Invasion of the Undead
A veces no pasa el tiempo...

Allison recluta la ayua de dos estúpidos investigadores paranormales cuando una infestación de no muertos se apodera de su nueva casa.
Hoy en día que está tan de moda hablar con pedantería de cualquier estreno cinematográfico, buscando en el cine independiente el sentido de la vida, romper a llorar con escenas que no dicen absolutamente nada o hacer gala de unos conocimientos cinéfilos innecesarios definiendo “subsubsubsubgeneros” que sólo existen en la cabeza de bloggeros de medio pelo… hoy en día que está tan de moda hablar con palabras ampulosas (como ampulosa) el público del cine de horror corre el riesgo de olvidar que todo este tinglado se montó siempre con objeto de mera diversión (y si encarta ya reflexionaremos sobre la insoportable levedad del ser). Los críticos y coleccionistas de revistas siempre os querrán llenar la cabeza de datos que no sirven más que para completar los párrafos de sus posts de pacotilla, y la única razón para hacerlo es querer demostrar que son más “guays” que Quentin Tarantino. Pero olvidan que en este proceso competitivo de “ver – más – festivales – que – nadie” echan tierra sobre lo único importante: una cinta de terror tiene que entretener y aportar las emociones fuertes que otros géneros desechan. Esa es la clave y para de contar: por eso me apegué hará muchos años a Almas Oscuras, porque me sentía rodeado de gente con ganas de diversión sana, encabezados por Joan Lafulla, un hombre honesto que rechaza la obsesión, de la que tanto rezongo últimamente, a favor de la pasión. Los tiempos cambian, pero a veces no pasa el tiempo…
Pues en estos días de tontería y poco compañerismo se agradece conocer de proyectos que avalan mis palabras de viejo gruñón. La película de bajo presupuesto llamada “Invasion of the Undead” parece otro de esos intentos por resucitar una década que a muchos nos parece dorada al coincidir con nuestra maduración como seres humanos, y son los años circundantes a la adolescencia los que terminan por marcar a cualquier persona de provecho. Como decía, con 17.000 pavos intentan estos debutantes – sus trabajos anteriores no merecen más renombre – volver a los viejos tiempos de la comedia y el horror, clara es la influencia de “Night of the Creeps”, “House” o “Una Pandilla Alucinante”, haciendo uso de cualquier recurso “retro”, de tal forma que resulte atractiva a los nostálgicos.



