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Silent Hill: Sinner's Reward

La Recompensa del Pecador

SH Centrada

Jack “El Cachorro” Stanton es un asesino a sueldo profesional para la mafia irlandesa. Jillian Conway es su amante, por no hablar de su peligroso jefe, su esposo. Juntos, están huyendo de su pasado oscuro, con la esperanza de un futuro brillante. Sin embargo, algunos pecados no puedes dejarlos atrás, no importa cuánto te esfuerces…

TOMO 1: Desde su más tierna infancia, maltratado por su padre para ser el tipo duro y sin escrúpulos en que se ha convertido, Jack se dedica a lo que mejor sabe hacer, aquello para lo que fue entrenado: matar. Pero hastiado de una vida de sangre y violencia, conoce a la dulce Jill, una dulce mujer con la que empezar una nueva vida. Lástima que sea la novia de apestoso jefe. Se ven por ello obligados a huir, convertidos en fugitivos por carreteras secundarias que les llevan a ninguna parte en una constante huida hacia adelante.

Silent Hill: Revelation 3D

Seis años después, regresamos al pueblo nebuloso

Silent Hill: Revelations 3D

Aunque llega a los cines este año, Silent Hill: Revelation 3D comenzó su proceso de creación mucho antes. Ya en 2006, después del estreno de la primera entrega, el director de aquella, Christophe Gans, anunció que Sony contaba con él para la secuela. También el guionista, Roger Avary, parecía interesado. Sin embargo, las muchas ocupaciones de Gans (o eso dijeron) hicieron imposible su regreso. Avary perdió el interés tras la marcha de Gans, pero en el 2009 el proyecto resurgió y Avary se involucró de nuevo, al menos hasta que fue detenido y sentenciado a un año de cárcel por homicidio sin premeditación (…). En 2010 ficharon al cineasta británico Michael J. Basset, conocido por las correctas aunque poco trascendentes Deathwacth (2002) y Solomon Kane (2009), para trabajar tanto en el guión como en la dirección. El rodaje terminó durante el mismo 2010. Incluso sacaron alguna foto promocional. El caso es que, complicaciones varias y vete a saber que más (¿el dichoso 3D?), han contribuido al retraso.

Recordemos que la película está basada en la exitosa serie de videojuegos survival horror de mismo título, que comenzó en 1999 y actualmente sigue en funcionamiento con más de una decena de juegos, además de libros y cómics.

House of the Dead

La peli-birra de la década pasada

House of the Dead

Ver ficha completa

  • Título original: House of the Dead
  • Nacionalidad: USA, Alemania, Canadá | Año: 2003
  • Director: Uwe Boll
  • Guión: Dave Parker, Mark Altman
  • Intérpretes: Jonathan Cherry, Ona Grauer, Jürgen Prochnow
  • Argumento: Un grupo de jóvenes viaja a una isla para acudir a una macro-rave. Una vez allí descubren que la diversión se acabó de forma truculenta: cientos de zombis se han apoderado de la isla.

50 |100

Estrellas: 3

House of the Dead

La puntuación asignada a House of the Dead responde en un 20% a una valoración objetiva y un 80% a una valoración casposa.

Uwe Boll es un personaje curioso. Calificado por muchos como “el peor director de la historia”, el tipo se las ha arreglado para meterse en la industria del cine estadounidense fabricando churros. Ojo, no son churros cualesquiera. Al menos al principio, Boll estrenaba en el cine sus películas. Nada de pelis para cubrir huecos sobrantes en las estanterías polvorientas de un videoclub. No señor. Nuestro amigo alemán tenía ínfulas de acaparar la gran pantalla y manejarse con presupuestos, no holgados pero sí decentes y muy por encima de lo que su talento le debería permitir disponer. Sin embargo debe haber algún negocio turbio (¿blanqueo de dinero?), algún motivo personal (¿enchufes?) para que pueda llevar sus hazañas a cabo sin que le rechisten. O quizá, simplemente, el amigo Boll está podrido de dinero y quería gastárselo en esto de hacer películas. En otro momento puede que le dediquemos a este personaje el artículo que se merece, pero hoy me centraré en su obra cumbre: House of the Dead.

Empezando a dejar huella

Dentro de poco se cumplirá el decimo aniversario de esta joya. Supongo que, para entonces, saldrán decenas de ediciones en DVD, Blu Ray e incluso en Laser Disc y VHS si hace falta, con jugosos contenidos adicionales e imagen y sonido remasterizados. A lo mejor hasta Boll se anima y, en un Lucas Delirium, añade efectos especiales y bichitos en un re-montaje. Quién sabe. El caso es que en el 2003, nadie sabe cómo, consiguió 25 millones de dólares y los derechos de House of the Dead; aquel divertido juego de las recreativas, ahora también en consolas, en el que básicamente hay que reventar zombis para ir avanzando. No es el que juego fuera un prodigio de guión, pero divertido era y sigue siendo. Puede que Boll viese sencillo adaptar un juego en el que únicamente hay que cargarse muertos vivientes. Pero incluso con esto hay que tener cuidado.

Los fans del HOTD, el videojuego, no son legón pero sí bastantes. Y como toda adaptación que implique cubrir expectativas de un grupo masivo de fans, las críticas pueden llover en forma de granizo. No creo que nadie le pidiera una obra maestra del séptimo arte, ni pulir un guión a la altura de El padrino (1972). Lo que sí le pedían esos fans era una película de zombis decente. Los fans y el público en general. Pero Boll, ajeno al sentimiento del populacho, agarró los 25 millones de dólares y, supongo, se los ventiló en alcohol y diversas sustancias alucinógenas de dudosa calidad. Luego se marcharía a una discoteca y con lo que le quedaba contrataría a los actores de entre los boys y las strippers. El resto es historia.

Pero, ¿es tan mala?

Lo es. Pero el aquí firmante tiene que reconocer que HOTD es uno de sus placeres culpables; una de esas películas chungas que, a sabiendas de lo malas, casposas e intolerables para cerebro que resultan, uno ha visto más veces que Ciudadano Kane (1941). Es la peli-birra de la década pasada.

Entiendo que los fans se sintieran estafados. Entiendo que el público poco enterado de que iba la cosa, y que solo quería ver “una de zombis” de serie A, o al menos B, saliesen del cine conmocionados por haber conocido la caspa pura. Siempre he pensado que las principales dosis de odio hacia su director vienen porque, en lugar de dedicarse a la serie Z de video club, éste ha preferido hacer esa serie Z con más dinero y jodiendo la nostalgia de muchos; pues no contento con destrozar HOTD luego se atrevió con un icono como Alone in the Dark (2005) (y aquí sí que no hay placeres culpables que valgan, se trata de diarrea fina), y luego BloodRayne (2005), y luego Dungeon Siege (2007), y luego…

En mi caso, soy fan del juego en que se “basa”. Aunque en este caso intento hacer la vista gorda. Aquí si vale aquello de “es tan mala que te lo pasas pipa”. Al menos en mi caso. El delirio es interminable.

Oh My Gooooooood

Un grupo de jóvenes van en busca de fiesta y despiporre a la Isla de San Juan. Allí se celebra la presunta “Rave del siglo”. Para llegar necesitan la ayuda de dos marineros (y atención porque uno de ellos es Jurgen Porchnow, rebajándose a estos límites para poder llevar comida a casa). Estos les avisan con todos los tópicos posibles de la peor serie Z: “Se llama la Isla de la Muerte”, “Los que van, no regresan con vida”, “Quedaros y nos fumamos unos petas con vuestras chavalas”. Mientras lo discuten, en la isla se celebra la mega-rave; básicamente un grupito de amigos del director y varias strippers siliconadas haciendo que bailan mientras la cámara se mueve mucho para que parezca que son más. Y lo más gordo… ¡Sega permitió que se viera, y bien grande, su logotipo a modo de cartel! Todavía estarán desgarrando la piel del iluminado al que se le ocurrió.

Cuando los protagonistas convencen a los marineros y llegan a la isla, la rave ha terminado. Todo está en silencio, hay mugre por todas partes y el olor a muerte se abre paso entre condones llenos y botellas vacías. Tras sufrir varios minutos de vanos intentos de crear suspense y escuchar diálogos de mongólicos, los zombis hacen acto de presencia; ahora no solo corren, como mandan las últimas modas, sino que Boll, que es un visionario, les ha convertido en candidatos para ganar el triatlón. Son purulentos y sucios, intentando recordar a los de Lucio Fulci, pero el resultado se queda en una sesión de maquillaje con las sobras de la barbacoa previa al rodaje.

No obstante, parece que todo esto es un simple relleno para llegar a lo que de verdad le importa a Boll además de enseñar las tetas de las protagonistas: la escena del tiroteo. Atención, porque se trata de entre diez o quince minutos de cutre-acción non-stop, en los que no falta absolutamente nada; una mezcla hilarante y grotesca de tiempo bala, petardos, disparos sin ton ni son, música chunda-chuda, explosiones, cables, trampolines y repentinas imágenes, a modo subliminal, del videojuego (¡!). Todo está permitido si es lo suficientemente cutre. Los actores improvisan, zombis que habían caído vuelven a atacar, fallos de script a tutiplén. Seguro que se lo pasaron pipa rondándola, aunque la resaca debió ser monstruosa.

Todo esto se redondea con frases como (más o menos) “¿Sabes por qué quería la inmortalidad? Para ser eterno”, o incluso permitiéndose al final dejar la puerta abierta con “¿Esto es el final, o solo el principio?” como si el amigo Boll se pensase que le iban a dar otros 25 millones para limpiarse el culo y contratar strippers.

Una recomendación

Si no eres capaz de divertirte, ni con compañía, de HOTHD. Si te parece que el resto de su filmografía se compone por una selecta colección de boñigas. Si piensas que Uwe Boll no tiene solución y que Ed Wood a su lado era un virtuoso de la técnica cinematográfica. Si piensas todo eso, posiblemente tengas razón. Pero entre el mal olor hay una película suya que vale la pena, y por prejuicios muchos no habrán visto ni tendrán intención: Rampage (2009). No diré nada sobre ella, simplemente verla. Y no es broma.

Lo mejor: Vista en las condiciones apropiadas supone noventa minutos de disfrute casposo sin precedentes.

Lo peor: Vista sin dichas condiciones, supone un daño cerebral sin retroceso. Y vista con las condiciones apropiadas puede que también.

Zombie Massacre

Temblad... un nuevo videojuego a caido en manos de Uwe Boll

Zombie MassacreUn arma bactereológica desarrollada por el gobierno de los Estados Unidos para crear un supersoldado, provoca una epidemia en una tranquila población centroeuropea llamada Roznov. Todos los habitantes de dicha población se transforman en zombis. Rozno permanece en cuarentena, pero el gobierno plantea destruirla para evitar la propagación de la epidemia.

El resto del mundo no sabe lo que está ocurriendo en Rozno. El plan: trasladar hasta la ciudad una bomba atómica para provocar una explosión que lo arrase todo. Un comando de mercenarios se encarga de la misión. Para llevarla a cabo con éxito deberán enfrentarse a una horda de monstruos hambrientos. No hay esperanza. ¿Quién sobrevivirá?

Horror, pánico, pavor… tras la traumática experiencia que para algunos de nosotros suposo el traslado a la pantalla grande de videojuegos míticos como House of the Dead o Alone in the Dark, el siempre polémico director germano Uwe Boll anuncia una nueva adaptación al cine de un videojuego: Zombie Massacre.

La buena noticia es que Boll, en esta ocasión, no se situará tras las cámaras, delegando dicha tarea a los italianos Marco Ristori y Luca Boni, con los que ya colaboró el pasado año en la película de zombis Eaters. Por lo visto en Zombie Massacre Uwe Boll se reserva tareas de producción y la participación en el guión de la película (no sé hasta que punto Boll meterá sus zarpas en la película… y si lo hace al menos espero que esté tan acertado como lo estuvo en su estupenda y muy recomendable Rampage).

En cuanto a la adaptación en si, debo reconocer que he tenido que acudir a San Google para averiguar un poquito más sobre le videojuego en el que se basa. Por lo visto Zombie Massacre es un videojuego que se distribuyó a finales de los ochenta para el Amiga como respuesta al éxito del archiconocido Doom, con el que guardaba muchísimas semejanzas (esta última información ponedla en cuarentena… jamás he sido demasiado aficionado a los videojuegos).

Zombie Massacre todavía se encuentra en fase de postproducción, y su espectacular trailer está realizado con vistas a vender los derechos en el AFM (American Film Market) y lograr una buena distribución a partir del 2012. Os dejo con el trailer de Zombie Massacre.