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The Butterfly Room (2)

Yo quiero una abuela como Barbara Steele

The Butterfly Room (2)

Alice es una pequeña niña de 11 años. Esta hace de imán para las señoras mayores, tanto que prácticamente se convierte en la cura para el “síndrome de nido vacío” que sufren dichas señoras. Un día Alice se topará con la señora equivocada. Poco después de la llegada de Ann, que así se llamaba la señora, Alice desaparece y al mismo tiempo llega al barrio Claudia, una recién divorciada. Esta cometerá un error muy grande, le pedirá a Ann que cuide de su hija Julie durante un fin de semana. ¿Descubrirá lo que le pasó a la pequeña Alice?

Ya hace unos cuantos meses que nuestro compañero Asier nos presentaba The Butterfly Room, un thriller cuyo principal atractivo (o al menos uno de los más evidentes) era la presencia de la mítica actriz británica Barbara Steele, quién protagonizara a medidados del pasado siglo obras cumbres del horror gótico tales como La máscara del demonio (1960), del maestro Mario Bava; El Pozo y el Péndulo (1961), de mi admirado Roger Corman; o El horrible secreto del doctor Hichcock (1962), de Riccardo Freda.

The Devil Inside

¡Exagerados!

The Devil Inside

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DIVERSIÓN:
TERROR:
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GORE:

The Devil Inside

The Devil Inside se estrenó en los Estados Unidos recaudando unos sorprendentes 33 millones de dólares en el primer fin de semana. Sin embargo, los posteriores descensos fueron tan agudos que el total se plantó en unos, aún así excelentes, 54 millones. Hablamos de una producción de 1 mísero millón de dólares, lo que viene a ser la mitad de la media presupuestaria de, por ejemplo, nuestro cine español. En todo el mundo su total asciende a 101 millones ¿Un exitazo, verdad? Si nos ceñimos a lo económico, no cabe duda. Pero, ¿qué se ha dicho sobre ella? Aquí la suerte da un giro radical. Y es que, no pocos la han escupido, odiado e insultado. Muchos aseguraron que se trataba de la peor película de los últimos años, y muchos otros se sintieron estafados. En IMDB tiene una media de 3,9 mientras que en Filmaffinity no llega a 3,5. En Rottentomatoes únicamente se encontraron un 7% de valoraciones positivas de los críticos, mientras que en Metacritic un 18% dijeron algo bueno. Por todo esto, el aquí firmante comenzó el visionado con las peores expectativas, dispuesto a verla y, justo después, ponerla verde en la reseña que tenéis ante vuestros ojos. La cosa es que…

¿Realmente es tan mala?

Sinceramente, no. Lo que le ha ocurrido a The Devil Inside es el efecto “bola de nieve”. A veces ocurre para bien, y otras veces para mal. Aquí se da el segundo caso. Os pondré un ejemplo: cuando se estrenó El bosque (2004), muchos, entre la crítica y también entre algunos sectores del público, le tenían ganas a su director, M. Night Shyamalan. Estaban esperando que con la siguiente película la cagase y saliera derrotado de una vez por todas. El ser humano es así. Pues bien, la crítica, efectivamente, se cebó con ella. Incomprensiblemente (pues es una producción con factura impecable, buenas interpretaciones, dirección llena de detalles de calidad, banda sonora que pone los pelos como escarpias y guión, no sobresaliente, pero sí interesante) muchos afirmaron sin rubor que se trataba de la peor película del año. El público siguió la bola de nieve. Las opiniones negativas, cercanas al odio, crecían a ritmo vertiginoso. Parecía que la gente iba a verla para criticar, y si no seguías el rollo eras raro o no entendías. ¿No había ese año doscientas películas objetivamente peores que El bosque a las que nadie odiaba? Desde luego, pero eso es lo que pasó.

Lo mejor: Los exorcismos.

Lo peor: El desenlace.


The Walking Dead: Temporada 3 (1/2)

Encontrando el punto exacto

The Walking Dead: Temporada 3 (1/2)

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
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  • 4/5

The Walking Dead: Temporada 3 (1/2)

Pese a que la segunda temporada terminó con los mejores datos de audiencia, era obvio que la calidad e intensidad de la primera temporada habían bajado varios escalones. Incluso se temía por un devenir blandengue y lacrimógeno en el sentido más casposo. Pero, sorpresas que te da la vida, la tercera temporada ha arrancado de forma extraordinaria. De hecho, bajo mi punto de vista, es en su conjunto lo más redondo y potente que ha ofrecido la serie hasta el momento. Parece que sus responsables no se han cobijado en los buenos datos de audiencia para basarse en el conformismo y la reiteración como fórmula de éxito, sino que han cargado, siempre dentro de lo posible, con toda la intensidad dramática y sanguinolenta de la obra maestra de Robert Kirkman. No obstante, no debemos olvidar que hay notables diferencias en cuanto a trama y personajes, cosa que Kirkman declaró como idea suya con la excusa de“ofrecer una historia con capacidad de sorprender incluso a los que ya leyeron el material original”. En cierto modo tiene razón; los cambios no funcionaron en la segunda, restando intensidad y altibajos en el ritmo, pero en la tercera todo está encajando como un condón. Vayamos por partes.

LOS PERSONAJES

Uno de los puntos fuertes de la nueva temporada era comprobar si Michonne y el Gobernador pasaban el examen. Se trata de dos personajes clave en el cómic y parece que también en la adaptación. La actriz elegida para interpretar a Michonne, Danai Gurira, da el perfil físico sin problemas, pero había dudas sobre su capacidad interpretativa. En cambio, pocas dudas hay sobre que David Morriesey sea un buen actor, pero unos cuantos se echaron las manos a la cabeza cuando se anunció que él sería el temible Gobernador. ¿No habría quedado mejor gente como Danny Trejo o Tam Savini? Finalmente, la cosa ha quedado así: Danai Gurira como era de esperar, cumple físicamente con Michonne, aunque está por ver en próximos episodios si sabe captar su carisma, y Morriesey, sin necesidad de parecido físico, ha conseguido hacer suyo un personaje difícil para el que, supongo, están guardando lo mejor para el final. No es el mismo Gobernador que en el cómic, al menos no al cien por cien, pero como villano de la serie lo clava, creando tensión mediante miradas y conversaciones sosegadas, siempre quedando nosotros, los espectadores, expectantes de un brusco cambio de humor que rompa con la fingida paz del lugar.

Lo mejor: La mejora general que se ha producido respecto a la temporada anterior. La cosa se ha puesto seria y ahora la acción, el terror, la tensión, el drama y el gore entran en un terreno más impactante y desolador, con un guión terriblemente adictivo.

Lo peor: El cambio de algunos personajes respecto al cómic, como el de Andrea y su nuevo e ingenuo perfil, o las nulas oportunidades de desarrollo que les ofrecen al grupo de presos.


Viaje alucinante al fondo de la mente

En ocasiones veo simios

Viaje alucinante al fondo de la mente

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  • Título original: Altered States
  • Nacionalidad: USA | Año: 1980
  • Director: Ken Russell
  • Guión: Paddy Chayefsky
  • Intérpretes: William Hurt, Blair Brown, Bob Balaban
  • Argumento: Eddie Jessup es un científico obsesionado con los misterios de la mente humana. Está convencido de que nos comportamos de forma distinta según nuestro estado de consciencia.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Viaje alucinante al fondo de la mente

El doctor Eddie Jessup (William Hurt) vive obsesionado por la estructura de la mente humana, por descubrir qué se esconde bajo las capas de personalidad y ego que creamos. En sus pesquisas no duda en emplear todo tipo de drogas y técnicas para alcanzar estados alterados de conciencia. Conocer a la que será su esposa, Emily (Blair Brown), y formar una familia, logra paliar en parte sus inquietudes; pero pasados los años decide retomar sus investigaciones con una droga chamánica desconocida. Poco a poco irá viviendo experiencias regresivas más intensas hasta conectar con una naturaleza incontrolable y peligrosa.

A finales de los 70 la novela Altered States era todo un éxito de público y crítica. Su autor, Paddy Chayefsky (con tres oscars como guionista), se basó en las investigaciones psicológicas de la época para llevarla a cabo. Desde el principio tenía muy clara su adaptación a la gran pantalla. La dirección pasó por varias manos, desde Kubrick a Steven Spielberg, pero finalmente fue el británico Ken Russell, que gozaba de gran éxito tras dirigir el musical de los Who, Tommy, el que se hizo con las riendas del proyecto.

Lo mejor: La potencia de sus imágenes oníricas. Su efectos especiales pre-digitales.

Lo peor: La conclusión es un tanto inocente para lo que actualmente acostumbramos a ver.