The Booth at the End

Puedes tener lo que quieras si lo deseas realmente...

The Booth at the End

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Booth at the End

En una típica cafetería americana de carretera o del extrarradio de una ciudad, en el reservado del fondo, se encuentra un misterioso personaje. Un tipo de unos 50 años, delgado, de ojos claros y barba de dos días… podría ser cualquiera pero es alguien único, pues tiene el poder de otorgarte aquello que más deseas. A cambio sólo tienes que hacer lo que él te pida. Y si lo logras, si cumples su encargo, entonces obtendrás tu premio… así que pide lo que quieras… ¡Ah! Y no olvides formular bien tu petición para que no se vuelva contra ti.

A finales del siglo XIX, cuando la literatura fantástica estaba en su apogeo, se popularizó un tipo de relato sobrenatural basado en pactos o pruebas con el demonio. Eran cuentos aleccionadores en los que un personaje apostaba su alma inmortal a cambio de riquezas o de que el demonio realizara una serie de desafíos a cual más rocambolesco. El diablo siempre parecía encontrar la forma de salirse con la suya y con ello llevarse el alma del incauto de turno. Uno de los más populares fue el relato de R. L. Stevenson “El diablo de la botella” donde un ser atrapado en una frasca podía otorgarte todas la riquezas materiales, pero si fallecías en posesión de la misma tu alma le pertenecería; la única condición de pasar la botella a otra persona era venderla por un precio inferior al que se compró. Otro popular relato, “La pata de mono” de William Wymark Jacobs, nos presentaba un talismán capaz de conceder a su propietario tres deseos que tras formularlos resultaban ser tres maldiciones para sus beneficiarios.

Lo mejor: Es original. Se ve rápido y eso la hace más disfrutable.

Lo peor: Aunque es muy misteriosa y tiene mucho suspense, al final opta por el drama.


Would you rather

Actor de culto, cantante y pornostar... ¡que empiece el juego!

Would you rather

A raíz de la muerte de su padre, Iris lucha por llegar a fin de mes, mientras cuida de su hermano menor, un enfermo terminal. Lambrick Shepard, un aristócrata filantrópico, muestra su interés por ayudar a ambos. Cuando Lambrick invita a Iris a una cena exclusiva, ella acepta. Pero a la cena asisten otros siete individuos que se encuentran en una situación tanto o más desesperada que la de Iris. Pronto se encuentran atrapados en la mansión de Lambrick y forzados a tomar parte en un sádico juego de Would You Rather (un juego en el que se les pregunta a los participantes por una serie de dilemas a los que deberán dar respuesta), donde el ganador será premiado con una incalculable cantidad de dinero. A medida que el juego progresa, los dilemas a los que deberán enfrentarse Iris y los demás comensales, se volverán cada vez más mortíferos.

¡Genial! Oigo hablar por primera vez del thriller Would you rather y se me acumulan los aspectos positivos a destacar (of course… sin haber tenido la oportunidad de ver todavía la película) de la nueva propuesta del director norteamericano David Guy Levy. Y si os parece bien empezamos por el plato fuerte de la jornada: la presencia del inefable y siempre bienvenido Jeffrey Combs, al que se le está quedando una cara de actor secundario imprescindible (de esos que suelen merendarse, sin apenas esfuerzo, a todo actor o actriz principal que se le ponga por delante) que tira de espaldas. Lamento ser tan simplón, pero cualquier película en la que figure el nombre de Jeffrey Combs en su reparto, se convierte, automáticamente, en objeto de mi deseo (pero que conste que, sexualmente, el amigo Combs no me pone en absoluto).

Para Elisa (2)

Atrévete a entrar en el tercero izquierda y juega...

Para Elisa (2)

Ya os hablamos con anterioridad de Para Elisa, debut en el largometraje del guionista y director conquense Juan Ramón Fernández. Pues bien, ahora hemos tenido acceso al primer cartel oficial de la película, a unas fotografías tomadas durante el rodaje que se llevó a cabo, íntegramente, en Cuenca; y hemos conocido de primera mano las impresiones de este joven director curtido en el mundo del cortometraje y que se enfrenta, por primera vez, al género terrorífico.

Y lo hace a través de una historia que, partiendo de un juego aparentemente inocente e infantil, nos sumergirá en una cruel pesadilla con dos posiciones enfrentadas y antagónicas: la del bien y la del mal; la racional y la irracional; la infantil y la madura. Los protagonistas de Para Elisa deberán luchar con todas sus fuerzas para escapar de un trágico y predecible final. Esquivar un horror explícito e inevitable.

El mismo Juan Ramón Fernández nos habla de su película en los siguientes términos: “Para Elisa es una tragedia humana. Es un thriller psicológico, en el que jugamos con el terror que provoca una desquiciada a una joven que se ve encerrada en una casa extraña y sin salida. Con esta historia quiero contar que es mucho más terrorífico el ser humano que cualquier otra fantasía.”

The Birthday

Jerry Lewis meets Cthulhu

The Birthday

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Birthday

En una entrevista, Eugenio Mira, el director de The Birthday, ostenta sin reparos ni disimulos su condición de “autor” en el sentido más romántico del término, esto es, aquel artesano comprometido con su arte, hosco para con el gran público, cuyos intereses no transcienden más allá de sus propias filias y fobias. Sus palabras destilan una cierta autocomplacencia cuando nos presenta su primer largo como un claro caso de película maldita, con la satisfacción morbosa de quien, en una reunión familiar, exhibe con velado orgullo una herida profunda o una cicatriz bordada de costuras, a sabiendas de la repulsa que provocará en la gran mayoría y del interés morboso que suscitará entre los desviados.

Ejercicio de evocación – y de invocación – nostálgica, aglutinación de referencias, The Birthday procura no dejar hilo sin puntal. Es una obra que se vale de las “múltiples lecturas” como aval de un cine intelectualizado, perfeccionista y un tanto hermético. A menudo estas propuestas suelen acabar en gran fiasco (verbigracia: Intruders), en una machada del listillo de la clase. The Birthday no fracasa por un estrecho margen en este sentido. Obtiene el indulto gracias un cierto carisma ochentero, una brillante realización técnica y un punto de partida ciertamente original. No obstante, convienen no olvidar que un buen relato no se construye a base de guiños, de filigranas técnicas made in Hitchcock (¿La soga?), de homenajes y del esparcimiento de pistas a lo whodunnit. Una película memorable empieza con una cosa mucho más sencilla: una historia de los pies a la cabeza, sin puntos flacos ni puntas romas; el resto no son más que añadidos que por sí solos no dan para alcanzar la excelencia; y es precisamente ahí donde The Birthday cojea.

Lo mejor: Sin duda, el final.

Lo peor: Que no te guste Corey Feldman.