secuela

La matanza de Texas

Cerdo de macrogranja.

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Cazafantasmas: Más allá

¿A quién vas a llamar?

Cazafantasmas: Más allá

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Cazafantasmas: Más allá

Aún recuerdo el profundo impacto que me causó, siendo un crio de catorce años, salir casi por primera vez sólo con mis amigos al centro de Madrid a ver Los Cazafantasmas. Recuerdo reírme, asustarme y alucinar con sus efectos especiales; volver a casa saltando por la calle comentando juntos lo bien que lo habíamos pasado . Eran otros tiempos, se agradece que esta secuela en el nuevo milenio (la cuarta de esta franquicia) haya querido ser respetuosa y conectar con los niños de entonces y, a la vez, captar a los chavales de ahora con un coctel tan bien equilibrado. Además, todos los que disfrutamos de la carrera de actor y director de Harold Ramis (fallecido en 2014) teníamos ganas de que se le hiciera un homenaje en condiciones: Cazafantasmas: Más allá por fin salda esta deuda.

La acción comienza con el personaje que interpretaba el propio Ramis, el doctor Egon Spengler, de espaldas o en un contraluz que evita que podamos verle (recordad que el actor lleva muerto años) enfrentándose a una entidad en una remota y destartalada granja y pereciendo en el intento. A partir de ese momento, conocemos a los auténticos protagonistas de la cinta: Trevor y Phoebe (Finn Wolfhard y Mckenna Grace), dos chavales que junto a su madre (Carrie Coon) dejan la ciudad para gestionar la granja de su abuelo, del que desconocen prácticamente todo. Mientras se integran en su nuevo hogar, los misterios de la zona: extraños terremotos y una mina cerrada por sucesos inquietantes, llaman poderosamente la atención de la más pequeña de la familia que, además, está empezando a comunicarse con el fantasma de su abuelo.

Lo mejor: Diversión nostálgica para todas las edades. La acción está muy bien filmada aunque sea algo escasa.

Lo peor: Se le nota demasiado su aire comercial.


Candyman

Pecado blanco, castigo negro

Candyman

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Candyman

Desde los primeros fotogramas de este nuevo Candyman se notan las ganas del producto de gustar; de enganchar a una nueva generación en la espesa pesadilla que proponía Bernard Rose en 1992 con Candyman, el dominio de la mente. Comenzar con las cartelas de las productoras implicadas en este film invertidas, como si las viéramos reflejadas en un espejo y sonando de fondo el tema de “The Candyman” de la versión de 1972 de Willy Wonka and the Chocolate Factory, son una excelente forma de atraparnos; aunque transmiten un aire desenfadado que contrasta con el espíritu de terror elevado, entiéndase por ese terror de marcado carácter autoral que utiliza el escalofrío para denunciar un tema o lubricar un drama, que predomina en el resultado. Puede que ahí radique el mayor acierto de esta actualización, pero también la mayor objeción: el jugar al despiste en sus intenciones durante casi todo su metraje. Pero como lo que le gusta al espectador del cine de terror es ser zarandeado, podemos decir que lo nuevo de Jordan Peele (en este caso como productor y guionista) logra un resultado notable; pese a que su trazo grueso en su denuncia social, a punto está de lastrar todo el conjunto.

Treinta años después de los acontecimientos de Candyman, el dominio de la mente, las desventuras de la socióloga que investigaba la leyenda urbana de Candyman se han transformado también en un mito. Cuando el artista plástico Anthony McCoy conozca la historia verá en ella la base sobre la que construir todo un discurso creativo. Sin saberlo ha conectado con una fuerza sobrenatural implacable, que pondrá patas arriba todo su mundo. El hombre del garfio regresará al barrio de Cabrini Green en Chicago convertido, gracias a la gentrificación, en un punto de reunión de artistas, intelectuales y emprendedores con buena estrella.

Lo mejor: Muy buena factura y un guion que sabe conectar con la original siendo una secuela y no un remake.

Lo peor: Puede que uno solo quiera ver una cinta de terror y no una arenga política sobre los abusos policiales.


Wrong Turn: Sendero al infierno

Se ha perdido la señal GPS

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Wrong Turn: Sendero al infierno

¿Qué busca alguien que acude a ver un slasher? ¿Y qué busca el que acude a ver la secuela de un título que le gustó? Parece que son dos preguntas fáciles de contestar; la duda es: ¿cómo reaccionaríamos si nos respondiesen con algo totalmente distinto a lo planteado? Lo digo porque, en función de cómo te siente que te den gato por liebre, o qué te ofrezcan algo que no has pedido, podrás disfrutar de la nueva entrega de la franquicia Wrong turn. Filmada con una calidad y reparto que se antoja como una proposición de arrancar una nueva saga en lugar de construir una secuela... por eso en su título falta el número siete. Puede resultar muy molesto que acudas a ver una película por el reclamo de su título y te entreguen algo bien distinto, Que vayas a ver Tiburón II y te pongan Liberar a Willy.

La cosa en principio no pinta mal. Un padre (Matthew Modine) acude a un pueblo dentro de la cordillera de los Apalaches en busca de su hija y sus amigos, desaparecidos semanas antes y cuya huella se pierde en esa zona. Mientras indaga cual puede ser el paradero de estos domingueros, un flashback nos contará como se perdieron en la espesura y se encontraron con algo que no podían ni imaginar.

Lo mejor: Contiene ideas interesantes y una conclusión muy loca.

Lo peor: Parece una cosa pero es otra muy distinta.


El misterio del dragón

Saltos, golpes y dragones.

El misterio del dragón

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

El misterio del dragón

Dos míticos actores del cine de acción de los 80 y los 90 son el principal reclamo de la producción China “El misterio del Dragón”. Cinta de acción y fantasía rodada para ser degustada con gafas 3D, en la que estas dos estrellas (Arnold Schwarzenegger y Jackie Chan) aparecen apenas durante 15 minutos de sus interminables dos horas. La cinta supone una nueva aventura del cartógrafo Jonathan Green (Jason Flemyng) que ya nos agotó las pupilas con “Viy” traducida por estos lares como “Transilvania, el imperio prohibido”.

Los trabajos cartográficos de Green son requeridos por el zar de Rúsia Pedro I, lo que lleva a nuestro héroe a un encuentro con el emperador en la corte. Allí descubrirá una misteriosa conspiración y se verá obligado a viajar a la región más desconocida de China, donde descubrirá una aldea subyugada por el extraño poder de una bruja y un temible dragón… Al mismo tiempo en Inglaterra, su prometida (Anna Churina) decide no quedarse de brazos cruzados ante las desventuras de su esposo y emprende la búsqueda de aliados para embarcarse en su propia expedición.

Lo mejor: Vistosa y colorida. Perfecta para ver con crios.

Lo peor: demasiado de todo la hacen agotadora. Su primera media hora se queda sin explicación ni anuncio de secuela.