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Umbrales Oscuros

Alquitrán y nicotina

Umbrales_Oscuros_PortadaSupongo que todos os sonará el nombre de John Constantine, el famoso hechicero suburbano, detective a tiempo parcial y caradura las veinticuatro horas del día; el protagonista de la longeva serie de comics Hellblazer. Y si no gustáis del noveno arte, puede que os suene este rufián y fumador empedernido de una versión más “ligera”, llevada al cine en 2005 con el inefable Keanu Reeves encarnando a nuestro brujo favorito. Esta película se llamaba simplemente Constantine y fue acertadamente rodada por Francis Lawrence, director también de Soy Leyenda. Una cinta entretenida pero que aportaba una personalidad menos cínica, restando garra a un personaje de corte más duro y amoral; el que nos gusta de verdad.

La cuestión, es que después de más de doscientos números, película e, incluso, videojuego; el mundo que rodea a este carismático personaje ha ido creciendo como solo el mundo del comic puede permitir. Algo que a más de uno le habrá desanimado para acercarse a unas historias, que os aseguro son más que interesantes. Y por ese mismo interés, me gustaría recomendaros una nueva novela gráfica editada en castellano en Julio de este mismo año. Se trata de Umbrales Oscuros (Dark Entries), un título auto conclusivo que usa a John Constantine como un medio para contar una buena historia y no como uno elemento interesante de la misma. Por lo que no es necesario un gran conocimiento del universo propio de Constantine y, sin embargo, tendremos al mismo canalla con su humor borde de siempre.

Umbrales_Oscuros_MuestraJohn Constantine, detective de lo oculto, recibe uno de los encargos más extraños de su carrera: desencantar un reality televisivo. “La Mansión Encantada” es uno de los programas más vistos en la pequeña pantalla y, por lo visto, un verdadero fantasma ha empezado a atacar a los concursantes que desvelan a la audiencia sus miserias, hora tras hora, día tras día.
Constantine se infiltra como topo de los organizadores del reality, para evitar que los abusos fantasmales lleguen a mayores y averiguar que está provocando los problemas. Pero el mundo de la televisión siempre guarda mentiras y secretos. Casi sin saberlo, Constantine deberá enfrentarse a la mayor amenaza contra su alma, que jamás haya conocido

Ian Rankin, de origen escocés, es el escritor de esta mirada acida y enigmática a la novela negra. No en vano estamos hablando de uno de los autores modernos más vitoreados dentro del género policiaco británico. Destacándose como creador de la saga del Inspector Rebus; una de las series detectivescas más auténticas del momento, con varios tomos editados en castellano.
En este caso, el escritor urde una maraña de perturbados personajes con sus propias intrigas, miedos y secretos; ubicando justo en el centro a Constantine. Rankin usa al detective como detonador de una serie de acontecimientos de carácter “sobrenatural” (y dejémoslo ahí), que terminan seccionando la historia en dos mitades muy diferenciadas; tanto que hasta el color del borde de las hojas cambia, de blanco a… negro. La forma de plantear los diálogos es marca de la casa: socarronería y pesimismo; lo que ayuda a saborear un argumento muy trabajado.
Para no ser menos, el apartado gráfico también está a la altura y resulta acorde con la trama. En puro blanco y negro, para realzar ese sabor a novela negra que planea toda la primera mitad; las viñetas se despliegan ágilmente, ganando en ritmo la narración. También podremos disfrutar de un salvaje lado macabro en el arte del italiano Werther Dell’Edera, justamente en la segunda mitad de un comic que demuestra como las historias clásicas pueden ser enfocadas desde perspectivas modernas sin perder un ápice de fuerza.

De lectura obligada este comic-book, ya seas fanático de John Constantine o simplemente un aficionado al terror de calidad. Además nos viene presentado adecuadamente (doscientas hojas, tapa dura) y aún precio más o menos razonable (todos sabemos lo que cuesta esta dichosa afición).

Los Caminantes: Necropolis

Tenemos en el punto de mira la nueva entrega de la saga Los Caminantes

Nuestros amigos de Athnecdotario Incoherente nos traen sus impresiones acerca de Los Caminantes: Necrópolis, la esperada secuela de Los Caminantes, de Carlos Sisi. Adelante y gracias.

Los Caminantes. NecrópolisRecuerdo que cuando el bueno de Carlos dejó caer que estaba ya trabajando en la continuación de esa genial novela que es “Los Caminantes”, me alegré muchísimo, aunque admito que la noticia no me sorprendió en absoluto.

Carlos habia creado con su primera publicación un relato fantástico, que enganchaba desde las primeras páginas y que conseguía implicar al lector en las andanzas de los supervivientes de Carranque, siendo testigos de sus vicisitudes en ese entorno hostil que es un mundo dominado por los zombies y bajo una amenaza totalmente inesperada y sorprendente, encarnada en la figura del Padre Isidro, uno de los villanos más brillantes que he tenido el placer de conocer.

Es por ello que tenia claro que la historia de los malagueños podía dar aún mucho de sí, y que los supervivientes tenían aún muchas cosas que contar.
Lo que no me esperaba para nada, es que el futuro que les aguardaba fuera tan incierto.

Cuando Carlos me comento que habia ya terminado de escribir “Necropolis” y que me hacia llegar una copia para que le diese mi opinión al respecto, me sentí un tipo afortunado por el hecho de que tuviera ese detalle conmigo y me permitiese ser uno de los primeros en leerlo.
Por causas ajenas a mi voluntad (mi trabajo y los niños me tuvieron ocupado aquellas semanas), no pude ponerme con él inmediatamente, viéndome obligado a leerlo a ratos perdidos y sin poder prestarle toda la dedicación que se merecía.
Por fortuna, pasadas unas semanas, por fin encontré algo de tiempo y pude ponerme en serio con él, centrando mi atención de manera exclusiva en sus páginas y saboreandolo con fruición.

Mi mayor temor era que la novela no llegase a la altura de su antecesora, algo que se da en demasiadas ocasiones y que ha dado pie a aquello de “segundas partes nunca fueron buenas”…
Temor infundado, queridos Lectores Ausentes. No sólo está a la altura, si no que la supera con creces, haciendo patente la evidente evolución de Carlos como escritor, con una narración más fluida, más cuidada y utilizando nuevos trucos que ponen de manifiesto que el autor ha hecho los deberes.

Siempre fiel a su estilo, Carlos sigue con esa narración dinámica, intensa, tan y tan cinematográfica que consigue que “visualicemos” las escenas sin problema. Haciendo alarde de su talento, logra crear unos picos de tensión magníficos, de los cuáles se aprovecha con inteligencia para saltar de una trama a la otra, dejando al lector ansioso por seguir leyendo y por descubrir que sucederá a continuación.

La historia se divide en varias subtramas, cada cual más interesante, en las que veremos como se las apañan nuestros viejos amigos y en las que seremos testigos de como en apenas 24 horas, todo aquello que conocemos puede cambiar para siempre.
Los de Carranque se enfrentaran en esta ocasión a nuevos enemigos, tan despiadados como los propios caminantes y que llegaran a hacerle sombra al propio padre Isidro.
Conoceremos a otros supervivientes de la plaga cuyo destino parece estar ligado de algún modo al de nuestros amigos y cuyas acciones decidirán el futuro del asentamiento.

Si hay algo que resaltar es el hecho de que el autor esta vez no se anda con chiquitas y no le tiembla el pulso a la hora de mostrar la crudeza de un mundo como el que nos presenta. Hay un par de escenas especialmente durillas, donde constataremos la crueldad del ser humano, la locura que puede embargar a éste y cómo hasta el más duro y preparado puede verse superado por las circunstancias.

Ya no quedan heroes. El miedo y el sufrimiento no permiten eso. Lo único que importa es sobrevivir un día más, continuar respirando, sea cual sea el precio a pagar y aquello a lo que nos enfrentemos. Cuando todo está perdido, o caminas o revientas. Es asi de simple.. y de cruel.

Podria seguir comentando todo lo bueno de esta segunda parte, pero me seria imposible no hacer spoilers ni destriparos las sorpresas que os aguardan en sus páginas. Así que sólo os diré una cosa más: Vais a flipar.

Carlos lo ha hecho, señores. Se ha superado a si mismo y ha parido una novela que demuestra que lo suyo no fue casual. Que el éxito de Los Caminantes no fue por aquello de “la suerte del novato” en absoluto. Con “Necropolis”, Carlos ratifica que es un ESCRITOR, con todas las letras y que esto sólo es el principio de una carrera que promete ser larga y fructífera.

Recordad que “Los Caminantes: Necrópolis” lo tenéis a la venta en nuestra tienda Damemiedo.com. También está disponible un fantástico pack de “Los Caminantes” + “Los Caminantes: Necrópolis” + Camiseta Zombie Evolution a un precio irresistible.

El que abre el camino

24 Historias Macabras Del Maestro Del Horror

Los habituales de Almas le conoceis sobradamente. Firma sus comentarios como MASP, y si sus aportaciones sobre cine son siempre gratificantes y enriquecen nuestra labor, cuando MASP habla de literatura de terror…, ahhhh amigos, es el momento de ponerse firmes, abrir bien los ojos, y tomar notas. Hoy tengo el placer y el orgullo de traeros a Almas Oscuras una reseña literaria de MASP - esperemos que no sea la última – .

PRESENTACIÓN

El que abre el caminoRobert Bloch (1917-1994) quedó cautivado por las historias fantásticas y de terror desde que, a los nueve años, descubriera a Lon Chaney en la versión muda de la película El fantasma de la Ópera (1925). Semejante revelación pronto daría paso a la febril lectura de Poe, Arthur Machen y los relatos publicados en la revista Weird Tales, en especial aquellos firmados por H.P.Lovecraft, con quien empezó a cartearse a los dieciséis años. Pronto esta revista vería aparecer su primer relato, El secreto de la tumba (1934). Bloch escribió más de trescientos cuentos de terror, misterio y ciencia ficción, así como veinticinco novelas –entre otras la famosa Psicosis (1959)–, pero también tuvo un papel relevante en los comienzos de la televisión como guionista de doce capítulos para la teleserie La hora de Alfred Hitchcock o, posteriormente, como autor de tres historias originales para la mítica serie Star Trek en su primera época.

El que abre el camino (1945) reúne los primeros relatos escritos por Robert Bloch, y entre ellos encontramos desde historias inspiradas por los temas clásicos del terror, como Madre de las serpientes (sobre los misterios del vudú), El que abre el camino y Los ojos de la momia (de ambientación egipcia), o el destacable Suyo afectísimo, Jack el destripador (en el que el asesino de Whitechapel reaparece en Boston en los años cuarenta), hasta cuentos de horror cósmico, en la línea de Lovecraft, como El vampiro estelar (protagonizado por un místico de Providence, doble de su maestro y amigo HPL), El dios sin rostro o El demonio negro. El volumen recoge, además, tres de los últimos relatos de Bloch, escritos en 1991: Las cuatro esquinas de la cama de la vida, Atrapada en el saco y Un exhorto creativo.

(Conoce las interioridades de “El que abre el camino” pulsando el siguiente enlace).

Army of Darkness: Ashes 2 Ashes

El nuevo NecroCOMICon

En pleno siglo XXI a nadie se le escapa la fuerte sinergia que se produce entre los distintos géneros artísticos, siendo las más destacables las que tienen al mundo del cine como parte de un eje. Lo más frecuente suele ser encontrarnos con que los cineastas gustan de adaptar obras de otros medios para crear un producto impactante, resultón y vendible (amén de salvara así la falta de ideas originales que vive la acomodada sociedad consumista). Así que nuestros cines se llenan de adaptaciones de libros, videojuegos, comics y hasta juegos de rol.

En el caso más concreto del comic, el idilio con el séptimo arte se prolonga durante más de una década, viviendo en los últimos años grandes éxitos de taquilla y crítica (Batman Begins, 300 ó Watchmen). Pero no todo queda en un “parasitismo” argumental por parte de los guionistas y los directos de cine; también el mundillo del comic (habitualmente menos accesible a un público más generalista) se nutre de elementos externos y debido a la afinidad visual con el medio cinematográfico, las adaptaciones al comic de películas suele dar unos resultados aceptables. Es más, dada la mayor libertad que existe en la realización de una historieta ó serie mensual (sobre todo por los evidentemente inferiores costes de producción) no solemos encontrar adaptaciones puras y duras si no que las influencias de los films generan autenticas líneas arguméntales nuevas. Léanse las ediciones que durante el año pasado realizó Planeta de los iconos terroríficos Jason Voorhees, Freeddy Krueger ó Leatherface.

Aunque el caso que nos ocupa es el más psicodélico y exagerado de todas las transiciones de la gran pantalla a las hojas de papel pintadas: Nuestro héroe favorito y bocazas: Ash Rambo. El icono de las tres partes de Evil Dead (Posesión Infernal 1981, 1987 y 1992)

Parece extraño que el personaje de una pseudos-trilogía (vosotros decidís si consideráis Evil Dead II como un remake ó una secuela) terrorífica con tintes gores, con mucha dosis de comedia y de origen más bien humilde, se convierta en protagonista de unos comics. Pero es que Ash siempre ha gustado de jugárselo todo al doble ó nada; y con el noveno arte ha ganado el premio más alto. De hecho, y aunque en España solo se haya publicado el alocado crossover “Marvel Zombies vs Army of Darkness” (Panini, 2008), nuestro héroe tiene un largo recorrido a sus espaldas con decenas y decenas de tebeos; donde se ha llegado a codear con Xena, Herbert West ó Darkman. Y es que Ash es el tipo perfecto para una historia bizarra que solo busque entretener, si no como se explica la novela gráfica que reúne a Freddy y Jason contra el sufrido Ash. Una historia que al final se quedó solo en un comic pero a punto estuvo de convertirse en una película. ¿Os imagináis los resultados? Yo ni siquiera me atrevo.

Todos los aficionados a la fantasía oscura y fanáticos de Evil Dead (entre los que me cuento) nos quedamos aplaudiendo con las orejas tras visionar la tercera parte de la saga: Army of Darkness; y por supuesto, nos quedamos con ganas de más. Creo que todos soñamos en menor ó mayor medida con la hipotética cuarta parte, incluso hubo ciertas filtraciones y rumores sobre el argumento de esta cuarta parte, donde Ash no regresaba a su espacio temporal tras los sucesos de Army of Darkness, si no a una suerte de tiempo futuro dominado por el mal primigenio y sus demonios (también se edito esta historia escrita por los hermanos Raimi, en comic, cerca de 1993). Pues parece que el sueño se materializa parcialmente en el comic que hoy nos ocupa.

Army of Darkness, Cenizas a las cenizas (Planeta, 2010) recopila dos serie americanas editas en 2006: Ashes 2 Ashes y Shop til you drop dead. Casi doscientas páginas de Necronomicon, sierras mecanicas, sangre a raudales y chistes malos.

Como ya comentaba, las primeras páginas nos llevan al mismísimo instante en que Ash retorna del medioevo para reanudar su apacible vida como empleado de Smart. Entroncando directamente con la última escena de Army of Darkness, donde Ash liquida un demonio en su lugar de trabajo, el comic arranca con una serie de viajes dimensionales, intentos del Necronomicon por dominar el universo de los vivos (y en que estas historias el Libro de los Muertos cobra un importante protagonismo) y revisitaciones de las clásicas ubicaciones de las películas. Todo ello acompañados por un Ash omnipresente, que muy a regañadientes intenta derrotar los planes del mal a golpes…literalmente.

La segunda serie nos presenta una aventura ubicada en los almacenes Smart donde nuestro protagonista se considera “el rey”, e interpretad ese “rey” como una prolongación del espíritu del gran Elvis. Obviamente, las fuerzas demoníacas de otras dimensiones tienen preparado un turno de noche muy especial para Ash que incluye posesiones, desmembramientos, viajes al futuro y un homenaje a la película Tron un poco pasado de rosca.

Como veis, las historias básicas de este comic no están lejos de la intencionalidad transgresora de las películas originales. Pero no todo lo que reluce es oro, la verdad que más haya de los esbozos que os he presentado del argumento, el guión hace aguas. El escritor Andy Hartnell(un guionista todavía no muy curtido allá por el año 2006) recoge el testigo de los Raimi explotando la vena más cómico y disparatadas, haciendo mucho hincapié en la acción (la verdad que resulta mareante el gran número de escenas violentas que rezuma el comic-book); sin embargo como armas para transmitirnos la magia de la trilogía solo usa los recursos ya vistos en el cine. Se repiten demasiado los chistes de las películas, los personajes secundarios son de cartón-piedra, todos menos Ash, el Ash malo y el Necronomicon, y la narrativa es un poco tosca. Si a esto le añadimos el exceso de tópicos no podemos resaltar el guión como un elemento destacado. Claro, que hay que tener en cuenta que el universo Army of Darkness se caracteriza por su cerrazón: durante tres películas se desarrollan mucho unos pocos conceptos con lo que no hay mucho material para piruetas arguméntales posteriores. En todo caso, creo que Andy Hartnell podría haber realizado un mejor trabajo.

En el apartado gráfico si que estamos de enhorabuena. Como comprobaréis en la imagen de la primera página del comic que acompaña a esta reseña, el detalle está al servicio de un estilo “cartoon” que en parte me ha traído reminiscencias del trabajo de nuestro buen amigo Lucas Soriano.
El dibujante Nick Bradshaw realiza una labor superlativa en algunas viñetas, demostrando una minuciosidad casi obsesiva en ciertas escenas; haciéndonos participes de su gusto por la sangre espesa y muy dinámica. Quizá en determinadas escenas de acción (y sobre todo al principio de la lectura del comic, donde aun nos estamos acostumbrando al estilo propio del dibujante) el exceso de decoración y la retorcida movilidad de las figuras humanas, impiden la clara de recepción de los hechos; pero dado que todo el comic es un discurrir de chascarrillos tontorrones, gore desmedido e irreal, acción trepidante y un Ash haciendo posecitas; el dibujo recoge perfectamente el testigo de la imageniria visual de la trilogía, sobre todo la faceta cómica y excesiva. Como he leído por ahí: A veces tenemos la sensación de estar ante un comic de Disney sangriento y macabro.

Un bonito detalle que han tenido los editores es incluir un montón de portadas originales, alternativas e inéditas de las dos series americanas que recopila el volumen. Algunas son de una belleza aplastante, otras más chabacanas, pero casi todas superiores a la fea portada que se ha elegido para la edición española. ¿Es que en Plantea no tienen gusto estético?

En resumidas cuentas, resulta difícil recomendar la compra de un comic que, aunque abundante en contenido, tiene un precio abusivo para sus frágiles tapas blandas: 13,95€. Tampoco vamos a engañar a nadie, los tebeos han sido, son y serán el entretenimiento más caro con diferencia. Muchos amigos de Almas Oscuras, han destacado con acierto los precios desmedidos que poseen determinados libros. Yo por mi parte, siempre intento poner en un lado de la balanza las monedas que me cuesta algo y la calidad/entretenimiento que me ofrece mi compra. Desgraciadamente esta evaluación suele resultar fallida en todos los sentidos, como si el subconsciente te empujase a la decisión más inconveniente. Como supongo que a la mayoría de vosotros os sucede lo mismo cuando estáis en frente de vuestro libro/comic/disco/película/cocktail/chico/chica favorit@, recomiendo la compra de este comic a los incondicionales de la saga, al núcleo duro de fans que sean capaces de reírse con facilidad y no necesiten una lectura sesuda. El resto de aficionados a los tebeos de horror buscad otros objetivos, porque afortunadamente, el comic fantástico adulto suele tener buenas aportaciones mensuales.

Handling the Undead

La novela de zombis del autor de Déjame Entrar

Nuestro buen amigo Elniniodecristal, propietario del magnífico blog Perdonen las Molestias, nos cede amablemente su reseña de Handling the Undead, novela del sueco John Ajvide Lindqvist anterior a su gran éxito mundial Låt den rätte komma in (Déjame Entrar).

Unos cuantos años antes de que se publicará la maravillosa Déjame Entrar (Låt den rätte komma in), uno de los grandes éxitos literarios y cinematográficos del año pasado, el autor John Ajvide Lindqvist ya había destacado, y mucho, en la todavía desconocida literatura sueca (hay muchos más que Stieg Larsson y más interesantes, como Jo Nesbø o Asa Larsson et al). A pesar de ser su primera novela traducida al inglés ya había publicado otras tres novelas y una serie de relatos en la prensa sueca; como es lógico ahora están traduciendo todos a la carrera, y más aún cuando se han dado cuenta de que este tipo escribe excepcionalmente bien. De hecho en Suecia es considerado uno de los mejores, a pesar de dedicarse al género del terror los propios académicos le confirman como el futuro de la literatura sueca.

EL LIBRO:
Estocolmo, mediados de Agosto del 2002. Algo raro está pasando. Algo que no entienden ni las autoridades, ni los científicos. Nadie sabe porqué hace un calor más propio del sur de España(*), nadie es capaz de explicar porqué TODO el mundo sufre de unas migrañas espantosas y sobre todo nadie sabe porqué cuando enciendes cualquier aparato electrónico luego es imposible apagarlo. Imaginaros la situación, para volverse loco.

David es un cómico semi-famoso que siempre supo que su mujer, Eva, era demasiado buena para él; es algo que le obsesiona día trás día, de hecho no pasa un momento sin pensar que tarde o temprano algo le iba a pasar. Que le iba a dejar, que se iba a cansar de él o algo peor. Y para colmo de sus preocupaciones tienen un hijo pequeño muy espabilado, Magnus, al que dedica la mayor parte de su tiempo libre, que es bastante. Un día, mientras se prepara para salir a escena en una especie de Club de la Comedia sueca, pasan dos cosas, una extraña y una terrible. La extraña es que una vez encendido el sistema de sonido se acopla de forma insoportable, dejando a todo el mundo sordo y al borde de la locura; y la terrible es que su mujer sufre un accidente de tráfico mortal de vuelta a casa. El mundo de David se viene abajo.

Gustav Mahler, no el compositor de música clásica, trabaja en un periódico cubriendo las noticias locales y no es feliz. Es viudo, tiene un marcapasos, sobrepeso, depresión y sú hija, Anna, está catatónica desde que su hijo pequeño, Elias, falleció dejándeles solos y sin ganas de vivir.

Elvy es una abuela viuda que intenta aprender a jugar a la consola y aguanta a Marilyn Manson, sólo para que nieta Flora, antisistema total, se sienta feliz y no vuelva a autolesionarse con cuchillas de afeitar; ya que no soporta a sus padres, ni el mundo en el que vive ni la gente que le rodea. Además las dos tienen una cosa en común, se pueden comunicar telepáticamente y, a veces, escuchar los pensamientos de los que están más cerca. Al abuelo Tore nadie le echa de menos ya que era un cascarrabias de los cojones y la trataba a palos.

En el mismo día Eva, Elias y Tore vuelven a la vida junto con otras 2000 personas que salen de sus tumbas e intentan dirigirse a sus casas. En el caso de Eva es diferente, ya que al haber muerto el día anterior se despierta en el Hospital junto con el resto de habitantes de la morgue; eso implica que están en bastante mejor estado que los que llevan dos meses en la tumba, ya que al parecer nadie fallecido antes de esa fecha sale de debajo de la tierra.

A partir de ese momento los dolores de cabeza desaparecen, los electromésticos se apagan y el caos se apodera de todos los estamentos de la ciudad: los enfermeros y doctores del Hospital comienzan a sufrir crisis nerviosas, el Gobierno no tiene ni idéa de cómo manejar la situación, el ejército espera órdenes y el mundo entero centra su atención en lo que pasa en Estocolmo. Mientras nuestros protagonistas hacen lo que pueden para entender lo que pasa y hacer lo posible por atender a sus “zombies”, excepto la abuela Elvy que encierra al anciano y llama a los médicos para que se lo lleven.

CONCLUSIÓN:
No es la típica novela de zombies que a lo mejor estais esperando, desde luego no son zombies al estilo Romero, aunqué (sin desvelar nada) hay pasajes que te obligan a encender la luz del pasillo para ir a mear… Desde mi modesto punto de vista es más una historia de hasta que punto uno puede amar a una persona y sacrificar todo por ella/él, y una reflexión bastante ácida y mordaz sobre la sociedad actual y sú respuesta ante lo desconocido, e insisto, no quiero contar más por si acaso se publica en español o alguien se anima a leerlo en inglés. Creerme, me lo agradecereis. Una curiosidad: al igual que “Let the Right One In”, frase sacada de una canción de Morrisey, esta novela comienza con otro extracto de una de sus canciones, “There’s a place in hell for me and my friends”

EL TÍTULO:
El original es Hanteringen av odöda, que literalmente se traduciría como “El procedimiento para curar a los no muertos”, nada que ver con el título en inglés y mucho más con el que supuestamente se va a traducir en español: “Ayudando a los no muertos”.

(*) Dos años antes yo estuve trabajando como recogefresas en Dinamarca, en Julio, y no me puse en manga corta ni una sola vez.

Perdonen las Molestias.

Los Dias Oscuros

Loureiro sigue intentando sobrevivir al Apocalipsis Z

Plaza & Janes ha puesto a la venta Apocalipsis Z: Los Días Oscuros (a partir de ahora, Los Días Oscuros), la esperadísima segunda novela zombi de Manel Loureiro, continuación de su gran éxito Apocalipsis Z, publicado en 2007 por Dolmen.

La acción de Los Días Oscuros se inicia justo en el instante en que finalizó Apocalipsis Z: con nuestros supervivientes a bordo de un helicoptero, sobrevolando el desierto del Sahara con las reservas justas de combustible, y con destino al archipiélago de las canarias, promesa de una tierra libre de No muertos.

Tras sortear serias dificultades logísticas y algún que otro encontronazo con los temibles zombis, los cuatro protagonistas (el abogado, Pritchenko, Lucía y Sor Cecilia), son acompañados por un destacamento militar hasta la isla de Tenerife, donde serán sometidos a un férreo proceso de cuarentena a bordo de un acorazado.

Una vez logran integrarse en la nueva sociedad tenerifeña (altamente militarizada y burocratizada), descubrirán que la superpoblación, la escasez de medios (alimentos, medicamentos y combustible) y las tensiones políticas, provocan que la estancia en la isla sea de todo menos idílica.

Cabe resaltar, en primer lugar, el titánico esfuerzo de Loureiro por lograr que Los Días Oscuros funcione, prácticamente, como una obra independiente de Apocalipsis Z. Los primeros capítulos de Los días oscuros nos ofrecen un extenso y pormenorizado resumen de todo lo acontecido en Apocalipsis Z, así como una explicación del cómo, cuando y porqué el virus TSJ-Daguestán acaba barriendo a la raza humana de la faz de la tierra.

El afán de Loureiro obtiene su recompensa, hasta el punto de que presumo que debe ser sumamente sencillo enfrentarse a la lectura de Los Días Oscuros sin necesidad de haber disfrutado previamente de Apocalipsis Z.

El escenario ha cambiado: tensiones políticas (uno de los aspectos menos logrados de la novela), presencia del estamento militar (tan habitual en toda secuela zómbica), intensificación del elemento romántico, descripción de una nueva sociedad que intenta hacer frente a sus precariedades y sobrevivir al desastre (me recordó, por momentos, a La Tierra de los Muertos, la cuarta película de la saga zómbica de George A. Romero)… Pero en el fondo, la esencia y la estructura del relato siguen siendo las mismas de la primera novela. Los Días Oscuros nos plantea nuevos retos de supervivencia en los que el ingenio, la energía y el infinito instinto de conservación de los dos protagonistas principales de la novela (el abogado anónimo y su fiel escudero ucraniano) serán, nuevamente, puestos a prueba en un mundo sometido al hambre voraz de los No muertos y a la plena y rotunda estupidez de aquellos que han superado la primera criba (también llamados supervivientes), y no se les ocurre otra cosa que provocar un absurdo conflicto político en mitad de todo el horror que les rodea.

Así es, Los Días Oscuros nos sorprende con la descripción de un escenario de política-ficción que mezcla conspiraciones, traiciones, secretos de Estado (de un maltrecho Estado), sangre azul, atentados terroristas y cantidades ingentes de irracionalidad. Al principio debo reconocer que la cosa resulta graciosa, gracias al tono siempre irónico que Loureiro le imprime al relato y gracias también a la categoría de los nombres que se barajan (basta señalar que lo principales implicados en la contienda política son los “nuevos republicanos” por un lado, y los “froilos” por el otro). Incluso resulta sencillo extraer alguna doble lectura (bastante obvia) de todo este entramado político: el hombre (y no el zombi) sigue siendo el peor enemigo del hombre.

El problema llega cuando el destino de nuestros protagonistas viene estrechamente ligado al mencionado panorama político. Es entonces cuando el castillo de naipes construido por Loureiro se desmorona y nos damos cuenta de lo descabellado e inverosímil que resulta todo.

Pero, afortunadamente, Los Días Oscuros es mucho más que un inverosímil galimatías socio-político que nunca acaba de funcionar. También hay momentos en los que recuperamos al mejor Loureiro. Al Loureiro que maneja con eficacia la sencillez de sus personajes, mostrándolos siempre accesibles, empáticos, reconocibles. Vuelve a resultar muy sencillo adherirse a la cusa y la lucha de los protagonistas.
Nos reencontramos con el Loureiro que disfruta (y nos hace disfrutar) de la acción. Que vuelve a demostrarnos su facilidad para situar a los protagonistas en las situaciones más extremas, sacándolos de las llamas en el último suspiro, y logrando, a fin de cuentas, que el espectáculo no decaiga.
Da la impresión de que Loureiro se encuentra mucho más a gusto en el cuerpo a cuerpo con los No muertos que codeándose con una sociedad post-apocalíptica en la que nunca parece sentirse cómodo.

En un momento del relato, Los Días Oscuros se bifurca en dos tramas paralelas que tienen como protagonistas a Lucía, por un lado, y al abogado y Pritchenko por el otro. Mientras Lucía intenta zafarse de un par de asesinos que intentan acabar con ella en la isla de Tenerife, el abogado y Pritchenko son enviados de nuevo a la península para cumplir una misión poco menos que suicida.
Loureiro mantiene perfectamente el equilibrio entre ambas tramas, dedicándole capítulos alternativos a cada una de ellas (e incluso alternando la personalidad del narrador: mientras la historia protagonizada por Lucía está contado por un narrador omnisciente, la historia del abogado y Pritchenko regresa al formato de diario personal, con una narración en primera persona), y logrando que el conjunto del relato no se resienta y el interés por ambas historias se mantenga firme hasta el final (un final realmente turbador y que abre las puertas a una tercera entrega… me niego a pensar que la cosa acabe ahí).

En definitiva, Los Días Oscuros es una lectura que no defraudará en absoluto a todos aquellos que disfrutásteis en su momento de Apocalipsis Z. Acción, zombis, militares, unos protagonistas a los que ya conocemos y que muchos echábamos de menos, conspiraciones políticas, traiciones, lucha por la supervivencia… Quizás no esté a la altura del debut de Loureiro (tampoco cuenta en esta ocasión con el factor sorpresa que tanto benefició a Apocalipsis Z), pero creo sinceramente que sigue siendo una novela altamente recomendable, entretenida, muy fácil de leer, fácil de digerir y que hará las delicias de todos los aficionados a los Z.

The House of Mistery

Como en casa en ningún sitio

A principio de la década de los cincuenta los comics de terror vivían su mayor auge. Esparciendo su miasma y corrupción por unos precios irrisorios, los jóvenes norteamericanos se enfrascaban por la noches en lecturas relativas a necrófagos, vampiros sedientos de sangre y extraños rituales vudú. La publicación más vendida y conocida a día de hoy, fue las mítica “Tales from the Crypt” de la editorial EC (Educational Comics. Ummm, que irónico). Pero estas historias ilustradas de macabro gusto y papel rugoso, pronto tuvieron multitud de hermanas.

La editorial DC, arto conocida por la edición de las aventuras de Batman y Superman (y en épocas más modernas, las de mi gran favorito John Constantine), supo subirse al carro de los comics terroríficos, con un título de acertado nombre que continuaba las bondades de sus predecesores: “The House of Mistery”. Como todo buen compendio de historias de miedo, este tenía que ser presentado por un anfitrión siniestro y de humor más negro que la noche. Para la ocasión se sacaron de la manga al simpático Caín bíblico, que hoja tras hoja y en riguroso blanco y negro, nos iba presentando sus horripilantes historias. Pronto, dicho comic, tuvo un hermano pequeño como el personaje de los mitos cristianos que narraba los cuentos. Ni más ni menos que “The House of Secrets”, presentada por el mismísimo Abel. Y es que corren buenos tiempos para el horror, cuando un jovencito puede acercarse a un kiosco con sus diez centavos y asegurarse una hora de diversión a la tenue luz de una linterna, rodeado de fantasmas, licántropos y caníbales.

Pero lo bonito siempre tiene un final. Y el de los comics baratos de historias de terror tuvo su abrupta conclusión (temporal chicos, no os preocupéis) en 1954 con la cruzada iniciada contra las corruptoras viñetas iniciada por un psicólogo que merece ser enterrado en la historia por este oscuro capitulo de la cultura popular.

Así pues, durante largos años los comics de todo tipo sufren una fuerte autocensura de contenido en el país de las barras, las estrellas y la hipocresía más encantadora. Pero aquello que gusta hablar de los no-muertos, no ha de extrañarnos que tenga cierta afinidad con estos seres y se niegue a quedar callado en su tumba. Y es que la historias cortas de horro, como Cthulhu, solo dormían un plácido sueño esperando la correcta alineación de las estrellas para salir del limbo, al que una sociedad estupidamente puritana, los había condenado.

Aunque “The House of Mistery” no desapareció del mercado, sus contenidos no volvieron a recorrer los cementerios y las casas encantadas hasta el mágico año 1969 donde los tiempos traían olor a podredumbre además del suave aroma de las flores hippies y el picante tufo a napalm. Bajo la tutela del editor Joe Orlando (que ya se había curtido en la, también, legendaria revista para adultos Creepy) empezó una nueva época dorada del terror dentro de la casa del misterio. Una de las primeras decisiones de este avispado editor fue contratar nuevos talentos que ilustraran e idearan el terror primigenio que miles y miles de jóvenes norteamericanos pedían a gritos.

Y es en este punto donde nos reencontramos con el presente, puesto que Planeta ha decidido reeditar en lujosos tomos (de periodicidad indefinida) lo mejor de los mejores autores de “The House of Mistery” (lo editado en la década de los setenta). Y para el primer tomo han elegido a uno de los más grandes, el justamente apodado “maestro de lo macabro”, el señor Bernie Wrightson.
Solo una tapa dura emulando el diseño clásico de la revista (genial el detalle del precio en pesetas), nos separa de los geniales entintados de Bernie. Este dibujante inició su singladura en estas páginas, para llegar a lo más alto del mundillo del comic; y en concreto del terror. Basten dos de sus obras para hacernos una idea de con quien estamos tratando.

Junto con el guionista Len Wein, creó en 1972 la legendaria mole verde conocida como La Cosa del Pantano. Cualquier amante a las buenas historias de terror no debería perderse esa primera aparición, recopilada en Genesis Oscura (editada por Planeta en diciembre de 2006) junto a todos los trabajos de ambos artistas sobre la entrañable Cosa del Pantano.
Junto al guionista Bruce Jones, creó en la revista Creepy, la que para mi es una de la mejores historias ilustradas de terror de todos los tiempos: Jennifer. Adaptada para la pequeña pantalla en la serie Masters of Horror, en su primera temporada, por otro maestro de lo macabro, Dario Argento.

Y aunque nunca ha sido un autor muy prolijo, creo que el detalle y calidad de sus ilustraciones dobla el valor de su obra. Como siempre, sirva de muestra un botón:

¿Qué nos ofrece la edición de Plantea de los trabajos de Wrightson en “The house of Mistery”? Sencillamente un breve repaso a su producción en la revista: Portadas (donde directamente este dibujante llegaba a lo extraordinario), introducciones narradas por Caín para las historias y, por supuesto, relatos ilustrados por Berni. Todo un poco desordenado para mi gusto y con poca información sobre las fechas y los originales; pero cuando estas viendo las figuras retorcidas, los rostros detallados, los fondos lúgubres y el entintado crudo y detallista que usaba Wrightson, cualquier pega se va por el desagüe. Como detalle agradable, contamos con los típicos prólogos y epílogos del editor español que siempre aportan información y ayudan a redondear una edición que alcanza el notable a pesar de que no sea muy partidario de la política editorial general de Planeta, en su vertiente comiquera.

En cuanto a los guiones de los cuentos, no esperéis historias de profundo calado psicológico si no el terror más tradicional enfocado con cierta inocencia hacia el lector, tanto por la época como para el público al que estaba destinado. Historias sencillas y directas que abordan los miedos básicos del hombre sin tapujos y con un dinamismo visual, que actualmente es imposible de encontrar. Cuando contemplas el trabajo de este dibujante, inmediatamente salta el reconocimiento inequívoco; no en vano los maestros son inimitables.

Cien páginas de blancos y negros espesos, así como de sobrada calidad por diez euros; no es algo que todos los días podamos encontrar en nuestra tienda favorita de comics. Yo recomiendo encarecidamente su compra porque no solo estarás leyendo un pedazo de historia del comic de terror, sino porque además, los trazos de la pluma de Bernie Wrightson se te pegaran como telarañas dentro del cerebro y más de una vez, viendo una de tus películas de fantasmas favoritas ó leyendo ese libro de vampiros que tanto te gusta; las fantasías oscurantistas de este autor norteamericano destellaran en tu cabeza proporcionado un significado definitivo a tu pasión por el terror.

Zombies

Navidad, compras y muertos vivientes.

Llegan las navidades, esa tradición cristiana, y previamente pagana, que hoy en día se podría considerar una franquicia más de pechos desgastados por las hambrientas bocas succionadoras de las multinacionales. En esta época se vende la paz, la misericordia y el amor convenientemente procesados en paquetes, más ó menos cuadrados, envueltos en deslumbrante celofán. Los más religiosos asocian esta época al nacimiento del único ser inmortal que ha pisado el planeta tierra, que como todos sabréis era capaz de resucitar después de muerto. Pues bien, viendo a las multitudes en las calles buscando todos esos sentimientos empaquetados, con movimientos casi espasmódicos por el frió invernal y el peso de sus abrigos; no puedo dejar de pensar en los no-muertos, los zombies. En estas fechas, más que nunca, la crítica social de “La Noche de los Muertos Vivientes” se hace patente.

No creo que la edición del libro, que hoy os comento, tenga como intención recalcar la crítica contenida en los elementos sociales y consumistas del zombi. Más bien diría que todo lo contrario. Hay que estar muy ciego para no ver que los muertos vivientes se están convirtiendo en un negocio rentable, en una nueva moda predispuesta al consumo popular, y llevamos unos años así. La parte visible de esta moda está en los cines y videoclubes. Al año se producen cientos de cortos y películas donde la temática de la resurrección de los muertos (disfrazada como una infección vírica ó no) es la protagonista.
De un tiempo a esta parte, el sabroso negocio de los devoracerebros ha tomado fuerte presencia en las letras impresas: Comics y novelas. Campos donde, como en el séptimo arte, podemos encontrar obras maestras (“Los Muertos Vivientes” comic-books de Kirkman ó la genial y divertida Zoombi), obras banales (casi todo lo escrito por Steve Niles) u obras de consumo rápido.

Zombies, de la editorial Minotauro (noviembre 2009), es una obra de este último tipo. Seiscientas cincuenta páginas que se asemejan a un festín de comida rápida. Esta buena pieza de la que os hablo es un compendió de treinta y una historias cortas exclusivamente centradas en cadáveres andantes. La analogía de la comida rápida me ha parecido adecuada, sobre todo teniendo en cuenta que todas las historias que componen este libro (editado el año pasado en Estados Unidos como “The Living Dead”) son de autores anglosajones, y salvo uno pocos, todos ellos norteamericanos.
Eso sí, contamos con lo más granado de la lengua inglesa fantástica moderna: Stephen King, Neil Gaiman, Poppy Z. Brite, Harlan Ellison, Dan Simmons, etc. Aunque ya sabemos cual es el defecto de la literatura norteamericana de fácil consumo en los últimos años: es como esas hamburguesas de las que hablaba, sabrosas, baratas, directas pero que te cansan en seguida y te sientan, a veces, como un tiro. Es el precio de la comercialidad.

También en la contraportada se nos advierte de que los relatos contenidos son lo mejor de las tres décadas pasadas. No estoy en absoluto de acuerdo, más del ochenta por ciento de los cuentos son del año 2000 en adelante. Lejos de ser un detalle negativo, para mi es algo positivo. El libro solo contiene un relato original, pero al ser los autores tan recientes; ninguna historia había sido editada de manera profesional en nuestro país (A excepción del relato de Stephen King, obviamente). Con lo cual, tenemos más de seiscientas páginas de cuentos sobre muertos vivientes donde encontraremos un panorama variado dentro de las limitaciones del genero. Leeremos cosas malas, buenas, intrascendentes, sorprendentes e incluso reflexiones morales de dudoso gusto, puesto que vienen de un país donde la mayor parte de su población sufre de necrosis emocional aguda.

En resumen, cuentos que nos hablan de los típicos supervivientes del holocausto Z, de los oscuros sentimientos de los no-muertos, de venganzas de ultratumba, del sexo y la muerte. Moralejas baratas, vudú, splatter hasta ahogarnos, reflexión humana, rebelión femenina, antropofagia extrema y todo lo que la cultura popular americana pueda decir sobre personas que vuelven a la vida por una razón ú otra. ¡Ni siquiera las recientes guerras en oriente próximo se libran!

A mí, en particular, me parece una buena adquisición. Resulta cansado leer muchos relatos de golpe por ese estilo tan moderno, y más propio de un capítulo de perdidos que de una buena historia de terror, predominante en todas las historias. Pero de vez en cuando, leer una historia y dejarse llevar, resulta muy satisfactorio. Y dado el volumen del libro, nos dará para muchos meses de muertos vivientes. Su relación cantidad/precio/calidad renta a favor del comprador sin ninguna duda; aunque la calidad del papel y la tapa blanda con solapas sea más propia de editoriales de menos recursos.
Y como muestra de la diversidad de conceptos zombi, uno de los relatos que más me sedujo: “Bobby Conroy regresa de entre los muertos”. Un encuentro melancólico entre dos viejos amantes, en el set de rodaje de “Dawn of The Dead” (George Romero, 1977). En el cual el Sr. Romero y el mismísimo Tom Savini tienen sus momentos estelares (y muy divertidos).

Añadir que cada relato viene con una breve nota sobre su autor, dado que la gran mayoría son escritores desconocidos por estas tierras, es un detalle simpático que me retrotrae a mis amadas antologías de Martínez Roca.