
En primer lugar debo reconocer que no he visto Malevolence, slasher del 2004 dirigido por Steven Mena y que, por lo visto, se planteó desde sus inicios como una trilogía. Ahora, diez años más tarde, y dirigida nuevamente por Steven Mena, nos llega su precuela bajo el título de Bereavement (es posible que en algún lugar la encontréis como Malevolence 2: Bereavement, pero finalmente parece haberse dejado el “Malevolence 2” por el camino).
Bereavement cuenta la historia Martin Bristol, un niño de seis años de edad que es secuestrado y forzado a ser testigo de los brutales crímenes cometidos por su mentor Graham Sutter.
Todavía no hay fecha oficial de estreno (se supone que irá directa al mercado DVD USA). De momento os dejo con el trailer de la película y algunas imágenes.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 28/02/10 | CATEGORIAS: Noticias

Cuando una joven gótica, inteligente y rebelde, es obligada a ingresar en un campus de verano de cheerleaders como complemento a su rehabilitación, no tardará en enfrentarse al resto de sus compañeras de pompones y enemistarse con la líder de las animadoras.
Sin embargo, cuando las chicas empiezan a desaparecer una a una, deberán dejar sus diferencias y rencillas de lado para hacer frente al despiadado psycho-killer que las acosa.
Falditas plisadas, pompones, destetes varios, cheerleaders armadas hasta los dientes, y un asesino encapuchado, cuchillo en ristre, y empeñado en quitarle a las chiquillas uniformadas las ganas de saltar, bailar y vitorear.
Con semejante carta de presentación supongo que es inútil añadir nada más sobre Spirit Camp, un nuevo retroslasher de aromas ochenteros y bajísimo presupuesto dirigido por el norteamericano Kerry Meyer, y que ya ha pasado a engrosar la lista de estrenos directos al DVD en los USA.

AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 25/02/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: chicas,
independiente,
slasher

LA VALORACIÓN:
75 |100
Estrellas: 4

“De los escritores de Saw 4, 5 y 6 nos llega la nueva sensación: The collector” Uyuyuyuyuy! La premisa a la hora de enfrentarse a esta película no era buena. Ya estamos escarmentados de bodrios avalados por “de los guionistas de…”,“De los productores de …” y “De los chicos que aparecen en un segundo en una sola toma de…”, aun así dejé mis prejuicios a un lado (también porque sigo viendo todas las partes de Saw…) y comencé a ver The Collector tranquilamente… y la cosa no pudo ir mejor.
Comenzamos con los créditos iniciales, me empiezan a recordar a Seven, la música me resulta familiar (claro, claro, corre a cargo de Jerome Dillon, ex Nine Inch nails). Las imágenes son interesantes, chicos, chicas, ésto promete.
La accción comienza rápidamente: una caja sospechosa, un grito y lo que está por venir.
Nos ponemos en situación y encontramos a Arkin, ex convicto y amante de su familia, por la que lo daría todo. La situación parece perfecta, la familia adinerada no está. Arkin tiene toda la casa para él solo, es un experto cerrajero y tiene una caja de seguridad a su merced, pero en realidad no está solo…
Primera escena salvaje, el marido apaleado frente a Arkin, imagen del coleccionista, ahora la trama cambia, se trata de no ser cazado.
La película es una perfecta mezcla de suspense máximo y torture-porn, aderezado con trampas.
La diferencia entre The collector y la saga Saw es que en Saw las trampas estaban diseñadas para probar la voluntad de los “jugadores”, mientras que en The collector, las trampas están diseñadas para cazar. Las trampas están preparadas para matar, que es para lo que, en definitiva, están hechas las trampas en la realidad.
La casa entera es una sucesión de trampas construidas con elementos cotidianos y pensadas desde el punto de vista del humano que quiere cazar al animal.
El gore es notable y preciso, es real y es feo, muy feo. The collector es lo que yo llamo “película limón” (cada vez que se producía una muerte, yo arrugaba la cara y apretaba los dientes, como lo hago cuando como un limón).
La principal baza de The collector es la tensión. La película respira y suda tensión, el suspense no da tregua. Los movimientos de la cámara ayudan a acrecentar esa sensación de desasosiego y la experiencia es frenética.
El coleccionista tiene carisma y su atuendo responde perfectamente a las normas del slasher, pero en este caso, la película se acerca más al torure-pon que al mero slasher.
Las víctimas están estereotipadas, pero es lo lógico en este tipo de propuestas.
A simple vista, la película, dentro de su género debería haber obtenido una puntación más alta, pero la realidad es que la trama queda coja, y esa cojera te arrastra, lentamente, a hacerte una serie de preguntas sin respuesta.
Sólo se sabe que el coleccionista colecciona personas porque una de sus víctimas, ”la carnaza”, lo menciona.
¿Por qué esta víctima se autoproclama carnaza? Sin respuesta.
¿Cuáles son las características de selección del coleccionista? Sin respuesta.
¿Pudo el coleccionista armar él solo todas las trampas en unas pocas horas? Sin respuesta.
¿Cuál es el significado real de la caja? Sin respuesta.
Demasiadas preguntas sin respuesta para una película que podría haber sido más que notable si la hubieran meditado un poco más.
Está claro que el Sr. Dusntan y el Sr. Melton destacaron (y destacan) en la elaboración de trampas y torturas crueles, pero se olvidan un poco de explicar el porqué y el cómo.
Aún así, The collector es altamente recomendable, una experiencia angustiosa que no aburre ni un solo segundo.
El inicio de una nueva saga basada en The collector, para mí, es un hecho (aunque creo que será mucho menos existosa que Saw). Al menos, yo espero una segunda parte que revele la realidad de los temas pendientes de este film.
Lo mejor: La sensación continua de suspense y lo bien tratado que está el gore.
Lo peor: Deja demasiadas dudas.
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Por Alicia Domínguez / Missterror | missterror3@hotmail.com
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Michael A. Hoffman dirige ROT: Reunion of Terror, slasher independiente que cuenta la original historia de un grupo de amigos que, transcurridos 10 años desde su graduación, son invitados a una reunión de viejos alumnos. Dicha reunión tiene lugar en una cabaña en mitad de un bosque - sic – y, como no podía ser de otra manera, un tipo enmascarado se pondrá manos a la obra y los irá eliminando uno a uno.
Lo sé, lo sé… ROT: Reunion of Terror quizás no sea un portento de originalidad, pero los amigos de Alternativa Cinema, productores de la película, prometen asesinatos, gore, idas y venidas a través del bosque, una pizca de sexo y recuperar el sabor de los viejos slashers de los 80. Y un servidor, que cuando oye la frase “slasher ochentero” suele volverse muy poco exigente, ya está ansioso por echarle el guante a ROT: Reunion of Terror. La película llegará al mercado DVD USA el próximo 10 de Marzo.

LA VALORACIÓN:
57 |100
Estrellas: 3

Hoy nos enfrentamos a un “sospechoso habitual”.
Noche cerrada, una casa aislada junto a la orilla de un lago, una camada de cachorros norteamericanos dispuestos a dejarse la piel en el intento, un asesino que en esta ocasión se ha dejado la máscara en casa, pero que para el caso da lo mismo, ya que nunca llegamos a contemplar su rostro; y una trama que se esfuerza lo indecible por resultar ingeniosa.
Así que la pregunta parece obvia: siendo este un cuadro que ya hemos contemplado en una infinidad de ocasiones, ¿vale la pena darle una nueva oportunidad a Kill Theory, la más tardía de las incorporaciones del Alter Dark HorrorFest 2010?
Siete amigos se disponen a pasar un divertido fin de semana en la casa del padre de uno de ellos. Al anochecer las cosas se complican cuando un asesino les acecha, proponiéndoles un juego mortal: únicamente verá la luz del nuevo día aquel que acabe con la vida del resto de sus compañeros.
Si al amanecer queda más de un habitante vivo, el asesino amenaza con matarlos a todos. La cuenta atrás se ha iniciado…
Matar o morir. Ellos o yo. Puesta en escena de uno de los instinto básicos de supervivencia. Si bien no se trata de un planteamiento estrictamente original (en realidad es algo parecido a un Battle Royale en “petit comité” adornado con unas pinceladas de Saw), sí que es cierto que buena parte del atractivo que se le pueda atribuir a Kill Theory depende, en gran medida, de nuestra predisposición a aceptar y disfrutar (o al menos intentarlo) del perverso juego propuesto por el asesino y de las consecuencias – en ocasiones excesivamente tópicas – que se derivan del mismo; y todo ello con la dificultad añadida de tener que superar el generoso número de “defectos de fábrica” que presenta el film y que procuraré mencionaros a continuación.
Desde el mismo instante en que el asesino destapa el tarro de las esencias (explica a sus potenciales víctimas las reglas del macabro juego que pretende demostrar su particular teoría), asistimos a un circo humano en el que cada protagonista deberá evaluar sus propias convicciones morales y poner, finalmente, sobre una balanza, la amistad y la fidelidad hacia sus compañeros y –supuestamente- amigos por un lado, y su propio instinto de conservación y supervivencia por el otro.
¿El objetivo de todo este tinglado? Se supone que el objetivo a perseguir por Kill Theory es que nos hagamos preguntas del tipo de ¿cómo reaccionará cada uno de los protagonistas a la situación tan extrema que están viviendo? ¿qué decisiones tomarán? ¿seguirán unidos hasta el final o quizás alguno de ellos decidirá ir por libre y eliminar al resto de sus compañeros?
El principal problema de Kill Theory es que todos los protagonistas, sin excepción, están tan terriblemente estereotipados, que resulta sencillísimo adivinar el comportamiento de cada uno de ellos (a excepción de un par de sorpresas –previsibles- que suceden hacia el final de la película).
De esta forma sabemos perfectamente quién sucumbirá al pánico a la primera de cambio, quién se volverá un auténtico cabronazo dispuesto a no dejar títere con cabeza, y quién se mantendrá íntegro (y heróico) hasta las últimas consecuencias. Se les ve llegar desde muy lejos…
Y cómo también suele ocurrir en estas ocasiones, se nos ocurrirán mil y una opciones de salir del atolladero en el que se ven metidos los protagonistas de Kill Theory que, a ellos, ni siquiera se les pasa por la cabeza. O dicho de otra manera: en muchas ocasiones la lógica de sus actos queda en entredicho. Pero al fin y al cabo esto no es más que el penúltimo slasher juvenil “made in USA”, por lo que seguramente podríamos prescindir de la lógica en el comportamiento de unos personajes abocados, desde un inicio, al desastre… ¿o no?
Me reitero… Es tan sencillo como querer/poder entrar en el juego que nos propone Kill Theory o no hacerlo.
En el caso de no lograrlo supongo que Kill Theory está condenada a convertirse en un slasher del montón, repleto de tópicos, comportamientos ilógicos, malas interpretaciones, aburrido y del cual desearemos borrarnos.
Pero si conseguimos entrar en el juego (un servidor lo hizo), disfrutaremos de un slasher sencillo pero efectivo, con un ritmo excelente, buenas muertes, entretenido y que pasa en un suspiro. Eso sí, las malas interpretaciones seguirán estando ahí.
A la pregunta inicial de si vale la pena darle una oportunidad a Kill Theory, mi respuesta es SÍ. No se trata del mejor slasher que habéis visto en vuestra vida, ni siquiera estoy convencido de que permanezca en vuestra memoria durante mucho tiempo, pero qué demonios… los que amamos este subgénero estamos hartos de nutrirnos de productos similares a Kill Theory que no son ni la mitad de entretenidos que este último. Una digna adquisición para el Afeter Dark del 2010, aunque dudo muchísimo que la veamos alzarse con algún premio.
Lo mejor: Tiene un buen ritmo y no cansa.
Lo peor: Su falta de originalidad y las actuaciones.
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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Para todos aquellos que no conozcais el fenómeno Suicide Girls deciros que se trata de una popularísima página web con un eslogan que deja las cosas muy claras; “Beautiful naked girls with tattoos” (chicas guapas desnudas con tatuajes).
Suicide Girls nació en el año 2001, de la mano de Sean Suicide (Sean Suhl) y Missy Suicide (Selena Mooney), apropiándose de un término (el de Suicide Girl) que a menudo se atribuye al célebre escritor norteamericano Chuck Palahniuk en su novela Survivor (Palhniuk es el autor de El Club de la Lucha).
En el 2010, Suicide Girls expande sus fronteras con una película de horror que se estrenará en los USA el próximo 12 de Marzo. Su directora, Sawa Suicide, y su título definitivo, Suicide Girls Must Die.
La película se anuncia como El Primer Reality de Terror, y la esencia del proyecto consiste en reunir a doce ilusas modelos repletas de tatuajes (no tenían ni idea de que iban a protagonizar una película de terror) en mitad de un bosque para protagonizar un videocalendario. Dos de ellas desaparecen misteriosamente, y al resto se las hace creer que alguien está dispuesto a acabar con ellas, una tras otra.
En fin, que la cosa nos puede recordar tanto a Gran Hermano, cómo a El Proyecto de la Bruja de Blair o, sobre todo, a aquella infame película titulada El Gran Marciano (2001), en la que a los protagonistas del primer Gran Hermano español se les hacía creer que entraban en contacto con vida alienígena. ¿El hecho diferencial de Suicide Girls Must Die? Chicas ligeritas de ropa y tatuadas…
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 08/02/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: chicas,
falso documental,
slasher

LA VALORACIÓN:
20 |100
Estrellas: 1

Un día de navidad de quince años atrás, el pequeño Devin sale de su casa con un cuchillo y la cara ensangrentada; en el interior, su padre y la asistenta han sido brutalmente asesinados. Quince años después, su madre Mary (Felissa Rose) y sus dos hermanas, Taylor (Monique La Barr) y Noel (Leah Grimsson) han reconstruido sus vidas. Las dos hermanas están preparando, por Navidad, una representación de la última cena en el centro social del barrio. Sin embargo, Devin se escapa del hospital y comienzan los crímenes.
Si no fuera por los nombres de los protagonistas, desde luego, esto podría ser La Noche de Halloween sin ningún tipo de problema. Incluso, el plano de marras del niño con el cuchillo en la puerta de un dúplex americano está presente. Vale que hay quinientas películas que tienen este mismo argumento, pero en muy pocas el descaro llega hasta extremos como el del mencionado arranque, o al hecho de que Devin ha pasado sus quince años de internamiento psiquiátrico sin decir una sola palabra, por ejemplo.
Deadly Little Christmas es una película que, si te pilla de cero, sin saber absolutamente nada de ella, te puede cabrear muchísimo. No tiene ritmo ninguno, mucho menos clímax, los efectos de maquillaje son terribles, las interpretaciones también, el guión (por llamarlo de algún modo) torpe y aburrido, y los diálogos… madre mía, yo creo que se llevan la palma. La fotografía (hay planos quemados, e incluso un par de ellos mal enfocados), el montaje… todo huele a lo que es: algo muy barato y muy amateur.
Sin embargo, puede llegar a entenderse este despropósito. El primer cartel de los créditos de la película reza “David Sterling Entertainment Presents…”, y eso ya nos da una pista. Estaba deseando ver algo de la factoría de este buen hombre, puesto que parece ser que ha conseguido colocar bastantes títulos de su productora en los videoclubs americanos y, encima, obtener ganancias. Si uno se mete en su web, la primera frase que le salta también es muy reveladora: “You can make a movie too!”. La cita, debajo de la misma, varía según el día: “If Roger Corman had a spiritual son, it would be Dave Sterling”, o “If Roger Corman could, yo can too”. Pues sí, esto va de eso: David Sterling Entertainment produce pelis como roscas –mas de cincuenta, de hecho- directas a dvd (en Almas Oscuras, recientemente, se ha hablado de un par de lanzamientos suyos, Frankenstein Rising y H1N1: Virus X. No sólo eso: el tipo da cursos de cómo rodar una película con sólo 10.000 $ o menos – ¡y gana dinero! -, añade el eslogan de los seminarios).
A mí, personalmente, este tipo de propuestas me encantan. No sé qué hay en estas empresas que facturan pelis que copian descaramente a otras, pero me resultan atractivas. Debe ser algún bajo instinto, lo obsceno de no enmascarar un engaño, o algo similar. Pero lo cierto es que una película que fusila el argumento de otra de un modo tan explícito me parece una propuesta gamberra y cafre. A fin de cuentas, hay veces en que el argumento es sólo una excusa para llegar a los momentos divertidos (o sea, las escenas de terror), y cuanto antes se lo despachen, mejor.
Este, desde luego, no es el caso de Deadly Little Christmas. Ya se avanzaba al principio: los diálogos son de lo peorcito. No es sólo que sean descriptivos hasta decir basta, sino que pueden llegar a contarte la misma información hasta en cuatro ocasiones (a la tercera ya nos damos por informados de que Taylor y Noel están marcadas por el suceso trágico de sus infancias). Eso de saltarse lo que ya hemos visto, aquí no funciona. Si el policía, por ejemplo, tiene que informar a la madre, Mary, primero, y a las hijas, Taylor y Noel, después, de que su hermano se ha escapado del hospital, lo hace, y nosotros lo vemos, y la música acentúa el momento de pánico que deben sentir estas chicas ante tamaña noticia… a pesar de ser la segunda vez que nos lo cuentan –aparte, claro, del hecho de que hemos visto cómo Devin se escapa-.
Los crímenes de la película son bastante flojos. Es decir, como no se intenta crear ningún tipo de tensión, aquí el asunto se limita a personajes que van quedándose solos, oyen un ruido –normalmente; otras, vemos acercarse directamente al asesino enmascarado- contrastan que no es nada y mueren un segundo después. Todos con un cuchillo. Curiosamente, salvo en la escena inicial, en el resto de asesinatos nunca se ven las heridas. Y digo una cosa: para cómo se ven en el prólogo, hechas con látex de tienda de disfraces, casi mejor no enseñarlas. El resto, sangre, que siempre empieza a brotar después de un cambio de plano.
La sensación constante que acompaña al visionado de la película es la de que tres colegas se han juntado con una cámara y otros tantos colegas y han grabado el guión que uno de ellos tenía guardado en el armario de cuando estaba en el instituto. Pero sin retocarlo, para que no pierda frescura. Por tanto, es legítimo preguntarse: ¿se puede disfrutar con esto? Para mí, desde luego, sí. Lo primero y primordial: olvidarse de que es una película. Hay que tomársela como un video que te han pasado unos amigos para que veas a lo que dedicaron la última noche. Y, lo segundo, recrearse en algunos de los hallazgos, que los hay. Vale, soy consciente de que este comentario es demasiado indulgente, pero ya me he descubierto antes: me pueden este tipo de propuestas. Y hay algunos detalles divertidos, no sé si a conciencia o de casualidad. Por ejemplo, en un momento de la película, Noel ha hablado con su hermana sobre una caja que hay en el sótano de la casa, y cuando va a buscarla… aquello no es un sótano, y no se toman la molestia de no disimularlo; hubiera sido fácil cambiar la palabra sótano por “lavadero” o “alacena”, pero un sótano da más miedo. O los créditos: son como los de las películas porno, pero en vez de mostrarte entre nombre y nombre una escena sexual, te muestra un crimen de los que están por venir. La máscara del asesino, por otro lado, no está mal del todo.
… la pena es que, a estas alturas, está más que demostrado que con el dinero del que disponían para hacer Deadly Little Christmas se pueden ofrecer productos dignos. Ya no buenos, pero no sonrojantes. Y Deadly Little Christmas está muuuuuy lejos de esto. Intenta guardarse un as en la manga para el final, buscando una sensación de “no estaba tan mal”, pero es de estas veces en las que, al repensar en trayecto, se ven muchas más incongruencias de las que habías notado a primera vista. También es cierto que tampoco importa demasiado: es sólo un agujero más en un tejido lleno de agujeros.
Lo mejor: Los créditos, por ejemplo.
Lo peor: Como película, realmente es muy mala.
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Por Manu | manuelgaymoreno@yahoo.es
| El Teclado del Portátil
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LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 3

Jessica (Leah Pipes) encabeza la Theta Pi, una hermandad de chicas cuyas integrantes más cercanas son Cassie (Briana Evigan), Chugs (Margo Harsham), Ellie (Rumer Willis), Claire (Jamie Chung) y Megan (Audrina Patridge). En realidad, son amigas porque están en la misma hermandad, no porque se caigan bien: entre ellas son bastante cabronas. Por eso, cuando Megan fallece por culpa de una broma que las demás quieren gastarle al hermano de Chugs, deciden tirar su cuerpo a un pozo y fingir que nada ha pasado. Incluso, en el discurso de inauguración del año escolar, Jess se permite dedicar unas palabras de cariño para su “hermana” Megan desaparecida. Pero, ocho meses después, todas reciben un mensaje en su móvil que hace referencia a esa noche, y empiezan a morir, una a una, durante la fiesta de la hermandad…
Bien, una película como esta apenas resiste una crítica. No hay nada original en ella, el suspense brilla por su ausencia, es bastante ilógica y, si no supieras el título, prácticamente nada del aspecto técnico te haría pensar –salvo los asesinatos- que estás viendo una película de terror: fotografía, montaje o sonido son, más bien, los de una comedia estudiantil americana.
Está claro que los tiempos han cambiado, y los slasher que funcionan en este siglo XXI han discurrido por derroteros casi nihilistas (por ejemplo Laid to Rest, de Robert Hall, 2009, que podría ser la absoluta estilización a nivel argumental) o han buscado argumentos inteligentes e interesantes que se mantengan por sí solos al margen del subgénero (Colinas Sangrientas, de Dave Parker, 2009). En la tesitura de ver en qué se apoyaría el slasher actual, Hermandad de Sangre se presenta como un alocado, fresco, videoclipero, sangriento –a ratos- y sexy juguete pensado con calculadora para atraer a jóvenes de no más de veinte, veintipocos años, al cine… y a “jóvenes” de cualquier edad con ganas de divertirse y, sobre todo, comprobar qué jodida se ha vuelto la vida para los pycho killers.
El Slasher inocente
John Carpenter firma en 1978 La Noche de Halloween, una película de poco presupuesto que pulsa las teclas adecuadas y enseña, durante una hora y media, una pesadilla que la mente adulta de la época quería evitar a toda costa y que, a fuerza de reprimir, había contagiado a los jóvenes: qué les puede pasar a los adolescentes cuando no están presentes los mayores. Tesis propia de una mente proteccionista, La Noche de Halloween y los consiguientes slasher que con ella arrancaron –y que hoy día siguen llegando a nuestras pantallas, por suerte-, desde mi punto de vista, se basan en ese miedo terrible a no estar allí para proteger a los menores queridos; o en el menor querido, que se siente desvalido sin la presencia de un adulto. A todos los niveles, además: los padres no solo temían a una catástrofe que pudiera terminar en muerte, sino también al sexo o a las drogas. Realmente, era un subgénero bastante irreverente: matar adolescentes, un asesino que no respeta la autoridad vigente –polis y demás no sirven para detenerlo- y que irrumpe en la intimidad de una sociedad acomodada –normalmente, representada por el adosado típico americano, o elementos creados para el ocio, como los campamentos de verano-, donde los padres dejaban a (se desentendían de) sus hijos.
La saga de Scream verbaliza y teoriza esta idea, restringiéndola: el sexo, la virginidad, y su relación con la supervivencia ante un psicópata, poniendo el acento en que el sexo era algo que los padres de los ochenta temían que sus hijos practicaran, probablemente, por lo que ellos habían hecho, a su vez, cuando eran adolescentes. Era una mentalidad culpable pero, aunque es un tópico hablar de ello a estas alturas, lo cierto es que acertó al plantear que aquel era un tipo de terror que, inconscientemente, se amoldaba a la perfección con el miedo que existía en la población del momento: Viernes 13 para con los campamentos de verano y lo que a los chicos podía hacer en ellos durante quince días sin la supervisión de sus padres, o Prom Night y lo que harían los adolescentes en esas locas fiestas de fin de curso…
En 1983, Mark Rosman rueda 7 Mujeres Atrapadas (The House on Sorority Row), y plantea la historia de siete chicas de una hermandad que se quedan unos días después del comienzo de las vacaciones en la casa de estudiantes a la que pertenecen y organiza una fiesta con chicos. Lo mismo: era el temor de los padres a que sus hijos, en las hermandades universitarias, tuvieran acceso a todo el desenfreno –sexo, alcohol y drogas- que ellos les prohibían; y de los hijos, a que sus padres descubrieran que, efectivamente, tenían dicho acceso. 7 Mujeres Atrapadas no es ninguna maravilla pero es correcta, apañadita y tiene una gran escena en el sótano de la casa con una pelota (escena que tiene un leve guiño en el reciente remake, pero sin pelota).
Michael Myers perdido en el siglo XXI
2009 y, veinte años después, se estrena el remake de la película de Mark Rosman. Pero las cosas han cambiado mucho. Por un lado, hay más permisividad social con respecto al sexo (¿seguro?) y, por otro, si algo caracteriza este siglo XXI es que todo está estudiado y analizado. El slasher que funciona se ha desligado de esas teorías del miedo de los años ochenta y ha discurrido por otros derroteros. La saga Scream ha desvelado algunos secretos del terror al gran público y todos nos hemos reído de la ingenuidad de aquellas películas, algo que me gusta: si nos reimos, es porque las comprendemos. Si las comprendemos es porque tenían razón en algún planteamiento. Pero lo cierto es que, hoy en día, sería terrible ver a un asesino condenando los pecados “morales” de los adolescentes de Física o Química, por ejemplo. No daría abasto, el pobre. Y nosotros lo odiaríamos: ha desaparecido parte de la culpabilidad de nuestra psique, algo que hacía atractivo el hecho de la persecución por parte del malo: pensabas que la sociedad te condenaría si descubría lo que hacías. Las víctimas eran unos rebeldes; el sexo, una rebeldía. La adolescencia, en sí, una época a la que sobrevivir y salir triunfante, en la medidad de lo posible, escapando de Michael Myers. .
Hermandad de Sangre se sitúa en pleno siglo XXI, siendo consciente de ello. La panda de jóvenes que son asediados por el psicópata de turno no tiene, desde luego, ningún tipo de conflicto con el sexo. Lo disfrutan y lo exhiben, de hecho. Sus problemas son otros: Chugs sufre trastornos alimenticios, a Ellie sólo la quieren sus amigas por sus apuntes de clase, Jessi ve su estancia en la hermandad como un paso más en una posible carrrera política… El hombre es un lobo para el hombre, desde luego, viene como anillo al dedo para este fresco de virtudes que presenta la película. Por eso, el énfasis en la misma está puesto no tanto en la supervivencia sino en la lucha. Aquí, el más cabrón es el que vive, y da igual que sea una de las víctimas o el asesino. De hecho, la identidad y motivaciones del mismo, cuando son desveladas, están bastante acordes con este caos. El lema de la hermandad, Confianza, honor, respeto, solidaridad y discreción, está claro, desde el primer momento, que es sólo una enumeración de palabras vacías, por mucho que haya algún intento de darle trascendencia. *Es muy reveladora la frase con la que amenaza la gran Carrie Fisher, encargada del hogar de la hermandad, al psicópata: “estoy perfectamente preparada, llevo treinta años dirigiendo una casa llena de zorras.”
Debido a este ritmo de lucha, de batalla, como si se tratara, salvando las insalvables distancias, de un slasher dirigido por James Cameron, los crímenes que impactan, lo hacen por lo repentino, no por el miedo o el clima creado hasta llegar a él. Ya se ha dicho, el clima es algo de lo que, prácticamente, Hermandad de Sangre se olvida. Por el contrario, hay diálogos picados, divertidos y ocurrentes.
Realmente, no tengo ni idea de si este es el camino, si es que en este época no hay una clara identidad generacional o si, el hecho de estudiarlo y analizarlo todo, nos impide ver qué con claridad un elemento característico. El caso es que, como intento –que acierte o no tampoco me importó demasiado-, Hermandad de Sangre es válida –ya que no me atrevería a decir que lo es como película. Pero por sus planteamientos y la diversión, se merece aprobar en una valoración global. Eso sí, no valía la pena pagar derechos en concepto de remake: salvo el homenaje a la escena del sótano, la existencia de una ama de la casa en ambas películas, y de un pequeño guiño al bastón que ésta lleva en la original –y que aquí aparece en una escena-, prácticamente nada remite de la una a la otra.
Si la sociedad actual es como aquí se plantea, Hermandad de Sangre sería el manual perfecto que le pondrían a los alumnos de una escuela de asesinos psicópatas para que aprendieran a qué van a enfrentarse.
Lo mejor: Que sí ríe de sí misma, y nosotros con ella.
Lo peor: ¿Seguro que querían hacer una película de terror, aunque haya asesinatos?
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Por Manu | manuelgaymoreno@yahoo.es
| El Teclado del Portátil
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Da la impresión de que los responsables del After Dark HorrorFest 2010 no lo han tenido fácil a la hora de completar el cartel de la presente edición del Festival. Y lo digo porque finalmente han tenido que recurrir a un título del que ya oímos hablar a principios del 2009 y que posiblemente muchos de vosotros ya hayais tenido la oportunidad de disfrutar: Kill Theory.
Por otro lado, la inclusión de Kill Theory en el próximo After Dark HorrorFest viene a corregir la injusticia que por lo visto cometieron los amigos de Lionsgate (otra vez) a la hora de acometer la distribución del debut en la dirección de Chris Moore.
Kill Theory cuenta la historia de un grupo de amigos estudiantes que deciden celebrar su graduación pasando un fin de semana en una mansión solitaria junto a un lago (craso error). No tardarán en verse envueltos en un terrorífico juego en el que un asesino en serie les obliga a matarse entre ellos para lograr sobrevivir.
Kill Theory viene avalada por los amigos de Gorenation, quiénes además os tienen preparada una sorpresa: Kill Theory en Gorenation.
Os recuerdo el resto de títulos que estarán presentes en el After Dark HorrorFest 2010: Dread, Hidden, The Graves, Lake Mungo, Zombies of mass destruction, The Final y The Reeds.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 11/01/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: after dark 2010,
slasher

LA VALORACIÓN:
89 |100
Estrellas: 5

Antes de nada me gustaría puntualizar algo en esta reseña para que nadie se sienta engañado: Probablemente sea la reseña más terroríficamente subjetiva que he escrito nunca.
Soy una absoluta fan/seguidora/admiradora (como lo queráis llamar) de Rob Zombie desde los tiempos de La Sexorcisto con White Zombie. Sus ideas en lo relativo al terror coinciden mucho con mis ideas de terror, así que cuando debutó con The House of 1000 corpses, para mí fue una satisfacción memorable (recuerdo estar en el cine pensando “por favor que no se acabe, que no acabe nunca…”). Su estilo de hacer cine me apasiona, es un largo videoclip de sangre que visualmente me atrae irremediablemente.
Puntualizo ésto porque, como comprendereis, iba muy predispuesta a que Halloween II terminara gustándome mucho (máxime cuando Halloween El origen me encantó) y ser objetiva se me antoja una ardua tarea, sobre todo cuando valoramos si una película simplemente nos ha gustado o no, en cuestión de gustos personales, la objetividad creo que es un antónimo, por lo que permitidme que de mi opinión basándome en mi gusto.
ADVERTENCIA: POSIBLES SPOILERS EN EL DESARROLLO.
¿Es Halloween II una buena película? Definitivamente SI, ¿Es Halloween II una buena secuela? Pues la respuesta tiene matices: si entendemos por secuela la continuación de la revisión del Halloween que hizo Rob Zombie, la respuesta vuelve a ser SI. Si con secuela nos referimos a una continuación de la saga Halloween tal y como la conocíamos hasta ahora, la respuesta me temo que es NO.
Desarrollemos esto y vayamos por partes: los primeros 20 minutos de la película muestran una acción trepidante, las muertes no dan respiro, los movimientos de cámara son tan violentos que provocan taquicardia; todo esto unido a la excelentemente escogida banda sonora para tamaña brutalidad (escuchar “Nights in White Satin “ de The Moody Blues y ver lo que vemos, es escalofriante) hacen que estos 20 minutos sean el presagio de algo muy, muy bueno.
En estos 20 primeros minutos reconocemos al Michael Myers de siempre: brutal y directo, el Myers que no deja que nada se interponga en su camino.
A partir de aquí la historia cambia. Rob Zombie reinventa a Michael Myers como un particular Dr. Frankestein que da vida a un personaje que por desgaste comenzó a estar muerto hace años. Y es a partir de este momento cuando entramos en el Universo Zombie puro y duro y lo que está claro es que, o entras, o definitivamente te quedas fuera.
Si me lo permitís voy a desgranar los elementos que pueden ser incómodos en esta 2ª parte, por los que los más puristas, los más fervientes seguidores de la saga Halloween, la podéis calificar de despropósito:
MICHAEL MYERS: Muestra su cara en multitud de secuencias y lo hace de manera reveladora porque sus ojos son fríos y su expresión dura (incluso su barba y su pelo nos recuerda al director), le oimos gruñir, incluso pronuncia una palabra (hasta ahora jamás habíamos oido su voz adulta), ya no sólo respira, ahora gruñe con saña cuando apuñala, le vemos comer y comprobamos que tiene unos recuerdos que irrevocablemente le empujan a intentar “reunir” a la familia, por lo que de una forma sibilina muestra que posee “sentimientos”. En estos recuerdos las visiones de su madre y su yo infantil juegan un importante papel para el desarrollo del film.
La máscara de Myers deja de ser la impoluta máscara blanca (su símbolo) para ser un perfecto reflejo del paso de dos años vagabundeando, sobreviviendo y buscándose a sí mismo en un sádico y tortuoso camino de vuelta a casa.
En definitiva, lo que hace Rob Zombie es humanizar al monstruo.
Los detractores de esta película pensarán que ésto es una blasfemia, ya que el epicentro de Halloween es la ausencia de cualquier rasgo humano en Michael Myers, por eso es importante dejarnos llevar por la película, hay que fluir con ella y comenzar a verla con ojos vírgenes.
LAURIE STRODE: Halloween II muestra a una Laurie absolutamente devastada emocionalmente, una Laurie que hace equilibrios entre la cordura y la absoluta locura, una autodestructiva Laurie que no se ha repuesto en absoluto de su primer encuentro con Myers en la noche de Halloween.
La dulce Laurie es ahora un ser totalmente roto, un alma perdida que tendrá un papel clave en el desenlace. Adquiere un rol desgarrado en un devenir de ensoñaciones y realidad difícil de disitinguir, incluso se muestra una clara conexion psíquica con su hermano Michael. Un papel importantísmo para hacernos especular…
DEBORAH MYERS: Las apariciones de la madre de Michael son básicas para entender su evolución y su brutalidad.
Mamá Myers aparece como un recuerdo, una visión o una imagen evanescente, casi siempre al lado de Michael Myers niño, al que protege, al que instruye, al que alecciona, al que ama… con el que tiene una conexión más allá de la muerte. Una conexión que revela la materialización de la psicosis, el desesperado intento de Myers para ser “humano”.
Revelador también, junto con el simbolismo que desprende Deborah Myers, es el simbolismo del caballo blanco con el que aparece constantemente. Por un lado, según explica el incio de la película, se trata de la libertad para liberar las fuerzas emocionales del subconsciente y por otro, según el simbolismo Cristiano es el caballo de los cuatro jinetes del Apocalisis que simboliza y trae la muerte… Y eso es lo que hace Rob Zombie, utilizar los simbolismos para que comprendamos algo de Michael Myers.
Se ha criticado mucho la aparición de Sheri Moon Zombie en esta segunda parte. Se ha dicho que su presencia está metida con calzador, pero entendiendo e interpretando el universo Zombie creo que la presencia de Sheri es obligatoria, y lo es por dos moitivos: el primero porque entendemos la fijación de Michel con Laurie, Haddonfiled y todo lo que rodea a lo que él una vez fue de niño, y la segunda porque siempre es una alegria para la vista ver a esta hermosa mujer (os aseguro que las apariciones de Sheri están filmadas con un estilo impecable y son de una belleza sobrecogedora).
SAMUEL LOOMIS: Quizás es el elemento más dificil de encajar en este enrevesado puzzle.
Desde mi punto de vista, es el personaje que más se aleja de lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en la famosa saga. Personalmente no me cuadró mucho y lo odié de principio a fin.
Del protector Loomis lo único que queda es su nombre. Ahora es un ser mezquino y egocéntrico que ha convertido su vida en un circo. Halloween II muestra a un Sam Loomis que se ha lucrado lo que ha podido con las desgracias y los asesinatos de Michael Myers. Es un afamado escritor y conferenciante que con su libro “The Devil Walks among us” ha conseguido reputación y fama con la que acude a talk shows y que sólo se preocupa por su imagen. Realmente alguien odioso y odiado que no se salva ni en su inútil esfuerzo por cumplir su penitencia final.
Supongo que lo que Zombie quería era que le vieramos como el gran defensor de Myers, sin embargo, dibuja un personaje tan repelente que no sale bien parado en esta jugada.
ESTILO: El estilo es facilmente reconocible para los que ya hayais visto alguna de las otras películas del Sr. Zombie, pero me gustaría remarcar los movimientos rápidos o ralentizados que se efectúan en el momento preciso. Unos movimientos que otorgan al visionado el realismo necesario para involucrarnos totalmente en la historia. Mención especial para el moviemiento tipo foto (supongo que tendrá un nombre específico, pero lo desconozco) que se produce en la escena final y que produce un efecto similiar a como si estuvieran disparando al espectador.
La sangre es made in Rob Zombie. Cuando hay muertes son a lo grande. El maquillaje es satisfactorio al 100%, la hemoglobina fluye a borbotones y Zombie no se corta al mostrar las atrocidades del terrorífico Myers.
FINAL: Por supuesto no lo voy a destripar aquí (aunque me gustaría…), pero es en el final donde radica el elemento original por antonomasia. Después de ver el final (y me refiero a la Director´s Cut Version), es inevitable formularse algunas preguntas. En este final abierto, se me ocurren varias explicaciones posibles, y la pregunta es la misma que me hice cuando terminé de leer “American Psycho”… ( a lo mejor le busco los tres pies al gato, pero la imaginación empezó a trabajar al terminar de ver la película).
El final ,embriagado por el tema Love Hurts de Nazareth (que ya aparecó en Halloween. El Origen) versión Nan Vernon, simplemente pone los pelos de punta.
CONCLUSIÓN: película altamente recomendable y disfrutable si te olvidas del mito de Halloween, si te dejas llevar, si buscas rizar el rizo, si no te importa que Michael Myers ya no sea el Michael Myers que identificamos, que conocemos, si simplemente te preparas para ver casi dos horas de una excelente película.
Si por el contrario no te gusta el estilo de Rob Zombie y no crees que haya necesidad de reinventar el mito, puede ser que Halloween II te dé una patada en el estómago.
De igual manera creo que hay que verla para entenderla. Que no te la cuenten, descúbrela por tí mismo/a.
Un buen amigo me dijo que yo tenía Rob Zombitis, pero me temo que lo que él no sabía es que es una afección ya crónica. Espero haber propagado un poco el virus entre las almas oscuras que por aquí moran…
Lo mejor: La nueva vuelta de tuerca de los personajes, la originalidad, la gráfica violencia y las escenas oníricas, y que Rob Zombie se consagra como un director con un estilo claramente identificable.
Lo peor: Samuel Loomis, en esta película, no aporta demasiado (podrían haber prescindido de él y "Halloween II" seguría siendo exactamente igual) y que si no conectas con la propuesta de Rob Zombie te parecerá una auténtica locura.
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Por Alicia Domínguez / Missterror | missterror3@hotmail.com
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