asesinatos

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Wolf Project Hunting

Carne picada con especias asiáticas

Wolf Project Hunting

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Wolf Project Hunting

Mejor empezar con algunas cifras para que os hagáis a la idea de la brutalidad: Dos toneladas y media de sangre artificial en el rodaje de la película y cien muertes filmadas (a las que podemos sumar otras veinte fuera de plano) en sus dos horas diez minutos, hicieron de Wolf Project Hunting la película más burra de la pasada edición del festival de Sitges. Gustó tanto, que la organización del evento le otorgó una mención especial. Tenía en común con la ganadora, Sisu, un interminable recuento de víctimas y una violencia explícita inusitada en un proyecto de gran presupuesto… algo que sería impensable de ver en el cine norteamericano. Pese a algunos puntos a favor del resultado, yo no puedo compartir el entusiasmo.

La cinta coreana plantea un motín durante un traslado de presos de Japón a corea del Sur en alta mar. Los agentes de policía a bordo, se verán rápidamente superados por un contingente de reos de la peor calaña. El derramamiento de sangre es tal, que crea una gotera que caerá en la boca de un polizón misterioso, oculto en la bodega de este barco carguero reconvertido en prisión, despertándolo de su letargo. A partir de aquí, lo que ya era una matanza se transforma en una desaforada carnicería.

Lo mejor: Aunque sólo trates de contar los muertos ya tendrás tarea para sus dos horas de duración. La factura es de una gran producción

Lo peor: El guion no se preocupa demasiado por que las víctimas nos interesen. Prima la cantidad sobre la calidad del su gore.


As bestas

Pueblo pequeño, infierno grande

As bestas

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

As bestas

Presentada y aclamada en Sitges y triunfando internacionalmente, por fin se estrena en España la última película de Rodrigo Sorogoyen: As bestas. Posiblemente una de las mejores cintas de cine patrio (y de cine francés también) que deja este año al que le quedan pocos latidos. No podemos saltarnos el reseñarla, pese a que la cinta encaja muy por los pelos en los contenidos de nuestra web: de terror nada y de thriller mucho, pero con varias pegas, que procuraremos deshojar sin que os estropeen la experiencia.

As bestas, muestra de donde viene su título desde su primer plano; en el que vemos a dos jóvenes tratar de someter a un caballo salvaje que lucha, con toda su alma, para que su naturaleza silvestre no se doblegue a la de sus domadores. Un ritual que año a año se repite en Galicia en la conocida ceremonia de Rapa das bestas. Tras esta secuencia, que no sólo tiene un carácter introductorio, entraremos en la historia de un matrimonio francés que ha dejado su vida en la ciudad para empezar de cero montando una pequeña granja y rehabilitando casas abandonadas en la comarca, en defensa de un medio rural, cada vez más empobrecido y falto de sangre nueva.

La pareja (magníficos Denis Ménochet y Marina Foïs) no solo se enfrenta a las vicisitudes de cualquier explotación agraria; también tienen que superar las constantes zancadillas y trampas que organizan sus vecinos de parcela: interpretados por Luis Zahera y Diego Anido, dos hermanos empecinados en lograr que los extranjeros se marchen por donde vinieron por motivos que inicialmente desconoceremos. Conforme los días vayan pasando, el nivel de presión irá en aumento. La pareja, en vista de la poca comprensión de las fuerzas locales respecto a su conflicto, empezará a explorar nuevas vías de defensa pues, claramente, sólo un bando puede salir victorioso de esta contienda.

Lo mejor: Luis Zahera está brutal. La trama tiene una primera parte de comerse las uñas de la tensión

Lo peor: Su segunda mitad cambia mucho de tercio. La parte más criminal de la historia tiene un desarrollo un tanto simplista.


Los renglones torcidos de Dios

Los renglones retorcidos del guionista

Los renglones torcidos de Dios

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Los renglones torcidos de Dios

La novela de Torcuato Luca de Tena Los renglones torcidos de Dios supuso todo un éxito en la década de los ochenta y fue uno de los primeros best sellers patrios. Publicada en 1979, el libro narraba la vida intramuros de un hospital siquiatrico a través de los ojos de una investigadora, infiltrada en el centro como paciente con la intención de poner luz sobre la opaca muerte de uno de los internos. Ahora, 50 años después, llega la primera adaptación española, en 1983 Tulio Demicheli trasladó la trama a un psiquiátrico en México, que, aunque mantiene la línea argumental de principio a fin, por el camino aprovecha para hacer más piruetas que un saltimbanqui.

Alicia Gould (Bárbara Lennie) es una investigadora que ingresa por voluntad propia en un lóbrego manicomio para averiguar quién es el responsable de la misteriosa muerte de un interno. Contará como aliada silenciosa con una enfermera (Loreto Mauleón) y con un doctor (Pablo Derqui) que le hace ojitos, también con dos internos gemelos: Rómulo y Remo y con otro (Antonio Buíl) que parece moverse con libertad por todo el edificio. Pero también tendrá poderosos enemigos como Samuel Alvar (Eduard Fernández) director del centro, que se comporta como el alcaide de una prisión, o dos internos, uno descomunalmente grande (Francisco Javier Pastor) y su contrahecho acompañante, que acosan a la joven desde su primer encuentro. A medida que los días van pasando, Gould empezará a sospechar de todos y su cordura será puesta en duda... ¿Realmente es una infiltrada o es la más loca de todo el centro?

Lo mejor: Entra por los ojos y tiene un uso del flashback muy original.

Lo peor: No entra por los oidos... su guion se torna tan enrevesado que resulta involuntariamente cómico.


Barbacoa

Despice social

Barbacoa

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Barbacoa

Sin apenas ruido en su llegada, Barbaque (Some like it rare en su título internacional) se llevó una de las ovaciones más sonadas de la pasada edición del Festival de Sitges. Su comedia negra literalmente no deja títere con cabeza y sus diálogos compiten, sin achantarse en lo afilado, con los cuchillos de esta particular pareja de carniceros. Dinamitar las fronteras de lo políticamente correcto (desnudez, racismo, violencia) es algo que solemos hacer en petit comité para soltar unas buenas carcajadas, pero la corriente conservadurista y normativa del cine actual está coartando la libertad de muchos realizadores de transgredir, con sus imágenes, en aras de pasar un buen rato y por el camino confrontar, en el espejo que es el cine, nuestros prejuicios con las secuencias mostradas. No es de extrañar, pues, el aplauso al encontrar en Barbaque un salvaje ramillete gags cargados de no poca inquina contra nuestra sociedad.

Los protagonistas son un matrimonio de carniceros cuyo negocio está al borde de la quiebra. Su buen producto no puede competir en precio con la carne de macrogranja que despachan sus acomodados amigos; para colmo se han convertido en el objetivo de una banda de veganos animalistas empeñados en que la pareja eche el cierre definitivo. Un día “accidentalmente” atropellarán a uno de estos militantes, cuya carne, también accidentalmente, terminará en el expositor de su tienda camuflada como “Carne de cerdo iraní” abriendo con ello una nueva y fructífera línea de negocio.

Lo mejor: Salvaje en su ataque al postureo de la sociedad moderna. Magníficos gags.

Lo peor: La resolución de su trama es un tanto simplista.