comedia

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La pasajera

Entre Ash y Jesulín

La pasajera

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La pasajera

Tengo mucha, muchísima, curiosidad respecto a cómo habrá sido recibida hoy mismo (día en que se publica esta reseña que he escrito unos días antes) La pasajera. Lo digo porque, pese a que su historia transita por lugares muy comunes y manidos de cine de género, reúne escenas tan osadas y atípicas, momentos tan sinvergüenzas, que me pregunto cómo se los tomará el público. Yo creo que sus directores tenían muy en mente la proyección del film en festivales. Creo que han buscado ese carácter divertido y desenfadado que hace que una sala se venga arriba ante una chorrada pasada de freno. Desgraciadamente, no me queda claro que lo que divierta a un espectador curtido en maratones de cine fantástico le funcione igual de bien al visitante casual.

La pasajera se toma a sí misma a broma desde su inicio. Arriesga y se pone chula en su secuencia de créditos donde, en lugar de colocarnos la típica banda sonora que te pone los pelos de punta, se marca un “Paquito el chocolatero” y se queda tan pancha, No es broma, toda la música hasta el final de la cinta serán pasodobles españoles como recién salidos de Radiolé.

La historia también es una melodía que nos suena: Un conductor de BlaBlaCar sube a la Vane (Así llama a su coche) a una madre, a su hija adolescente y a otra mujer mejicana. El viaje no puede ir peor. El hombre es un patán machista, argentino de cuna y ex-torero, que no para de hacer comentarios desacertados. Para colmo de males, al ponerse la noche y en mitad de ninguna parte, atropellará a una extraña que, como vimos en una corta secuencia inicial, es mucho menos frágil de lo que aparenta.

Lo mejor: Los creadores saben donde quieren llevar su historia y le ponen un valor encomiable.

Lo peor: No tengo claro que te lleven a un sitio al que quieras ir.


Una joven prometedora

Los cazadores cazados.

Una joven prometedora

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Una joven prometedora

Por fin se estrena en los cines españoles una de las sorpresas del pasado año. Un atípico thriller que ha cosechado premios por allá por donde se ha exhibido y que va a lograr algo impensable hace unos meses: Que un rape and revenge (cinta de violaciones con su consecuente venganza) opte a cinco Oscars de Hollywood: mejor película, actriz, director, edición y guion... ahí es nada. Eso sin contar los otros 99 galardones logrados en eventos de tanto prestigio como los Globos de Oro, BAFTA, Film Independent Spirit Awards o los London Critics Film Awards. Es cierto que como Rape and revenge es muy fronterizo y que la persona que se acerque al título esperando otro La última casa a la izquierda”, “Escupiré sobre tu tumba” o “Revenge se va a quedar con las ganas... pero si te apetece ver algo fresco, divertido y al mismo tiempo profundamente serio con respecto al tema que trata, no te la debes perder.

Cassandra (Carey Mulligan) dejó sus estudios de medicina para trabajar en un pequeño café de camarera. Dedica todos sus esfuerzos en fingirse borracha en los bares, para dar caza a depredadores sexuales que se aprovechan de las mujeres en situaciones vulnerables. Nadie parece entender las motivaciones que han llevado a una estudiante brillante a dejarlo todo. Su familia le pide que pase página de ese algo que le sucedió a ella y a la que entonces era su mejor amiga en la universidad. Un día entrará en su trabajo Jim (Bo Burnham ), antiguo compañero de clase que se empeñará en sacarla de su letargo, despertando en ella sentimientos románticos que se había negado desde hacía años y la necesidad de cerrar, de una vez por todas, con ese pasado que la está atormentando.

Lo mejor: Divertida sin perder rotundidad en su mensaje, una interpretación genial de Carey Mulligan y sabe diferenciarse de productos similares.

Lo peor: Que algunos puedan pensar que es otro producto capcioso y feminazi. Y que su segunda parte nos siga pareciendo pura fantasía.


Comrade Drakulich

Chupando la sangre del trabajador.

Comrade Drakulich

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Comrade Drakulich

Con mucho y buen humor y ese toque que tienen las producciones de los países del Este, que dota de una magia fabulante a su realidad social y que Wes Anderson ha sabido copiar y hacerlo un sello personal, “Comrade Drakulich”, que podríamos traducir como “Camarada Drácula” es una recomendable comedia con muchísima retranca política, que se hizo con el premio al mejor guion en la pasada edición del festival de Sitges. Su proyección junto con “post mortem”, dejaron claro el buen estado en el que se encuentra el cine de estas latitudes, que hace un par de años, por refrescar la memoria, ganó el festival con “Jupiters moon”.

Centrándonos en la cinta que nos ocupa, nos encontramos con un descabellado punto de partida. Son los años 70 y el presidente ruso Brehznev empieza a notar el aliento de la muerte en su nuca, con lo que lanza a sus servicios secretos en busca de la inmortalidad: les pide que capturen a un vampiro. El mayor candidato a vampiro será Fabian; un alto cargo que, junto al Che y a Fidel, llevó el comunismo a Cuba y que ahora se encarga de las donaciones de sangre patriota para los camaradas que se dejan la vida en Vietnam. Pese a que su edad rondaría los setenta años, Fabian luce el aspecto de un atractivo treintañero. Dispuestos a extraer de él el secreto del vampirismo y de la vida eterna, la inteligencia hungara asigna la misión de vigilancia de este individuo a sus dos mejores agentes, que también son pareja: María y Kun. La química entre María y Fabián será inmediata, desatando el interés de la cúpula en que seduzca al sospechoso y los celos irrefrenables de su amante.

Lo mejor: Su humor particular y su factura.

Lo peor: No hay casi vampiros.


Bloody hell

Entre locos y zumbados

Bloody hell

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Bloody hell

Desde que Tobe Hooper abrió la veda con “La matanza de Texas”, el cine de terror se ha llenado de familias disfuncionales de psicópatas, que se nutren con generosidad y ganas de campistas, turistas y domingueros incautos. Se trata de un formato generalmente predecible pero no por ello menos disfrutable, donde a la tensión no le sienta nada mal añadir alguna que otra muerte de brutalidad desmedida. “Bloody hell” apunta a este subgénero para, posteriormente, darle la vuelta con mucho humor mientras disfrutamos, como gorrinos en barro, entre carcajadas y salpicones de sangre.

Una de las novedades, en esta ocasión, es que a la víctima protagonista, un hombre, también le falta un tornillo. Acaba de salir de la cárcel tras cumplir su condena por escuchar a su yo interior y liar una escabechina al intentar detener un atraco. Encumbrado como un héroe por unos y como un asesino por otros, la presión está volviendo a despertarle una furia desmedida y ese reverso tenebroso que solo él puede ver. Nada mejor que un descanso lejos de las miradas suspicaces, así que nuestro amigo Rex (Ben O’Toole) decide poner tierra de por medio y viajar a Finlandia. Sin saberlo, una familia que se dedica a desmembrar a turistas se ha quedado prendada de su aspecto y lo tienen como objetivo de su próxima sesión de tortura.

Lo mejor: Muy acertada en dar al espectador lo que busca en estas propuestas.

Lo peor: El tramo central. Su final pedía al menos 30 minutos más.