11-11-11

Ni tocó la loteria ni se acabó el mundo

11-11-11 Poster

  • Título original: 11-11-11
  • Nacionalidad: Estados Unidos/España | Año: 2011
  • Director: Darren Lynn Bousman
  • Guión: Darren Lynn Bousman
  • Intérpretes: Timothy Gibbs, Michael Landes, Brendan Price
  • Argumento:Después de la muerte de su mujer e hijo, Joseph, escritor de éxito, viaja a Barcelona para encontrarse con su hermano inválido y padre moribundo. Un encuentro marcado por el número 11-11-11 y sus significados.

LA VALORACIÓN:

40 |100

Estrellas: 2


11-11-11 Grande

Si deseas acudir a “11-11-11” con la mínima esperanza de verte sorprendido, no leas esta reseña ni te acerques a menos de cien metros de alguien que la haya visto. En realidad, no se trata de un problema en cuanto al contenido en spoilers o la falta de elegancia de la gente que ya la ha visto, sencillamente, estamos ante una película que por su propia definición, por el estilo al que se adscribe, deja al descubierto todo el desarrollo de su argumento cuando se apuntan generalidades sobre ella o simplemente se compara con alguna otra de las películas básicas dentro de ese remedo de subgénero que sería “el Apocalipsis luciferino”.

Joseph Crone, una vez escritor de éxito internacional, perdió la fe en Dios cuando su mujer y su hijo murieron en un incendio. Intenta rehacer sus pedazos, pero el número 11-11 le persigue hasta en sueños para recordarle que su tragedia personal no importa a ojos del Señor y que existen designios más allá de su razón.

Las piezas del misterio se revelan ante él cuando debe volver a Barcelona, donde a su padre le quedan pocos días de vida y su hermano Samuel, un cura paralítico, se ve atacado por fuerzas sobrenaturales que quizás anuncien el fin del mundo o el principio de uno nuevo. ¿Qué lugar le depara a Joseph la providencia ante una conspiración de fuerzas demoníacas?

Once de Noviembre del 2011, un día ideal para que suceda algo grande: bien sea un importante premio de lotería o el fin del mundo. Sin embargo, de tan señalada fecha ya pasan muchas horas y nada espectacular ha sucedido. ¿Decepción? Sí, elevada a la undécima potencia en el caso de la película que nos ocupa. Una cinta sobre profetas, señales sobrenaturales, numerología, el Apocalipsis y un hombre que ha perdido su fe en el dios cristiano con cuyas enseñanzas machacaron su educación y blah, blah, blah. Un nuevo muestrario de paisajes comunes, rodados con poca gracia, y con una falta de mimo hacia los detalles de su guión, de tal forma que se convierte en una tortura para el espectador debido a errores capaces de empequeñecer un film, relativamente caro, que se merecía un destino mejor.

Adscrito a lo que sería el “cine luciferino”, definición que me saco de la manga y cuyos principales exponentes, para lo que nos ocupa, serían La Semilla del Diablo y La Novena Puerta, ambas de Roman Polansky, no llega a transmitir lo que sería la clave de este tipo de argumentos. De hecho, si bajo el prisma de estas dos pequeñas joyas midiésemos el resultado final de 11-11-11, pasaría por se una de las peores películas tratando el advenimiento de la serpiente, del ángel de la luz y execrable señor de los Infiernos judeocristianos. Todo, por como digo, esa incapacidad de apuntalar el pilar básico de este cine: la transformación, el viaje iniciático que los protagonistas, habitualmente descreídos, padecen hasta descubrir que la sombra crece al cobijo de la luz y demás zarandajas que vienen a desvelar la naturaleza lobuna del ser humano, representada ésta en la efigie de Lucifer. Jamás llegamos a empalizar con Joseph, siempre se ve perdido en un guión que hace aguas a pesar de mostrarse ligero e incapaz de profundizar en peligrosas cuestiones éticas o, siquiera, en el horror psicológico que Joseph debiera vivir como parte de su transformación. Si junto a la imprescindible El Corazón del Ángel (1987, Alan Parker) formasen ambas parte de una misma moneda, mientras aquella sería la cara está sería, sin lugar a dudas, la cruz.

El principal culpable, como director y guionista, de este patinazo es un hombre experimentado en la industria, aunque más dado a los fuegos de artificio que a otra cosa, lo que no quita para reconocer que el eclecticismo de Darren Lynn Bousman es digno de alabanza. Director de Saw II-IV (justo las partes que dinamitaron mi interés por la saga), del musical Repo, The Genetic Opera y del acertado remake de Mother’s day; podemos decir que no le tiene miedo a nada, porque con 11-11-11 cambia de registro completamente. Sin embargo, el cambiar de estilo una y otra vez, no evita el que a sus películas les falten “corazón”. Todas sin excepción tienen más de un momento de tedio, pero con su último producto se lleva la palma.

La trama gira en torno al significado místico e importancia como señal divina del número 11-11, aunque sin llevarlo al terreno de la obsesión, como la irregular El número 23, y como afecta a la vida del protagonista, que verá puesto a prueba su ateismo merced a las fría relación familiar que mantiene con su hermano, cura para más “inri”. Y aquí ya contamos con el primer fallo de bulto: en ningún momento se siente la transformación de Joseph; de amargado escéptico, incapaz de sentir más que resentimiento hacia su padre y hermano, pasamos a creyente, salvador de una humanidad que desconocemos si le importa o no. Proceso lento, que en su último estadio se acelera de forma poco creíble, tan aburrido como soporífero y que se prolonga durante más de una hora, sin que el resto de escasos personajes parezcan aportar nada a los cambios de perspectiva sufridos por el protagonista.

A ello se suma una falta de carisma flagrante por parte de los personajes; es más, Lynn Bousman se centra más en recalcar las señales sobrenaturales, con algo de numerología real para darle credibilidad al asunto (cuestión que para un servidor sobraba), antes que en indagar dentro de la psique de unos personajes que, pese a tópicos, daban mucho juego para manipular la paranoia del espectador. Donde, por ejemplo, en “La Novena Puerta” se juega con la confianza del público, a través de los ojos de Johnny Depp, aquí es preferible mostrar sombras por aquí y susurros por allá a ver si asustamos al espectador, que para eso ha pagado la entrada a una película de “miedo”. ¿Resultado? Absoluta incapacidad para mantener la atmósfera ominosa que se merecía un nuevo cuento sobre nuestra relación con Dios y el Diablo, aunque fuese desde cierto punto de vista maniqueo. En definitiva, la faceta de thriller, la investigación sobre los terribles hechos que sucederán el 11-11-11, es aburrida y falta de interés; teniendo en cuenta que se trata de todo el nudo del metraje, son demasiados minutos intrascendentes, fallidos en su ambientación, como para mantener la completa atención del espectador. Un servidor tuvo que realizar tres intentos hasta verla completa, porque siempre comenzaba a dar cabezadas cuando llegaba al minuto… ¡11:11!

En cuanto a los actores, pese a no ser grandes estrellas de Hollywood, sin duda estamos ante profesionales competentes pero, no sé si por la ausencia de dirección artística o dejadez propia, nunca llegan a cuajar en la pantalla. En concreto os hablo de Timothy Gibbs (Joseph) y Michael Landes (Samuel). No es solo falta de carisma o credibilidad, a veces incluso se notan forzadas las interpretaciones, quizás por unos diálogos bastante flojos (antológicos todos los mantenidos por Celia, la “factotum” de casa “Crone”, y Joseph); la cuestión es que siendo imposible empalizar con sus cuitas nos quedamos sin elementos de interés cuando, además, el guión base se resume en solo dos líneas, que justamente se desvelan en un final que, cosas de la vida, consigue salvar parcialmente los muebles. Aunque me gustaría aparcar las malas sensaciones que me ha provocado 11-11-11 momentáneamente, para señalar que la fotografía me ha fascindo. Resulta curioso que mientras en otros apartados técnicos luzca discreta (efectos visuales, banda sonora y, especialmente, montaje para olvidar con respecto al presupuesto manejado), la fotografía salga beneficiada de los escenarios barceloneses – genial esa casa junto a la playa -, luciendo las tonalidades azules y apagadas, a la luz del día, como lo mejor de la película sin lugar a dudas. ¡Como veis siempre intento rescatar algo hasta del bodrio más abyecto!

Como ya he comentado, el final es para darle de comer a parte. Su disfrute radica en dos puntos: los efectos especiales – la traca final -, y la resolución de los misterios planteados, y como dejan a Joseph y a su hermano con respecto a la historia. Vaya por adelantado, que el primero de estos puntos, el elemento sobrenatural tangible, es digno de una “caspamovie” emitida en cualquier cadena de televisión privada a la hora de la siesta. Pero no me malinterpretéis, desde esa perspectiva casposa me resultó la mar de disfrutable y risible, sobre todo porque contrasta frente a la seriedad con que se tratan las señales del 11-11-11 igual que una zurraspa marrón sobre el níveo algodón de unos calzoncillos cualesquiera. Porque, ¡¿qué diablos pintan esos “jeepers creepers” de saldo como heraldos de “otro mundo”?!. Una completa ida de pinza del señor Lynn Bousman. El segundo punto, la resolución del misterio, está a la altura del “cine luciferino”, que me inventaba párrafos más arriba, lo que no quita para que ser parcialmente predecible pero al menos no suponga una burla pueril hacia el espectador.

Resumiendo, desconozco en base a que criterio podría recomendársela a nadie. Este pobre escriba se queda con una sensación bastante amarga tras verla y analizarla, como si de una perdida total de tiempo se tratase. No es que todos sus elementos merezcan ser incinerados, pero los pocos rescatables ya los he visto en otras películas y narrados con mayor potencia (¡madre mía! Que edición más infame ahí que aguantar con 11-11-11). Así que antes que dejaros vuestros euros en el cine con este “quiero y no puedo” o inquietaros hora y media sobre vuestro sofá, acudir a clásicos luciferinos de verdad como La Tutora o El Principe de las Tinieblas, peliculones donde los haya. Si me apuráis, hasta creo que prefiero ver al buenazo de Brendan Fraser dorándole la pava a la despampanante Elizabeth Hurley en Al diablo con el diablo… ¡ahí es nada!

Lo mejor: El final, acorde a la atmósfera ominosa de todo el metraje.

Lo peor: La incapacidad narrativa de su director.

Último comentario publicado:
Kenshs | 2012-01-20 03:25:55

Como decimos por aquí: un bodrio de película. Pésima. Cuando la terminé de ver me decía a mi mismo… vaya manera de perder mi tiempo. Yo (...)

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Por: Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
Publicación: 13/11/11
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Extinction:The G.M.O. Chronicles

El terror, hervidero de falsos profetas apocalípticos

Extinction Grande

Extinction PosterUn retrovirus, el G.M.O. (Genetically Modified Organisms), concebido para la industria de la ingeniería genética, se ha escapado al control de sus creadores y se extiende como la pólvora. Se combina con el ADN de cualquier organismo, siendo las plantas las más resistentes debido a su complejo ADN y los humanos los más sensibles: en una persona causa mutaciones grotescas, agresividad e incluso la muerte. Dentro de una semana, el 90% de la población mundial estará tragando polvo.

Sin embargo, una fracción de supervivientes es inmune al virus y deberá aprender a sobrevivir a este nuevo mundo hostil en constante cambio. Tom, un superviviente, está atrincherado en una base militar junto a otros de los suyos. Pero las defensas de su pequeño bunker no pueden hacer frente al retrovirus y a sus hijos…

Otra producción post apocalíptica – y van…- que nos llega desde Alemania, dirigida por el desconocido Niki Drozdowski y protagonizada por actores aún más desconocidos (al menos en lo que respecta a un servidor). Dejando aparte la horrible y falsa voz del narrador que escuchamos en el trailer, y es que curiosamente Extinction está rodada en inglés, no parece que haya nada destacable en este proyecto, que delata una vez más la saturación que vive nuestro querido género zombie. Bueno, ¿nada? Tal vez las diversas mutaciones que cause el dichoso retrovirus; aunque hasta en ese aspecto mejor ser cautos con las expectativas.

Lo que no podemos negarles a los autores de esta cinta es haber aprovechado bien el escaso presupuesto con el que han contado (menos de 100.000 euros), puesto que Extinction luce bastante bien en sus adelantos.

Ahora solo queda conocer fecha de estreno, obviamente dentro del mercado doméstico, y saber si realmente tendremos paciencia para tragarnos otra cinta de zombies sin ningún aval previo… para acrecentar estas ganas solo nos queda el consuelo de saber que así nacieron obras maestras como La Noche de los Muertos Vivientes.

Último comentario publicado:
Bob Rock | 2011-12-01 16:56:10

Cloud.- Gracias, ya está disponible en distantas webs. Un saludo (...)

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AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 05/09/11  |  CATEGORIAS:

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Origen del Planeta de los Simios

Cuando los clásicos pueden evolucionar…para bien

Origen de los Simios Poster

  • Título original: Rise of the Planet of the Apes
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Rupert Wyatt
  • Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver
  • Intérpretes: Andy Serkis, James Franco, John Lithgow
  • Argumento:Un científico trabaja en una cura para el Alzheimer probando con monos. Algo sale mal y se ve obligado a llevarse a un mono recién nacido para evitar su muerte. El mono evoluciona de forma sorprendente, pronto empezará a plantearse algunos cambios.

LA VALORACIÓN:

80 |100

Estrellas: 4

Origen Simios grande

En 1968 Charlton Heston descubrió en la orilla del mar de lo que creía un planeta extraño, que en el pasado la humanidad no hizo bien los deberes. Aquella terrible escena con la Estatua de la Libertad semihundida en la arena y con Heston maldiciéndonos a todos, ha perdurado hasta hoy como uno de los mayores iconos cinematográficos de la historia: el impactante clímax de una notable película llamada a convertirse en clásico de la ciencia ficción. Los simios eran amos del planeta Tierra y los humanos que quedaban eran los nuevos simios. El enorme éxito sirvió para que cuatro secuelas poco destacables y una serie de animación vieran la luz en los años posteriores. Sin embargo, ese éxito se perdió con cada nueva película y, pese a que en el 2001 Tim Burton lo intentó defecando un remake que vendió bastantes entradas, El planeta de los simios no volvió a ser lo que un día fue. Pero tranquilos, pues…

…Cada cierto tiempo sucede. Una película de la que nadie espera nada, que no cuenta con una publicidad enorme en comparación con otros blockbuster veraniegos o navideños, ni con un presupuesto que da para comprar el mundo tres veces y que parece sentenciada semanas antes del estreno…da la sorpresa. Si hace varios meses preguntabas a alguien sobre El origen del planeta de los simios te respondía con gesto áspero, cansado. O bien arqueaba una ceja. O bien te afirmaba con humo saliendo de las orejas que no vería nunca más algo que tenga en su titulo “planeta” y “simios”, después de sufrir el remake. Pero, señoras y señores, niños y niñas, cada cierto tiempo sucede. Y este origen, precuela a priori innecesaria, a priori insufrible, a priori ninguneada, se ha convertido no solo en un gran éxito comercial, sino también en una de las mejores películas en lo que va de año.

Entonces, arrepentidos del error del prejuicio, miremos ahora con la mente limpia y ajusticiada la lección que nos ofrecen sus responsables sobre como realizar un entretenimiento de calidad que además de inteligente resulte espectacular; que además de “palomitero” resulte intimista; que además de archiconocido resulte sorprendente.

El origen del planeta de los simios supone, de primeras, un punto y a parte en la captura de movimiento. Esta técnica, utilizada, entre algún otro, por Peter Jackson y, sobre todo, el devoto en la materia Robert Zemeckis, se basa en capturar la interpretación del actor por medio de variados parches, situados en su rostro y cuerpo, que envían al ordenador la información necesaria para crear un personaje ficticio a partir de sus gestos y movimientos. En la trilogía de El señor de los anillos (2001-2003) obtuvo su primer gran personaje con Gollum, y experimentos animados fallidos como Polar Express (2004) o Beowulf (2007) pusieron su empeño en hacer crecer el invento. Pero la cumbre a batir ha llegado con los nuevos simios. Especialmente con uno llamado César. Cosas de la vida, interpretado detrás de los parches por el gran Andy Serkis; el mismísimo Gollum o…el último King Kong (2005).

Tiene más merito aún si contamos que los minutos que César/Serkis está en pantalla, borra de un plumazo las (buenas) interpretaciones de James Franco o el siempre bienvenido John Lithgow, y obviamente las apariciones-florero de Freida Pinto. Tal vez ella junto a algún que otro cliché en la exposición de malos-malosos humanos constituyen las únicas y pequeñas notas negativas de la función.

A los pocos minutos de proyección, cuando el ojo se acostumbra a visualizar los efectos “por captura” de los simios, cuesta distinguir lo que es real y lo que no. Sus gestos nos provocan sensaciones cada momento: les acompañamos en su tristeza, en su dolor y finalmente, en su revolución. Sin necesidad (salvo algún estereotipo aislado, como ya comenté) de hacer de los humanos unos villanos de película, es difícil no sentir esas ganas de mostrar tu apoyo a los peludos. Y no, no simpatizo con los del PETA ni similares.

El director del invento se llama Rupert Wyatt, y lo único que ha hecho anteriormente más o menos reconocible es el thriller independiente The Escapist (2008). A partir de ahora, Wyatt pasa a formar parte de los cineastas a tener en cuenta. Y digo esto porque la puesta en escena de El origen… es simplemente magnifica. Se mueve con idéntica soltura en el drama que en la acción, y no deja ninguna escena sin algún interés visual añadido. La acción, cuando estalla durante el largo clímax final, va directa al grano y, dentro de su sencillez, convierte algo esperable desde el comienzo de la trama en una aventura intensa y emocionante. Por descontado, hay que agradecerle a él y a su equipo de montaje que hayan dejado todo clarito, de la forma más clásica posible. Esto es, nada de diez planos por segundo ni montaje epiléptico ni de explosiones más molestas (para el tímpano) que impactantes (para la vista), ni efectos especiales hasta el agotamiento ni salidas de tono chorra ¡Y sin 3D!

Todavía nos quedaría hablar de toda la parte obvia de denuncia social ecologista; de llamada de atención, como lo era El planeta de los simios original, sobre como el hombre debe autoevaluarse y recapacitar. Pero creo que aquí lo más interesante e importante es que con un 30% del presupuesto de cosas como la nueva de Transformers o la nueva de Piratas del Caribe, se ha conseguido ofrecer una lección de cómo hacer un blockbuster veraniego sin necesidad de vender humo ni de tomar al personal por idiota. Que ya se sabe que el cine está muy caro y hay que elegir bien por lo que uno paga.

Lo mejor: Andy Serkis, los sorprendentes efectos especiales, un guión sencillo pero inteligente y siempre interesante, la puesta en escena del cuasi novato Rupert Wyatt…

Lo peor: El personaje-florero de Freida Pinto y algún otro personaje humano muy estereotipado.

Último comentario publicado:
El Argento | 2012-01-06 17:41:10

A ver como precuela del recordado planeta de los Simios esta bien este film. Ahora desde el punto de vista “logico” no les parece poco (...)

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Por: John Trent | carlosmd82@live.com
Publicación: 22/08/11
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Apocalypso

Ración triple del Fin del Mundo

Apocalipsis

Arriba en lo alto se divisan cuatro jinetes, figuras espectrales que anuncian El Fin del Mundo. Les acompañan lúgubres fanfarrias y alaridos de dolor, la llamada a la recapitulación, el hermano se vuelve contra el hermano y los ríos descienden carmesíes hasta los mares y océanos hirviendo. Haz las cuentas, el juicio final nos espera a todos y no ha sido la naturaleza hastiada vomitando la enfermedad que le hemos inoculado, ni los misiles preñados de muerte, ni Ángeles exterminadores envidiosos de la menor de las creaciones del Señor. Rezad a vuestros ancestros, porque el culpable es el cine y de esta no nos salva ni Bruce Willis.

En los ochenta fue el horror nuclear el que impregnó de muerte y destrucción las pantallas de las salas de cine. Pero esto ya venía de largo, puesto que las productoras norteamericanas no cejaron de introducir propaganda, miedo para el pueblo, desde principios de los sesenta. Con Nixon al frente del país, la ciencia ficción estadounidense se convirtió en el medio más adecuado para bañar de terror al currito medio; eso sí, de forma más bien pedestre, no abandonando esta puerilidad hasta entrados los setentas (La Amenaza de Andrómeda – 1971 – o El Alimento de los Dioses – 1976 -).

Saltarme La Noche de los Muertos Vivientes (1968) no ha sido mero accidente; la película de Romero es cine apocalíptico como el que más, y sobre todo pleno de la amenaza radioactiva, que tan fuerte estaba pegando en la cultura popular. Por otro lado, tanto se ha hablado de La Noche y sus consecuencias cinematográficas que me parece necesario, para no agotar vuestra paciencia, saltarme el sub-género apocalíptico más prolífico de la historia del cine: las películas de zombies. Porque el 80% de estas producciones tiene como telón de fondo el extermino de la humanidad a manos de sus propios muertos. Un morbo tremendista que merecería comentarios aparte.

El pistoletazo de salida nuclear sería- entendedlo de forma masiva – Apocalypsis Now (1979), la película de Coppola puso de moda los hongos nucleares ya fuese antes, durante o después de la última fiesta de la humanidad. Es cierto que existen decenas de ejemplos previos, adscritos a la manipulación atómica o a la sencilla invasión de judías verdes del espacio exterior; uno de los más bellos, aunque no tan tremebundo, siempre será El último hombre sobre la Tierra (1964) con el mítico Vincent Price. Película crepuscular basada en la joya literaria atemporal: Soy leyenda de Richard Matheson. Aunque es injusto no nombrar La Invasión de los Ultracuerpos (cualquiera de sus dos primeras versiones) como unos de los finales más paradójico, improbable y aterrador para hombre: sustituidos por copias vegetales de nosotros mismos… curioso sin duda.

Sin embargo, no es hasta la cinta de Coppola, unida a las crecientes tensiones entre los U.S.A y la U.R.S.S. – probablemente la cima de esta tensión, en el séptimo arte, la supuso de ridícula forma una propagandística Rocky IV -, cuando el Apocalipsis se asienta en los videoclubes prolíficamente. Así nacen títulos, hasta sagas, legendarios como Mad Max, el escalofriante telefilme El día después (¡eso sí que es terror), la lacrimógena cinta de animación Cuando el Viento Sopla y un largo etcétera. Claro que no solo de uranio y plutonio vive el hombre y hablar de cine fantástico y Apocalipsis es hacerlo sobre una relación simbiótica que ha llegado a profundizar tanto, que es habitualmente posible trazar una dosis del Fin del Mundo, dentro de cualquier película de terror: porque la base del miedo es la perdida del control, la sensación de peligro físico o los temores atávicos (por ejemplo a la oscuridad). En resumen, LA PARCA, y nadie puede negar que el Apocalipsis, es la muerte en cómodo formato masivo.

Siguiendo la línea temporal, hay que reconocer que ya fuese por el temor a la Guerra Fría o porque siempre resulta vistoso en la pantalla, el cine de género en los ochenta se caracterizó por mucho futuro desolado, amenazas universales y virus: 1997: Rescate en N.Y., Life Force, la serie V, Señal de Alarma, la encantadoramente camp América 3000, Terminator y una lista que los más puristas podría completar casi con cualquier película editada en los ochenta bajo la genérica clasificación de “terror” (serie oro, plata o bronce; da igual).

Al contrario de lo que muchos podríamos pensar, los que se llevaron el gato al agua con esto del Fin del Mundo, fueron los italianos. Igual no en fama, pero desde luego en relación coste/ingresos. Maestros de la explotación, tomaron el subgénero apocalíptico (el que más explotaron junto al terror sobrenatural y la fantasía oscura) bajo sus alas y se dedicaron a inundar las estanterías de los videoclubes con “Terminators” de hojalata, guerreros futuristas de cartón piedra o incluso con ratas mutantes aficionadas a la carne cyberpunk. Desde la península de la bota se prodigo la temática post-apocalíptica; cintas tan numerosas como casposas, cuyas carátulas entraban por los ojos para luego regalarnos argumentos simpáticos pero horriblemente narrados. Pese a esto, no son pocas películas las que han alcanzado los anales de la cutrería y, por variados motivos, son joyas bizarras a redescubrir con la mente abierta y la cerveza en la mano: Shocking Dark, Año 225 después del Holocausto, Alien 2, Roma, Año 2072, La trilogía del Bronx y hasta Topline, una cinta de aventuras que finalmente augura la caída de la humanidad como solo los italianos saben: baratito y sin sentido.

Aunque todo lo bueno se acaba, y un buen día el Fin del Mundo se recicla junto a otras modas imperantes de una década. Así, una vez los Watchmen y Kurt Kubain nos habían regalado una visión más nihilista y humana del Apocalipsis; los noventa reciclaron los temores de décadas pasadas de una forma hedonista y banal – adjetivos que pesan como una losa sobre una extraña década sin mucha personalidad propia -, el miedo se apagaba gracias a las drogas de diseño, el brit-pop y Leticia Sabater y salvo contadas ocasiones (la más destacada sería la genial 12 Monos), los meteoritos y otras amenazas quedan relegadas a segundo plano dentro del panorama cinematográfico y, en todo caso, son exhibidas cual cinta palomitera sin más (Independence Day) o fallan estrepitosamente (El Fin de los Días – 1999 -). Para un servidor el peor exponente de este cine comercial, efectista y algo aburrido sería Armageddon (1998); curiosamente protagonizada por el tito Willis (mismo protagonista que en la válida 12 Monos; desde luego un actor que no le hace ascos a nada (solo hace falta verlo en El Color de la Noche (1994) – snif!, snif!

Pero “actores melenudos” aparte, y pese al mediático “efecto 2000”, parece que el Apocalipsis y el cine habían perdido esa buena relación que durante años nos dieron tantas alegrías a los aficionados. ¿Jamás volveremos a ver miles y miles de mujeres, hombres, ancianos y niños ardiendo sobre las llamas de su propia condenación? Gracias a Nietzsche, el ser humano es un animal de costumbres y sigue una serie de ciclos, cada vez más cerrados, que lo llevan a enfrentarse continuamente a su propio fin.

El terrorismo, las severas hambrunas del siglo XXI, la culpabilidad, los desastres naturales excesivamente mediatizados, las crisis económicas, las crisis éticas y, en general, los actos de los mismos descendientes de Adán y Eva, nos llevan al borde de nuestra propia intranscendencia y fragilidad. Miramos el abismo y la mirada del monstruo que acecha en las tinieblas fluctuantes es la de nuestro hermano. El mundo convulso que nos rodea nos incita a expresar esta siniestra mirada de pupilas amarillentas; y consecuentemente el cine se ve plagado de muerte, destrucción y débiles héroes que enfrentan su extinción.

Que estos últimos once años el cine de catástrofes, virus mortales, extraterrestres conquistadores y demás parafernalia ha crecido exponencialmente no es un secreto para nadie. Le vemos los dientes a la montura del Caos y eso se refleja en la gran cantidad de cintas que se estrenan al año con la excusa de mostrarnos el Apocalipsis desde una mirada diferente. La lista es abrumadora, especialmente desde el 2005, las hay comerciales (Soy Leyenda, El Libro de Eli), catastrofistas (2012, El Día de Mañana), independientes (Toxic Lullabie, Doomsday), patéticas (Next), de vampiros (Stake Land), extraterrestres (Monsters, Attack the Block), de zombies (28 días después, The Undead), cómicas (Zombieland, Infestation), tecnológicas (Kairo), dramáticas (The Road), pretenciosas (El Incidente) etc, etc. Casi podemos decir que asistimos actualmente a una sobreexplotación, merced a la avaricia de ciertos productores y la obsesión que sufre la sociedad, creyendo que estamos antes cambios catastróficos cuando solo se trata de otro eje de la rueda llevándonos de nuevo al principio.

Dejando aparcadas las vacías reflexiones filosóficas a las que soy dado, por fin llegamos a la razón de ser de este pseudo-especial: tres nuevas noticias sobre el cine que nos gusta. Tres películas que abordan el Fin del Mundo, cada una su manera sea más o menos original; tenemos aquí una muestra de lo prolífico y rentable que supone el cine sobre catástrofes, supervivencia y demás zarandajas. Preparaos porque si la intuición no me falla, el verdadero boom de este tipo de cine está por llegar. Por mucho que nunca nos haya abandonado, el Fin del Mundo parece estar en boca de todos gracias al hambre, la locura, las guerras y las desigualdades que siembran el camino hacia el último día de nuestras vidas. Holocausto que espero me pille en bermudas, con una cerveza en la mano, a Kira Miró en la otra y, delante de mi sonriente jeta, la emisión de una de estas películas apocalípticas que tan bien acompañarán la traca final.

The Darkest Hour

Muchachada Vs. Aliens – Round 2!

Darkest Hour Grande

Cinco jóvenes se encuentran atrapados en Moscú bajo el asedio de una fuerza alienígena que consume la vida y la energía de toda la Tierra. Por sus propios medios deberán aprender sobre la invisible fuerza extraterrestre y su incapacidad para detectar vida a través de objetos inanimados, con el objetivo de combatirla y continuar las esperanzas de la humanidad.

Al claro rebufo de las recientes Skyline y Battle: Los Ángeles, nos llega un producto estadounidense espectacular y muy comercial, una cinta de acción y ciencia-ficción (puede que algo de horror) que expone como mejor baza sus efectos especiales. De Chris Gorak, premiado director artístico de cintas geniales como El Club de la Lucha y responsable de otra cinta pseudo apocalíptica llamada Right at your Door, The Darkest Hour se encuentra actualmente en fase de post producción a la espera de su estreno USA del 23 de Diciembre; fecha pensada para comerse todo el pastel de la taquilla navideña. Ya veremos, porque creo que el público está algo cansado de artificio y fuegos fatuos; precisamente al Fin del Mundo se le ha sacado su mejor partido en taquilla y argumental con seriedad y ahondando en su aspecto dramático.

Si además le sumamos que viene producida por Timur Bekmambetov (productor de la inaguantable Wanted), todas las alarmas se encienden e invitan a tomarnos The Darkest Day tal que solo un entretenimiento de media tarde fuese; cuyo único requisito será dejar nuestro encefalograma más plano que el pecho de Heidi.

Contagion:

Virus contagioso, cadena de estrellas.

Contagion Grande

Contagion PosterUn virus que se transmite por el aire y mata en cuestión de días, se está propagando por los dos hemisferios. Nuestra delicada sociedad se ve en serio peligro ya que el pánico se extiende aun más rápido que el virus y el caos reclama su parte.

Thriller, con un poquito de ciencia-ficción, que cuenta con, probablemente, el plantel de actores más destacados en una película estrenada este año. El aclamado director (un servidor no se une a dichas alabanzas) Steven Soderbergh y el guionista de El ultimátum de Bourne y El soplón, nos presentan a Matt Damon (¿por qué siempre me ha parecido que este actor sufre algún síndrome cerebral?), Jude Law, Gwyneth Paltrow, Kate Winslet y a Laurence Fishburne en la lucha de un grupo de gente de a pie e investigadores del gobierno, contra el origen de una plaga que amenaza con borrarnos del mapa.

Una película de tratamiento serio y catastrofista – menos mal que estas cosas solo pasa en Estados Unidos – que se estrenará en España el próximo 29 de Noviembre en cines Imax y normales. Una cita ineludible para los amantes del cine mainstream y los presupuestos elevados, entre los que me vais a encontrar. Como anécdota comentar que Damon, Law y Paltrow no coincidían en una película desde El Talento de Mr. Ripley, cinta la cual tuve el gusto de disfrutar pero cuya temática no puede estar más lejos de esta Contagion.

Como todo buen thriller que se precie, recomiendo no buscar mucha información y, sobre todo, evitar ver muchos trailers porque últimamente son demasiados explícitos y tienden a destripar momentos muy especiales de las cintas que tan solo deberían publicitar.

Hell

¡Ozú, que caló!

Hell Grande

Hell PosterEl Sol fue una vez fuente de vida y calor. Hoy ha convertido todo el mundo en un erial desierto y resquebrajado. Los bosques han ardido, los cadáveres de los animales se alinean en las cunetas de las carreteras olvidadas, incluso la noche es inquietantemente brillante.

Maria, su hermanita Leonie y Phillip cruzan las montañas en un coche con las lunas tintadas. Existen rumores de pozos de agua en la zona; es un peligroso viaje a la nada, pero todo se vuelve más sencillo cuando encuentran a Tom, un mecánico que pronto se convierte en imprescindible. Sin embargo, ¿se puede confiar en él? La tensión crece. Como si las cosas no fuesen lo suficientemente malas, ahora el grupo se sumerge en una lucha interna que desencadenará la verdadera batalla por la superviviencia.

Hell es una co-producción entre Alemania y Suiza que a diferencia de los dos proyectos previamente presentados, posee más vocación artística y ganas de contar una historia; amén de un menor presupuesto. De hecho, ya puede presumir de haber recibido críticas positivamente encendidas en aquellos festivales donde se ha exhibido esta historia post-apocalíptica, que pese a no ser tampoco innovadora, utiliza como detonante de nuestro fin un medio poco habitual: un sol abrasador y amenazante como pocas veces lo hemos visto. Elemento que permite el lucimiento de una fotografía que basa sus mejores momentos, a juzgar por el trailer, en la sobrexposición y los juegos de la órbita terrestre con respecto al astro rey.

Dirigida por un desconocido Tim Fehlbaum, se estrenará en Alemania el próximo 22 de Septiembre y seguro que, como saben hacer muy bien lo alemanes, el cuadro presentado en pantalla podrá disfrutarse desde perspectivas más amplias que las ofrecidas por Hollywood, pese que los actores encabezando el reparto no sean conocidos fuera de las fronteras germanas. Un proyecto cuyo trailer recomiendo ver con una botella de agua helada cerca…

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KarraS | 2011-08-09 21:18:20

Buen artículo para dar entrada a esos estrenos, de hecho, no conocía “El día después” y me la voy a ver. Gracias. Creo que esta min (...)

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AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 06/08/11  |  CATEGORIAS:

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Dead Shadows

La alargada y tentaculada sombra de Lovecraft

Dead Shadows Grande

Dead Shadows PosterChris es un joven que no olvidará fácilmente la noche de las sombras muerta.
Sus padres fueron brutalmente asesinados hace once años, cuando el cometa Halley fue visto por última vez desde la Tierra. Los gritos de terror de sus padres marcaron el preludio de esta nueva noche, en la que el cielo ennegrecido sobre la ciudad se ve iluminado por la fugaz visita de otro cometa.
Chris intenta reflexionar sobre su pasado mientras los ruidos de fiesta llenan el edificio de apartamentos punzando sus sensibles nervios: toda la ciudad celebra el evento astronómico tal que mañana se acabase el mundo. Y así, la noche va haciéndose más profunda y de los cavernosos pozos de sus entrañas, expuestas por la estela del siniestro cuerpo celeste, surge la locura, la desorientación… lo extraño.
Los vecinos se comportan de una forma muy rara; una extrema confusión se apodera de ellos reaccionando violentamente ante cualquier estimulo. Chris es testigo de excepción del fulgurante avance de este fenómeno, lleno de malos presagios busca una salida del edificio antes de que la situación sea incontrolable, antes de que las mutaciones extraterrestres, que intuye en los cuerpos de sus vecinos, se lo lleven al “otro lado” donde aguardan sus enmohecidos padres.

Dead Shadows Artwork 2Es de dominio público mi veneración por el mundo onírico y la mitología terrorífica que crearon Lovecraft y sus coetáneos hará casi cien años. Esta admiración ha sido, es y será compartida por cientos de miles de personas y la influencia de los sueños de Cthulhu se propaga en el tiempo, el espacio e, incluso, el cine.

A pesar de existir multitud de adaptaciones de las obras pulp que narran los horrores de los humanos enfrentados a los dioses exteriores, o meras obras inspiradas en este o aquel fragmento de la cosmogonía lovecraftiana, pocas son las que están a la altura de un terror que navega cuidadosamente entre el materialismo y la mera atmósfera. Demasiado complicado plasmar un universo intangible capaz de convertir en sectarios declarados a gente tan dispar como Stephen King o Bernardo Bonezzi – reconocido compositor de bandas sonoras y artista pop -. Precisamente solo las películas “remotamente” inspiradas han sido las que se han ganado un hueco en nuestros corazoncitos de cultistas: En la Boca del Miedo, Re-animator, From Beyond, Necronomicon, Posesión Infernal, etc. De “las otras” mejor ni siquiera hablar… (¿alguno recuerda el chasco que sintió cuando visionó La Mansión de Cthulhu?)

Dead Shadows ArtReflexiones que me lleva a presentaros un nuevo proyecto que lleva tiempo rondando por la red de redes. Un proyecto de origen francés llamado Dead Shadows, una cinta que dudaba en traer hasta aquí desde hace bastante tiempo; y es que sentimientos contradictorios se despiertan al conocer más detalles de la opera prima de un tal David Cholewa, que también ejerce de guionista.

Resumiendo, esta sopa primigenia de sensaciones antagónicas nace del deseo de descubrir una nueva e interesante historia sobre las sombras de los espacios insondables, el miedo a la clásica decepción, una premisa argumental atractiva – pese a lo tópico y sencilla de la misma -, un primer artwork moderno pero perfectamente valido para una revisión de la mítica Weird Tales – observad el cartel y arte conceptual cuidadosamente diseñados -, otras cintas recientes poco satisfactorias (Altitude, El Horror de Dunwich, Cthulhu,The Last Lovecraft), reminiscencias a películas de culto como La Noche del Cometa – quizás considerada así inmerecidamente – o Fuerza Vital, un trailer deleznable más propio de una broma de aficionados que de un largometraje comercial, etc, etc.

Dead Shadows Artwork 3Ya podéis comprobar que a un servidor le ha disparado las ideas un proyecto que puede ser uno de los chascos del 2012 o una de sus gratas y grandes sorpresas; sea como sea, se augura que las reacciones tras su estreno serán extremistas, como siempre pasa cuando la mitología lovecraftiana está por medio.

Aun con todo, si he decidido traeros la noticia, después de varias dubitativas semanas, es porque quiero romper una lanza a favor de Dead Shadows. Puede que el trailer haya supuesto una profunda decepción, al menos así lo atestigua el reguero de despiadados comentarios que encontraréis en la red sobre el mismo; sin embargo, estamos hablando solo de un teaser promocional y considerando que se trata de una producción con poco presupuesto – de momento – que está buscando fondos, el beneficio de la duda se presenta como una opción bastante razonable. El trailer es sangrante, pero puede atraer la atención de algún productor avispado y convertirse en una buena cinta. Las ideas están ahí, no son malas, y conceder un poco de margen a un filme que ni siquiera se ha empezado a rodar sería lo más justo.

De momento no existe más información que decante la balanza de un lado u otro, aunque desde aquí me gustaría pedirle un favor a los cineastas que deciden realizar pactos con el mismísimo Nyarlathotep: no arrastréis el nombre de los antiguos por el barro, sed dignos de aquel que duerme en R’lyeh. Porque no está muerto lo que yace eternamente y con los extraños evos incluso la muerte puede morir.

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Bob Rock | 2011-07-12 16:23:41

Unodepaso.- Pues del proyecto de “en las montañas de la locura” decirte que está bastante cancelado… pero como siempre: cualqui (...)

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AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 09/07/11  |  CATEGORIAS:

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The Violent Kind

La raza canibal

Violent Kind Poster

  • Título original: The Violent Kind
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Mitchell Altieri, Phil Flores
  • Guión: Mitchell Altieri, Phil Flores
  • Intérpretes: Cory Knauf, Taylor Cole, Bret Roberts
  • Argumento:Al norte de California, en una granja asilada, un grupo de moteros ven sus celebraciones interrumpidas por posesiones demoníacas, rockabillies muertos y extraños fenómenos alienígenas.

LA VALORACIÓN:

64 |100

Estrellas: 3

the Violent Kind Grande

Cody, Q y Elroy son colegas hasta la muerte y miembros de una familia de moteros que remonta sus andanzas desde los sesenta. A estos chicos les gusta el sexo, la violencia, el crimen y las motos rápidas; pero aun les gusta más volver a casa para pasar el cumpleaños de su madre con la familia y el resto de la “crew”.

En la vieja casa perdida en el bosque, sede de tantas y tantas fiestas, los delincuentes habituales ahogan las penas en el bourbon derramado entre los senos turgentes de las strippers. Todo el mundo se relaja menos Cody, que se come los nudillos viendo como su ex-novia se lo monta delante de todos con el primer idiota que ha encontrado

Pero lo bueno se acaba tarde o temprano y todos vuelven para sus casas y caravanas como pueden. No pasa mucho tiempo en la casa familiar cuando Michelle, la ex de Cody, vuelve cubierta de sangre y en estado de shock. Algo extraño está ocurriendo en las montañas: luces anormales en el cielo, compañeros desaparecidos, ruidos siniestros entre los árboles. Cody y sus compadres ni siquiera sospechan que dejando entrar en casa a Michelle han dejado pasar algo más: la raza caníbal.

The Violent Kind es el segundo intento de The Butchers Brothers, lease Mitchell Altieri y Phil Flores, por realizar una película de terror de “casta”. Es decir, ese tipo de cintas que buscan al aficionado puro y duro, que no dejan lugar a equívocos y que se ruedan con un ojo puesto en los gustos personales de los autores, unos adictos de aupa al terror ochentero – a juzgar por su estilo – y otro en una narrativa más rápida y directa, acorde con los tiempos que corren. El primero de estos intentos fue la insatisfactoria The Hamiltons, cinta que pasó sin pena ni gloria por el año 2006 y de la que pronto tendremos una secuela llamada The Thompsons; podríamos decir que el trabajo de estos directores, ha seguido la progresión acorde con su estilo y han rodado, esta vez, una cinta más entretenida pero que no puede quitarse el sambenito de “intranscendente”; The Violent Kind supone una pequeña evolución, sobre todo a nivel técnico, con respecto a su primeriza obra, pero solo eso, puesto que sus defectos son demasiado evidentes y algunos aspectos arguméntales han sido descuidados de una forma casi incomprensible. Aunque la película se pueda seguir agradablemente, incluso contiene algunos momentos y personajes brillantes, el resultado final queda deslucido por una aparente falta de dirección.

No solo en la búsqueda del cine independiente autentico y de calidad se han embarcado The Butchers Brothers, también realizaron el insufrible remake de April Fool’s Day (el bueno de Manu seguramente aun se estará tirando de los pelos ante tamaño despropósito convertido en cinta barata y apestosa). Lo cual no habla excesivamente bien de la orientación o rumbo que estos cineastas han llevado en sus cortas carreras. Una falta de criterio, por así decirlo, que como comentábamos se ve reflejada en este, su proyecto más ambicioso.

Sinceramente, la película arranca con fuerza. Asistimos a las correrías de los protagonistas, que desde su papel de moteros salvajes nos muestran un recetario de fechorías – sobresalientes los títulos de crédito – con bastante gasto de acción y labia. Sin embargo, empiezan las primeras pegas: ¿Por qué han elegido a esos actores para los papeles protagonistas? Sin tapujos: son demasiado “guapitos” para pertenecer a una banda sanguinaria; además, si Cody hubiese pasado realmente una temporada en la trena, en el tiempo en que ocurren los hechos de la película tendría el culo como un bebedero de patos. Entendedme, no es que los muchachos (Cory Knauf – The Hamiltons – y Bret Roberts – Pearl Harbour, May – ) lo haga mal, pero carecen de cualquier credibilidad como miembros de la “crew”.
Además, resulta curioso que dada la importancia que los directores le han dado a la introducción de los personajes – todo un tercio del metraje se dedican a dibujar las personalidades y tribulaciones de la familia de moteros, como si de un remedo de Easy Rider se nos estuviese mostrando – no se hayan preocupado más por su endeble caracterización, y eso que otros elementos (banda sonora muy rockera, fotografía áspera, diálogos propios de tipos duros) han sido bastante mimados.

En definitiva, tenemos un tercio de metraje que podría corresponder con un drama o “explotation” ligero de bandas. Y entonces, en las postrimerías de la fiesta de cumpleaños de la madre de nuestros protagonistas, aparece Tiffany Shepis – viendo la filmografía de est< princesa de la serie-z uno se pregunta cuando duerme esta pequeña morenaza – cubierta de sangre cual Carrie pechugona, y la película se convierte en un remedo de Evil Dead y El exorcista; así, sin más.

Este cambio radical es bastante agradecido, cargado de tensión, y destacado dado que el acabado visual mantenido durante toda la película, se ve más explotado en los tramos de sangre e histeria – entre sexies y desquiciados – protagonizados por una excelentemente poseída Tiffany/Michelle. Ahora, no esperéis explicaciones; el nudo de la película es un vagar sin mucho sentido alrededor de la cama de la “enferma” y la cabaña súbitamente vacía; con el añadido de breves pinceladas acerca de una amenaza mayor que la hambrienta –de carne en cualquier formato, preferentemente en barra – ex-novia de Cody.

Casi diría que la parte central de The Violent Kind es lo menos interesante; pronto vemos un error que siempre me ha parecido muy molesto, y demasiadas películas de terror cometen: ¿en que queda el desarrollo inicial de los personajes? En nada. El cambio de tercio es tan brusco que Cody y sus amigos podrían ser motoristas, universitarios o, incluso, payeses. Si la intención de los “hermanos carnicero” era enfrentar a tipos duros contra una amenaza monstruosa – recordemos que hasta este punto la amenaza no son más que luces en el cielo y una mujer con instintos caníbales -, para evitar los cansinos tópicos de la yuxtaposición de “universitarios vs zombies mutantes del espacio exterior”… pues la verdad es que han conseguido todo lo contrario. Los personajes se convierten en los típicos pollos sin cabeza dando vueltas por el set de rodaje, donde las reflexiones sobre su condición de miembros de una banda de moteros quedan en un remoto plano, sin interés alguno.
Toda una pena porque la dosificación de pistas que aclaren lo que realmente ocurre en el bosque, contiene bastante misterio y una fuerza estética innegable. También Tiffany Shepis se esfuerza en crear una atmósfera malsana realizando una actuación física muy “demoniaca”, que hubiese conseguido mayor efecto de no haber sido tan tópica: a estas alturas, el concepto “jóvenes atrapados en una casa” requiere algo más eficaz que la Shepis para llevarse toda nuestra atención.

Así vamos avanzando hacía la parte final de la película, cuando hacen acto de presencia los verdaderos protagonistas de la película: personas desaparecidas en los cincuenta, que acusan un “look” decididamente “rockabilly”, el cual casa muy bien con el entorno conceptual en el que se ha desarrollado todo el metraje. No entraré en el análisis de lo que significa la presencia de estos “abducidos” porque directamente estaría destripando lo más interesante, tanto a nivel argumental como narrativo (y es que repito: la escena donde esta “troupe” de siniestros “rockeros”, “teddy-boys” y “pin-ups” despliegan todo su potencial y discurso, es el momento álgido, junto al epílogo, de la historia). Sin embargo, su presencia provoca otra cansina ruptura expositiva, que introduciendo nuevos elementos completamente distintos a las ideas propias desarrolladas tras una hora de asistir a los descubrimientos de “Cody and Cia.”, nos muestran otra película de la que creíamos estar viendo. En este caso, algo más cercano a “La Invasión de los Ultracuerpos”, aunque juro y perjuro que la información suministrada por el guión de “The Butcher Brothers”, hace esta afirmación anterior poco menos que risible. Dejamos atrás las posesiones y los muertos-vivientes – sí, aquí hay sitio para todo – para entrar de lleno en el terreno de la ciencia-ficción macabra; aunque de una forma para nada satisfactoria y profunda.

Las piezas no terminan de encajar, todo está cogido por los pelos y se hace insistente la pregunta de “si ahora la narración avanza en esta dirección, ¿qué sentido tenía lo que han contado hace veinte minutos?” Pues una razón de ser puramente estética. En ese terreno, reconozco que Mitchell Altieri y Phil Flores han trabajado bien su película – hago un inciso para remarcar unos efectos especiales espectaculares para el presupuesto de una producción independiente – ; no obstante, el error ha sido intentar llamar la atención sobre un guión nacido de la mezcla de todos los elementos que han podido incluir sin resultar pedantes, pero sin preocuparse realmente de lo que estaban contando; que al final es demasiado simple. Y eso que el epílogo, los diez últimos minutos, son donde se intentan responder atropelladamente las dudas que tantas piezas de un puzzle, aparentemente incompatibles, nos habían generado. A este respecto, no se puede poner ninguna pega: un final interesante, morboso e inquietante que logra subir enteros a un guión que parecía perder el rumbo por momentos.

The Violent Kind no es una mala película, tampoco consigue superar la intranscendencia de un producto demasiado ambicioso argumentalmente; lo que para unos es una fortaleza para otros es una debilidad; y los “hermanos carnicero” deberían dosificar mejor sus ideas para que sus cintas no fuesen un mero espectáculo visual – además limitado – y trabajar más a los personajes con un propósito claro, aprovechando los elementos obviamente destacables en detrimento de otros – a uno le cuesta entender que con el potencial que tenían el grupo de “rockabillys” de los cincuenta, se les haya olvidado, relativamente, con el objetivo de mostrar y mostrar y mostrar a una Tiffany Shepis poseida -. Una cinta recomendable para tardes aburridas, y para amantes del subgénero de “atrapados in da house”, siempre que sepáis apreciar el valor individual de las premisas fantásticas – incluso del principio puramente motero – que se nos presentan, antes que el conjunto algo confuso. El balance final es positivo pero molesta esa sensación de fuerza bruta desaprovechada y, dentro de nuestras cabezas, el guión se demuestra con una falta de cohesión hiriente que termina por aburrir al espectador con años de experiencia.

Abducidas hasta devorarnos a nosotras mismas…

Lo mejor: El mejunje de subgéneros. En el último tramo de la película todo toma buen ritmo, merced al giro argumental que traen los “rockabillies from hell”.

Lo peor: El mejunje de subgéneros. Una introducción de personajes que no llega a aportar mucho y momentos de obligada transición entre los subgéneros que aburren.

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mrcelofan | 2011-09-03 22:26:51

Me ha gustado, cierto que es una mezcla de subgéneros un poco chapucera, pero me lo pase muy bien viéndola y eso para mí ya es suficiente. (...)

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End of Animal

Apocalipsis a la Coreana

Photobucket

PhotobucketEl debutante Sung-Hee Jo nos acerca una visión apocalíptica, surrealista y pelín demencial de como sería la vida en Corea del Sur (extensible a cualquier páis del mundo civilizado) si un día la electricidad desapareciera como por arte de magia y sus posibles consecuencias. Probablemente en manos de un director anglosajón, o europeo, la situación derivaría en: zombies a la caza de humanos, humanos paranoicos armados hasta las cejas, vampiros mutantes o las tres cosas a la vez (bueno, si el director hubiera sido Manoel de Oliverira o similares serían 3 horas y pico de “profundas” reflexiones sobre la dependencia del ser humano con las máquinas). Pero viniendo de Corea y por lo que he leido, la historia se acerca más a una atípica road-movie y, seguro, nos ofrecerá un punto de vista bastante cruel de la supervivencia. Y además, tal y como llevamos el año, seguro que se convierte en una propuesta más que recomendable.

PhotobucketSoon-young, embarazadísima viaja en taxi desde Seul hasta la remota provincia de Taeryung, y a medio camino deciden recoger a un autoestopista. Mala idea, no por el hecho en sí, sino porqué el susodicho parece conocer demasiadas cosas sobre ella y el propio taxista. Y si eso no fuera ya suficiente motivo como para tirarle por la ventana, en marcha, les vaticina que en breves instantes va a suceder un terrible desastre. El cual sucede. Cuando la mujer se despierta se encuentra sola en el taxi sin saber muy bien que ha pasado, el taxista parece haber ido en busca de ayuda y no dejan de pasar extraños personajes con intenciones de lo más variopintas. No siempre buenas, claro está. Y por si eso no fuera suficiente para la pobre mujer, extrañas criaturas que nunca se dejan ver merodean por la zona atacando a todo aquel que se aleja demasiado de la carretera.

He leido varias críticas y ven desde “coñazo monumental” a “obra magna de ciencia-ficción apocalíptica”…mi sentido arácnido se inclina por un término medio, tal vez más próximo a una de esas que YA están apuntadas en la lista de must see.

Por ahora no hay fecha de lanzamiento en Europa.

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shisele23q | 2011-05-06 19:31:42

No es posible conseguirla con subs en español para ver aun? (...)

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AUTOR: Elniniodecristal  |  PUBLICADO: 04/05/11  |  CATEGORIAS: ,

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Stake Land (2)

El fin de los días... versión vampírica

Stake Land

Stake LandJusto antes de su presencia (por cierto, muy bien recibida) en el pasado Festival de Sitges, os hablamos por primera vez de Stake Land, película post-apocalíptica de vampiros (o lo que demonios quiera que sean…), definida ya por muchas voces como un cruce entre The Road (La Carretera) y el Soy Leyenda de Richard Matheson, y dirigida por Jim Mickle, quién debutó allá por el año 2006 con la muy interesante Mulberry Street.

Ahora Stake Land, a raiz de su estreno el pasado 22 de abril, reaparece con nuevo poster y nuevo trailer. El argumento sigue siendo el mismo (menuda gilipollez acabo de soltar): La América de Stake Land es una nación perdida. Cuando una epidemia de vampirismo estalla, los humanos solo puede escapar para sobrevivir. Las grandes ciudades han caido y los pocos supervivientes se reúnen en asentamientos rurales, temerosos de que la noche se cierna sobre ellos.

Cuando su familia es asesinada, el joven Martin es acogido por un misterioso cazador de vampiros al que todos conocen bajo el nombre de Mister. Juntos inician un viaje a través de un país devastado y en busca de un lugar en el que iniciar una nueva vida, aniquilando a todo chupador de sangre que se cruce por su camino.

Lo curioso del caso es que cuando a Jim Mickle se le pregunta por las influencias de Stake Land no duda ni un instante en señalar todo un western clásico como es Centauros del Desierto, protagonizada por el gran John Wayne, y el cine de Terrence Malick, con Malas Tierras a la cabeza; referentes ambos algo lejanos a los géneros vampírico y apocalíptico.
Por mi parte Stake Land figura entre una de las más esperadas para lo que queda de año. Veremos si tiene alguna posibilidad de distribución en España.

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elniniodecristal | 2011-06-06 19:24:37

Coño Bob, no te me pongas así que luego no hay tato que mejore tus análisis y mi reseña va a parecer un churro….Viva el (...)

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AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 26/04/11  |  CATEGORIAS:

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The Millennium Bug

La cucaracha de 1999 pies de altura

The Millennium Bug

The Millennium Bug PosterEl hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Un claro ejemplo es la actitud adoptada por occidente frente a los dos cambios de milenio, según el calendario juliano y su posterior mutación gregoriana: ¡Apocalipsis! ¡Destrucción! ¡El fin del mundo! ¡Quemad a la bruja! Nada de eso, solo un puñetero año más que deambulamos perdidos en nuestra propio egocentrismo humano…

Qué gratos recuerdos me trae el olvidado síndrome del efecto 2000. Decían algunos iluminados que todo el sistema capitalista se derrumbaría arrastrado por la tecnología inoperativa… ¡qué más quisieran algunos! La verdad es que todo aquello quedó atrás como tantas otras cosas.

Sin embargo, 1999 ha quedado relegado al rincón de los malos sueños, y los aficionados al cine de terror seguimos rebuscando entre la basura, que actualmente se edita tan a la ligera, algo que llevarnos a la boca y nos alimente cerebralmente. Para valorar lo que el siglo XXI nos ha traído, relativo a material fantástico, siempre intentamos mirar atrás, en el caso de los treintañeros, como yo, habitualmente se endiosa la década de los ochenta tal que realmente hubiese sido buena para el cine de género. No obstante, volvemos a ver la misma película insulsa una y otra vez y una y otra vez y… así ad nauseam. Una muestra más de que al ser humano le fascina estamparse la cabeza repetidamente con la pared de su estulticia… ¡maldita tabula rasa!

¿Dónde se encuentran estas dos reflexiones? Pues parece que en The Millennium Bug, un proyecto splatter independiente, “made in usa”, que quiere recuperar (“one more time”) el espíritu gamberro, sanguinario e impactante que algunos vemos en las cintas de video-club ochentosas. Para recuperar dicha esencia, su director y guionista, Kenneth Cran, recurre a una cinta de terror rural, paletos endogámicos mediante, y es que siempre quedan resultones, dotada de buenas dosis de humor negro, animatrónicos de plástico y mucha hemoglobina. Y, sorprendentemente, sirva el efecto 2000 como excusa para este despliegue de la vieja escuela (observar el trailer de la película en su actual estado de post-producción); usando simplemente un acertado juego de palabras anglosajón: The Millennium Bug hace referencia al fallo causante de que un sistema informático considere el año 2000 como 1900, y por otro lado Kenneth Cran ha literalizado la frase presentando un bicho/cucaracha/o-vaya-usted-a-saber primo hermano de Godzilla, al menos en lo que a tamaño se refiere.

Particularmente, el combinado de chicas guapas, paletos armados hasta los dientes, monstruos milenarios durmientes, zombies, partos aberrantes, litros de sirope y machetazos, me atrae como la luz a la polilla (o la mierda a la mosca, que seguro será más acertado). ¿Qué pueda convertirse en una tremenda decepción, otra muestra más de la corriente de revival ochentero que no pasa de mero homenaje (The House of The Devil, 51, Primal)? Probablemente, pero ya sabéis que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra…

Finales de 1999 es cuando la familia Haskins busca refugio, de la histeria causada por el temor al efecto 2000, en los aislados bosques de Sierra Diablos; solo terror y locura será lo que encuentren. Secuestrados por un vicioso clan de las montañas, los Haskins luchan por sobrevivir sin ser conscientes de que lo peor aguarda su despertar en las mismísimas entrañas de la tierra

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Rainbow in the dark | 2011-04-22 22:39:06

Tiene buena pinta, esperemos que nos de lo que se espera de ella, ya que muchas pelis de este tipo luego son una patata!!! (...)

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AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 06/04/11  |  CATEGORIAS:

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The Taint

Manchas de sangre y semen

The Taint Poster

  • Título original: The Taint
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Drew Bolduc, Dan Nelson
  • Guión: Drew Bolduc
  • Intérpretes: Drew Bolduc, Colleen Walsh, Cody Crenshaw
  • Argumento:El agua de Norteamérica está contaminada y todos los hombres que la beben se convierten en degenerados misóginos, de monstruosos penes, que se dedican a violar y matar mujeres. Entre el caos, Phil O’Ginny lucha por no sucumbir a la plaga…

LA VALORACIÓN:

80 |100

Estrellas: 4

The Taint Grande

The Taint es, directamente, una patada en las gónadas al cine comercial, a muchos valores estadounidenses y una broma “trash” que sigue los pasos de producciones clásicas como Street Trash, Slime City o Deadly Spawn e, incluso, bebe de la desfachatez visual del “splatter” japonés moderno (Samurai Princess, Robo Geisha o Vampire Girl Vs. Frankenstein Girl). En definitiva, una cinta gore de limitados recursos, que a pesar de no exponer aberraciones únicas (preguntadle a Olaf Ittenbach si no está todo inventado), consigue su propia identidad dentro de un panorama cargado de mediocridad, aunque esta personalidad propia se cimiente en el amplio muestrario de penes reventados al que asistiremos. Mala baba y humor bruno, a partes iguales, envuelven una sátira sobre el machismo que, desde luego, funciona mejor como festival sangriento antes que como cine denuncia; su acercamiento a la protesta social queda empañado delante de bestias pardas como A Serbian Film, pero acabó siendo mucho más divertida para éste vuestro escribano. Precisamente ese divertimento refleja la elevada nota que humildemente le he colocado, no valoro nada más que mi propio disfrute.

No quiero engañar a nadie, el ajustado presupuesto sitúa a The Taint dentro de la categoría de Serie Z, de forma casi inmediata. Este corsé económico deja expuestas unas actuaciones y capacidades técnicas que seguro molestaran a los amantes del cine más comercial, incluso herirá profundamente la sensibilidad de cierto público, como aquellos cerdos homófobos y machistas a los que precisamente ataca la cinta; dicho público debería alejarse de esta gamberrada a una prudente distancia moral y ahorrarse, desde ya, los comentarios negativos. Sin embargo, tales defectos y obstáculos pecuniarios definen la esencia de un experimento libre en su manufactura y discurso; algo que resulta un soplo de aire fresco en una situación, la del cine de terror independiente, que se sostiene tan solo por productos de esta índole. Producto cargado de calidad, entendiendo como calidad el respeto para con el cinéfilo, que sus autores se han esforzado en proyectar sobre su trabajo a golpe de sudor, consoladores y bolsas de sirope. Un servidor aplaude esta actitud frente al poder del talonario; imaginativa y provocativa sobredosis de autenticidad, algo que en su día fue siempre estandarte del cine “underground” (¿os acordáis de Pink Flamingos?)… me quedo con la mejor técnica 3D de todas: el encanto de la imperfección

Para ello, los directores Drew Bolduc y Dan Nelson tiran de manual de la vieja escuela y toman el control total de su producción, solo hace falta ver los títulos de crédito para darse cuenta del homenaje de estos cachondos para con la era del videoclub y las hombreras.

Tenemos frente a nosotros un acabado artesano, al estilo de las mejores cintas independientes de los ochenta, que además se ve reforzado por esa insistencia en incluir exagerada comedia absurda, tan propia de nuestra querida Troma. En este sentido destacan los vestuarios “improvisados” donde las pelucas juegan un papel primordial, relativizando las explosiones de cuerpos cavernosos que llenan el metraje. Todo un delirio visual preparado para ocultar otras deficiencias, como la molesta escasez de escenarios, más allá de los socorridos bosques, o unas actuaciones obviamente limitadas.
De hecho, como no podía ser menos, es el propio Drew Bolduc quien se reserva el papel protagonista, justamente encarna al tremendo gilipollas de Phil O’ginny, el esperpéntico personaje disfrazado de colegial que ejerce de nexo de unión para las diversas historias del resto de caracteres. Muy adecuada esta decisión narrativa, la cual incrementa enteros a The Taint, puesto que se rompe en buena medida la linealidad que hiere de muerte a la mayoría de productos independientes… y comerciales, claro.
Sobre todo cuando, y es la única gran pega que he encontrado, no se cuenta realmente nada. Se nos plantea una situación y poco más, no hay un destino para los protagonistas, solo contemplamos una serie de viñetas (atractivas visualmente, eso sí) sin un trasfondo profundo, lo que no es óbice para disfrutar de una las experiencias más autenticas del cine gamberro… una sesión doble cargada de cervezas y colegas jaraneros junto a Black Devil Doll se plantea como una noche memorable.

De todos modos, es un gran detalle que se vayan hilando diferentes segmentos, casi rozando la antología de terror, con una cuidada atención hacia la coherencia argumental, pese a ciertas lagunas salvadas mediante humor de brocha gorda:

Nuestro buen amigo Phil, es un chaval de instituto cuyas tres únicas preocupaciones son follar, cohabitar y meterla en caliente. Es precisamente en un renuncio entre las piernas de una chica, cuando el fin del mundo le sorprende. Una sustancia desconocida ha “manchado” el agua de una ciudad cualquiera, envenenando a todo aquel hombre que la beba. Esta contaminación no crea zombies, infectados o como puñeteramente se llamen; tan solo sacan al animal misógino que todo macho lleva dentro en mayor o menor medida.

Phil pronto se une a Misandra, la cual perdió a su amor en la catástrofe; ambos intentarán alcanzar un pozo de agua limpia mientras en su camino se ven acosados por amigos/enemigos del pasado, misóginos descerebrados de enorme verga colgante y chorreante e, incluso, con el único conocedor del origen de la masacre.

Un accidentado viaje por los Estados Lisérgicos de Norte América.

Bajo una premisa tan sencilla, vamos asistiendo a un sinfín de aberraciones, entre las que destacan el paseo alucinado de un científico con la cara entre las manos, un aborto casero escalofriante, el empalamiento de mujeres pene mediante, eyaculaciones sanguinolentas, violencia de género tanto psicológica como física, decenas de penes amputados y… bueno, paro de enumerar porque corro el riesgo de ser censurado y encerrado en una celda bajo errónea acusación por apología de maltrato hacia la mujer. También podrían ser juzgados negativamente Drew Bolduc y Dan Nelson, pero han sabido ser suficientemente listos como para dotar de humor negro las escenas más escabrosas. Todos los que veáis The Taint podréis comprobar los extremadamente gilipollas e imbéciles que son todos los personajes masculinos que desfilan fotograma a fotograma. Toda una declaración de intenciones: nos reímos de nuestra propia estupidez como hombres, enfrentándonos a ella mediante la risa. Es precisamente por el enfoque cómico que la denuncia contenida en algunos momentos se pierde; no obstante, la crítica social sigue presente en momentos puntuales muy intensos: Especialmente tensa es la vejación inflingida por un profesor de gimnasia – gay reprimido y ultraconservador – a su novia (“¿Quieres llorar con razón?” ¡Zas! ¡En toda la boca!); y la impresionante carrera final, con Phil completamente desquiciado, reservándonos duros momentos a ritmo de techno que sirven de alegoría y protesta contra la sociedad machista que seguimos viviendo.

Precisamente, es la banda sonora un punto determinante en el film, canciones realizadas mediante sintetizadores, en gran parte por Drew Bolduc (¡este tipo le da a todo!), con un ojo puesto en los grandes clásicos de Carpenter y con el otro sobre las tendencias electro-clash de la pasada década. Ritmos machacones y simples, tomados del punk, que agudizan la sensación de alienamiento sobrevolando todo el ajustado metraje. Y es que todo es eyaculado inmisericorde sobre nuestra cara en poco más de una hora, intercalándose con ciertos descansos en forma de pseudos-vídeoclips, cortos animados o anuncios de corte nazi para aumentar el tamaño de tu pene; divertimentos que de nuevo nos retrotraen a los años ochenta.

Mucho mimo invertido en lo estético, y no menos el dedicado a los diferentes apartados técnicos: trepidante montaje, efectos especiales cargados de látex y fotografía tan directa como colorista con la única intención de resaltar las atrocidades presentadas en pantalla. Se demuestra así que no estamos ante otro proyecto cualquiera entre “amiguetes”; uno se queda con ansias de conocer el nuevo proyecto de unos directores con las ideas tan claras…

Sin querer enrollarme más, porque ya lo he hecho bastante, solo me resta recomendar encarecidamente el visionado de The Taint, obra transgresora en la medida justa, y que no se aparta del entretenimiento puro y bacilón tan difícil de ver en esta era desprovista de inocencia.
Si por el camino aprendemos a enfrentarnos con nuestro machismo mediante la exposición “grand guiñolesca” del mismo y, obviamente, sin moralinas… pues mejor que mejor. Candidata a película de culto, el tiempo y el público la pondrá en su lugar.

Imprescindible.

Dejo el link a una entrevista en exclusiva, realizada por el blog Nido de Cuervos, a los dos directores de The Taint. Un honesto recital sobre el auténtico cine independiente, y que os ayudará a entender que hay tras decenas de pollas explotando.

Entrevista a Drew Bolduc y Dan Nelson en Nido de Cuervos

Lo mejor: El despliegue gore, la frescura de ideas, la comedia que valida escenas muy fuertes y, en general, el atrevimiento superlativo de toda la cinta. Mención especial para la BSO.

Lo peor: Algunas escenas videocliperas se alargan demasiado, los escenarios son monótonos.

¿Dónde conseguirla?
La Morgue Cinema: “The Taint” en VOSE (¡Gracias Eddie!).

Último comentario publicado:
Oram | 2011-06-01 21:56:39

Bueno, ya la ví y es muy mala y asquerosa pero también divertida por momentos. O sea que cumple lo que promete pero no puedo evitar pensar que co (...)

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Por: Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
Publicación: 25/03/11
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