casa encantada

La casa de las profundidades

miedo en aguas turbulentas

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Keeper

La nueva fase en la pareja

Keeper

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Keeper

Incombustible en su carrera, en el tiempo de descuento de este 2025, el director Oz Perkins estrena su segunda película del año. Una vuelta a la senda de sus señas identitarias, tras el divertimento que supuso The Monkey, para muchos de vosotros un auténtico truño, pero para el que esto suscribe, una película la mar de entretenida. Keeper, su estreno, se despoja de ese humor a la vez naíf y violento para llevarnos de vuelta a la oscuridad.

Los protagonistas de Keeper son una pareja heterosexual que, para afianzar su relación, ha decidido pasar un tiempo en la casa familiar del novio, situada en el corazón de un frondoso bosque. Pero no están solos porque, pese a lo aislado del paraje, justo enfrente tienen la casa de su cuñado, que además ha decidido pasar también el fin de semana con su nuevo ligue. Liz, la novia y protagonista (Tatiana Maslany), se irá sintiendo cada vez más incómoda, al tiempo que unas extrañas visiones la asaltarán, haciéndole cuestionarse la viabilidad de su relación con Malcolm (Rossif Sutherland) y si ha sido buena idea dar este nuevo paso.

Lo mejor: Técnicamente tiene momentos muy sugerentes. Los actores, principalmente Tatiana, hacen un buen trabajo.

Lo peor: Keeper se hace pesada y resulta algo estirada para su contenido.


Bitelchús Bitelchús

No estaba muerto que estaba de parranda

Bitelchús Bitelchús

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Bitelchús Bitelchús

Treinta y seis años después, el director Tim Burton retoma el universo de su primer éxito internacional. La gran aventura de Pee-Wee le había otorgado popularidad en Estados Unidos y emprendió este nuevo proyecto: Bitelchús. Su idea era hacer una cinta de casas encantadas en clave de comedia y narrada desde el punto de vista de los fantasmas. El director, gran admirador de Sammy Davis Jr., tenía en mente a este actor para interpretar a un sátiro diablillo cuya aparición sería la gran sorpresa del filme. Davis rechazó el papel que finalmente y como todos sabéis cayó sobre el actor Michael Keaton, quien improvisó gran parte de sus líneas de diálogo y se lo pasó en grande; algo que llegó al público y convirtió a Bitelchús en un icono de la comedia de los 80. Completaron el reparto Alec Baldwin, Geena Davis, Catherine O’Hara, Jeffrey Jones y Winona Ryder en su segundo papel de peso (había logrado muy buenas apreciaciones por parte de la crítica tras su participación en el film Lucas).

La cinta fue un éxito y marcó las señas de identidad del cine de este realizador de estética gótica, también influenciada por la ilustración infantil de Doctor Seuss y de un humor que combinaba al cincuenta por ciento lo inocente con lo ácido y lo macabro. En estas tres décadas y media, el director nos ha entregado magníficas cintas como sus dos entregas de Batman, la divertida Mars Attacks!, la mágica Eduardo Manostijeras, la animada Frankenweenie o las brillantes Big Fish y Ed Wood. Una filmografía envidiable, impulsada por el ansia del director de recopilar y traducir a su forma de rodar sus placeres mitómanos, claramente deudores del fantástico de los 50 y 60 tanto en cine, como en la televisión y el cómic (en ese aspecto, su universo cinematográfico es, pese a disparar a lugares diametralmente opuestos, cercano al de Tarantino).

El tiempo ha pasado para la pequeña Lydia (Winona Ryder); su poder para comunicarse con el más allá la ha convertido en una popular médium. Ha tenido una hija (Jenna Ortega) con la que tiene una comunicación complicada desde el fallecimiento del padre de esta. Finalmente en estos años ha logrado limar asperezas con su madrastra (Catherine O’Hara), que se ha convertido en una gran artista conceptual (una suerte de Marina Abramović). Tras la súbita muerte de su padre, las tres se verán obligadas a regresar a la casa familiar, donde se esconde el demonio Bitelchús, al que Lydia ha comenzado a ver nuevamente en visiones.

Lo mejor: Plagada de gags brillantes y con secundarios de lujo.

Lo peor: Se queda lejos de la edad de oro de Burton y sus tramas en el plano de los vivos no ayudan a las del más allá.


No tengas miedo

… aunque intentaremos dártelo.

No tengas miedo

Peter, de ocho años, vive atormentado por culpa de los misteriosos golpes provenientes del interior de la pared de su dormitorio. Sus padres insisten en que sólo están en su imaginación. A medida que el miedo de Peter se intensifica, empieza a creer que sus padres podrían estar escondiendo un terrible y peligroso secreto... ¿Qué hay más aterrador para un niño que dejar de confiar en su familia?

Pues ya tenemos aquí nueva película de terror sobrenatural con ganas de colarse entre las producciones del género más exitosas del año, y su trailer llega justo con el estreno de otra de las que aspiraban a ello, The Boogeyman, aunque finalmente su recepción ha quedado un poco descafeinada. Veremos si este Cobweb, aka No tengas miedo, acierta de pleno. Para intentarlo, cuenta con la dirección de Samiel Bodin, el de la miniserie Marianne (2019). Y como la pareja protagonista, Lizzy Caplan, de Cloverfield (2008) o la serie Masters of Sex (2013-2016) y el muy de moda Anthony Starr, que interpreta al Patriota en la serie The Boys (2019-¿?) y del que siempre recomendaré la enorme Banshee (2013-2016).

La casa de las profundidades

miedo en aguas turbulentas

La casa de las profundidades

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DIVERSIÓN:
TERROR:
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GORE:
  • 3/5

La casa de las profundidades

La carrera del tándem creativo Alexandre Bustillo - Julien Maury parece navegar a bandazos desde su prometedor y contundente À l'intérieur: pieza de horror extremo, donde Béatrice Dalle y Alysson Paradis nos dejaban a todos con el corazón en un puño en una guerra por la supervivencia totalmente descarnada. A partir de allí, han tratado de repetir el éxito participando en otras producciones de terror, que van desde lo sutil de Livide, al horror comercial con Leatherface o Kandisha... en todas ellas han retomado, aunque sea sólo en una secuencia, esa violencia desmedida que les encumbró como promesas del nuevo horror de comienzo de este siglo. The deep house, La casa de las profundidades, se antoja un nuevo giro de timón. Saltan de un cine convencional, muy bien planificado en encuadre y secuencias, a otro aparentemente más casual como es el found footage. Al menos sobre el papel, pues en muchos momentos y desde los primeros compases, la banda sonora y algunos planos deciden salirse de las reglas de juego de este subgénero, para retomar los planos y maneras del cine de toda la vida.

Este material, nos presenta a una pareja de blogueros que deciden subir la apuesta de sus vídeos de aventura. Acuden a la parte más remota de un pantano y se sumergen en las ruinas de un pueblo anegado por las aguas. Encuentran una lóbrega mansión, sorprendentemente bien conservada. La casa está cerrada a cal y canto. El único punto de acceso al edificio será un tragaluz en su desván. Incautos, se adentran en la misma y comienzan el descenso por sus estancias hasta alcanzar su sótano. ¿Les quedará oxígeno para salir?

Lo mejor: Logra texturas y momentos absolutamente originales.

Lo peor: Su guion es plano y muchas de sus imágenes demasiado confusas.


Caveat

No tengo el conejo para muchos ruidos

Caveat

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Caveat

Si hace una semanas hablábamos de The bloodhound como una osada adaptación de la obra de Poe a la narrativa cinematográfica moderna, también me pareció encontrar mucho de este autor en el guion de Caveat. Una trama de corte casi gótico, con su mazmorra, sus cadenas y sus muros secretos. Se trata de una película excelentemente fallida. De esas que al finalizar te dejan con la rabia de ver que no se ha terminado de explotar todo su potencial. No hay mal que por bien no venga y este título creo que supondrá el pistoletazo de salida de un buen director, Damian Mc Carthy que, como veremos en esta reseña, tiene un estilazo para crear atmósferas y preparar sustos.

Caveat tiene por protagonista a un personaje que ha conocido tiempos mejores. No sabemos claramente qué le ha sucedido, pero desde los primeros minutos nos damos cuenta de que no está muy afinado. Este sujeto, que interpreta el actor Jonathan French, acepta el trabajo de cuidar a una joven (Leila Sykes) mentalmente inestable que vive confinada en una pequeña isla. Nadie le ha explicado la letra pequeña: estarán prácticamente incomunicados y además, durante su estancia, llevará en todo momento un apretado arnés conectado a una larga cadena que el imposibilitará acceder a ciertos espacios de la vivienda. Cuando se quede a solas con la muchacha empezará a notar que en esa casa las cosas están lejos de ser normales.

Lo mejor: Tiene un estilo genuino, con momentos escalofriantes.

Lo peor: No termina de encajar sus piezas y opta por una historia de crimen destemplada y como coherente.


Them

Terror pata negra

Them

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Them

Jordan Peele y su Get out recuperaron el cine de terror pensado para público afroamericano. No era ni mucho menos el precursor, recuerdo títulos como “Blackula”, “Dr. Black, Mr. Hyde”, “Abby”, “Un vampiro suelto en Brooklyn”, “Bones”, o esa joya de la Troma que era “Def by temtation” del director James Bond III (¡Ole sus cojones!). Lo que sí que hizo Peele es introducir todo un discurso político, sobre la represión de la población negra en los estados unidos, en una segunda y potente lectura para nada escondida, en su escalofriante trama. Su éxito comercial y de crítica, la política de Trump y las calles ardiendo por los abusos policiales, abonaron la llegada de nuevas producciones como “Us”, “Antebellum” o “La primera purga: La noche de las bestias”. Sustos combinados con injusticias políticas afiladas... poca cosa comparada con el mal-hostiante, incómodo y escalofriante ejercicio de Black horror (así lo bautizan) que supone la serie Them.

Son los años 50. Una familia afroamericana, que ha sufrido en sus carnes lo terrible que puede ser el racismo, decide cambiar de aires y mudarse al soleado Los Ángeles, concretamente al precioso barrio residencial East Compton. Un barrio habitado por blancos que, nada más verlos llegar, harán manifiesto su rechazo a la presencia de negros en la vecindad. Los fantasmas del pasado y otro espectro más tangible y amenazante que habita en el sótano del chalet, se sumarán a la presión sobre todos los miembros de la familia, llevándolos a un estado de nervios al filo de la locura... puede que incluso algo más allá.

Lo mejor: Logra enganchar con un estilo audaz. funciona dando miedo al tiempo que hace pensar y entender muchos de los abusos que han sufrido las personas de color por el hecho de ser de una raza distinta.

Lo peor: Les pasan tantas cosas malas en tan poco tiempo, que se aleja del realismo para transformarse en una fábula.