Categoria: Vampiros

Vampires

Sanguijuelas, hedonistas, inhumanos y... ¿belgas?

Vampires Poster

  • Título original: Vampires
  • Nacionalidad: Bélgica | Año: 2010
  • Director: Vincent Lannoo
  • Guión: Vincent Lannoo, Frédérique Broos
  • Intérpretes: Carlo Ferrante, Vera Van Dooren, Pierre Lognay
  • Argumento:Un equipo de televisión rueda un documental sobre el día a día de una familia de vampiros típica que vive apaciblemente en Bélgica.

LA VALORACIÓN:

77 |100

Estrellas: 4


Vampires Grande

Un equipo de investigación se pone en contacto con la comunidad vampírica de una pequeña zona de habla francesa en Bélgica para rodar un reportaje. Una vez establecidos en la casa de una familia, más o menos normal, van descubriendo los secretos de la raza vampírica, unos más prosaicos que otros: como duermen, como se alimentan, que les preocupa, sus tendencias sexuales, como entretienen la eternidad, las relaciones entre ellos y como el gobierno les da no solo amparo si no también cobijo, en la agradable y reblandecida Bélgica.

Desgraciadamente, un pequeño desliz embarca a la familia hacía Canadá donde descubrirán que la vida reciclada y automatizada del nuevo continente es menos interesante para un chupasangres, ¿o no? Porque Canadá es la tierra de los sueños cumplidos, si acaso un vampiro puede soñar…

Vampires se erige, por derecho propio, como uno de los mejores documentales falsos jamás rodados, recogiendo el testigo directo de su compatriota belga Ocurrió cerca de su casa. De hecho podríamos decir que son primas hermanas, no porque compartan responsables o miembros del equipo técnico/artístico, en absoluto. Ambas son parientes cercanas al nacer del mismo tratamiento de cara al cine de terror, un género que abordan de forma inteligente: ni más ni menos, sus responsables se dedican a reescribir una (relativa) ficción horrible desde el humor, usando como excusa el rodaje de un reportaje, añadiendo a la mezcla esa falsa perspectiva de una realidad trucada, pero cercana, que la presencia de un equipo documental genera cuando rueda eventos terribles desde el documentalismo. En resumidas cuentas, la humanización amoral del frío ojo de una cámara, que tratando historias de las criaturas de la noche, provoca a la par desasosiego y sonrisas mediante esa proximidad imposible que consigue. Así las situaciones más rocambolescas son tratadas con la mayor naturalidad imaginable, rompiendo la barrera entre cineasta y público, permitiendo un discurso que se introduce en nuestro sistema de forma intravenosa.

Es decir, siguiendo la estela de su compatriota belga, y la no menos interesante Troll Hunter (efectivamente, no salimos de Europa, y es que además de una crisis de pelotas, también poseemos una visión única del séptimo arte), Vampires comparte con nosotros, y de primera mano, las vivencias grotescas de unos personajes, una familia más esquizofrénica que su propia condición vampírica, pero con una naturalidad y desparpajo que logran suprimir temporalmente la incredulidad, dando pie a una de las experiencias más frescas y divertidas de la temporada. Un servidor, integrante de la escuela luciferina del escepticismo, jamás ha creído en seres de las tinieblas ávidos de sangre joven, pero si estuviesen entre nosotros, no podría ser de otra forma que la que nos proponen Vincent Lanoo, director y guionista, y Frédérique Broos. Esto es Europa, y el retrato del vampiro se vuelve más íntimo, cínico y decadente que cualquier visión pedante proveniente del otro lado del charco; una perspectiva eminentemente social que sirve como pretexto para burlarse de la idiosincrasia Belga que, para bien o para mal, es compartida por gran parte del viejo continente. No son alimañas de sed insaciable, no son “dandies” portando camisas con chorreras, no son góticos de pelo cardado, solo son… ¡una familia de vampiros! – inmigrantes rumanos, para más inri –.

¿Y como han sido retratados los chupasangres? De una forma cercana, familiar, ácida y oscura, pero con un respeto hacía los mitos clásicos aplastante – y cuyas muestras de respeto iréis disfrutando a medida que se sucedan las referencias folclóricas y literarias -. Lo que viene a ser lo mismo: el retrato de los problemas internos y sociales de una familia vampírica de clase media, salta del terreno de la fantasía a lo cotidiano mediante una maestría aplastante, que viene a demostrar, una vez, lo innecesarios que resultan los fuegos artificiales cuando se depura el discurso, y es que en Vampires la técnica del falso documental está tan bien depurada, que se convierte en elegante parte de las bromas que se van sucediendo en pantalla – como demuestra ya desde su insuperable inicio, donde conocemos de los infructuosos primeros intentos de acercarse a la comunidad vampírica por parte de distintos equipos de rodaje –.

Y el espectáculo de sombras y luces, la magia de la linterna mágica no cristalizaría de no ser por dos elementos muy destacados:

Por una parte diría que el trabajo de los actores. Pese a ser unos completos desconocidos fuera de las fronteras belgas – al menos para este inculto escribano –, el plantel de actores ha realizado una tarea digna de elogio interpretando a unos seres, los vampiros, que en esta cinta yo destacaría por su psicosis, un reflejo oscuro de la que sufre la sociedad occidental. Así que ya imaginaréis que ante las personalidades extremas desfilando por delante de nuestras narices, los actores han decidido enfrentarlas con realismo y, a la vez, con un fino humor negro soterrado que se desvela en esas muecas animales de afilados colmillos que nos regalan constantemente. Una manada de hienas que se regodean en su propia crapulencia, seres amorales adaptados a la vida moderna a base de martillazos. Una delicia contemplar el trabajo de Carlo Ferrante como patriarca de la familia que acoge al equipo de documentalistas – de hecho, el actor fue justamente premiado en el festival de cine fantástico de Málaga celebrado el año pasado –. Carlo, o Georges, se convierte a lo largo de todo el metraje en una figura amenazante pero a la vez seductora, sin dejar de ser un padre-alimaña preocupado por todo lo que afecte al núcleo familiar. También destaca, no solo por su actuación – más bien por otras razones más carnales – la presencia de la exuberante Alexandra Kamp, actriz alemana para unos, MILF para otros y ambas cosas para el que suscribe, cuyas fotos solo pueden inducir a las taquicardias masculinas. ¡Buen casting! Un placer, repito, el ver a todo el elenco en acción, porque no hay ninguna interpretación más floja que otra, y no es decir poco teniendo en cuenta que estamos ante una película eminentemente de personajes, algo que os confesaré echaba de menos. Últimamente me doy cuenta de que los guionistas controlan mucho el número de caracteres en sus libretos, al menos los personajes con más de dos frases interesantes – fenomenal a la hora de no complicarse, pero un aburrimiento para el aficionado al cine –, aquí sin embargo encontramos una multitud secundarios que añaden un tono de calidad adicional al, por otro lado, cuidado guión. Desde el amigo medio subnormal de la familia hasta el vendedor de ataúdes sin escrúpulos, pasando por los geniales “vecinos” aristocráticos, que guardan una de las mejores escenas de todo el metraje (¿jugamos a “luna”?) o el príncipe de Quebec, un auténtico socialista progre “buenrollista”. Todos tienen algo que contar, algo interesante, macabro y divertido a la par. Un triunfo del esfuerzo redactor de los guionistas.

Sí, en segunda instancia tenemos un guión de lujo. A pesar de existir flecos argumentales – estamos ante un supuesto documental, pero hay incongruencias o absurdos con respecto a la inserción social de los vampiros, claro que se justifican por el enfoque cómico –, el tratamiento de las reglas vampíricas, de los problemas psicológicos que provoca la inmortalidad, de la amoralidad de considerarse la cima de la evolución, la iteración con otros congéneres… todo es coherente e inquietantemente creíble. Y digo inquietante porque hay algo que nunca olvida el guión, siendo su mayor acierto, Vincent Lannoo y Frédérique Broos hacen hincapié real en el factor más importante de la ecuación: los vampiros son monstruos, para ellos los seres humanos no son más que ganado, su inmortalidad los ha llevado a cánones morales que sonrojarían a Lestat. Así que no estamos ante una comedia basada en el cine de terror (Deadheads, Tucker and Dale Vs. Evil) si no ante una verdadera comedia de horror; conceptos parecidos pero no iguales. Puede parecer una diferenciación injusta, incluso innecesaria, sin embargo me parece que esta pequeña diferencia separa, y convierte, en algo más auténtico a Vampires del resto. A pesar de venderse solo como una comedia, se suceden ciertas escenas bastante macabras y siniestras – la fiesta del principie de la zona donde viven nuestros protagonistas, los juegos con inválidos de Sansón –, incluso los momentos más banales – como el despertar y desayuno de nuestra familia –, provocan un desasosiego soterrado que se olvida mediante el humor negro, pero va haciendo mella en el ánimo del espectador.

Otra faceta interesante sería la crítica social, embebida tanto en la cómoda vida en Bélgica como en la transformación que sufre la familia cuando se ve trasladada a Canadá por causas de fuerza mayor. Aquí ya entrarían las lecturas personales de cada uno, pero las referencias a inmigrantes, la integración de comunidades, la absorción y reciclaje del espíritu hedonista de un vampiro en un simple pedigüeño callejero, la rebeldía adolescente vuelta del revés – mediante la presencia de la bella vampira, interpretada por Fleur Lise Heuet, obsesionada con ser humana y el color rosa –, las leyes impuestas por simples “niños”, etcétera, suponen toda una película por sí misma. Es cierto, que algunos detalles pueden parecer ininteligibles o repetitivos, bien, no es más que parte del estilo belga, asumible dado que el ritmo es lo suficientemente bueno como para ignorar estos detalles y cuando algo no ha “encajado” en nuestra percepción de las cosas, ya estamos ante una nueva escena con mucho por rascar. Una profundidad apoyada sin dudas por la excelente manufactura, no será la película perfecta pero está rodada con cuidado y chispa.

También es cierto que el humor, esa chispa, destaca por su finura – sin rechazar los grotesco pero tratado con elegancia –, no se trata de una comedia de carcajadas, más bien de sonrisa sempiterna: la sensación de hilaridad es suave pero constante y, lo mejor, aderezada con el peligro que irradian constantemente los impredecibles vampiros. Esto se puede ver como un hándicap, pero solo en caso de acercarse a Vampires buscando histrionismo exacerbado, no se trata de un Scary Movie más, si no de una comedia de horror inteligente que no trata al espectador como quinceañeros salidos y mongoloides, por mucho que a alguno le resulte pedante semejante estamento.

Una vez superado el entusiasmo inicial, solo me resta recomendar de forma sincera Vampires, justa merecedora del premio a mejor película concedido en el festival de Málaga, en su pasada edición. Una obra que si hubiese nacido en una época menos mediatizada por el éxito (y exceso) de otros falsos documentales, se hubiese convertido en obra de culto (como su prima Ocurrió cerca de su casa, ¿recordáis?). Se agradece una cinta de vampiros que hunda sus colmillos, de forma respetuosa y sin perder fuerza, en los mitos clásicos frente al reciclaje moderno “hipervitaminado” (o “zombificado” si preferís). Por fin los vampiros recuperan parte de su glamur, irónicamente, a través de ser proletarizados y deglutidos por la maquinaria del bienestar social, algo tan falso como risible. Sarcástica, cruel e imprescindible a todos los niveles.

Lo mejor: Fresca y original, con un sólido guión.

Lo peor: Partes de humor belga, demasiado nacionales como para ser entendidas desde fuera. Lo que se suele llamar cruelmente "humor afrancesado".

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 05/12/11  |  CATEGORIAS: ,

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Livide (Livid)

Tesoros ocultos, vampiros, fantasmas, casas encantadas, bailarinas... ¿tiene todo esto algún sentido?

Livide

  • Título original: Livide
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2011
  • Director: Alexandre Bustillo y Julien Maury
  • Guión: Alexandre Bustillo y Julien Maury
  • Intérpretes: Chloé Coulloud, Béatrice Dalle, Jérémy Kapone
  • Argumento:Lucie, su novio y el hermano de éste, asaltan una vieja mansión en mitad de la noche en busca de un tesoro.

LA VALORACIÓN:

77 |100

Estrellas: 4


Livide

En 2007 Alexandre Bustillo y Julien Maury alcanzaban el beneplácito de crítica y público en diversos festivales especializados gracias a su ópera prima A l’Interieur. Seguidamente experimentaron una larga e improductiva travesía por el desierto de Hollywood, donde perdieron la ocasión de ponerse al frente de proyectos tan, a priori, apetitosos como H2, la secuela del Halloween de Rob Zombie (que finalmente dirigiría el propio Zombie), y el remake de Hellraiser. En cuanto a la revisión del universo cenobita, por lo visto ya existía el borrador de un primer guión que fue rechazado por los productores del proyecto, quienes solicitaron a los directores galos que redujeran el contenido de violencia y adecuran su propuesta a un publico objetivo más joven (aughhhh…).

Todo este ir i venir por despachos de Hollywood derivó en un nuevo proyecto filmado en casa - Francia – y sobre el que volvían a tener control absoluto. Su título: Livide (Livid).

En su primer día como cuidadora, Lucie visita la mansión de la Sra. Jessel, una célebre bailarina de ballet clásico que agoniza, en sus últimos días de vida, postrada en una cama y conectada a una máquina de ventilación asistida. Sobre la mansión existe la leyenda de un tesoro escondido. Lucie, en compañía de su novio y el hermano de éste, deciden irrumpir en el edificio en mitad de la noche para apoderarse de dicho tesoro.

Bustillo y Maury abandonan el realismo sucio e hiperviolento de A l’Interieur (y por extensión de los principales títulos de la denominada Nouvelle Horreur Vague: Frontiere(s), Martyrs…) y se adentran de lleno en el terreno puramente fantástico con una película que ellos mismos se han cansado de repetir, sirve de homenaje a referentes míticos del género como son el giallo italiano (especialmente el cine de Dario Argento) o la escuela de la Hammer británica (soberbia la ambientación gótica de Livide, sobre todo en el tercio final de la película).

Y para llevar a cabo este particular homenaje los directores franceses han construido una película susceptible de llegar a ser una experiencia fascinante para los sentidos. Un poema visual y sonoro con capacidad hipnótica. Livide vuelve a poner de manifiesto que sus creadores son un par de superdotados a la hora crear una atmósfera de tensión y mal rollo absoluto con capacidad (sobrada) para colocar al espectador en una situación incómoda.

Secuencias sublimes como la de la joven bailarina abandonando la soledad de la mansión para dar un paseo por el jardín a plena luz del sol, o cada una de las apariciones - escalofriantes – de la bailarina sobre una caja de música; corroboran el inmenso poderío visual de este par de genios franceses.

Además no olvidan la que se ha convertido en su seña de identidad, en su imágen de marca a raiz de la que, hasta la llegada de Livide, era su única película: la violencia. Omnipresente en A l’Interieur, la violencia sigue siendo un factor importante en Livide. A pesar de no tener el peso específico que tuvo en A l’Interieur, la nueva película de Bustillo y Maury sabe explotar a la perfección los calculadísimos estallidos de violencia que adornan la trama de Livide. Una violencia nuevamente descarnada, cruel, implacable. Incluso, en ocasiones, poco acorde con el tono general de la película.

Pero (arrrghhh… un pero), desgraciadamente no todo en Livide me pareció digno de elogio. La película tiene un problema. Y en esta ocasión es un problema grave… susceptible de poner en tela de jucio el resultado final.

El guión de Livide es complicado, impreciso. Vampiros, casas encantadas, fantasmas, transmutación de almas ¿¿??… Livide es un poco de todo esto, y un mucho de nada. Cierto que resulta obvio que estamos ante una historia ligada al vampirismo (aunque nunca se mencione expresamente en la película), pero todo está contado de una forma tan vaga, tan repleta de piruetas narrativas de difícil comprensión (sobre todo en su tramo final… hubo una imagen de la casa que provocó la carcajada general del público congregado en Sitges) que, inevitablemente, el espectador (o al menos quien suscribe esta reseña) se siente, por momentos, perdido y desorientado.
No quiero engañaros. Como ya dije antes creo que es un defecto grave. El guión es la base de una buena película. Si el guión tiembla, presenta defectos, toda la estructura se tambalea y corre peligro de desmorarse. Por esa razón Livide exige al espectador un esfuerzo extra que éste no tiene porqué verse obligado a realizar. Yo lo hice… hice ese esfuerzo extra. Pude, supe o, sencillamente quise dejarme llevar por una película que, visualmente, me fascinó. Me dejé llevar por una película que, en determinados momentos, me asustó, me suscitó malestar. Me dejé llevar por una película que, en definitiva, me provocó sensaciones y me llevó a lugares a los que pocas películas logran llevarme. Me dejé llevar… y finalmente la película me encantó.

Estoy convencido de que no todos sereis tan indulgentes con Livide. Muchos, de manera comprensible, no pasareis por alto sus errores. Pero para quiénes todavía no la hayais visto os animo a que le deis una oportunidad… creo, sinceramente, que vale la pena correr el riesgo.

No es una película fácil. Livide no es A l’Interieur; no tiene nada que ver. Livide es más compleja, menos directa, más exigente con el espectador, y más arriesgada. Pero la recompensa puede ser enorme…

Lo mejor: Su capacidad para sugestionar al espectador a través de sus imágenes.

Lo peor: Lagunas en el guión

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 05/11/11  |  CATEGORIAS: ,

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Vampire

Tu muerte es mi vida

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PhotobucketShunji Iwai es uno de esos directores que no dejan indiferente a nadie. Los aficionados a su cine (un servidor) esperamos sus películas con ansía y expectación desmesurada, el resto directamente no le soporta, bueno, no soporta sus películas y su estilo eminentemente visual, contemplativo y rodeado de una cierta petulancia que, o te engancha o te cabrea. yo le descubrí con la maravillosa ALL ABOUT LILY CHOU-CHOU, y desde entoces me dediqué a repasar buena parte de su filmografía (SWALLOWTAIL BUTTERFLY, HANA & ALICE…), disfrutando con cada una de ellas a niveles insospechados. Reconozco que no es un tipo de cine para todo el mundo, tienes que tener el día y saber lo que vas a ver, y no creo que con VAMPIRE vayan a cambiar mucho las tornas. De hecho, si os informais sobre la película las reseñas van de imprescindible al me abuuuurroo, y en el reciente Festival de Berlín, tras la proyección, la reacción de la gente oscilaba entre los aplausos y vítores y los abucheos. Y es que no estamos ante la habitual película de vampiros, de hecho, el título es más sobre un concepto que el habitual relato de la mítica criatura nocturna.

PhotobucketSimon (Kevin Zegers) es un profesor de biología en un instituto cualquiera de una ciudad cualquiera de los USA, pero tras la fachada de apatía y sinsustancia se esconde alguien muy enfermo y con una peculiar obsesión: beber sangre. Pero no lo hace de la forma “clásica”, es decir, colmillos y demás, su método es mucho más sutil y, al mismo tiempo, terrorífico. Navega a través de la red en busca de mujeres y adolescentes con vocaciones suicidas, queda con ellas, las convence para que acaben con su vida y, una vez hecho esto, las exanguina para poder beberse su sangre. Para él es una forma de supervivencia (ya que cree que necesita esa sangre para poder seguir vivo), y para ellas el tan ansiado fin a sus miserables vidas. Lo dicho, no es el habitual vampiro al que estamos acostumbrados.

Para darle algo más de mordiente a la película el director nos presenta una serie de personajes peculiares, que van desde la madre aquejada de Alzheimer, un peculiar ayudante de nombre Renfield (os suena??), una galería de bellezas y, en particular, una joven llamada Laura (Rachel Leigh Cook) que vive obsesionada con el joven profesor y su misteriosa vida.

Sinceramente, vendería un riñon para poder verla este año en SITGES….o me dejaba exanguinar.

AUTOR: Elniniodecristal  |  PUBLICADO: 03/09/11  |  CATEGORIAS: ,

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Empress Vampire

¿Quién quiere ser desangrado? ¡Yo, yo, yo!

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PhotobucketLa noche de Halloween, un altercado entre policías y ladrones es interrumpido por una extraña y pequeña figura inmune a las balas. Las investigaciones posteriores llevan al agente del FBI Higgins tras la pista de una misteriosa mujer china que es ni más ni menos que… ¡la emperatriz vampiro! Una seductora hembra cuya semilla dio origen al resto de vampiros. Ella y su cohorte de seguidores plagan la ciudad de cadáveres y de hormonas revolucionadas.

Los aficionados al cine de vampiros estás de enhorabuena, y si también lo son de la “caspa” o de las cintas “cutres” lo estarán doblemente, porque tanto el trailer como las imágenes de Empress Vampire están cortadas con ingentes cantidades de vampiras ardientes, vísceras “no-sense” y efectos especiales rocambolescos a cada cuál más malo. De hecho un servidor, que es bastante aficionado a las películas de serie-z, se ha quedado con el culo congelado en la silla. ¿Dónde diablos estaba escondido semejante caspón? ¿Será todo lo salvaje y sensual que debería haber sido We are the night?

No es que espere mucho (y mucho menos erotismo explícito) de este proyecto norteamericano, directo a DVD y sin fecha de edición, que dirige y escribe el amateur Phil Condit, pero es innegable el poderío que lucen las vampiras protagonistas a primera vista: sangrientas, devora-hombres y poseedoras de todo eso que siempre buscamos, los hombres, lejos de nuestras parejas (sic!).
Como curiosidad añadir que Ange Maya, la interprete de la emperatriz que también ejerce de guionista y productora, es una curiosa dama china gimnasta muy de niña y que, tras pasar por la universidad de matemáticas, se enroló en la policía para, en la actualidad, ejercer como reportera en televisiones de su país y practicar exóticas danzas orientales; labor que demuestra en pantalla con sugerentes bailes.
Con todo lo bueno y lo malo de este sub-producto, solo recomendaros una visita a la Web Oficial, donde disfrutaréis de más y más cutrerio del bueno.

Como veis, toda una mujer nos espera con los brazos abiertos, entre rayos y fogonazos CGI de bajo presupuesto, para hincarnos el diente… pero, ¡hey! ¡Quietos “paraos”! ¡¡Como primera victima de sus intensos mordiscos y chupones ya tiene al que suscribe!!

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 22/08/11  |  CATEGORIAS: ,

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Vampire Wedding: Comic y film

No le muerdas a mi novio que te meto...

PhotobucketDesde que uno supo del asunto este del crowfunding (os recuerdo: THE TUNNEL), ha ido creciendo de forma sorprendente mi interés por el asunto. Y así fue como llegué a conocer este fantástico y curioso proyecto de VAMPIRE WEDDING, especialmente a través de redes sociales tan omnipresentes como Twitter, y Facebook, que es donde han pegado fuerte. Desde un principio me llamó la atención el aire retro de la idea, pero lo que más me atrajo fue que desde un principio tuvieran claro que, aparte de una mini serie de 6 comics, el proyecto tenía la finalidad de convertirse en una película. Y aquí es donde entra en juego INDIEGOGO. Una página desde la que diversos músicos, directores de cine, y creadores en general piden la ayuda del público para hacer sus sueños realidad. Pero con un giro sorprendente. A cambio de tu ayuda siempre hay un premio, y la ayuda puede ir desde 1 euro hasta 299.000. Depende de tu generosidad y de tus fondos. Como curiosidad os comentaré que las “compensaciones” van desde grupos que van a tocar a tu casa y hacen la cena hasta un tanto por ciento de los beneficios del producto, el que sea.

PhotobucketPero concretemos. Los padres de este proyecto de Vampire Wedding son Robert Huttinger, creador del concepto, además de guionista de TV y propietario de la productora responsable de la futura película; Eduardo Baretto, dibujante de comics de origen uruguayo que ha participado en proyectos del calibre de Superman, Batman, Star Wars, Marvel Knights, Aliens vs. Predators, Indiana Jones… y un mistrioso personaje llamado Franke, responsable del diseño y el concepto visual. Entre ellos y, seguramente, muchos más, han ideado una historia no solo tiene el potencial de ser una mini serie de comics, sino tambiés de llevar a buen puerto la soñada idea de convertirlo en una película.

PhotobucketLa Historia: SOPHIE es la perfección hecha persona en lo que a la organizacion de una boda se refiere…excepto la suya, ya que parece que el capullo de su prometido ha desaparecido del mapa. Así que está con un bajona tremenda. Y ni siquiera con el Premio a la Mejor Organizadora de Bodas del Año, ni la fastuosa boda que le está organizando a la legendaria actriz del cine mudo Angelyne Argyle tienen visos de mejorar su humor. Y mucho menos cuando descubre que, tras la citada boda, se esconde un complot de un grupo de vampiros para dominar el mundo, los cuales por cierto son los responsables de la desaparición de su prometido. Con la ayuda de la encargada de la floristería y el fotógrafo, Rachel soltará toda su mala hostia para acabar con los citados vampiros y, si puede, rescatar a su prometido.

¿Véis a lo que me refería con retro?. Tiene todos los ingredientes para convertirse en una película híbrido de la antigua Hammer y Buffy, un punto comercial, un punto irónica y, por supuesto, un punto sexy!!.

AUTOR: Elniniodecristal  |  PUBLICADO: 24/06/11  |  CATEGORIAS: ,

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We are the night

Algo más que vampiras 'fashion victims'

We are the night

  • Título original: We are the night
  • Nacionalidad: Alemania | Año: 2010
  • Director: Dennis Gansel
  • Guión: Jan Berger
  • Intérpretes: Karoline Herfurth, Nina Hoss, Jennifer Ulrich
  • Argumento:Lena, una joven que malvive en las calles de Berlín, es "reclutada" por un grupo de hermosas y glamurosas mujeres vampiras.

LA VALORACIÓN:

56 |100

Estrellas: 3

We are the night

En 2008 El cineasta alemán Dennis Gansel cosechó un importante éxito de crítica y público con Die Welle (La Ola), adaptación de la novela homónima de Morton Rhue que, a su vez, se basaba en los hechos reales acaecidos en un instituto de Palo Alto, California, en 1967. Die Welle (La Ola) ponía de manifiesto los peligros del pensamiento único mediante un peligroso experimento socio-pedagógico cuyo trágido y contundente desenlace era susceptible de permanecer en la retina del espectador durante largo tiempo.

Con dicho precedente, el anuncio de que la próxima película de Gansel estaba adscrita al género de la sangre y los colmillos, y protagonizada por cuatro sexys mujeres vampiro que hacen de la noche berlinesa su lugar de esparcimiento era, cuanto menos, sorprendente.

Y precisamente por esta misma razón, la participación de Dennis Gansel en el proyecto, We are the night (Wir sind die Nacht en alemán) despertó poderosamente mi curiosidad desde el mismo instante en que supe de su existencia.

Lena es una joven que malvive en las calles de Berlín cometiendo delitos menores. Su vida cambia radicalmente al ser mordida en el cuello por Louise, vampira líder de un reducido grupo de criaturas nocturnas. Tras un doloroso proceso de transformación Lena parece adaptarse a la vida de lujo y excesos que le ofrece su nuevo estatus social. Pero el inoportuno romance con un joven agente de policía le obligará a plantearse su fidelidad al grupo.

Esa curiosidad de la que os hablaba por ver de lo que era capaz de hacer un cineasta como Dennis Gensen con una película de género, pronto se agota. We are the night no supone una aproximación ni excesivamente original, ni excesivamente personal al fenómeno vampírico. Es cierto que determinados detalles, como el hecho de que todas las criaturas de la noche que se dan cita en la película sean de género femenino (y la explicación que se da a dicha situación), podrían hacernos pensar en una aproximación novedosa, en una manera distinta de encarar el género… pero nada más lejos de la realidad. No es más que pura anécdota. Gensen se limita a asumir, de manera decidida, toda una serie de temas universales y afines al género que ya hemos tenido la oportunidad de experimentar en multitud de ocasiones: el amor inmortal, el paso del tiempo, la pérdida de lazos afectivos, la necesidad de un sacrificio…

Lo hace, eso sí, con un empaque formal fabuloso. Y tiene además el mérito de escapar a los excesos fáciles de hemoglobina o la acción sin freno y centrarse en el drama de los personajes, especialmente en el de la recién llegada Lena, cuyo proceso de transformación en vampiro/a pasa por ser, sin duda alguna, uno de los puntos álgidos de la película. Dicho de otra manera: quien espere de We are the Night un festival de sexo, sangre y violencia ya puede ir lanzando sus expectativas a la pepelera de reciclaje. Quizás en otra ocasión…

En cualquier caso, la extrema obviedad de su argumento, unido al carácter excesivamente estereotipado de los cuatro personajes femeninos, a la molesta sensación (aunque muy puntual) de estar viendo un episodio de “Sexo en Nueya York” con colmillos y al tremendo error de una relación sentimenal entre Lena y un joven oficial de policía, tan decisiva para la trama como terriblemente anódina e innecesaria para el espectador, provocan que éste último – el espectador – pase prácticamente de puntillas por una historia que en ningún momento logra cautivarnos, ni apasionarnos, como sí supo hacerlo, por ejemplo, el romance preadolescente de Déjame Entrar.

Con todo, también observé aspectos positivos en We are the night que contrastan con la frialdad que me transmitió la película en su conjunto. Hay momentos, secuencias, realmente estupendos y que hablan muy bien de la labor de Dennis Gansel: desde el nervio de las dos prometedoras secuencias iniciales (la que sucede en el interior de un avión y la persecución de Lena a través de las calles berlinesas), pasando por la impecable transformación de Lena, el emotivo reencuentro de una de las vampiras con un familiar o la contundente secuencia de la piscina. Son todas ellas secuencias con una gran fuerza, excelentemente rodadas, visualmente atractivas y que logran superar esa tonalidad gris que recorre, tenazmente, el resto del metraje de We are the Night.

No es una gran película. No es una gran historia. Su capacidad de seducción no está a la altura del evidente encanto de sus protagonistas (lo reconozco… da gusto verlas)… pero We are the night disfruta de los suficientes momentos de interés (aunque sean puntuales y la suma de todos ellos no logren conformar una excelente película) como para al menos darle una oportunidad; sobre todo si soys aficionados al género vampírico. Y si además lográis conectar con la historia que nos cuenta a un nivel que yo fui incapaz de experimentar… pues mi más sincera enhorabuena.

Lo mejor: Secuencias puntuales tales como la transformación de Lena o el encuentro de una de las protagonistas con un familiar cercano.

Lo peor: Su argumento, excesivamente obvio. La relación sentimental entre Lena y el policia.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 23/06/11  |  CATEGORIAS: ,

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Stake Land

El Apocalipsis tiene colmillos

Stake Land Poster

  • Título original: Stake Land
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Jim Mickle
  • Guión: Nick Damici y Jim Mickle
  • Intérpretes: Connor Paolo, Nick Damici, Kelly McGillis y Danielle Harris
  • Argumento:Una road-trip camuflada de viaje apocalíptico a las penumbras del comportamiento humano. Ah!, y también salen vampiros...

LA VALORACIÓN:

90 |100

Estrellas: 5

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1.-VAMPIRES FROM HELL:

I’m not afraid of werewolves or vampires or haunted hotels, I’m afraid of what real human beings to do other real human beings.
Walter Jon Williams

PhotobucketTengo que confesar que mi primer recuerdo relacionado con el miedo es ver, escondido debajo de la ya extinguida mesa camilla, la película de Drácula (aquella en la que matan al ser retirando las cortinas); y, probablemente, el segundo sea leer El Misterio de Salem’s Lot durante un verano poblado por pesadillas pasado en un pueblo rodeado de bosques impenetrables, oscuridad y lugareños hoscos y misteriosos. Así que es fácil predecir que mi monstruo favorito siempre ha sido el VAMPIRO, que no el más temido, ya que con el paso de los años he aprendido que no hay nada más terrorífico que un ser humano poseído por “dogmas” inquebrantables, nada capaz de causar más daño que un ser humano imbuído con el poder de la razón. Los vampiros pueden causar cierto temor cuando eres pequeño y te asustas de las capas, los colmillos, los bichos que les acompañan (arañas, ratas…), pero según vas creciendo se convierten en el paradigma de lo que todos hemos querido ser alguna vez: inmortales, seductores y elegantes. Vale, tenían que dormir en un ataud, el ajo les daba yuyu y, dependiendo de las versiones, la Cruz Católica les producía el mismo efecto que a mí ver las estrías de Belén Esteban. Si además crecisteis en los 80 y tuvistesis la suerte de asistir a maravillas como Los Viajeros de la Noche, Jóvenes Ocultos, Noche de Miedo…ya el tema vampiro directamente molaba. Para un servidor la culminación fue la estratosférica revisión de Coppola sobre la novela de Bram Stoler. Desde entonces todo ha sido un enorme vacio poblado de repelentes “vampiros” que brillan con purpurina, “vampiros MTV” y demás residuos lamentables sostenidos por las dos primeras temporadas de TRUE BLOOD. Hasta que llegaron dos tipos llamados Steve Niles y Ben Templesmith, que con su cómic 30 Days of Night (la película resultante a mi me encantó, sin llegar a los niveles de la que nos ocupa, pero sí mostrándonos una forma diferente de ver a los vampiros. De hecho la primera media hora es bruuutal), que nos presentó a unos vampiros diferentes: crueles, desagradables, despiadados y motivados sólo por una cosa… acabar con la raza humana de la forma más sanguinaria posible, como si fuéramos ganado. Simple alimento. Estos son los vampiros que nos presenta STAKE LAND.

2.-IT’S A LONG HIGHWAY TO HELL:

PhotobucketDos hombres, un destino y una tierra devastada. Un adolescente llamado Martin y un hombre, conocido como “Mister”, que le salvó de una muerte segura. Primer hachazo de la película: la escena de la masacre familiar, escena que permanecerá en vuestras retinas durante mucho tiempo. Del “Mister” sólo sabemos dos cosas: que es más duro que el hijo de Ana Pastor y Chuck Norris, y que si no sigues sus reglas acabas muerto. Se dirigen al norte en busca de una tierra, supuestamente, libre de unas criaturas de aspecto y hábitos vampíricos que han arrasado los USA (me encanta la falta de explicaciones y “supuesto” metraje real, solo unos recortes de periódicos dispersos y tu imaginación). Por el camino se toparan con lo mejor y lo peor de la raza humana. Gente que se unirá al grupo y les ayudará a sobrevivir día a día, noche a noche. Y grupos de fundamentalistas ultracristianos, La Hermandad, que aprovechándose de la caótica situación disponen a su antojo de los recursos y las personas. El encuentro de nuestros protagonistas con la citada Hermandad marca buena parte del metraje y del argumento, y sirve como extrapolación de quiénes son los verdaderos monstruos y las víctimas. Segundo hachazo: el papel de la monja, demoledor. También se les unirán un marine y una joven embarazada, ambos determinados a luchar codo con codo con nuestros protagonistas. Pero no sólo es lucha, terror y muerte. Hay momentos, dolorosamente breves, en los que intentarán reconciliarse con sus congéneres, pero como he dicho, dolorosamente breves y que nos colocan en una situación de angustia emocional muy dura. Tan dura que cuesta lágrimas de compasión, incredulidad y esperar hasta el último segundo en busca de algo parecido a la redención, a la paz.

3.-HELL ON EARTH.

PhotobucketPero yo dudo que en la mente de los geniales Jim Mickle (director y guionista) y Nick Damici (el “Mister” de la película y guionista habitual de Mickle) tuvieran en mente el concedernos esas dosis, que se hacen tan necesarias a veces durante la película, de redención, paz u optimismo. Más bien creo que su idea era mostrarnos un mundo cruel, deshumanizado y sin piedad; un mundo donde lo que importa, y se valora, es el individuo frente al conjunto; un mundo donde los “vampiros” (figura metáforica donde las haya en esta película, ya que representan mucho más que unos monstruos con colmillos) dominan a los humanos, y algunos de los humanos se aprovechan del resto en su propio beneficio. Y es aquí donde esta película sobresale por encima del resto de películas de “vampiros”, en convertir esa eterna lucha del bien contra el mal en un espejo en el que refleja vivos vs. muertos, religión vs. fanatismo, individualismo vs. sociedad, esperanza vs. abandono, compasión vs. crueldad… y no dejar apenas momentos para la esperanza. No engañar al espectador con supuestos finales felices, que en la vida real no los suele haber. Y aunque a algunos se les haga excesivamente dura y cruel, creo que ese es otro de sus puntos fuertes: la coherencia mantenida desde el principio hasta el final.

Todo ese debate está perfectamente adornado, eso también cuenta, con un escenario apocalíptico de excelsa fotografía, ritmo endiablado y unas escenas de acción y masacre (con un punto gore encajado en su sitio y en sus momentos oportunos), perfectamente orquestadas. Un guión muy pulido en el que no nos dan tregua (tal vez el único fallo serio que le encuentro a la película resida en cierto confrontamiento final que se podría haber resuelto de otra manera), unos personajes inolvidables con los que empatizas al instante… Y aquí me quiero detener un poco, en el excelente casting: Nick Damici está soberbio en el papel de “Mister” duro como el pedernal pero con un evidente resquicio de fé en el ser humano; Connor Paolo le da la réplica perfectamente como el joven discípulo anonadado por en lo qué se ha convertido su hasta entonces plácido mundo; Danielle Harris (una de las scream-queens por excelencia de los últimos años, vista en varios Halloweens, incluidos los del maestro Rob Zombie, las dos de Hatchet…) pega un cambio de registro tremendo haciendo el papel de joven embarazada necesitada de protección tras ver como su mundo se va al carajo y la veterana Kelly McGillis lo borda en el rol de la monja superada por las circunstancias.

Y con esta panoplia de virtudes no creo que os haya sorprendido mucho la elevada puntuación que le he otorgado, o sí, quién sabe. Pero, y que por mi no quede, volveré a insistir que esta es una página formada por unos individuos, y cada uno de ellos con una opinión subjetiva que puede o no encajar con vuestras opiniones. En mi caso con esta película el hachazo emocional y visceral ha sido muy profundo, tanto que la coloco directamente en el panteón de las películas más disfrutadas de los últimos años, de esas que veré y revisitaré de tanto en cuanto.

Lo mejor: Las múltiples lecturas, la opresiva ambientación, los actores, el guión....

Lo peor: Solo se me ocurre la empalagosa BSO.

AUTOR: Elniniodecristal  |  PUBLICADO: 07/06/11  |  CATEGORIAS: ,

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Prowl

Una raza incomprensible de vampiros

Prowl Poster

  • Título original: Prowl
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Patrik Syversen
  • Guión: Tim Tori
  • Intérpretes: Ruta Gedmintas, Joshua Bowman, Jamie Blackley
  • Argumento:La joven Amber quiere escapar de su aburrida vida en una pequeña ciudad. Por fin convence a sus amigos para que la acompañen a ver un piso, sin saber que por el camino hallará la sangrienta respuesta a los enigmas de su propio pasado.

LA VALORACIÓN:

38 |100

Estrellas: 2

Prowl Grande

Amber no aguanta más su vida en la pequeña ciudad de mierda, donde el sagrado Señor tuvo a bien tirarla. Con una madre alcohólica, crisis de identidad, y un trabajo en el matadero local (curro muy acorde a su escultural tipo); la única solución será alquilar un apartamento en Ciudad Capital, al cual no sabe llegar si no es acompañada por una particular corte de amigos imbéciles, siempre apoyándola para que cumpla su “american dream” particular.

¡Oh! No obstante el coche en el que viajan sufre una avería. ¡No! ¡Amber nunca cumplirá su sueño y nosotros no tendremos una película de terror que echarnos a la boca! Afortunadamente, ese camionero-simpático-pero-que-algo-oculta tiene a bien pasar por la carretera casualmente en ese momento

Continuan, en el trailer del camión, la fiesta cargada de drogas y juegos erótico-lésbicos aptos para esa adolescencia criada a base de leche materna “Olsen twins”; se las prometen muy felices con la aventura de Amber en Ciudad Capital… ¡pero vaya! “¿Por qué se detiene el camión? ¿Qué lleva en las cajas de atrás? ¡Buf, vamos demasiado pedo para preocuparnos! Mejor sigamos jugando a las prendas como en el insti…” – ¡Bam! ¡Bam! – Algo está afuera… algo raro. ¡Se cae una caja! Por qué están encerrados esos chicos y chicas en un trailer que lleva… que lleva, ¡cajas llenas de bolsas de sangre! No, muchachos… ¡tenéis que correr si queréis ser libre como Willie en la gran ciudad!

Vaya por adelantado que 30 días de Oscuridad, “the movie”, me decepcionó y aburrió soberanamente dado lo mal que estaba rodada. ¿El por qué de semejante estamento? Muy simple, si una corta frase pudiese definir a Prowl, incursión dentro del género vampírico por parte del After Dark Originals, sería que estamos ante una hija bastarda y menguada de la cinta basada en los comics del sobrevalorado Steve Niles.

Habiendo “disfrutado” anteriormente de otras ediciones del festival y vistas algunas muestras de este 2011: la casposa y decadente 51 o la simple, pero rescatable, Husk; surgen, de buenas a primeras, las dudas razonables sobre la calidad de Prowl.
Tampoco resulta alentador saber que detrás de las cámaras se encuentra el noruego Patrik Syversen, autor del intranscendente survival Rovdyr (2008), o que el redactor del guión, Tim Tori, también escribió el guión de la infumable Trespassers (2006). Se demuestra una vez más que las elecciones de los responsables del After Dark son bienintencionadas, siempre están involucrados cineastas afines al “fantaterror “, pero rara vez son acertadas.

Partiendo de la reducida idea argumental (¿Otro accidente en la carretera? ¿Qué pasa con los vehículos de fabricación estadounidense? Vamos, no me jo…), ya se deja ver en los primeros compases del metraje un muestrario de personajes planos que, por la agusanada interpretación de los actores que los encarnan, se ven condenados a vomitar los mismos diálogos estereotipados que hasta el espectador más lego en el cine de terror podría anticipar, como si mágicamente hubiese sido imbuido de precognición. Lo peor es darse cuenta que colocando a los mismos personajes y variando sutilmente las conversaciones dentro de otro contexto, podríamos tener una comedia o drama igual de digna para ser colocada en la parrilla de cualquier cadena digital venida a menos (en ocasiones veo “Sci Fi”…). Y eso, que curiosamente, el acabado técnico y estético se aleja bastante del “telefilme” al uso; se acusa un mejor uso del presupuesto en cuanto a la fotografía e incluso la edición (claro que compararlo con despropósitos como 51 es bastante sencillo), sin embargo no se puede decir lo mismo del resultado final: la cinta acaba por ser bastante aburrida, lenta y molesta, aún con la acertada caracterización de los vampiros; ¡ojo! Una caracterización sangrienta y animal, robada directamente y sin escrúpulos de la saga 30 días de Oscuridad. Y hablo de plagio en todos los sentidos, tanto estéticamente como en el concepto de una manada racial cuyo camino discurre paralelo al de la humanidad. ¡Aquí el verdadero parasito chupasangres es el guionista de Prowl!

Una vez descubierto el contenido del camión siniestro, la película decae sin remisión; y eso que previamente tan solo habíamos asistido a la definición obligada, dentro del género de terror “adolescente”, de unos personajes sin personalidad alguna.
En lugar de usar el potencial de una situación “in extremis”, estar encerrados en un trailer lleno de bolsas de sangre con extrañas criaturas rondando fuera, el guionista se quita de un plumazo a todos los personajes que no aportan nada a la historia, curiosamente casi todos, sin explotar esa vena de carnaza que tan bien habían desarrollado en su presentación como descerebrados.
Además, la filmación se vuelve más confusa al utilizar un incómodo tono realista mediante movimientos exagerados de cámara; de forma que mantener el interés por el devenir de una protagonista, que solo va dando mareantes círculos alrededor de una nave abandonada, se vuelve tarea imposible. Si ya resultaban mediocres las persecuciones rurales de Rovdyr, aun lo son más cuando los depredadores pasan a ser los citados vampiros anfetamínicos… ¡total! Solo “bailotean” pegados a las paredes, cual lapas, marcando el ritmo con gritos “aterradores”. Aullidos que intentan ambientar escenas supuestamente viscerales y macabras. ¡Puro papel mojado!
Es obvio que la cámara epiléptica intenta disimular, sin éxito alguno, la ausencia de decorados y monstruos… sombras, siluetas, lentillas… cuando un vampiro no da ni miedo ni risa… ¡a buscarse otra tumba y rapidito!

Es respetable que Tim Tori, de forma valiente y directa, intente explicar argumentalmente cierta pasividad/descoordinación de la que hacen gala los depredadores, así como la presencia del camionero misterioso y la “madre del cordero” (esa base incoherente e inherente al cine fantástico); pero la resolución es un robo tan directo a la principal influencia de la cinta – ¿Steve Niles no los puede denunciar por plagio? – y, además, profundiza tan poco en el material robado, que la vergüenza ajena termina por quitarle cualquier atractivo a eso de ver correr a la llorica de Amber.

Toda la vacuidad del libreto se hace dolorosamente patente al mostrar, en el último tercio de metraje, una única sorpresa argumental que pretende justificar la supervivencia de la protagonista, repentinas capacidades atléticas dignas de Chuck Norris, un dudoso perfil psicológico y un final abierto, que pese a convertirse en lo más digno de Prowl, es poco satisfactorio. Solo sentimos poco más que desprecio por la anodina Amber; así es duro asumir la inverosímil parte final. No es que pida una detallada exposición científica del vampirismo a un largometraje de vampiros, claramente de serie B; pero en este caso lo peregrino de la existencia de Prowl es absurdamente patente… todo muy poco meditado, en definitiva.

Con este proyecto solo disfrutarán, y desconozco en que medida, los seguidores acérrimos de la visión vampírica que tanto le debe a 28 días después: atléticos vampiros modernos que ya no tienen tiempo en su agenda para largos cortejos con sus futuras ubres sangrantes. También aquellos que comulguen con el giro final pueden pasar un buen rato, si son capaces de pasar por alto los apestosos diálogos con lo que ni se hubiera podido realizar un cortometraje.
Al resto de candidos seguidores del fantástico, más aún los que suspiramos por el canesú transparente de Carmilla, solo nos queda esperar “acohonaitos” la siguiente película de un festival que cada día, y aprovechando la proximidad de la Semana Santa, se parece más a un calvario que otra cosa… por cierto, con una crisis tan acuciante sacudiendo el mundo de la música, ¡¿tan difícil es contratar a un compositor competente para que al menos alguna película del After Dark tenga una banda sonora en condiciones?!

Lo mejor: El diseño de los vampiros (aunque esté directamente robado de 30 días de noche) y que se puede terminar de ver.

Lo peor: El aburrimiento transmitido por unos personajes poco creíbles, una acción sometida al influjo de la “cámara borracha” y que la única sorpresa del film posea nulo impacto.

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 11/04/11  |  CATEGORIAS: ,

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Beyond the Rave

Drácula intenta renovar sus métodos

beyond the rave

  • Título original: Beyond the Rave
  • Nacionalidad: Inglaterra | Año: 2008
  • Director: Matthias Hoene
  • Guión: Tom Grass, Jon Wright
  • Intérpretes: Nora-Jane Noone, Jamie Dornan, Tamer Hassan
  • Argumento:A Ed, un soldado destinado a Irak, le gustaría pasar su última noche antes de embarcarse, con su novia Jen. Sin embargo, la chica ha desparecido en manos de un extraños ravers cuyo poder de fascinación parece sobrenatural…

LA VALORACIÓN:

57 |100

Estrellas: 3

Beyond the Rave

A vueltas con los vampiros. Una nueva producción que intenta resucitar, desde una perspectiva moderna y enfocada al horror, el mito de los chupasangres nocturnos. Si además decimos que la película es británica y viene auspiciada por la renovada Hammer, a más de uno os pondrá los dientes largos. Ese era mi caso, y cual fue mi tremenda decepción cuando descubrí que Beyond the Rave no esconde más que la recopilación apresurada de una mini-serie de 2008, emitida integra y únicamente por Myspace. Los veinte breves capítulos de los que consta la serie se han unido “tal cual” y dejan una sensación amarga tanto por la resolución de la serie como por lo poco que recuerda a producciones del calibre de The Curse of Frankenstein, Drácula o la esplendida saga del Doctor Quatermass. Resulta difícil entender la vinculación de la Hammer en un proyecto de estas características, donde solo la presencia de los legendarios vampiros puede justificar dicho apadrinaje. De todos modos, la productora tampoco ha hecho siempre las cosas bien; su voluntad de satisfacer al aficionado de cine fantástico se opaca, en ocasiones, por un resultado final ciertamente aburrido, frío, distante. Este es el caso de Beyond the Rave que sin llegar a aburrir del todo, no alcanza al espectador con esos guiños sangrientos, más bien simples, a los que recurre como última vía para terminar una cinta algo banal. Analicemos el porqué…

A Ed, un soldado británico aficionado a la vida nocturna, le queda solo una noche antes de reincorporarse a su destino en Irak. Últimamente las cosas no han ido bien con su novia Jen, una chica sencilla y cariñosa que tiene enamorado hasta las cachas a nuestro buen soldadito. Aunque sea una noche cualquiera, podría ser la ideal para reconciliarse con Jen al abrigo de una buena fiesta. Sin embargo, su gozo se convierte en frustración cuando sus amigos le informan de que la niña de sus ojos se ha largado a una “rave” con un misterioso, a la par que atractivo, tipo. [ejem]

Ni cortos ni perezosos, Ed y sus colegas, se embarcan en la búsqueda de la madre de todas las fiestas. De hecho, ellos no son los únicos adictos a la música electrónica y las drogas de diseño. Toda una legión de jóvenes ávidos de emociones fuertes, siguen las crípticas indicaciones que los organizadores de la “rave” han ido dejando por la ciudad. Lo que ninguno de ellos sabe es lo que realmente les espera bajo los oropeles de la música atronadora, los cuerpos de escándalo y el alcohol barato: una jauría de vampiros sin conciencia cuyo único objetivo es alimentarse del ganado que abarrota la fiesta

A ojos del espectador casual, aquel que solo desea hora y media de buen entretenimiento vampírico (dícese de las tres S’s: sangre, sensualidad y suspense), lo primero que destaca es la segmentación tan pronunciada padecida por la primeriza obra de Matthias Hoene; una fragmentación obligada dado el carácter mini-episódico de la serie que compila. Es decir, cada cinco minutos nos veremos condenados a contemplar la breve cabecera de la serie, dando lugar a una sensación de “corte” continúa que se va atenuando a medida que avanza el metraje, todo hay que decirlo. Tal vez se debería haber optado por una re-edición de los episodios puesto que este encaje de bolillos deja al descubierto muchas incongruencias y debilidades arguméntales, que uno quiere creer no existirían en el metraje sobrante. Dado el elevado número de agujeros en el guión, es imposible no creer que existan muchas más horas de rodaje, aportando consistencia a un guión que destila buenas intenciones pero una resolución demasiado pragmática: “saca la tijera Matthias, lo que no podamos explicar rápidamente nos lo quitamos de en medio. ¡Qué esto es una serie para Internet!” Parece mentira que estuviese metido en la redacción del libreto Jhon Wright, director de la estupenda Tormented.

Y como muestra un botón: asistiremos a una de las transformaciones en vampiro menos dolorosa de la historia del cine. ¡Normal, nunca llegamos a ver en pantalla tal proceso! Así vemos el guión salpicado de detalles fatalmente resueltos. Justo cuando lo que pedíamos a este regreso de la Hammer no eran más que buenos detalles y mimo para con el espectador. No basta para la renovación de un estilo, el gótico clásico, con poner a los vampiros de siempre celebrando el guateque de su vida. Aunque a pesar de que este estilo no vive sus mejores momentos, estoy convencido de que volverá con fuerza en este próximo año; ya que en tiempos de crisis de ideas siempre acabamos mirando hacia atrás; y más en un cine tan cíclico como el de terror.

Tampoco el exceso de personajes ayuda a evitar la “desorientación” que sufre el espectador. A lo largo del viaje de Ed vamos viendo a un buen número de sujetos curiosos pero nulamente explotados. Por ejemplo, los camellos hooligans y el vampiro antediluviano que transita la “rave” sin saber muy bien porqué. En el caso de los primeros aún conseguimos entrar en el juego de su humor negro, una acidez típicamente inglesa que se suministra en las dosis adecuadas; pero la vetusta sanguijuela, que continuamente fuma de una de las pipas más chulas que he visto en mi vida, está desaprovechada totalmente. Y así pasa más ó menos con todos los personajes, los cuales solo tienen un objetivo entre ceja y ceja (juerga o sangre, elija su propia aventura), reflejándose en pantalla como títeres sin voluntad propia y carentes de claro oscuros que justifiquen sus motivaciones (por no hablar de unos actos que son mayoritariamente incomprensibles). Los vampiros podrían haber dado más de sí, puesto que se enfoca su personalidad desde la dualidad depredador despiadado/amante apasionado; sin embargo, no sobrepasa este enfoque la mera anécdota debido a que el argumento se centra en Ed y sus amigos, en lugar de en las molonas criaturas de la noche. ¡Tch! Una pena no haber insistido en esa dirección…

¿Pero es todo tan malo? Bueno, todo no. Al fin y al cabo estamos ante una cinta netamente británica. Técnicamente no se le puede reprochar nada a un producto que visionado desde Myspace a ratos muertos puede resultar entretenido: la fotografía es excelente (sobre todo la nocturna), el montaje brusco pero adecuado, la banda sonora se ajusta bien a todas las escenas (con interesantes temas de minimal y electro-house), etc, etc…
También el exceso de sangre en el último tramo, mucho más dinámico, alegra la vista tanto como los esculturales cuerpos masculinos y femeninos que van dejándose contemplar en la traca final. No obstante, la abundancia de hemoglobina no esconde otras carencias y su presencia solo se justifica como la “carnaza” fácil que los creadores de Beyond the Rave ofrecen a los perros de Pavlov, nosotros, para que saliven. Insisto, no os llevéis a engaño; el baño de sangre de los últimos diez minutos también viene acompañado de las consabidas resoluciones obvias, que se huelen desde el inicio de la fiesta. Conclusión decepcionante y cochambrosa donde se echa en falta ese metraje “perdido” o “prohibido”, que insisto debe existir en algún almacén del West End. Aunque al menos este final no se traduce en el clásico “continuará” que tanto me temía.

Dudo seriamente si recomendaros o no esta película. ¿Qué puede decir un tipo que todavía escucha con ojos empañados la mítica Dracula Yé-Yé? La verdad que dada la proliferación de esos dichosos vampiros que brillan a la luz del día [ejem], no deja de ser interesante una aproximación más visceral, aunque se quede a medias, de uno de los mitos literarios (y es que el subgénero empezó de verdad en esos objetos habitualmente rectangulares, de tapa dura y con muchas hojitas de papel) más fascinantes que ha creado el hombre. Si vuestra lista de películas pendientes de ver crece a cada instante, como es mi caso, ir posponiendo esta cinta hasta el siguiente amanecer (siempre podéis intentarlo con Suck o Lesbian Vampire Killers). Si por el contrario no sabéis que darle de comer a vuestro reproductor de DVD y sois unos apasionados de esos humanoides de tez blanca, colmillos afilados y mirada absorbente… bueno, en vuestras manos está darle una oportunidad a este, cuando menos, curioso proyecto…

Por mi parte, me quedo a la espera del primer y verdadero largometraje de Mr. Hoene: Cockneys Vs. Zombies. Suena más interesante, ¿verdad?

Lo mejor: La representación vampírica recoge bien esa clásica dualidad seductora/bestial. Unas gotas de humor negro ayudan a "digerir" los tramos más pesados del metraje

Lo peor: El exceso de personajes impide la fluidez de la historia, así como profundizar en sus motivaciones y personalidades. Los pocos detalles interesantes del guión se desaprovechan tratándolos sin energía

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 09/11/10  |  CATEGORIAS: ,

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Lost Boys 3. The Thrist

Malogrando la memoria de un clásico vampírico de los ochenta

Lost Boys 3 The Thirst

  • Título original: Lost Boys 3 The Thirst
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Dario Piana
  • Guión: Evan Charnov, Hans Rodionoff
  • Intérpretes: Corey Feldman, Tanit Phoenix, Jamison Newlander
  • Argumento:Dj X, un vampiro pinchadiscos, pretende convertir a toda su congregación ravera en un clan de vampiros. Solo los hermanos Frog le podrán hacer frente.

LA VALORACIÓN:

35 |100

Estrellas: 2

Lost Boys 3 The Thirst

Hoy mismo he visto en las estanterias de unos conocidos grandes almacenes el DVD, en venta directa, de Lost Boys 3 The Thirst. Al igual que ocurrió con la terrible segunda entrega de la saga, Lost Boys 3 The Thirst no ha tenido ningún problema a la hora de ser distribuida, con cierta premura, en nuestro país. Se trata de una buena noticia; sin embargo sigo sin entender, por más que me hablen de cifras, negocio o márgenes de beneficio, cómo es posible que películas con una calidad infinitamente superior a Lost Boys 3 (supongo que todos vosotros podríais mencionar unas cuantas) siguen inéditas incluso en el mercado doméstico. Disculpa la intromisión Blanch. Joan Lafulla

Los que pasamos la treintena de edad (año más o año menos) y somos amantes del cine de terror, tenemos por lo menos, una cosa en común: la nostalgia, un sentimiento bonito que a veces se vuelve macabro.

Y es que hay películas que con el paso del tiempo han perdido intensidad, y otras que a base de remakes nos las han hecho aburrir. Películas que utilizan el título de antaño para hacer auténticas barbaridades y otras que aprovechan algún personaje para intentar repetir éxito. Y pocas, muy pocas, logran contentar a un servidor.

Eso no le pasa a The Lost Boys (Jóvenes Ocultos, 1987), ya que veintitrés años después sigue siendo una de las películas de vampiros que más me gustan y cuando leí que iban a hacer una tercera parte me eché las manos a la cabeza (la segunda parte ya ni recuerdo que hice, aunque tampoco logro acordarme de nada sobre la película, tan solo del título español que le pusieron, Lost Boys 2: Los vampiros del surf, y del cameo de Tom Savini).

Lost Boys 3: The Thirst coge el título de su(s) predecesora(s), vuelve a recuperar dos de los personajes más carismáticos de la saga e incluso su argumento nos puede resultar visto con anterioridad. ¿El resultado? no cabía esperar otra cosa: un bodrio.

En esta ocasión la acción vampírica se traslada a San Cazador, California. En este pequeño paraíso de surferos y moderniquis, una tribu de chupasangres liderados por DJ X, pretende convertir a todos los asistentes de su raves en vampiros, suministrándoles una nueva droga, sangre de vampiro jefe (¡uy! que original…). Paralelamente, Gwen Lieber, una escritora de éxito, se pone en contacto con Edgar Frog para que encuentre a su hermano Peter, del cual se cree que ha sido raptado por los vampiros.

Para tal misión, Edgar no estará solo. De esta manera se agregan más personajes a cada cual más detestable: la estrella televisiva del momento junto a su cámara (un sucedáneo del Último Superviviente y Gastón, el fanfarrón de La Bella y la Bestia), la dependienta de la tienda de cómics del pueblo, un ex senador reconvertido en fabricante de armas y el hermano de Edgar, Alan (aunque repite Jamison Newlander no aporta absolutamente nada a la historia).

Como película poco original que es, toma sus referencias de otros films que en su día fueron o siguen siendo número uno. La referencia más clara es la saga Crepúsculo. Al final de la cinta no sabes si era un crítica cómica hacia este fenómeno neo vampírico o un homenaje en toda regla. Desde la escritora famosa emulando a Stephenie Meyer, a los/as vampiros/as guaperas y hasta el secretito que esconde la bibliotecaria, aunque aquí también podríamos nombrar a True Blood, una serie que ha perdido fuelle desde su primera y excelente temporada.

Otras películas que se me vienen a la cabeza serían Blade, con sus escenitas de sangre, música electrónica y el arsenal anti-vampiros que se muestra, y como no a Matrix, ¿hasta cuando tendremos que tragarnos las mismas escenas de acción?

Dirigida por Dario Piana, que os sonará por haber dirigido una película que creo que pudo dar más de sí como fue The Deaths of Ian Stone (la cual también poseía tintes de Matrix), nos trae un film que se puede visionar hasta el final pero que resulta totalmente prescindible. Con actuaciones para salir del paso, destacaría a Corey Feldman y sus gruñidos. ¿Por qué no le cogieron para hacer de Batman con la voz que tiene?

Lo mejor: El pequeño homenaje a Corey Haim utilizando flashbacks y el arma pincho.

Lo peor: Si no os atrevisteis a ver la segunda, a esta ni os acerquéis.

AUTOR: Blanch  |  PUBLICADO: 05/11/10  |  CATEGORIAS: ,

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