcel del pueblo.

Una vez más, uno de los géneros más populares de la historia del cine, se pone al servicio del espectáculo para traernos una historia que va más allá de los clásicos tiroteos y los duelos a la puesta del sol. Como ya sucediera en películas como Ravenous (Antonia Bird, 1999) o Cowboys & Aliens (Jon Favreau, 2011), la época, la estética y el estilo del western sirven como escenario perfecto para una historia de horror, sobre seres casi humanos que sienten devoción por devorar a otros hombres, sobre todo cuando estos se adentran en su territorio sagrado.

Lo mejor: Una combinación perfecta de géneros en un escenario poco habitual.

Lo peor: La pérdida de ritmo.


Ravenous

El poder de la carne cruda

Ravenous

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Ravenous

Comenté, durante la pasada edición del Festival de Sitges, lo presente que volvía a estar el western en el cine de género. Cada vez son más las cintas que, o bien se disfrazaban del oeste o que, bajo su capa superficial, esconden una de vaqueros… Pero hubo una época en que esto no era así; una época en la que, excepto el cine de Carpenter o de Walter Hill, era imposible ver cowboys (o algo parecido) en una cinta de género… y no digamos que una historia de terror o fantasía transcurriera en la América del far west ( sólo resuerdo, a vuelapluma, “The valley of Gwangi”). Tampoco es que la película que hoy nos ocupa sea un western en el sentido estricto de la palabra… nada de eso; pero si hay que buscarle un punto de origen a esta rara joya y a esta reseña, que mejor que el de este género que no deja de reinventarse para seguir sorprendiendo a propios y extraños.

Un acto cobarde por parte del soldado John Boyd (Guy Pearce), esconderse entre los cadáveres de sus compañeros, se transforma en una reconquista heroica cuando ingiere, accidentalmente, sangre de un muerto y encuentra el valor que le faltaba. Como recompensa es ascendido a capitán pero, conscientes sus jefes de que la proeza es fruto de la casualidad, es destinado a un remoto fuerte junto con otros perdedores. En lo más crudo del invierno, cuando el tedio y el desinterés domina la estación, la llegada de un desconocido (Robert Carlyne) dará un sangriento giro a sus vidas. La terrible historia que cuenta merece ser investigada…

Lo mejor: Es tan original, única y violenta que no deja de sorprender de principio a fin.

Lo peor: Su extrañeza puede apartar al espectador antes de que empiece lo bueno.


Los viajeros de la noche

Vampiros de la carretera

Los viajeros de la noche

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Los viajeros de la noche

—¿Qué edad tienes? —pregunta Caleb.
—Digámoslo así—responde Jesse—: Peleé para el sur.
—¿El sur?
—Perdimos.

Jesse es un vampiro. Quizá uno de los menos conocidos —a diferencia de Lestat, Drácula o el pedófilo Edward Cullen—, y en cambio es uno de los más agresivos, despiadados y terroríficos vampiros en la historia del género. Ópera prima de Kathryn Bigelow, Near dark (en España se conoció como Los viajeros de la noche) es un western/horror que pasó sin pena ni gloria por las salas cine y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en toda una película de culto para los conocedores del género.

Probablemente su baja recaudación se debiera, en parte, a que Kathryn Bigelow era una total desconocida para la época —ni siquiera los productores de la película tenían fe en ella. Recibió un ultimátum: “si en tres días no daba muestras de controlar la filmación la despedirían”. Pero no sólo controló el set de Near Dark, sino que con el tiempo se convirtió en una de las directoras más importantes de Hollywood. Realizó películas como Le llaman Bodhi (Point Break, 1991), Días extraños (Strange Days, 1995), K-19: The Widowmaker (2002); así como sus filmes más famosos: En tierra hostial (The Hurt Locker), con el cual se llevó el Óscar a la mejor película y mejor dirección en 2008, ganándole la partida al mismísimo James Cameron; y La noche más oscura (Zero Dark Thirty) en 2012, película que relataba la caza de Osama Bin Laden. También es muy probable que su baja recaudación se debiera a que compitió en las salas con Jóvenes Ocultos (The Lost Boys, 1987), la famosa película de Joel Schumacher que arrasó en taquilla tratándose de un filme menor y, para un servidor, uno de los grandes churros del cine de vampiros.

Lo mejor: El retrato del vampirismo.

Lo peor: La muerte de los “malos”.


Blood Moon

El salvaje Oeste más salvaje que nunca

Blood Moon

Una diligencia repleta de pasajeros y un enigmático pistoleros, son tomados como rehénes por dos delincuentes fuera de la ley, pero los acontecimientos experimentan un giro inesperado cuando los viajeros empiezan a ser acosados ​​por una bestia mítica que sólo aparece en la noche de ‘la luna llena rojo sangre’.

Mezclar western y terror siempre he creído que era una operación que escondía un enorme potencial, sin embargo todavía estoy esperando esa película que realmente logre extraer lo mejor de ambos géneros y aunarlos sin que el resultado final chirríe en exceso. En Almas Oscuras os hemos hablado en varias ocasiones de películas que asumían el reto de combinar los áridos y polvorientos escenarios del western con el terror en cualquiera de sus manifestaciones, ya fuera desde la perspectiva entrañablemente zetosa de Albert Pyun en El Maldito Oeste, pasando por comedias zombis - pobres zombis… siempre acaban recibiendo – de medio pelo como Wanted: Vivos o no muertos, decepcionantes series B como Gallowwalkers, hasta llegar a propuestas con un contexto mucho más actual pero que perfectamente podríamos catalogar de neo-westerns, como la interesante Red Hill o la extraordinaria Blood River, de Adam Mason. Ahora le toca a la producción británica Blood Moon, película que recupera las hechuras del western clásico y las mezcla con una monster movie de manual.