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Cam

Devuélveme la vida que me has has robado.

CAM

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  • Título original: Cam
  • Nacionalidad: Estado Unidos | Año: 2018
  • Director: Daniel Goldhaber
  • Guión: Isa Mazzei, Daniel Goldhaber
  • Intérpretes: Madeline Brewer, Patch Darragh, Melora Walters
  • Argumento: Alice (Madeline Brewer) trata de ascender en el difícil mundo de las camgirls realizando pequeños números eróticos para los visitantes de su cyberchat. Una profesión que guarda en secreto para todos salvo su hermano y con la que mantiene un estricto códig

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

CAM
Este podría ser un nuevo episodio de la serie “Black Mirror”, pues narra una pesadilla tecnológica muy del gusto de la franquicia de relatos de anticipación. Una historia que le da otra vuelta de tuerca a uno de los temas clásicos de la fantasía: el de la usurpación de la personalidad. Apuesta, para ello, por la construcción de un personaje que también tiene, en su día a día, dos caras: se trata de una camgirl, Alice, que se va a enfrentar con lo inexplicable.

Alice (Madeline Brewer) trata de ascender en el difícil mundo de las camgirls realizando pequeños números eróticos para los visitantes de su cyberchat. Una profesión que guarda en secreto para todos salvo su hermano y con la que mantiene un estricto código de conducta. Un día descubrirá que su cuenta y su mundo erótico han sido invadidos por una doble sorprendentemente parecida a ella. Una joven con menos escrúpulos para ascender en el ranking de las más deseadas.
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Assessination nation

Consejos vendo que para mí no tengo.

Assessination nation

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  • Título original: Assessination nation
  • Nacionalidad: USA | Año: 2018
  • Director: Sam Levinson
  • Guión: Sam Levinson
  • Intérpretes: Odessa Young, Hari Nef, Suki Waterhouse
  • Argumento: En la localidad de Salem alguien está filtrando los mensajes y conversaciones privadas de sus habitantes.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Assassination Nation

Los teléfonos móviles y el mundo virtual se han transformado con los años en un lugar donde proyectar nuestro subconsciente, en el que depositar nuestros deseos, pulsiones e intereses sociales o privados. Mucho antes de acudir al médico hemos consultado los síntomas, frecuentemente con terror, en internet. ¿Quién no ha rastreado por la web la vida de aquel amigo o enemigo del pasado o de un compañero de colegio? Antes de ir a una cita romántica hemos compartido fotos con nuestros posibles compañeros de cama. Y, cuando nadie nos ve, hemos explorado esos videos de temas inconfesables que nos privan. Lo que socialmente reprobamos, abandona su condición de prohibido cuando estamos solos con nuestros móviles en las manos y, si existe un miedo, es el de pensar que alguien pueda entrar allí, que alguien descubra quienes somos debajo de nuestra máscara. “Assassination Nation” es, entre otras muchas cosas, un cuento aleccionador respecto a los peligros de ese mundo que apenas empezamos a descubrir. Un cuento enfocado en una generación para quien las reglas del juego han cambiado y que, posiblemente, sean ellos quienes tengan que dictar las nuevas. Una cinta juvenil que, contrariamente a lo habitual, no toma a sus receptores por tontos y les expone reflexiones e ideas de forma descarnada y directa: tal y como a ellos les gusta. Seguir leyendo…

Lo mejor: Muchas e importantes reflexiones para una nueva generación que las necesita. Un personaje transexual tan normalizador y necesario.

Lo peor: El miedo de la película a suscribir todo lo que denuncia. Feminismo al borde de la caricatura.


El Monstro del Mar

Zorras Asesinas Vs. El Monstro de las Profundidades

El monstro del mar

Ahora puedes ver El Monstro del Mar con buena calidad de imagen y unos excelentes subtítulos en castellano por tan solo 1.95 €. VER ONLINE

Tres chicas de armas tomar recorren las carreteras de Australia sembrando la muerte y la destrucción a su paso. En un breve descanso van a parar con sus esculturales cuerpos a un pequeño pueblo pescador. La leyenda de una antigua criatura que surge del mar para tomar aldeanos como alimento choca de bruces con el espíritu guerrero de nuestras tres bellas amazonas: ¿quien ganará? ¿La primigenia bestia tentacular o nuestras delincuentes favoritas?”.

Pese a su curioso nombre, El Monstro del Mar nos llega desde Australia combinando los mejores elementos del cine explotation de los años setenta con el horror monstruoso del cine post-atómico, presentado en un colorido envoltorio rockabilly. Stuart Simpson escribe y dirige una de esas cintas directas que no ahonda en el desarrollo de una historia, pero demuestra sobrados argumentos para atraer la atención del espectador. Lo primero que salta a la vista son sus tres aguerridas protagonistas, que suponen un sensual tributo al universo del “gran” Russ Meyer, en concreto a Faster, Pussycat! Kill! Kill!. Aun tratándose de tres jóvenes no experimentadas como actrices, su fuerte presencia es suficiente para empujar la acción más inmediata hasta su frenético desenlace. La única pega que se podría ponerles a tan deliciosas féminas sería su pudor. Existiendo una buena dosis de curvas y provocación, la piel desnuda escasea: ¡al mejor estilo de las pin-up de los cincuenta!

Precisamente esa década exhibe sus tentáculos de gala cuando el citado “monstro” decide dejarse ver, un guiño explicito a obras que van desde “The Crawling Eye” hasta la saga de Quatermass. Aunque se haga de rogar, el tramo final es un perfecto compendio de horror y locura de bajo presupuesto. Puede que no hablemos de grandes efectos especiales, pero su gusto por la truculencia siempre es un añadido a valorar.

Salpicada con cierto humor negro soterrado, que demuestra lo bien que interpreta Stuart su propia cinta, El Monstro del Mar confirma desde la falta de recursos que el cine de género puede reciclarse de manera humilde, con un poco de honestidad y empaque visual. Esperemos que su brusco final sea un punto seguido a más diversión, monstruos y chicas malas.

TÍTULO: El monstro del mar
DIRECTOR: Stuart Simpson
NACIONALIDAD: Australia | AÑO: 2011
GÉNERO: Monstruos
ARGUMENTO: Tres chicas de armas tomar recorren las carreteras de Australia sembrando la muerte y la destrucción a su paso.

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1,95 €
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Disponible en España

Attack of the 50 Foot Cheerleader

¡Pero qué pedazo de pompones!

a50C Ext

Una animadora decide usar una droga experimental para transformarse en la belleza del instituto, y efectivamente… será recordada como la belleza más grande del instituto.

¡Alarma de serie B! ¡Alarma de serie B! ¡Roger Corman se aproxima en el horizonte y está más salido que nunca!

Bueno, hablar de Roger Corman es hablar de muchas cosas, pero para resumirlo a su mínima expresión (porque la historia es muy larga) diremos que se trata de uno de los productores más infames de la serie b, conocido a lo largo de las décadas por exprimir al máximo cada céntimo de sus producciones, casi siempre acogidas en lo que sería la ciencia ficción o el horror, con una predisposición en los últimos estadios de su carrera (digamos que desde los ochenta, puesto que el bueno de Corman tiene casi 90 años) a mostrar carnaza fácil.

Helldriver

¡Los zombis ponen los cuernos! ¡Y las chicas las metralletas!

Helldriver

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  • Título original: Helldriver
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2009
  • Director: Yoshihiro Nishimura
  • Guión: Yoshihiro Nishimura, Daichi Nagisa
  • Intérpretes: Yumiko Hara, Eihi Shiina, Kazuki Namioka
  • Argumento: Una misteriosa nube de origen alienígena cubre la mitad norte de Japón, transformando a todo aquel que la inhale en un zombie devorador de carne fresca dispuesto a acabar con la raza humana.

90 |100

Estrellas: 5

Helldriver

Helldriver es una película que se estreno en Sitges en el 2009. Ya han pasado casi más de 2 años y medio desde ese estreno y podemos adelantar que la última locura de Yoshihiro Nishimura - digo ultima por que no tiene más estrenos desde Helldriver y ha estado colaborando exclusivamente en tareas de F/X para compañeros de profesión – aún se mantiene fresca y salvaje.

Helldriver es una película que sin ser revolucionaria en el panorama del splatter japonés y el gore a gran escala, tiene mucho empaque y supera a las producciones japonesas de serie B vistas el ultimo año. Nishimura es el Peter Jackson japonés y Helldriver es la respuesta del director nipón a Braindead. Digo esto puesto que son explícitos los varios homenajes cómicos que tiene hacia el clásico neozelandés, aún obra maestra insuperable de la comedia gore surgida en los 80 y 90. Helldriver me recordó en muchos momentos a la gran obra de Jackson, y debo reconocer que me lo pasé pipa viéndo la película de Nishimura en su momento, y también en este, en el que le voy a hacer la crítica para que el personal que la lea pueda opinar y dar su válido veredicto.

Helldriver es una serie B camuflada de seria A de alto presupuesto. Se invirtió algo más de dinero de lo habitual y eso se nota en una película que, aunque dura prácticamente dos horas de reloj, en ningún momento tiembla ni desfacelle; y su “momentun máximum” va “in crescendo” paulatinamente. Nishimura se toma algunas licencias y le salen bien, porque el tipo, aparte de estar como un cencerro, sabe muy bien de qué va la cosa. Se marca un splatter gore de dos horacas que poca gente se atrevería a hacer por miedo a resultar cansino y pesado. Nishimura no aburre en ningún minuto del largo metraje de Helldriver, y además tiene el toque de meter los créditos de la película cuando ésta tiene casi la mitad de su metraje recorrido… con dos narices. Personalmente me encandila Nishimura, sus películas superan a las del resto de directores de este tipo de cine bizarro y gore.

Todo en Helldriver pasa por los F/X. Todo gira en torno a los efectos especiales, en esta ocasión de todo tipo. Digitales, artesanos, con ordenador, látex, sangre falsa… de todo mete y nada sobra, porque lo orquesta todo de manera tan vivaracha como elegante. Se puede decir tranquilamente que la calidad de muchos de estos efectos especiales, sobre todo animatronics y los realizados con látex, es asombrosa. De lo mejor que he visto en bastante tiempo y muy superior a muchos slasheres mediocres americanos, supuestamente alborotadores, pero con muy poco limón que ensalce el producto.

El guion posiblemente es lo más débil, pero conscientemente Nishimura resuelve esa falta de gancho argumental con todo tipo de bromas y casquería al por mayor. A eso yo lo llamo tener talento y lo demás son tonterías. Los actores cumplen bien, hacen lo que se les pide, que básicamente consiste en meterse en la piel de zombies borregos camino del matadero (en el caso de los pobrecitos zombies justicieros pero ajusticiados en manada), o las siempre sexy heroínas, con cuerpos de infarto y vestimentas que se la pondrían contenta al mismísimo Batman. Tenemos a rostros habituales como la siempre sugerente y sugestiva Eihi Shiina, tan bella como letal; una actriz muy por encima del nivel del resto de intérpretes y vista en esa enorme película que fue Audition de Takashi Miike, quien sin duda supo ver con claridad su enorme potencial. El resto son habituales de estas películas de la Sushi Typhoon, algunos ya muy conocidos, incluido un cameo de la erótica Asami, la chica tragaderas por excelencia con permiso de Saori Hara, que entre ambas tienen más porno a sus espaldas que Ginger Lynn y Traci Lords juntas… y paro aquí para no desvariar ni desviarme del tema, ¡ejem!.

Helldriver es una película de hace más de un par de años. No es novedosa. Tiene la misma historia, vista tantas veces ya, sobre contaminación o radiación por medios naturales o extra naturales. La gente se convierte en zombie y siempre hay un malote causante del desastre. De igual manera siempre hay jueces luchadores por la buena causa y exterminadores de zombis por doquier. Lo que prima en Helldriver no es lo que cuenta, si no cómo lo cuenta y con qué medios. En esta ocasión se puede decir que lo que cuenta es una historia vista mil veces, pero abordada de una forma más original, con muchos elementos nuevos, como los cuernos de los zombies y su significado. Con efectos especiales de lujo y pocas veces vistos. Algunos también algo por debajo de lo habitual, pero estamos hablando de una película de dos horas, y es normal que sea así. Aquí no están Lucas ni Spielberg para meter dinero extra y se hace lo que se puede, con mucha imaginación, calidad y rigor.

Los temas menores incluso salen bien beneficiados, gracias a la buena y competente labor de Nishimura. La fotografía es muy buena, con uso de colores llamativos, enfatizando el rojo en los típicos géiseres de sangre, y el azul para los momentos de más acción. Verdes claros en los momentos de calma y blancos en los dramáticos.

La banda sonora también es mencionable por su calidad. Compuesta por Kou Nakagawa incluye temas rock, punk y jpop que inundan el metraje de Helldriver con canciones de estilos variados y acordes con la función. El tema “zombie Gaga” en clara alusión a Lady Gaga es de juzgado de guardia, pero por lo divertido que resulta.

En Helldriver, Nishimura muestra homenajes a muchas de sus películas favoritas. Además de Braindead, con cierta escena casi calcada a la del film de Jackson, tenemos guiños a Return of the living dead, el clásico de Dan O ‘Bannon, que es muy del gusto del director japonés. Evil Dead, Kill Bill, Doomsday o la mismísima Robocop son otros ejemplos de guiños por parte de Nishimura y producto de su gusto y respeto por estos clásicos del cine de horror y acción.

La película de Yoshihiro Nishimura es una magnífica película de su género. Respira grandeza y sobriedad fílmica. Dentro de su aspecto atolondrado, su comicidad no es parte de una película vacía y sin alma, sino más bien de una película cuidada en todos sus aspectos, algunos más que otros por su evidente propuesta, pero con calidad suficiente como para ser un clásico del gore japonés. Su impresionante cover para la edición Dvd/Blue Ray, muestra ese camino. Lo dije al inicio de la reseña y me reitero: esto es una serie B, pero con síntomas de película de alto presupuesto. Lo respira y lo vale. Yoshihiro Nishimura acierta de nuevo como visionario de lo que es el cine bizarro japonés y su valor en el mercado, además de su valor de cara al público nipón, y extranjero.

Lo mejor: Que su conjunto de todo haga de Helldriver la excelente película que se proponía de ella. F/X de calidad magnifica, algunos asombrosos inclusive. Película de culto desde ya.

Lo peor: El argumento no es tan sólido, aunque con matices. El histrionismo de algunos secundarios algo desmedido, pero tampoco nada insalvable.

Cold Prey 3

Tercera parte y primer tropiezo serio

Cold_Prey_3_poster

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  • Título original: Fritt Vilt 3
  • Nacionalidad: Noruega | Año: 2010
  • Director: Mikkel Braenne Sandemose
  • Guión: Lars Gudmestad y Peder Fuglerud
  • Intérpretes: Ida Marie Bakkerud, Kim S. Falk-Jorgensen, Pal Stokka
  • Argumento: Un grupo de jóvenes se adentran en la montaña en busca del hotel donde, años atrás, un chico desapareció. Ignoran que este chico sigue vivo, y se ha convertido en un asesino.

45 |100

Estrellas: 2

Cold Prey 3 Grande

Los creadores de “Cold Prey” deben de sentirse muy orgullosos: han conseguido ser reconocidos en medio mundo, pese a que, salvo la primera parte, su saga no haya gozado de una buena distribución internacional. Además, partían de un slasher absolutamente convencional (y absolutamente encantador y fascinante, por otra parte), pero han sido capaces de encontrar los huecos para convertirlo en un producto con identidad propia, entre otras cosas por el buen hacer de sus responsables (curiosamente, las tres películas son de debutantes o el debut de su director). “Cold Prey” y su primera secuela se defendían por sí solas perfectamente e, insisto, sin ser nada del otro mundo, convencían y daban un par de buenos sustos. También, presentaban a la Laurie Strode nórdica del siglo XXI: Jannicke (Ingrid Bolso), que defendía su papel con uñas y dientes, a pesar de que más de uno piense que apenas tiene mérito porque era demasiado físico.

Y aquí llega Cold Prey 3. Lo primero que llama la atención es que intentaron venderla de una manera, pero luego la película es otra cosa. Los teasers iniciales presentaban el proyecto a modo de precuela en la que se contaría cómo el niño con la mancha en el ojo se convertía en un asesino. Esto es sólo el prólogo: no tarda en aparecer un cartel rezando “12 años después”, y tenemos a un grupo de seis jóvenes que van a pasar unos días a la montaña, atraídos por la historia macabra sucedida en el motel tiempo atrás. A partir de ahí, ya sabemos qué va a pasar, ¿no? Y, tratándose de una precuela, podemos hacer más de una apuesta: como que ninguno de ellos va a sobrevivir, puesto que no aparecían en las anteriores, o que ni de coña van a cargarse al asesino, porque sigue matando dos películas después (o antes). Sin embargo, ¿importa demasiado? Para mí, no, desde luego: si durante una hora y media tengo clima y un par de sustos apañados, me daré por satisfecho.

Comienzan, también, los guiños y signos de identidad de la saga: dentro de lo previsible, encontrar la sorpresa. Así, los jóvenes encuentran el hotel tras una caminata, dispuestos a quedarse en él la noche… y dos minutos después se están yendo del lugar porque hay ratas (bueno, vale, pero no sé cómo pensaron que no habría ratas en un lugar que lleva doce años abandonado). Y no vuelven. Si “Cold Prey” se circunscribía a este lugar, y Cold Prey 2 a un hospital, ésta no tiene tan delimitado su lugar: el bosque, la casa de algún lugareño… (y tal vez, ese sea uno de sus problemas). Otro ejemplo de esta estrategia de crear una expectativa y frustrarla: un personaje lleva un rifle consigo (?). En todos los slashers, les viene rematadamente bien a los protagonistas, en algún momento, el arma que el descerebrado del grupo ha decidido llevar sin contárselo a nadie. Aquí, como no podía ser menos, no sirve para nada. ¿Se agradece la variación a la fórmula? Claro. ¿Están bien metidos estos elementos, por así decirlo, “marcas de estilo de la casa”? Desde mi punto de vista, no.

Por destrozar las expectativas (algo, insisto, que me parece muy admirable), se renuncia a un espacio concreto (el hotel) frente a uno más indeterminado, que hace que gran parte del clima se diluya. Y más conforme avanza el metraje y tenemos varios frentes abiertos en distintas zonas. La secuencia de acontecimientos no siempre es lógica; desde detalles, como que personajes que han sufrido determinados traumas sean capaces de quedarse dormidos, o momentos mucho más alarmantes y graves: véase, si no, cómo un policía se acuerda de un “detalle sin importancia” de doce años atrás justo cuando conviene a la trama.

Aún así, es un slasher, y de lo que se trata, por encima de todo, es de la calidad de los sustos y sus muertes.

…y ni frío ni calor. Las escenas de tensión, en general, empiezan muy bien, poniendo el listón arriba del todo (el comienzo del calvario para la primera pareja en el bosque, o el momento del sótano de la casa semiabandonada), pero no acaban de solucionarse nunca a la altura. En más de una ocasión, además, se produce una elipsis inoportuna, cortándose el momento justo antes de la muerte, y dejando que después otro personaje encuentre el resultado final.

Los personajes, por su parte, son una gran lacra. Es verdad que no se precisa que tengan gran hondura. Las dos partes anteriores no eran, precisamente, un profundo estudio psicológico, pero funcionaban porque conseguían que diferenciaras a las víctimas prácticamente a la primera, y las trataba con cariño y respeto: nadie era demasiado idiota. Aquí, se abusa del tópico en algunos casos (el pirado que lleva el rifle, por ejemplo, podría ser el mismo que aparece en prácticamente todos los slashers de segunda fila) y en otros se juega a la no diferenciación (los dos personajes femeninos podrían intercambiarse entre sí en cada escena que no notaríamos diferencia).

Queda, eso sí, el preciosismo formal de la saga. El entorno de la misma es el más espectacular de las tres, claro, ya que se trata de exteriores. La fotografía es excelente y retrata la montaña de un modo que deja sin aliento. Ayuda, y mucho, un increíble diseño de sonido. Pasa desapercibido, pero si se presta atención, se pueden descubrir multitud de atmósferas, incluido cuando los personajes se encuentran en algún interior. Y, desde luego, para mí el gran hallazgo de “Cold Prey 3” es la figura del asesino. Puede que no dé tanto miedo como en las dos anteriores, pero el actor que lo encarna tiene el rostro que tiene que tener alguien como él (inocente y macabro), y las sus dos miradas finales en la última escena de la película son aterradoramente humanas, transmiten y remueven algo en el interior del espectador que ha permanecido más bien impasible durante la hora y media anterior.

¿Habrá “Cold Prey 4”? ¿Y con Jannicke?

Lo mejor: La escena del sótano en una casa semiabandonada.

Lo peor: Es la más floja de la saga.

Suicide Girls Must Die

Muertas quizás no... pero desnudas sí.

Suicide Girls Must Die

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  • Título original: Suicide Girls Must Die
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Sawa Suicide
  • Guión: Brian Fagan
  • Intérpretes: Amina Munster, Bailey Suicide, Bully Suicide
  • Argumento: Doce Suicide girls se encierran en una gran mansión para realizar un calendario. Una tras otra, las chicas suicidas irán desapareciendo de forma misteriosa.

40 |100

Estrellas: 2

Suicide girls must die

Suicide Girls (www.suicidegirls.com) es una comunidad virtual creada en 2001 que se caracteriza, principalmente, por ofrecer a su público material softcore con modelos femeninas que tienen un perfil góitico o punk (al menos esa es la información que ofrece la wikipedia al respecto).

Nació como una comunidad de “Fotolog” en la que “chicas malas”, con cierto aire intelectual, compartian sus fotos más sexys y sugerentes.
Hoy en día, casi diez años después de su fundación, Suicide Girls es todo un fenómeno a nivel mundial que sigue proporcionando lo que ha venido a denominarse “altporn” (porno alternativo) a sus miles de fieles seguidores, eso sí, previo pago de una cuota mensual.

En otras palabras: Suicide Girls se ha convertido en un enorme y lucrativo negocio del que Suicide Girls Must Die, la película que hoy nos ocupa, forma parte.

Con la excusa de la realización de un calendario, Suicide Girls must die reúne a una nutrida y selecta representación de las chicas suicidas bajo un mismo techo; una mansión aislada en mitad de un bosque.
A cada una de ellas se le adjudica una cámara de vídeo con la que deberán inmortalizar el día a día en el interior de la mansión. Una mansión que, a su vez, está dotada de una amplia red de cámaras de vigilancia que no pierden un solo detalle de todo lo que ocurre entre sus cuatro paredes.

Así es… todo está listo para que el Big Brother de jovencitas hermosas, tatuadas y dispuestas a mostrar sus generosas anatomías a la menor ocasión, dé comienzo. Una vez iniciado el juego, no falta de nada: escarceos lésbicos en el jacuzzi, alcohol, fiestas, los primeros encontronazos, las primeras envidias, y por supuesto todo un clásico en estas lides, las interminables sesiones de “confesionario” en las que las chicas se destripan unas a otras sin excesivos miramientos.

Y en mitad de todo este reality show venido a menos (cualquier resumen del Gran Hermano versión “made in spain” ofrece mayores dosis de cutrez, miseria y estupidez humana de lo que es capaz de mostrarnos Suicide Girls must die en sus 90 minutos de metraje), cada una de las suicide girls disfruta de su minuto de gloria en forma de sesión fotográfica en el que exhibir (y deleitarnos) con sus jóvenes, estupendos, completamente desnudos, rasurados y profusamente tatuados cuerpos.

Pero se supone que esto no es tan sólo una versión sexy-tatuada del Gran Hermano. Se supone que las chicas suicidas DEBEN MORIR. A poder ser de manera cruel y sangrienta. Quizás un tipo enorme escondido tras una máscara, o un ser deforme que habite en el bosque, o posiblemente un fan de las suicide girls algo pasadito de rosca… ¡qué sé yo!

En cualquier caso, olvidaos. No hay muertes, no hay sangre, ni siquiera un arañazo o una uña rota. Tampoco hay tensión, ni sobresaltos… ni nada. Acudí a Suicide Girls must die con la esperanza de disfrutar de chicas hermosas, desnudas, tatuadas y, finalmente, desangradas, decapitadas y convenientemente descuartizadas. Me equivoqué.
A las chicas las encontré – desnuditas y tatuadas -, el resto fue tan sólo producto de mi tórrida imaginación.

Suicide Girls must die no es un slasher al uso. En realidad ni tan siquiera se trata de una película de terror al uso. Suicide Girls must die es una simple operación de marketing. Una campaña publicitaria cuyo único objetivo es ofrecernos un aperitivo de lo que podemos encontrar en la página web de las suicide girls.
No me entendais mal, como ardid publicitario me parece una idea estupenda. Quiero suponer que los miles de fans de las suicide girls (entre los cuales no me encuentro) disfrutarán una barbaridad viendo a sus idolatradas y deseadas ninfas tatuadas sufriendo de lo lindo, mientras esperan su turno para despelotarse por completo ante la cámara.

Pero como ya he dicho anteriormente, yo no soy un fan de las suicide girls. Soy un aficionado al cine de terror. Y Suicide Girls must die no es cine de terror. Es otra cosa; así que la decepción – junto a importantes dosis de aburrimiento – fue el principal sentimiento que me invadió tras el visionado de la película.
¿Culpables? No tengo porqué buscarlos. Al fin y al cabo los responsables de Suicide Girls must die estaban cumpliendo con su obligación: mostrar a las chicas y promocionar la página web.
En todo caso, si de encontrar un culpable se trata, ese soy yo. Me equivoqué de producto.

Pese a todo ello no me resisto a señalar a mi suicide girl favorita, una pelirroja con cara de despistada que posa junto a un enorme oso de peluche, portando una escopeta de caza, y que se queja continuamente porque el mencionado oso de peluche no parece real… bravo.

Suicide Girls Must Die

Lo mejor: Las chicas, y no me refiero a sus cualidades interpretativas.

Lo peor: No es una película de terror... es un producto de marketing exclusivamente recomendado a los fans de Suicide Girls.

Tucker & Dale vs Evil (2)

Viva el gore cachondo!

Photobucket

Por fin leñes, ya era hora de que volviéramos a tener la oportunidad de echarnos unas buenas risas con una película de “terror“, que desde ZOMBIELAND uno no había vuelto a ver nada parecido, y eso que la susodicha era más bien tirando a blandita (salvo la ya mítica secuencia con Bill Murray autoparodiándose). Yo apuesto a que esta va a tirar más por los caminos de Shaun of the Dead, pero en vez de zombies psychokillers paletos del bosque.

PhotobucketA saber Tucker (Alan Tudyk, visto en FIREFLY) y Dale(Tyler Labine) son 2 amiguetes un pelín paletos que se acaban de comprar una cabaña para pescar en los bosques de Virginia. En su camino se encuentran con 6 adolescentes, que parecen un megamix de todos los adolescentes tontainas de las últimas películas de terror de los 80, y en un futil intento de hacer amistad con el megapivón del grupo(Katrina Bowden, vista en la hilarante SEXDRIVE) estos se lo toman como una especie de acoso de paletos y huyen echando mixtos. Poco después, mientras nuestros 2 amigos pescan inocentemente en el lago, vuelven a intentar hablar con la chica, lo cual provoca que se caiga al rio y los amigos, listos como pocos, ya se convencen que la han secuestrado y que además se la están comiendo viva. Así que mientrás Tucker y dale intentan reanimarla y explicarle el malentendido los 5 amigos restantes intentarán rescatarla de la manera más estúpida posible, y con resultados gorefantásticos!!

Hay que decir que se llevo el premio del público en el pasado Festival de Sundance, pero que todavía no tiene distribuidor oficial, así que nos toca esperar…pero para abrir boca os dejo el trailer que, por cierto, ya me lo he visto 15 veces y es desopilante: