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Cold Fish

Otra joya inclasificable

Cold Fish Poster

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  • Título original: Tsumetai nettaigyo
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2010
  • Director: Sono Shion
  • Guión: Sono Shion, Yoshiki Takahashi
  • Intérpretes: Makoto Ashikawa, Denden, Mitsuru Fukikoshi, Megumi Kagurazaka
  • Argumento: Shamoto posee una pequeña tienda de peces y una familia, su mujer y la hija de su ex-esposa, que no termina de entender. Sin embargo, su relación con el oscuro Murata pronto le llevará descubrir la sucia realidad de la vida

80 |100

Estrellas: 4

Cold Fish Grande

Nuestro amigo Mr. Zombie no se ha hecho de rogar. Si hace poco nos traía una suculenta preview sobre Dead Ball, hoy se destapa con la reseña de Cold Fish. ¡Se nota que Mr. Zombie vibra con el cine oriental!

A Sono Sion le van las trilogías, eso es un hecho claramente contrastado por los que siguen su obra. Se encuentra en lo que seria su segunda trilogía, y seria la segunda, ubicada entre la ya estrenada y maravillosa Love Exposure y la aun por llegar Guilty of Romance. Pero como decía, anteriormente ya realizo otra trilogía imperdible, de las que formaron parte las cintas Suicide Club, Noriko Dinners Table y Strange Circus.
Para entender el cine de Sono Sion se recomienda ver todas las películas citadas, ya que aparte son magnificas y si se es especialmente observador podrá ver guiños entre unas y otras. El resto de su amplia filmografía nos deja otras películas muy recomendables, pero hoy toca centrarse en Cold Fish y a eso vamos.

Cold Fish narra la historia de Shamoto, quien es el dueño de una pequeña tienda de peces tropicales en la que vive con Taeko, su mujer, y Mitsuko, la hija de su ex mujer. Una noche Mitsuko es pillada robando en un supermercado, y al llegar su padre para pedir disculpas se encuentra con Murata, el líder de la franquicia de acuarios más importante de Japón que propone a Shamoto ser socios. Shamoto acepta, pero a cambio su hija trabajará para Murata y este cada vez tendrá una mayor influencia en la familia. A partir de este suceso las cosas se enturbiaran para Shamoto, ya que Murata no es trigo limpio precisamente y sus negocios son la tapadera de algo mas oculto y mas delictivo.

A grandes rasgos, esa seria su sinopsis, para luego en su desarrollo, dar paso a una película de contenido muy plano, con secuencias largas, planos extendidos y mucha narrativa, como así es el cine de Sono Sion.

La película es larga, no llega a las mas de 4 horas que necesitó Love Exposure, quedándose en unas 2 horas y 20 minutos que son algo excesivas para narrar esta historia. Aun así, y recalcando que la película no es la perfección y la grandeza que fue Love Exposure, Cold Fish en también una excelente película, ya que todo ese ritmo algo lento, esas escenas alargadas y esos planos inacabables, nos conducen a una cinta arrebatadoramente potente en cuanto a lo que es meternos en su historia, a simpatizar rápidamente con Shamoto y el peligroso terreno donde se esta metiendo sin saberlo aun.

Llegados a este punto, toca mencionar las interpretaciones, correctas y con la típica sobreactuación forzada que se dio también en Love Exposure y que en Cold Fish, también sienta como anillo al dedo a esa narrativa extendida pero coherente y tremendamente sugerente.

La historia de Cold Fish es tenue en cuanto a grandilocuencia de la narración, pero poderosa en cuanto a su exposición en las secuencias. Dicho mas claramente, lo que puede parecer y de hecho lo es, una película con una historia que no da para mucho y en algunas ocasiones parece cogida con pinzas, Sono Sion trasforma todo ese halo de desinterés y lo transforma en una película sugestiva y te hace participe de esas mas de 2 horas, en las que no te despegas de lo que ocurre en pantalla, y en eso el director es un gran fabulador de historias y alguien que sabe como atraer a ese publico adulto ávido de sensaciones diferentes.

Habrá que estar atentos a las andaduras de Sono Sion en la productora Sushi Typhoon, donde parece que se adaptará bien junto a los mas gamberros directores de cine friki japonés. Y habrá que estar atentos, de igual manera, al cierre de esta enorme trilogía, que se dará con la esperada Guilty of Romance.
Por lo pronto podemos decir que Cold Fish es un largometraje algo menor que la excepcional Love Exposure, pero que no desentona con lo que seria en general el cine de Sono Sion. Dando pues una película interesante, intensa en muchos momentos, con una mezcla de algo de gore, algo de sexo, bastante violencia verbal y algo menos escenificadas, aunque las que hay son explicitas y contundentes.

Una película digna, solvente y con pocos “peros” que ponerle.

Lo mejor: Una historia arrebatadora y potente

Lo peor: Su duración y ritmo pueden ser duros para público no acostumbrado al estilo japonés

Who are you?

El sueño de la imaginación produce hijos

Who are you

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  • Título original: Krai ... Nai Hong
  • Nacionalidad: Tailandia | Año: 2010
  • Director: Pakphum Wonjinda
  • Guión: Ekasit Thairat
  • Intérpretes: Sinjai Plengpanit, Chatsoroth Thanuthipayakul, Kanya Rattanapetch
  • Argumento: Nida es una madre soltera cuyo anti-social hijo Ton sufre el síndrome Hikikomori, incapacitándolo psicológicamente para salir de su habitación. Finalmente, la gente quiere curiosear por casa de Nida y terribles hechos comienzan a suceder.

80 |100

Estrellas: 4

Who Are You Grande

AVISO IMPORTANTE: Como en algún otro caso, recomiendo visionar Who are you? con la menor información posible – algo no muy difícil puesto que incongruentemente no existen muchos datos, de momento, sobre una película estrenada en Tailandia, con gran éxito de taquilla, hará más de un año. Mi recomendación se debe principalmente a que la trama culmina, mediante la supuesta sorpresa, dando las respuestas a un interesante enigma que se le propone al espectador: ¿qué esconde la habitación del hijo de Nida? Arruinarse la sorpresa con pistas fácilmente deducibles mediante el trailer, imágenes o, incluso, esta reseña, empequeñecería drásticamente la experiencia que desarrolla Who are you? Aunque dada la generosa recreación de una atmósfera lúgubre, deudora del suspense más clásico, unas actrices protagonistas entregadas y un terror macabro dosificado con precisión médica; no supone avocarla al cajón del “tiempo perdido” tan solo por conocer el dichoso final.

Nida es una vendedora de DVDs piratas que posee, además de una gran vitalidad, un puesto en el barrio desde donde ganarse la vida, gracias especialmente a la venta de películas pornográficas, y lanzar consejos a sus vecinos, con el único objetivo de que estos encuentren la paz de espíritu dentro de sus vidas.
Sin embargo, y sin razón aparente, parece que la vecindad se comienza a interesar por su hijo; pequeños robos, dudosa actividad nocturna, olores nauseabundos… Siendo viuda, Nadia tiene que afrontar sola la educación de su único hijo, Ton: un chaval aquejado de un raro autismo conocido como “Síndrome Hikikomori”. Efectivamente, aferrado al nuevo útero de cemento y madera que es su habitación, el hijo de Nadia solo se comunica con ella a través de agresivas notas bajo la puerta y se aísla del mundo exterior con fervor digno de un religioso. ¡¿Quien quiere ir a la escuela cuando puede estar jugando al ordenador todo el día?!

Al otro lado de la calle, Pan, una chica adicta a la cultura japonesa, y propensa a sufrir fuertes alergias provocadas por cualquier objeto/animal/persona, se dedica a espiar infructuosamente, mientras decide si suicidarse o no, las ventanas tapadas del cuarto de Ton. “La curiosidad mató al gato, la curiosidad mató al gato”, se repite asustada cautivada por los efectos que crean las sombras en la habitación de Ton, pero, ¿qué más da el peligro cuando la vida no tiene ningún sabor especial?

No es de extrañar, que ante semejante panorama, Nida se involucre con una secta “new age” que predica el auto-conocimiento como llave de poderes mentales inconmensurables. “¿Quién eres tú?”, rezan los panfletos de la secta y así, poco a poco, sumergiéndose tanto en si misma como en las ilimitadas posibilidades de su imaginación, nuestra protagonista va enfrentándose a la puerta desconchada, y marcada descuidadamente con un “¡fuera de aquí!”, que lo separa de su querido hijo.

Repaso dentro de mi cabeza las imágenes que ha grabado Who are you? en ella, me doy cuenta de lo mucho que me ha gustado. Repaso las ideas, las sensaciones transmitidas y me reafirmo en mi opinión: ¡cuanto me ha gustado Who are you?! Pienso en los detalles técnicos y mi placer, la endorfina acumulándose en la sinapsis de los nervios, se dispara.

Repaso la fotografía, de remarcado gránulo y colores que transitan, según la escena y el tiempo requiera, entre la podredumbre del recuerdo y la enajenación – amarillos, verdes, azul grisáceo – y lo variadamente cromático de un mundo que, fuera de la cabeza de Nida y Pan, se ve tan real que hiere. Aúna esfuerzos esta fotografía, junto a la iluminación y la esforzada puesta en escena, con una banda sonora y unos efectos de sonido que, pese a coquetear con el puro efectismo, se revelan fundamentales para la recreación de un terremoto único, tétrico y denso cuyo epicentro es la habitación de Ton.

Recuerdo con sorna las escasas gotas de humor negro (y a la par genuino), la forma de tomarse la vida que plasman estos orientales… esa obstinación obsesiva por ver siempre sonrientes la luz al final del túnel, aunque esta sea un tren de mercancías.

Analizo y separo los diferentes conceptos que dibuja su sencillo argumento y me sorprende satisfactoriamente que todo tenga cabida: el suspense, lo paranormal, comedia negra soterrada, el thriller psicológico, locura, filosofía oriental, un autoengaño capaz de distorsionar la realidad; y que curiosamente refleja una gran verdad como es la permanente alienación en la que el ser humano medio vive, y lo paradójicamente más bello: un fuerte drama generacional. ¿Acaso no se esconde la incomprensión, entre diferentes generaciones, dentro del cuarto de esos chicos y chicas que conciben el mundo exterior como una sangrante carrera de obstáculos – abusones en el caso que nos toca – cuya única meta es la muerte? Sí, la parca que se refleja brillante sobre la piel del rostro de sus padres. El final de nuestros esfuerzos, el cómodo forro aterciopelado del ataúd donde nuestros restos serán olvidados pese al trabajo que nos costó arrastrarnos hasta nuestra tumba de conformismo.

¿Cómo puede haberme calado tan hondo una simple historia de pérdida y demencia? Tal vez porque el vehículo para transportar sentimientos, esté perfectamente pilotado por el crepúsculo y el amanecer: una actriz curtida y una actriz joven. Mientras Nida está interpretada por la todo terreno Sinjai Plengpanit, que se come solita gran parte del pastel interpretativo; el papel de Pan lo interpreta una desconocida Kanya Rattanapetch que da la replica perfecta a Sinjai (bellísima en su rol de mujer madura un poquito ida pero optimista). Y es que entre las dos se conforma un dúo tan empático como magnético, despertando hasta el interés del espectador más frío. Siempre dentro del marco de pura contradicción que nos rodea: ¿por qué nos inquietan los ojazos de Nida mientras se deja torturar por la presencia/ausencia de su hijo? ¿Cómo podemos sentir ternura por una chica que juguetea con el filo del cutter sobre su muñeca? Cuestiones que afloran, a la par que las emociones, cuando vemos a esta esplendida dupla en pantalla; aunque ensombrezcan al resto del elenco haciéndolo casi intrascendente.

No puedo evitar ponerme místico con una cinta que quizás no tenga tantas lecturas. ¡Pero diablos! Es muy atractivo, y muy sencillo – el gran triunfo de Who are you? – dejarse llevar por las dobles interpretaciones, encajar diferentes escenas incongruentes en un principio y ver como luego conforman un todo uniforme al desvelarse el misterioso, y fantástico final claro oscuro, de una chica y una mujer cuyo nexo de unión es esa alienación, que una sufre físicamente y otra mentalmente. ¡Y por si fuera poco a través de un barniz, como es el terror, que se ve continuamente potenciado mediante una ambientación en ocasiones hasta onírica!

Sabéis que a lo largo de un año, pocas son las cintas que alcanzan estas cotas de calidad dentro del cine de terror; y en los últimos años parece que casi únicamente lo logran las cintas orientales. No quiero extenderme en este aspecto, la controversia de la región puntera en cine de género (oriente u occidente), ya que anda en boca de muchos de nosotros tras experimentar proyectos de clase A como I Saw the Devil o Confessions; y, además, en otras reseñas de películas tailandesas podréis encontrar más de estas reflexiones sobre la industria cinematográfica actual y su aparente deslocalización, amén de jugosa información si te gusta el cine de dicho país: Slice (donde curiosamente actúa como detective “kitanesko” – perdón por el giro – el marido de Sinjai Plengpanit) o Phobia 2.

No obstante, no es casualidad que Who are you? venga avalada con una calidad por encima de la media y es que detrás de este trabajo se esconden (¿también sufrirán algún tipo de síndrome?) dos hombres bien curtidos dentro del terror y el thriller:

Por un lado, el director (y guionista a tiempo parcial) Pakphum Wonjinda, responsable, entre otras, de dos cintas para mí muy infravaloradas como son los magníficos psicothrillers Scared (2005) y Video Clip (2007). Cintas que ya demuestran el amor de este cineasta por el subterfugio y el engaño. Siempre una vuelta de tuerca (y efectivamente el termino es una alusión directa a la obra de Henry James) en sus cintas; es más, se observa una curiosa influencia en toda su filmografía del gran maestro Hitchcock, que aquí ve su culminación en la inversión de roles entre madre/hijo y viceversa, al más puro estilo Psicosis. Además, ¿la casa de Nida no alude directamente al hotel Bates con ese muestrario de animales disecados que nos recibe?
Esta pequeña y sutil broma por parte de Wonjinda refleja su buen hacer, conocimiento y domino sobre el cine de suspense, así como de sus tiempos, necesidades y homenajes internos que proporcionan su granito de arena a la magia nacida de manos de los hermanos Lumière. Y si no, fijaos bien en la típica aparición de los dos policías de turno (interpretados por otros dos directores famosos dentro del cine fantástico tailandés: ¿os suena Taweewat Huanta, responsable de Sars Wars?) que no acaba como esperábamos, solo falta Nelson Muntz y su proverbial “¡Ha ha!”, consiguiendo así despistarnos a la vez que aliviar parte de una tensión que va siempre “in crescendo”. ¿Una micro-parodia de la ya paródica Buppah Rahtree? ¡Quién sabe!

Al otro lado, y no menos importante, tenemos al guionista Ekasit Thairat, afamado escritor de comics en su país y cuya visión “viñetada” se hace patente también en Who are you? De hecho, la concepción de los personajes es muy deudora del mundo del comic, así como la presentación del puzzle argumental donde usa recuerdos de los protagonistas, planos estáticos de la casa y escenas claramente delimitadas por un marco (o viñetas) para narrar la historia. Baste indicar otros dos títulos donde ha participado Thairat, directamente o como autor de la novela gráfica en que se basan, para saber que su presencia no es en absoluto anecdótica: la genial 13 beloved y la terrorífica Body 19. Se dice pronto, pero cualquiera que haya visto la primera cinta mentada sabe lo que esto significa y se tirará de cabeza a por Who are you?. ¡Ojo! Ya advierto que no alcanza las cotas de demencia y mala baba que rezuma 13 beloved, pero eso serían palabras mayores

No obstante no es oro todo lo que reluce, pese a ser una película del todo recomendable, reconozco que su tramo final muestra ciertas carencias, como si no hubiesen sabido resolver una historia que precisamente tendría que acabar como lo hace pero no a través de la presencia de un “convencional” Ton que desmerece la tensión que se iba acumulando segundo a segundo. Quizás las expectativas estaban muy altas pasada la primera hora del metraje, pero no puedo evitar pensar que si se hubiesen usado elementos de extrañeza frente a otros meritorios del puro terror, estaríamos ante un producto redondo. Para que me entendáis: buscaba un desarrollo final más al estilo de Takashi Miike (director de Audition o Gozu) que de Hideo Nakata (director de The Ring o Dark Waters). Aunque quizá solo se trate de gustos…
Sea como sea, y pese a no estar traducida a la lengua de Cervantes, todo aquel amante del cine de terror, asiático más concretamente, tiene una experiencia inolvidable en Who are you?, y, por supuesto, diferente a lo ofrecido en occidente… ¿acaso todavía no sabes hasta donde puede llegar tu mente? ¿Te lo cuestionas? Ese es tu primer error, porque el poder de la voluntad no entiende de barreras ni de paredes acolchadas… solo el infinito será suficiente para Nida y nosotros, sus hijos…

Lo mejor: La genial e inquietante ambientación, apoyada por un apartado sonoro y técnico sobresaliente, la actuación de Sinjai Plengpanit – Nida - como desconcertante protagonista absoluta. La originalidad del argumento.

Lo peor: Las actuaciones del elenco masculino - insulsas principalmente - y el hecho de que el horror sea el giro final que nos adentra en territorios demasiado conocidos del cine oriental, con un Ton algo decepcionante cuando lo conocemos.

Confessions

La Venganza en estado Mayestático

Confessions

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  • Título original: La Venganza en estado Mayestático
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2010
  • Director: Tetsuya Nakashima
  • Guión: Kanae Minato y Tetsuya Nakashima
  • Intérpretes: Takako Matsu, Yukito Nishii, Kaoru Fujiwara, Mana Ashida
  • Argumento: la sutil y cruel venganza de una profesora hacia los responsables de la muerte de su hija de 4 años: dos de sus alumnos

92 |100

Estrellas: 5

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1.-El Cine asiático llega al rescate:

Un acto de justicia permite cerrar un capítulo; un acto de venganza escribe un capítulo nuevo. Marilyn vos Savant

PhotobucketDe un tiempo a esta parte, no sé, digamos casi 20 años, ha habido una máxima presente para todos los aficionados al terror/thriller: cuando la película llega del extremo oriente hay que prestar atención (estoy generalizando una miaja). Por supuesto que hay decepciones, pero desde luego en un porcentaje muchísimo más bajo que el procedente de cualquier otro país (tal vez Francia y UK sean, hasta ahora, una cierta excepción a la regla). Y es que desde que un señor con pinta de buenazo llamado HIDEO NAKATA nos presentó Ringu (The Ring) nada volvió a ser lo mismo…por lo menos a mí; recuerdo pocas películas que me impactaran tanto y, que tras varios visionados, me siguieran causando los mismos escalofríos. Con Dark Water me pasó tres cuartos de lo mismo, y luego fueron llegando: The Eye (la puta escena del tintero me provocó 7 canas al instante), la surrealista y perversa Uzumaki, Pulse y Cure de Kiyoshi Kurosawa, la no tan conocida Inner Senses, la brutal SUICIDE CLUB, apareció el enfermizo Takashi Miike para darnos en todos los morros con Ichi the Killer y Audition….en fin, unos años maravillosos en los que cine asiático equivalía a calidad + originalidad + boca abierta + unmiedoquetecagas.

PhotobucketCreo que lo que pudo provocar su inmediato éxito, aparte de la saturación de sextas partes de películas ya muertas (Halloween, Pesadilla…) y la invasión de teen-terror (Scream y demás), fue la novedad, la cuidadísima/novedosa estética, la crueldad que transmitían las historias (pero no olvidemos que ya llevaban años demostrando sus extremismos con las sagas de Guinea Pig), el enfoque diferente de las historias de venganza de ultratumba, las exquisitas BSO (Kenji Kawai el maestro) y sobre todo la sensación de que no todo estaba contado en el cine de terror, ni mucho menos.

Podía decirse que, hasta hoy, han sabido seguir manteniendo el listón muy alto para el resto de paises productores de Terror(Slice, A Tale of Two Sisters, Bedevilled …..); incluso han conseguido crear una nueva legión de fans con su “última” aportación al género: el bizarrismo extremo y, a veces, sonrojante de títulos como Machine Girl , Vampire Girl vs. Frankenstein Girl y demás salvajadas que se han convertido en legión (verdad Bob??). Y podría seguir hablando durante líneas y líneas sobre lo que ha aportado el cine oriental a nuestras vidas, amén de que seguro que me he dejado algún título imprescindible, pero lo importante es que CONFESSIONS es… diferente, va más allá de lo que yo he visto hasta ahora. Es única.

2.-Realismo Cruel (y Mágico) como la vida misma

PhotobucketLlevo unos días dudando en como afrontar la reseña de esta genialidad, no sé si omitir lo máximo posible para que la gente que no la ha visto experimente los mismos escalofrios de placer que yo, o tirarme al barro y desmenuzarla en partículas sub-atómicas. Tal vez lo suyo sería un termino medio, pero va a ser difícil contenerse. Para empezar vamos a situarnos en un colegio japonés, con su profesora y sus niños alborotados por las hormonas, los móviles y la falta de respeto que parece ser endémica en todos los paises. La profesora está contando algo importante, pero ellos ni puto caso. Les cuenta que ese es su último día. Y ellos se alegran mogollón. Entonces, les explica porqué, y les deja con la boca abierta, aturdidos. Sabe, la profesora (espectacular Takako Matsu), que el accidente en el que perdió la vida su hija de 4 años no fue un desafortunado accidente. Sabe que dos de sus alumnos, llamemósles A y B, la asesinaron por diversión, con premeditación y alevosía; y ya que las leyes criminales japonesas no permiten juzgar a nadie menos de 14 años, va a ser ella la que se tome la justicia por su mano. Y no lo va a hacer de cualquier manera, lo va a hacer al estilo nipón: cruel, refinada y lentamente.

PhotobucketLo que más me sorprendió del comienzo de la película, sobre todo viéndolo en retrospectiva, es que no deja de ser una introducción de casi media hora; algo que muy pocos directores tendrían el valor de hacer y, sobre todo, la maestría de convertirlo en una obra de arte en sí misma. Podría ser un mediometraje perfecto, quedarse ahí y mereceria la pena haberlo visto, por no decir que sólo esa media hora vale más que casi todo lo que llevamos de año. Pero no, solo hace que mejorar. La narrativa se disgrega y nos van ofreciendo los puntos de vista de los dos asesinos y de una “inocente” compañera de clase que van añadiendo matices sutiles y demoledores a la historia.

¿Qué lleva a unos crios a matar deliberadamente a una niña de 4 años?, ¿cómo es posible? y, además, habiéndolo planeado como una venganza hacia alguien que su único pecado había sido hacer su trabajo lo mejor que podía…Aquí es donde el director nos introduce sutilemente la pavorosa alienación que sufre el individuo en la sociedad japonesa, ya desde su más temprana infancia, cuando les enseñan a base de repeticiones constantes (esto es verdad) sin saber lo que les están aprendiendo, y que su única misión en la vida es servir al progreso de la sociedad. Y este es una de las virtudes de la película, que no se posiciona, no intenta justificar ni los porqués ni los cómos. Nos cuenta las tristes vidas de dos chavales aislados de sus respectivas familias (abandono de la madre, ausencia del padre) que ven encauzadas sus vidas a un desenlace trágico y, por otra parte, más que previsible. Lo que no es tan previsible es como la profesora tenía calculado todo hasta el más mínimo detalle, sin prisa pero sin pausa; como, una vez perdido todo lo que amaba en esta vida, utiliza todos sus medios (y personas) para hacer que los condenados niños paguen por lo que han hecho.

Hasta aquí voy a hablar de la trama, espero haber despertado la suficiente curiosidad.

3.-El perfecto equilibrio:

PhotobucketProbablemente esa sea una de las tareas más difíciles a las que se tiene que enfrentar un director a la hora de realizar un proyecto tan ambicioso como este, para que no le vaya de las manos y se convierta en un mero ejercicio de estética pretenciosa. Ya que la estética es una pieza clave en esta película: la fotografía de videoclip, las (numerosas) escenas a cámara lenta, los flashbacks, los planos alucinógenos…todo ello, junto con una banda sonora (BORIS, y un recurrente tema de RADIOHEAD) con tintes opiáceos y etéreos, aunque con espinas que duelen, consiguen que el continente se equilibre con el contenido y las dos horas de película pasen como un sueño turbulento y siniestro que se te queda pegado al alma y pide a gritos una segunda y tercera revisión.

El director, Tetsuya Nakashima, más conocido por Kamikaze Girls y Memories of Matsuko ha conseguido con esta película algo no muy habitual: que aficionados al cine de todo el mundo se pongan de acuerdo al calificar de “maravillosa” esta película (ya tiene terminado otro proyecto: Flarella) y, algo que yo no sabía, estar a punto de conseguir entrar en la carrera hacia los Oscar, pero, incomprensiblemente (o no) no pasó el corte. Además de aunar una serie de actores en estado de gracia, ya que no solo la protagonista lo borda, los tres adolescentes transmiten el dolor y la rabia necesarios como para que debamos seguirles la pista en un futuro.

Lo único que me queda por decir es que yo ya tengo mi película del 2011, sin duda alguna, y que va a ser MUY difícil que alguna otra se le acerque. ¿Exagerado?, juzgad vosotros mismos.

Lo mejor: El perfecto e inmejorable equilibrio entre emoción, suspense y tragedia. Y el tratamiento estético.

Lo peor: Que termine....

I Saw the Devil

Venganza, la ley del Talión

I Saw The Devil Poster

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  • Título original: Akmareul boatda
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2010
  • Director: Ji-woon Kim
  • Guión: Hoon-jung Park
  • Intérpretes: Byung-hun Lee, Min-sik Choi, Yoon-seo Kim
  • Argumento: Un agente secreto del gobierno coreano persigue al asesino de su prometida, a la espera de poder inflingirle tanto sufrimiento como el que padece desde la muerte de su único amor

83 |100

Estrellas: 4

I Saw The Devil Grande

¿El mejor thriller de los últimos diez años? Bien, algunos lo cacarean a los cuatro vientos, pero supongo que para asegurarlo deberíamos ver todos los thrillers editados desde el 2000; algo, que dadas mis escasas preferencias por este género, no veo factible en mi caso. Sin embargo, lo que se puede asegurar sin temor a ruborizarse es que estamos ante una muestra de cine con mayúsculas. Esta cinta surcoreana demuestra que cuando se trata de hacer despliegues espectaculares, estos orientales no son solo buenos mandando tanques a las montañas, en maniobras militares de dudosa catadura. De hecho, los valores de producción son los propios de cualquier proyecto hollywoodiense de altos vuelos: actores de renombre (destacando de forma ejemplar Min-sik Choi, protagonista de la magistral Old Boy y de otras películas de la serie de la venganza de Chan-wook Park), tomas faraónicas complementadas con cientos de extras, escenas espectaculares basadas en delicados efectos visuales y otros juegos de cámara que a más de un cinéfilo excitarán hasta el inevitable orgasmo estético al que cada fotograma incita. En definitiva, una superproducción en toda regla, desarrollada alrededor del trabajo como director de Ji-woon Kim, cineasta sobradamente conocido en occidente por la tan magistral como terrorífica Tale of Two Sisters y ese western cómico de acción llamado The good, the bad, the Weird, el cuál resultó otro deleite para la vista y, por qué no, cúmulo de risas tontas a destajo. Tal vez a I Saw the Devil se le pueda achacar una duración excesiva viendo el simple argumento que se nos presenta, pero este suele ser un mal endémico del cine oriental y, si como es el caso, se presenta cada minuto del metraje con una intencionalidad y un tempo pensados para enganchar al espectador, bien sea despertando su asco, sorpresa, incredulidad, tensión o pena; pues su larga duración se nos presenta como un mal menor fácil de ignorar. Sobre todo cuando las medidas explosiones de violencia, explícitamente gráfica pero siempre al límite de lo que podríamos considerar pornográfico, se nos suministran dosificadamente, generando una difícilmente descriptible adicción hacia este cuento de venganza.

Kim, es un agente secreto del servicio de inteligencia coreano que se las promete muy felices con Se-jung, su novia, y se prepara mimosamente para celebrar con ella su cumpleaños. Por desgracia está trabajando en una misión y no podrá reunirse con su chica hasta la noche, en la remota casa de los padres de ella; ante dicha ausencia solo puede jurarle amor eterno vía telefónica sin saber que, a poco de colgar, ella se verá secuestrada, vejada y torturada por un frío psicópata cuyo grado de crueldad y perversión alcanza cotas inhumanas.
No pasa mucho tiempo hasta que la policía, y es que curiosamente la novia de Kim es hija de un importante comisario retirado, encuentre los restos de la pobre Se-jung: una cabeza cercenada.
Cegado por la ira, la pena y el deseo de venganza, Kim se embarca en una cruzada personal, al margen de su propio cargo como agente de la ley, en busca del maldito psicópata. Al poco de dar con él y conocer su crapulenta forma de vida, al parecer las fuerzas del orden público llevan años tras su fechorías, comienza un juego del gato y el ratón donde el objetivo de nuestro buen agente secreto no es otro que el de hacer pagar a Kitaro, el asesino de jovencitas, diente por diente y sangre por sangre; aunque para ello se tenga que convertir en un monstruo peor que la manada de salvajes dementes que pueblan las carreteras olvidadas de Corea del Sur.

Y con la sinopsis anterior casi podríamos llegar al final de la película, argumentalmente hablando, claro. En este punto alguien podría preguntarse por qué es tan recomendable una película que no dispone de profundidad en base a su guión. Muy sencillo, cuando se utiliza de forma excelsa la narrativa, hasta la historia más simple y tonta puede envolvernos haciéndonos sentir dolor cuando los músculos se rasgan en pantalla o pena cuando una lágrima se desliza parsimoniosamente por una mejilla de porcelana congelada bajo capas de eterno sufrimiento. Se produce aquí un caso similar al que os comentaba hace no mucho en el CAT III Dream Home, pero incluso poseyendo una vuelta de tuerca más a nivel de seriedad y respeto para con el espectador, que la hace a todas luces superior cinematográficamente al citado slasher chino. Lo que no quita para que una cinta vaya por unos derroteros (el gamberrismo en el caso de Dream Home) y otra por lares completamente distintos (el thriller dramático más visceral, en el caso de I Saw the Devil); con lo cual un público concreto podría llegar a preferir cualquiera de las dos frente a la otra.

Su preciosista envoltura se traduce en un dominio del tiempo y de la dirección artística perfecta. En ningún momento se hace pesada, justo cuando el drama ha llegado al cenit y las desventuras del protagonista y su antagonista podrían resultar tediosan (recalcar que la dualidad entre el bien y el mal, y los puntos de unión dentro de la locura y lo que la provoca, de este particular ying y yang están integrados escrupulosamente dentro de la esencia de cada escena); un nuevo personaje, una nueva situación polémica o dilema moral se nos presenta para descubrirnos, a través de violentas y directas secuencias de refinada fotografía, que la mal llamada “alma” humana es solo un pozo de mierda donde la frustración reina inmisericorde sobre los débiles. Golpes, golpes, golpes… los golpes de I Saw the Devil duelen por su realismo y por su implicación: el viaje de Kim lo lleva a rastrear las huellas de un psicópata, señales de muerte y caos, imbuyendo a su campaña de una justicia totalmente comprensible que se troca rápidamente en repulsión, por nuestra parte, al comprobar finalmente que la ira sin control se convierte en un sinsentido tan grande como la propia demencia de los asesinos. Como nota negativa a este último punto me gustaría señalar un par de aspectos:

La actuación de Byung-hun Lee, como agente secreto, se me hizo algo fría. Es decir, llega un punto con el cine oriental que uno ya no sabe si es la propia idiosincrasia de esas culturas la que hace a los actores ser poco expresivos y transmitir de forma tan parca sus emociones, o uno mismo carece de la sensibilidad necesaria, para entender el drama interno que vive un hombre que ha perdido lo que más amaba y ahora solo busca castigar con el mismo sufrimiento al asesino de su prometida. Sinceramente, Byung-hun Lee y otros muchos actores (como la gran mayoría del elenco “policial”) transmiten escasa credibilidad dado el pragmatismo que destilan sus expresiones durante todo el metraje. Curiosamente, y por eso comento que tal vez me falte algo de perspectiva, Min-sik Choi directamente borda el papel de Jang, psicópata inhumano (el diablo al que hace referencia el título de la película), vicioso, sádico y prepotente; bastante alejado de uno de sus papeles más destacados: Dae-su Oh, en Old Bay. Solo por él merece la pena ver esta película.

Por otro lado, creo que un buen trhiller debería ser más cuidadoso con detalles de coherencia. Resulta difícil creer que la policía coreana lleve años “mosqueada” por la vida de Jang y, sin embargo, tenga que ser un novio justiciero quien lo ponga a escuadra. Ya sé que suele ser moneda común el que este tipo de incongruencias ronden el séptimo arte, pero no deja de molestar el que se pasen por alto tantas victimas en el camino y tantos hechos “delicados” que pondrían en alerta incluso al becario más reciente de la comisaría. Aunque tampoco sería justo decir esto sin señalar la obvia intención de Ji-woon Kim por llevar su proyecto hacia derroteros distintos; que son, en este caso, la excelencia narrativa de “una venganza real, una venganza completamente real”. Y para ello no es necesario detenerse en minucias; muchísimo más inteligente el centrarse en el acoso y derribo que Kim somete a Jang, ya que es la verdadera razón de ser de la cinta.

Por si fuera poco, y dejando aparte el ineludible final donde todo llega a su conclusión lógica (ante lo cual quedé ligeramente decepcionado dada mi manía de valorar todo el cine oriental bajo el prisma de las locuras de Takashi Miike), el film está sazonado con ciertos encuentros gloriosos sufridos por Jang que suben la temperatura de nuestro termómetro especializado en tensión. Impresionante escena la que encierra un taxi, donde una cámara girando constantemente juega con nuestros sentidos reflejando una de las grandes verdades de la vida: su fragilidad. Y no menos destacable resulta la reunión de nuestro psicópata de hielo con un viejo amigo de peculiares gustos culinarios, uno de los momentos más desconcertantes de la película y, ¿por qué no?, un macabro cántico a la locura y pieza central del resto de esta estupenda producción.

En resumen, técnicamente nos encontramos, a todos los niveles, un trabajo que solo puede provocar envidia a cualquier amante del cine (mención especial para la fotografía y la música siempre tan acorde con el espacio donde se ubican, ya sea un descampado nevado o un cobertizo desvencijado), la dosificación de los tiempos te suelta y te atrapa constantemente, un actor protagonista en estado de gracia dando toda la fuerza de su madurez al personaje (realmente llegamos a detestar a Jang y todo el sufrimiento que le es devuelto por el impasible Kim nos parece justificable aún sabiendo que es monstruoso), unos efectos visuales sobrecogedoramente realistas, ese bisturí cortando el talón… No se trata de una cinta de la que se puedan extraer sesudas lecturas, pero… ¡Ah, cómo se disfruta un trabajo tan bien hecho! Rápido, que nadie te la destripe, a punto está de acabarse el año y no te puedes perder una de las mejores películas del mismo… solo puedo añadir: ¡gracias Ji-woon Kim!

Lo mejor: Decir que técnicamente es sublime sería quedarse corto, las explosiones de violencia explicita son un verdadero lenguaje propio dentro de la película y no desentonan.

Lo peor: Falta de credibilidad en las decisiones tomadas por el protagonista, las cuales son el único avance real del escaso guión…

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “I Saw the Devil” en VOSE.

Dream Home

Hipotecando las entrañas

Dream Home Poster

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  • Título original: Dream Home
  • Nacionalidad: China | Año: 2010
  • Director: Ho-Cheung Pang
  • Guión: Ho-Cheung Pang
  • Intérpretes: Josie Ho, Anthony Wong Chau-Sang, Michelle Ye
  • Argumento: Cheng Li-sheung, una joven y humilde joven hongkonesa, está a punto de acceder a su primera vivienda, pero sus planes hipotecarios se tuercen. Es entonces cuando horribles ideas empiezan a brotar en su mente

80 |100

Estrellas: 4

Dream_Home_Grande

Dream Home: Una aproximación al CAT III de calidad

¿Hasta donde estaríais dispuestos a llegar para conseguir la casa de vuestros sueños?

Dream Home nos propone estas preguntas a través del tour de force psicológico que vive su protagonista Cheng Li-sheung, interpretada por Josie Ho, cotizada actriz y cantante china de bastante talento y mayor belleza. Una reflexión harto adecuada en los tiempos que vivimos, especialmente por tratar de forma despiadada el escabroso asunto de las hipotecas, de la burbuja inmobiliaria y de como las ilusiones de una persona pueden ser trituradas bajo un simple giro del destino.

Esta cinta podría agruparse dentro de una especie de género que en su día, principalmente los setenta y ochenta, gozó de muchas producciones y cierta repercusión internacional, especialmente de la mano de los infames Shaw Brothers. Ni más ni menos que el cacareado CAT III hongkonés, y particularizo para la región de Hong Kong puesto que se trata del principal lugar de procedencia de las producciones chinas asociadas a esta categoría. Aunque al fin y al cabo se trate de poco más que una etiqueta o clasificación moral, englobando proyectos de muy distinto pelaje, no viene mal evaluar la propuesta de Dream Home desde la perspectiva de esta categoría.

Simplificando, podríamos decir que el CAT III regula las películas realizadas en China y cuyo contenido sexual o violento es lo suficientemente explicito como para apartarlas del cine comercial pero sin llegar a considerarse “pornográficas”. Expresándolo de una forma vulgar: el CAT III se aplica a películas chinas con abundantes dosis de “burradas”. Aunque me gustaría dejar claro que en el caso que nos ocupa estamos ante una producción de alto nivel sin nada que envidiar a otros estrenos de la gran pantalla, mientras que las grandes “joyas” del cine bizarro chino ahondan en la desvergüenza de la serie “B”, luciendo una apabullante mezcolanza de mitología oriental, crueldad, humor subdesarrollado y una destacada falta de medios técnicos. Por ejemplo, el montaje de estas joyitas siempre ha sido motivo de carcajadas a pocas cervezas que uno tomase.

Drem Home es una conveniente introducción de altos vuelos al insondable mundo de la serie “B” hongkonesa; sin embargo, a aquellos deseosos de profundizar en el CAT III, comentar a favor de vuestra cordura que existen cientos de producciones auspiciadas bajo la dichosa categoría, multitud de webs especializadas y toda una legión de seguidores entre los que reconozco no encontrarme; así que tomároslo con calma. Tan solo podría destacar como imprescindibles media docena de obras sobrenaturales (por ejemplo, The Boxer’s Omen, Seeding of a ghost, etc) de los cuales podréis echar buena cuenta en el genial y piscotrónico blog Cine Hediondo. Y es que generalmente este tipo de cine tiene una aproximación al horror muy realista, mundana y… salvaje; la cual siempre me ha echado un poquito para atrás. Si alguno de vosotros prefiere a chinos depravados vejando a sus conciudadanos a pie de calle, antes que rituales mágicos macabros realizados con tripas de cocodrilo, le recomiendo que eche un vistazo a Ebola Syndrome, todo un compendio de atrocidades (violaciones, castraciones, degradaciones víricas, etc) que sintetizan a la perfección esa facilidad para repugnar únicamente poseída por los habitantes del país comunista más grande del globo. Menos representativo, pero cúspide del cine trash, así como de la capacidad de los chinos para conjugar el humor infantil y la sensiblería más ñoña con la excesos más cruentos, destacaría La historia de Ricky; una cinta que cualquier aficionado al cine oriental extremo debería ver, al menos, un par de veces en su vida.

Dream Home sigue los derroteros de esta última faceta del CAT III: un drama humano que detona sangrientamente, exponiendo lo peor de la humanidad y todo por la vía de lo cotidiano. Sin embargo, y a pesar de mi reticencia natural a ver la crónica negra de un suceso basado en hechos reales, he de reconocer que la cinta ha colmado mis expectativas jugando de forma solvente con las escasas piezas del puzzle narrativo sobre el que se sustenta. Bueno, la bella Josie Ho y sus violentas atrocidades ayudaron a involucrarme en el gaudeamus de perversión y locura urbana que el director y guionista Ho-Cheung Pang ha cocinado de forma exquisita para casi cualquier paladar… bueno, excepto el de algunos censores que, ya desde Hong Konk, se han encargado de poner piedras en el camino a los montadores, dando como resultado la distribución de una cinta cortada. Os ahorraré detalles puesto que vivimos una polémica muy cercana con A Serbian Film y mejor no malgastar más energía contra los guardianes de la moral y la ética [ejem]

Dream Home: Cemento, cristal y pirados

En una ciudad loca, si uno quiere sobrevivir, debe estar aún más loco

Lapidaria frase con la que se nos introduce este largometraje bastante bien recibido entre crítica y público dentro del círculo de festivales especializados, como fue el caso de Sitges 2010. Toda una declaración de principios que sintetiza la intención del director por contarnos una historia brutal de la forma más directa posible. Y nada mejor para logar dicho cometido que presentarnos a su protagonista asesinando fríamente al guardia de seguridad de un edificio de apartamentos. Una violenta frialdad que marca la pauta del resto del metraje y contrasta, sabiamente, con el aspecto frágil y delicado de Josie Ho. Podríamos decir que estamos ante un slasher, pero nada típico en su concepción porque, además de conocer en primera instancia la personalidad del psicópata de turno, ahonda intensamente en los motivos que llevan a nuestra protagonista a internarse en un bloque de viviendas para acabar con sus inquilinos. Es más, este recorrido “interior” es el motor de la película, y argumentalmente adorna, sin muchas sorpresas por desgracia, las escenas de violencia que se intercalan entre los fragmentos de la vida de Cheng Li-sheung, fragmentos anteriores a la masacre que perpetra.

Poco hay que decir con respecto a una historia bastante sencilla: una chica pobre cuyo único sueño es vivir en un hermoso apartamento con vistas al puerto de Hong Kong y como la económicamente despiadada sociedad, que impera en el mundo actual, saca a la luz la faceta oscura de una inteligente mujer, convirtiéndola en una maquina de matar. A lo sumo, destacar lo interesante que resulta hablar de hipotecas y de la locura producida por las mismas; no se me ocurre mejor momento que el presente para meter el dedo en la llaga, mediante el lenguaje cinematográfico, en un asunto candente y que ha de provocar más y más violencia en este pedazo de barro donde (mal)vivimos. Pero crítica social aparte, lo que luce de forma magnífica es la narrativa usada para ilustrar la frustración, y sus consecuencias, acumulada dentro del delgado cuerpo de Cheng Li-sheung. A base de elipsis temporales, que constantemente nos llevan a escenas muy concretas del pasado de nuestra protagonista, se nos revelan las razones que empujan a tan linda chinita a matar despiadamente y, en última instancia, cual es el objetivo de tamaña masacre. Estos momentos puramente dramáticos refuerzan el humor ácido y el detallismo de los homicidios, es con este contraste con el que la cinta consigue atraparnos, puesto que la violencia, por muy bien planificada que esté, no deja de ser mero artificio. Entendedme bien, no tengo ningún problema con los baños de sangre y los penes cercenados gratuitamente, pero sin algo detrás que dinamice y sustente esta dureza explícita es fácil llegar a aburrirse. Afortunadamente este no es el caso y el mimo dedicado, tanto en la presentación de las muertes como en su manufactura, tienen una razón de ser; que es transmitir la desesperación de una persona que pierde todo lo que cree merecer por circunstancias incontrolables. Vamos, el estado de tensión que a día de hoy casi toda la clase media de España vive.

A pesar del esforzado trabajo de Josie Ho como psicópata justiciera – aunque subyace cierta ironía en esta definición que me gustaría disfrutaseis al ver este largometraje – un punto en contra de la película es la abismal frialdad a la hora de presentar y detallas los crímenes acaecidos. Se agradece la comedia negra de la que hace gala Dream Home durante las escenas violentas o sexuales (muy escasas estas últimas) pero no resulta suficiente para involucrar al espectador en la degeneración mental de Cheng Li-sheung. Resulta difícil justificar ninguno de sus actos y la proverbial incapacidad china de expresar sentimientos, acuciante en el caso de ciertas actrices secundarias ligeritas de ropa, se revela como una enorme barrera para el disfrute completo de una historia simple, pero de complejas dimensiones. Hay muchos momentos del metraje en los que es imposible imaginar que diablos pasa por la cabeza del atribulado personaje principal, nos hundimos con ella en su sangrienta cruzada contra los vecinos del edificio y, no obstante, nos sentimos desprovistos de emoción alguna… ¿nos habremos vuelto también unos psicópatas?
Otra faceta que tampoco ayuda a emocionarnos es el uso de elementos tan trillados que descentran al espectador; entre otros, me estoy refiriendo a la clásica pareja de policías que irrumpe en escena de una forma vista cientos de veces anteriormente; y no ahondaré más en el tema puesto que prefiero evitar molestos destripes.

Por otro lado, estos detalle negativos no empañan en absoluto el resultado final. De nuevo oriente demuestra a occidente que posee una industria cinematográfica sana y competente, capaz de ofrecer verdaderas maravillas cuando cuenta con un presupuesto holgado y un director dedicado. Ho-Cheung Pang es capaz de encandilar con panorámicos planos abiertos de los rascacielos de Hong Kong para luego describir minuciosamente entornos cerrados desde la perspectiva más artística de una escena, obviamente echando el resto en la filmación de los asesinatos. Un trabajo excelente de cámara que se ve afianzado por un apartado técnico sobresaliente: vistosa iluminación artificial, medido montaje, delicada banda sonora, fotografía realista de fina textura y así, un largo etcétera. Todo luciendo en pantalla de forma preciosista y cuidada como solo profesionales y amantes del cine de terror sabrían mostrar. Hasta cierto nivel, en un entorno más urbano y desde otra perspectiva, podríamos equiparar el regalo para los ojos que nos ofrece Dream Home con el que lucía la reciente, y también asiática, Macabre… pero con mayor empaque narrativo a mi forma de ver.

¿Qué más se le puede pedir a una película? Tenemos una actriz dándolo todo, un director en estado de gracia, unos efectos especiales que agudizan la sensación de horror realista, crítica social, un estilo narrativo que sin ser innovador se sale de lo convencional, unas pinceladas de humor negro muy del gusto europeo… tal vez se podrían haber pulido las escenas dramáticas para que fuesen los personajes los que transmitiesen la desazón del argumento y no simplemente unos meros pasajeros de la historia, pero ese no es el estilo chino. Un entretenimiento de categoría que, acorde a su ajustada hora y media de duración, os proporcionará mucha más diversión que esta interminable reseña… ya sabéis, el piso está para entrar a vivir… ¿os atrevéis?

Lo mejor: La crítica social en relación a lo difícil que es conseguir una vivienda digna, la extrema violencia y el uso de los saltos temporales para dinamizar la narrativa. La faceta técnica es casi perfecta

Lo peor: Hasta cierto punto la historia no aporta nada nuevo. La faceta psicológica de la protagonista también queda algo difusa, siendo el quid de la película

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Dream Home” en VOSE.

Phobia 2

Cinco terrores globalizados

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  • Título original: Phobia 2
  • Nacionalidad: Tailandia | Año: 2009
  • Director: Banjong Pisanthanakun, Parkpoom Wongpoom, Songyos Sugmakanan, Paween Purijitpanya, Visute Poolvoralaks
  • Guión: Sopana Chaowwiwatkul, Chantavit Dhanasevi, Nitis Napichayasutin...
  • Intérpretes: Marsha Wattanapanich, Charlie Trairat, Erika Toda
  • Argumento: Recopilatorio de cinco historias terrorificas dirigidas por los más prestigiosos directores tailandeses del género.

70 |100

Estrellas: 4

5bia ó Phobia 2, es la segunda parte de 4bia ó Phobia. Antología tailandesa de terror filmada en 2008. A la antigua usanza, como en Creepshow, El gato Infernal ó Los Ojos del Diablo pero sin usar ninguna secuencia de enlace entre las historias; Phobia nos presentaba hace un par de años a los directores y guionistas más destacados del tan cacareado cine de terror tailandés. No es mi intención disertar sobre las bondades y fallos del cine oriental aquí, pero no puedo evitar señalar unos detalles de los que deberíamos aprender los occidentales:

En concreto y hablando de Tailandia, resulta que el cine de terror tiene unos resultados espectaculares en taquilla. Las estrellas locales no tienen ningún problema en prestar su cara a proyectos bien diseñados que hacen hincapié en ese horror directo y nada sucinto, el cual la cultura anglosajona, ha intentando relegar a un entretenimiento de segunda; mortaja de la que afortunadamente nos vamos desprendiendo con el paso del tiempo. Y este éxito anima a la realización de más cintas terroríficas con mayores presupuestos e incluso con mayor proyección internacional. Resulta divertido notar como Hollywood posó su mirada en tierras tan lejanas para nutrirse de ideas como inspiración, para finalmente realizar un expolio consentido de guiones directos a “remake”. Sin embargo, con la perspectiva que da la distancia, observamos que desde el lanzamiento mundial de Ringu (The Ring), se ha desarrollado una sinergia espontánea en el cine de terror oriental, no menos divertida. El mejor ejemplo de todo lo comentado es la tailandesa 4bia. Dado el éxito nacional e internacional de películas como Shutter, Alone ó Body 19; sus avispados productores decidieron reunir a las jóvenes promesas del cine fantástico de su país en una sola película, obviamente el formato obligado era la antología de cortos. Tailandia es uno de los países asiáticos con más capacidad de apertura. Expertos en la imitación y sin prejuicios a la hora de rodar. 4bia resultó un exitazo por su fuerte vocación comercial, a la vez que por unas cualidades técnicas que esta gente parece haber desarrollado de una forma innata. Nunca dejaré de maravillarme del uso de la fotografía que se hace en el este. Algo fría pero terriblemente eficaz a poco que cuenten con algo de presupuesto. Cuatro historias de terror orientales de fácil digestión europea algo similares al clásico arroz tres delicias que pedimos en nuestro restaurante chino favorito: está bueno, lo disfrutamos, no es exigente pero a las pocas horas nuestro estomago ya se ha olvidado del plato ingerido.

Cuando un país oriental alcanza el éxito con algún producto lo repite y potencia pero con más ahínco. Por muy increíble que resulte, esta gente supera en este aspecto a Estados Unidos, la nación de la secuela por excelencia. Con lo que 5bia es consecuencia lógica de todas estas elucubraciones. No ha pasado casi un año y tenemos, otra vez, al mismo equipo de los cortos originales creando otro producto visualmente colorista (con una historia más que su predecesora) y de fácil consumo; que como toda antología, sufre de lógicas fluctuaciones de calidad dependiendo del segmento que estemos viendo. Con ciento veinte minutos y cinco historias, es obvio que nos encontraremos de todo pero que nadie se desanime ni por su larga duración ni por los altibajos. Las historias no tienen nada que ver entre ellas lo más mínimo, con lo que el espectador cansado puede posponer el corto siguiente todo lo que quiera. Me resulta complicado considerar esta desconexión entre partes como un handicap puesto que la intención de esta recopilación no podría estar más lejos de un concepto de uniformidad. No obstante viendo los resultados de la bastante superior Trick or Treat, me he quedado con las ganas de saber como habrían reflejado un nexo de unión entre las distintas historias; gente de tanto talento como la que dirige 5bia.

En cuanto, a la calidad de cada segmento eso es harina de otro costal y más comprensible (aunque enormemente odioso) en una producción que junta cinco visiones del terror tan distintas en un mismo envase. Aunque la media de los segmentos da la nota proporcionada a la película, y esta es una valoración que espero os anime a disfrutar de la antología, que nadie se desanime mientras la visiona si en algún momento puntual las cosas parecen chirriar más de lo normal dentro de la pantalla. Por mucho que se haya realizado un esfuerzo de producción en pro del espectador occidental, 5bia no deja de ser un film netamente tailandés con todos esos tópicos que los amantes y detractores del cine “exótico” llevamos años debatiendo. Probablemente este debate se irá diluyendo, a medida que el nivel de globalización cultural que vivimos vaya aumentando.

Con todo lo comentando hasta ahora, parece necesario diseccionar la película historia a historia para ofrecer una perspectiva valida de la misma. Y es que, no en vano, cada una de las piezas que componen este puzzle del horror es una pequeña película con todos sus guiños y esfuerzos técnicos.

Novice

Un joven problemático es internado por su madre en un monasterio budista. Nuestro protagonista no esta a gusto entre sus compañeros monjes y sus tradiciones ancestrales. Agobiado empieza a planear su huida sin darse cuenta que la razón de su huida es su propio pasado.

Aunque no lo pueda parecer por su argumento, esta historia intenta dar una simplona vuelta de tuerca a la tradición karmica, esa creencia budista en la que cada acto bueno ó malo vuelve a ti. Teniendo en cuenta su escasa duración tampoco podemos pedirle demasiada profundidad al guión pero su intencionalidad terrorífica se pierde en algunas escenas lentas, así como en un actor protagonista muy jovencito y superficial. Aquí aclaró que los actores tailandeses nunca me han parecido especialmente expresivos, a pesar de superar con creces a los japoneses en expresividad emocional. De hecho pocas de las historias destacan por sus actores a excepción de la última. Sin ser ninguna maravilla entretiene y sobre todo resulta impactante por su escena final. Si en algo destaca dicho final, es en su crueldad y violencia. A parte de estos detalles, lo más destacables es una lograda ambientación gótica y la eficaz dirección de Paween Purijitpanya, director de la sobrevalorada Body 19, que en particular a mi me provocó excesivos bostezos.

Ward

Un motorista sufre un accidente y con la pierna rota pasa su convalecencia en un hospital aparentemente normal. Pronto empieza a sospechar que el anciano moribundo de la cama contigua esconde un siniestro secreto. Impedido junto a esa respiración ahogada, nuestro protagonista siente su habitación más como una prisión que como un refugio.

El segmento más breve con diferencia y el más equilibrado en argumento frente a acción. Con escasos elementos, pocos actores y diálogos inexistentes se crea una atmósfera opresiva y cuasi onírica que parte de un miedo muy humano: estar invalido en una cama de hospital con un compañero de habitación que no conoces. Esta mínima premisa cristaliza en un cuento de terror clásico a más no poder y muy satisfactorio por su falta de ambición; acorde al metraje usado. Como no puede ser de otra manera, estos breves minutos ofrecen secuencias planificadas a la perfección, así como planos que resultan envidiables por la soltura de cámara que reflejan. Como anécdota comentaros que Visute Poolvoralaks, director de Ward, tomo el rodaje de este corto ante la baja del director previsto debido a un accidente de coche. Todavía no se han demostrado fuerzas sobrenaturales detrás de este suceso.

Backpackers

Backpackers ó mochileros en castellano nos muestra a una pareja de jóvenes japoneses viajando a dedo hacia Bangkok. En un apartado camino rural un transportista y su sobrino deciden ganarse un sobresueldo llevando a los japoneses. Pero, ¿Qué macabra carga se oculta en la parte trasera del destartalado camión?

Esperaba este segmento con ansiedad, sin querer revelaros nada os diré que se vendía este fragmento de 5bia como una salvaje orgía zombie al más puro estilo tai. Su propio director, Songyos Sugmakanan autor de la galardonada, dramática e intensa “Dorm”, argumenta que cansado de plasmar las tradiciones de su país en la pantalla había querido trasladar a esta, elementos típicos de la cultura occidental como los zombies pero desde una perspectiva personal. Intención patente en la explicación del origen del ataque, que es de lejos lo más interesante de la historia. Lo que se prometía, al menos para mi, como un breve festival de acción y gore; se queda en un ejercicio interesante de tensión (estupendos los momentos previos a la aparición de los muertos vivientes) y en una traslación fallida de elementos de terror yankies mostrados en una carretera polvorienta de Tailandia. No vale solo con un buen maquillaje y escasas dosis de gore salpimentadas con crítica social intrascendente. La resolución de la historia tan apresurada me decepcionó, esperaba algo más que buena técnica.

Salvage

La dueña de un concesionario de coches usados no es muy escrupulosa con el origen de los coches que vende. Todo accidente puede ser disimulado en favor de conseguir mayor beneficio. Sin embargo, toda su avaricia se vuelve en su contra la noche que su hijo se pierde entre las filas y filas de coches almacenados.

Uno de los directores/escritores de las exitosas Shutter y Alone, Parkpoom Wongpoom, nos acerca un relato de terror urbano bastante tradicional y poseedor de las mejores bondades del cine de fantasmas oriental. Personajes que se dejan arrastrar por sus pecados en una espiral vengativa propiciada por unos espíritus muy reales y sin piedad. Haciendo uso de elementos modernos se va sucediendo susto tras susto, algunos muy predecibles y otro más sorprendentes y viscerales, a un ritmo cada vez más vertiginoso para terminar con una calma incomoda que asusta más que la aparición de los consabidos espectros. Es la historia que mas me ha gustado. Tras una hora y pico de 5bia tenía ganas de encontrar un segmento que se esforzase por ser generoso con las virtudes del cine de terror oriental más que con el desarrollo de elementos originales. Al fin y al cabo, acercarse a una cinta recopilatoria de estas características tan cerradas con intención de encontrar el futuro del cine de terror, me parece utópico hasta para mi. Estupendos encuadres explotando al máximo el escenario ofrecido por un sin fin de hileras de coches que acaban por generar la desagradable y esquiva sensación de: “una mano puede atraparme desde cualquier pequeño hueco”. Satisfactoria.

In the End

La famosa actriz tailandesa Marsha Wattanapanich, protagonista de Alone, está rodando su última película de terror cuando la actriz que interpreta al fantasma de pelos largos de turno, cae enferma y tiene que ser ingresada. Pero al poco tiempo y en medio del rodaje, la chica regresa misteriosamente. ¿Una actriz muerta qué desea terminar su papel a toda costa?

El otro director/escritor de Shutter y Alone, Banjong Pisanthanakum, nos ofrece el último segmento. Una comedia de terror con este toque de infantil tan típico del humor asiático. De hecho es una parodia de los tópicos del cine que practica el propio Banjong muy en la línea del corto que dirigiese para 4bia, In the Middle (incluso repite el cuarteto protagonista)
Para mi gusto, In the End es un segmento divertido que no casa muy bien con el espiritu de 5bia. Hubiese sido más interesante como segunda parte de un díptico junto a In the Middle, alargando su duración incluso.
Sin embargo lo que podría haber acabado como una historia humorística un poco bobona resulta finalmente un digno producto de entretenimiento gracias a los mohines, la belleza y la buena actuación de la señorita Wattanapanich, así como la ironía con la que se trata el mundo relativo a las producciones tailandesas de terror (genial las alusiones a los giros arguméntales, muy inteligente). Un final ligero a una buena colección de historias de terror

Yo destacaría especialmente el acabado técnico de 5bia (desde los títulos de crédito iniciales hasta los finales), que hace a esta cinta merecedora de ser exhibida en cines comerciales mucho antes que los productos vacuamente palomiteros que llenan nuestras salas de cine. Por lo menos Phobia 2 va directa a nuestro género favorito.
En resumen, tenemos dos horas de entretenimiento que muy difícilmente gustaran a los que ponen reparos a acercarse al terror oriental. Por el contrario, todos aquellos que disfrutan (y a veces sufren) este tipo de cine; encontraran interesante esta antología orientada al espectador poco exigente e incluso que no pierde de vista al espectador occidental buscador de terror de fácil consumo. Desde luego vemos un salto cualitativo con respecto la antología predecesora que es de agradacer.

Bueno, dado el éxito de esta saga no creo que tengamos que esperar mucho esa 6bia, tal vez con alguna historia que incluya al mismísimo cadáver de David Carradine.

Lo mejor: La variedad de las historias y el alto nivel técnico

Lo peor: El abuso de tópicos por y para una mayor comercialidad

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Phobia 2” en VOSE.

Voices

Ni de la familia te puedes fiar...

Voices

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  • Título original: Voices (antes Someone Behind You)
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2007
  • Director: Ki-hwan Oh
  • Guión: Ki-hwan Oh
  • Intérpretes: Jin-seo Yun, Ki-woo Lee, Gi-woong Park
  • Argumento: Una extraña maldición está provocando la muerte de varios miembros en la familia de la joven Go-in. Ahora ella tiene la terrible sensación de que ha llegado su turno.

39 |100

Estrellas: 2

Por fin he acabado con el After Dark HorrorFest. En breve las conclusiones finales.

Voices

After Dark HorrorFest posterMal asunto. Todos los que os pasáis habitualmente por Almas Oscuras habréis adivinado que no soy un entusiasta del cine de horror asiático. Sé que hablar en términos tan genéricos del cine de horror asiático es injusto, y también entiendo que este modesto espacio de terror resulta del todo incompleto al no tener en cuenta, tal y como se merece, el cine de género que proviene de países como Japón, Corea, Tailandia, etcétera.

Para bien o para mal este sigue siendo un blog personal que intenta reflejar fielmente los gustos de su autor, y mientras su autor (un servidor) siga tan obcecado y estrecho de miras con este tema, pocas líneas aparecerán dedicas al cine de horror asiático. En mi descargo deciros que, en más de una ocasión, he manifestado mi propósito de enmienda y sigo rastreando títulos de cinematografías asiáticas que puedan ser de mi agrado.

En cualquier caso, el último After Dark HorrorFest me ha llevado hasta "Voices" (también conocida en USA como "Someone Behind You"), una película surcoreana basada en un cómic manga que cuenta la historia de una joven estudiante llamada Go-in (americana oscura, faldita plisada y medias hasta las rodillas incluidas), asediada por una maldición familiar.

Desgraciadamente ya os puedo adelantar que "Voices" no es la película llamada a cambiar mi visión sobre el cine de horror asiático.
Prácticamente en ningún momento logré conectar con la historia que se me estaba contando, y la experiencia resultante acabó siendo desalentadora.

Pero vayamos por parte. Es muy cierto que "Voices" posee una cualidad que juega a su favor: su estética. Las diversas secuencias de tensión están filmadas con un gusto visual exquisito. La fotografía es magnífica. Incluso la atmósfera creada a través de las imágenes, en momentos puntuales de la película, es ciertamente destacable.
Sin embargo, si rascamos ligeramente con la uña de nuestro dedo índice el más que aceptable empaque formal de la película, nos daremos de bruces con una historia de maldiciones familiares que a cada giro argumental se vuelve más y más confusa, y menos y menos interesante.

En este tipo de películas siempre tengo la extraña sensación de que durante el viaje de la versión original a la doblada o subtitulada al castellano, siempre se pierde algo. No sé muy bien el qué, pero algo se pierde (por supuesto esto no es una crítica, ni de lejos, a todos aquellos que se esfuerzan en hacernos llegar estas películas con subtítulos).

Cuando terminé de ver "Voices" no tenía nada claro si había visto una película de maldiciones, de psicópatas, de venganzas, o si el mismísimo diablo se paseaba de puntillas por toda la trama. Quizás sea una mezcla de todo, pero unido con tal grado de confusión y desorden que la experiencia me acabó resultando absolutamente desconcertante.

Por momentos la película sufre de un ritmo muy lento. Demasiado pausado. Casi soporífero. En especial el par de flashbacks que adornan la trama con la supuesta misión de aclarar algunos puntos de la misma (en mi caso lo único que lograron aclararme era que se hacía tarde y que cuanto antes acabara la película antes me iría a dormir).

Y en cuanto a las secuencias de violencia, por muy buen aspecto que tengan (que lo tienen), padecen una falta de fuerza e intensidad (hay que ver lo torpe que pueden llegar a ser estos surcoreanos con las dichosas tijeras) que acaban por conferirle a "Voices" ese carácter de propuesta fallida, aburrida, y prescindible.

Ya os adelanto lo mejor: que el Alter Dark HorrorFest se haya terminado para mí.

Lo mejor: La estética de las secuencias violentas.

Lo peor: Se vuelve aburrida y confusa.