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Attack the Block

Oye chacho, tú te largas de mi barrio pero ya!!

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PhotobucketO lo que viene a ser lo mismo que “Vida de barrio vs. Marcianos”, y la verdad es que tras ver el trailer y las imágenes es de lo más sugerente y cachondo que me he encontrado en unos pocos meses. No sé, me parece la típica peli de JOE DANTE de los 80 tamizada con humor inglés (muy mala baba) y más pasta para los efectos especiales. Chavales con bicis tuneadas, alienígenas malotes, ingenio juvenil contra “algo” que les supera con creces… LOS GOONIES con marcianos!!! (y cambiando a Cindy Lauper por algo de hip hop british o para el caso M.I.A.). Hay que decir que detrás de la peli se encuentran los productores de SHAUN OF THE DEAD y (la sobrevalorada) SCOTT PILGRIM VS. THE WORLD, lo cual es lo que aparta ese puntillo de humor inglés siempre bienvenido!!

PhotobucketAsí que tenemos a un grupo de pandilleros británicos, que a mí me dan bastante más miedo que cualquier puñetero alienígena del carajo, que ven como su barrio, su “patio de juegos” y, más tarde, el edificio donde viven, es amenazado por unos bichos muy feos que llegan del espacio (en el trailer parece una parodia de la llegada de los aliens de la hedionda SKYLINE). Y, Oi mate!!, no están dispuestos a permitirlo. Haga falta lo que haga falta.Si es necesario fumarse hasta las patas, tomarse unas birras y contar con la ayuda de un adulto igual de responsable que, por ejemplo, yo, pués se hace…

En su página de facebook van actualizando información casi a diario, ya que la peli todavía está en periodo de post-producción y no hay fecha definitiva para su estreno.

Cargo

Viajando por el espacio en un vagón de metro viejo

Cargo

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  • Título original: Cargo
  • Nacionalidad: Suiza | Año: 2009
  • Director: Ivan Engler, Ralph Etter
  • Guión:
  • Intérpretes: Anna-Katharina Schwabro, Martin Rapold, Regula Grauviller
  • Argumento: Laura Portman se enrola en una misión de transporte de material hacia una colonia espacial. Pequeños sabotajes la llevan a sospechar que en la nave va alguien más aparte de la tripulación.

50 |100

Estrellas: 3

Cargo

En un futuro próximo la tierra se ha vuelto inhabitable. Una gran compañía se encarga de transportar a los que pueden pagar el billete a Rhea, una colonia espacial en la que se han conseguido reconstruir las mismas condiciones de vida que en nuestro viejo planeta. Estos viajes, sin embargo, se están volviendo cada vez más peligrosos por los ataques de un grupo terrorista; de ahí que el gobierno obligue a que en cada vuelo vaya un oficial para garantizar la seguridad.
Como el viaje a Rhea es caro, Laura (Anna-Katharina Schwabro) se enrola en un vuelo de carga como médico para conseguir el dinero y poder encontrarse con su hermana en la colonia. El vuelo consiste en transportar material para intentar construir otra colonia y, para garantizar igualmente la seguridad, cuenta con un delegado del gobierno, Samuel Decker (Martin Rapold). Son varios años de viaje, de manera que la tripulación va ibernando. Por turnos, cada uno pasa despierto un tiempo, controlando que todo vaya bien. En el turno de Laura, la médico descubre que no van solos en la nave…

Quizás, pueda abrumar toda esta cantidad de información para contar el argumento de una película. A lo mejor, efectivamente, es excesivo, y una vez vista, convenga hacer repaso para ver si todo era realmente importante. Pero lo cierto es que el arranque de la película es un poco desconcertante y parece que uno nunca llega a entender bien del todo la situación de partida, motivo por el que prefiero comenzar contando, lo mejor que puedo, la misma. Porque la película en sí es lo que sucede en ese vuelo de cargo en el que se ha enrolado Laura, la protagonista. Comparte espacio con un oficial de la compañía, Samuel Decker, capitán y subcapitán del vuelo, Anna Lindberg (Regula Grauviller), una informática y dos técnicos.

Lo primero que acaba llamando la atención es la nave. El diseño de la misma es una pasada. Basta de una ciencia ficción reluciente: las naves se degradadan, como toda la tecnología, y eso es algo que sabemos perfectamente en estos tiempos en los que un ordenador portátil comienza a quedarse obsoleto a los dos o tres años de vida. Y lo mismo que cualquier otro medio de transporte. ¿Cuántas veces te has descubierto viajando en un tren que es una auténtica tartana?

Todo el diseño de la película está orientado en esta dirección: los trajes espaciales son grandes, incómodos y tiene fallos por lo viejo; las puertas que comunican unas secciones de la nave con otras se atascan y no cierran bien, y acabas teniendo la sensación, como parece lógico pensar, que el volumen dedicado a motores, turbinas y demás (en definitiva, el espacio dedicado a que ese armatoste pueda volar) es mucho mayor que el habitable.

Los efectos especiales son muy decentes (como dice un comentario de IMDB, los CGI parecen 2D y no 3D), y gran parte de la película se sustenta en la fascinación, vieja y ancestral, de contemplar de un modo realista cómo sería un vuelo de una distancia de años luz.

Lo sofisticado y bien recreado del ambiente mecánico no tiene una relación de igual a igual, sin embargo, con el elemento humano y la historia. Decir que la doctora Laura Portman o el oficial Samuel Decker son esquemáticos y básicos sería ser generoso con el diseño de los mismos. Las miradas, los silencios abundantes, quizás pretendan ser profundos, pero son innecesarios y vacíos. La primera impresión que te llevas de ellos es la correcta, son lo que aparentan, y ninguno tiene un mal recoveco que sorprenda. Con la historia sucede exactamente lo mismo: la sorpresa es que no hay sorpresas. La identidad del supuesto “intruso” en la nave es la que uno se huele desde el comienzo, las verdaderas intenciones de los protagonistas están demasiado a la vista, y cuando la verdadera historia sale a la luz, resulta tan gratuita e increíble, que no queda más remedio que mirarla desde afuera, sin ningún tipo de implicación y emoción.

“Cargo” se inscribe dentro de la corriente del futuro distópico: grandes corporaciones o estados que controlan al pueblo desde la fachada del bien. Es un caldo de cultivo interesante y que no ha pasado de moda, y más teniendo en cuenta la situación actual (una crisis financiera de la que sacan tajadas los paises menos afectados por la misma). Sin embargo, lo que podría haber sido crítica feroz y mordaz se queda en algo plano, superficial y, lamentablemente, inocente. Como se apuntaba al comienzo, no eran necesarias tantas explicaciones ni un planteamiento tan complicado para llegar a la conclusión final (supongo que eso explica que haya cinco guionistas firmando el proyecto: alguien le ha dado demasiadas vueltas a esta historia). Y, sobre todo, lo que más perjudica al conjunto es el esquematismo del mismo. Puede que las líneas maestras trazadas sean acertadas o pudieran dar de sí, pero están tan desnudas, tan desposeídas de alma, que es como intentar ver en los cimientos de un edificio una obra maestra de la arquitectura.

Lo mejor: Toda la parte técnica.

Lo peor: Personajes e historia son bastante esquemáticos y simples.

Skyline

La invasión desde casa

Skyline

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  • Título original: Skyline
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Colin Strause, Greg Strause
  • Guión: Joshua Cordes, Liam O´Donell
  • Intérpretes: Eric Balfour, Scottie Thompson, Donald Faison
  • Argumento: Unas luces azules caen del cielo. La gente, hipnotizada ante ellas, comienza a volar, absorbidos por grandes naves extraterrestres. Entre tanto, los pocos supervivientes hacen lo posible por sobrevivir.

40 |100

Estrellas: 2

Skyline

Cuando ofrecieron el primer teaser de Skyline, muchos pensaron que se trataría de un bombazo para los próximos meses. El siguiente trailer, más largo y explicito, rebajó un poco esas expectativas. No obstante, incluso antes de dichos avances, se comentaba que podríamos estar ante el District 9 (2009) de este año. Es decir, que una nueva película de ciencia ficción con alienígenas y reducido presupuesto iba a dar la sorpresa. Al final, la cosa ha quedado en bien poco. Por un lado, las cifras en taquilla están siendo mediocres, aunque en ningún caso se puede considerar un fiasco, pues el presupuesto, aunque parezca mentira, ha sido de sólo diez millones de dólares. Por otro lado, y a fin de cuentas el más importante para nosotros, las críticas y opiniones del público están siendo terribles. Los hay que la adjudican el titulo de la peor película de 2010. ¿Y qué piensa el aquí firmante de todo este lío? Pues que Skyline es mala, pero no llega a ser terrible ni tampoco lo peor de este año.

Los hermanos Strause, unos expertos en efectos especiales que incluso tienen su propia empresa al respecto, se iniciaron en esto de la dirección con Alien vs. Predator 2 (2007). Sobra decir que aquella no fue una buena carta de presentación para los aficionados en general, y mucho menos para los fans de las sagas que tocaba. Para su siguiente película querían contar una historia de invasiones alienígenas teniendo el mando de absolutamente todo lo que rodease al proyecto. La única forma de conseguir esa libertad “creativa” fue rascándose los bolsillos, llevando el rodaje casi literalmente a su propia casa y encargándose ellos mismos de los efectos especiales. Así hicieron. Tanto que, como apuntaba en el anterior párrafo, con diez millones de dólares, una cantidad irrisoria para este tipo de producciones, contrataron a unos cuantos actores y actrices de esos que “suenan” pero cuyo caché es poco elevado, se los llevaron al propio edificio donde viven y tienen su estudio de efectos especiales, escribieron un guión de tres folios y dieron comienzo al rodaje.

Hay dos cosas que chocan cuando uno ve Skyline. Lo primero, su penosa fotografía. A no ser que el proyector del cine al que fui estuviese en mal estado, la fotografía es, en ocasiones, demasiado oscura incluso en las escenas diurnas. La segunda cosa es buena; los efectos especiales. Hay momentos en los que cuesta creer que su presupuesto sea tan reducido. No quiero decir con esto que aparente ser una superproducción (en ocasiones las maquetas se notan demasiado, como en el caso de los aviones de combate), pero sí resulta más espectacular y creíble que muchos directos a video club con un presupuesto similar.

El problema es que se queda en eso. El único logro que se la puede adjudicar es la eficacia de los Strause a la hora de crear los trucajes visuales y ponerlos en convivencia con los personajes y escenarios reales. El guión es un monótono alud de plagios demasiado evidentes y sin gracia de éxitos modernos; desde La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005) hasta Independence Day (1996), pasando por Monstruoso (Cloverfield, 2008) y unas cuantas más. Los personajes son planos hasta la extenuación, por lo que en ningún momento uno siente inquietud por su devenir. Tanto te da si mueren aplastados, poseídos por las luces alienígenas o se van a tomar una copa mientras ven la televisión.

Tampoco puedo decir que me haya aburrido a lo largo de sus escuetos noventa minutos. Efectivamente, es monótona, simple, y carente de garra en sus situaciones dramáticas; pero vista sin expectativas (la expectación creada ha sido su principal lastre), más allá de pasar el rato con un intrascendente sci-fi de rebajas con buenos efectos especiales y alguna escena de acción bastante decente, puede ser tomada a broma y resultar, incluso, entretenida. Tal vez, si la viésemos con quince años, alucinaríamos con escenas como la muy publicitada absorción de humanos, los ataques de gigantescos aliens o la mini batalla aérea, olvidándonos del resto. Lastima que a estas alturas no sea suficiente para aplaudir algo que, sin duda, podría haber llegado a más (mucho más) en mejores manos que las de los hermanos de marras.

Lo mejor: El provecho que se saca del poco presupuesto para crear unos efectos especiales muy convincentes, así como alguna escena de acción resultona.

Lo peor: Las interpretaciones, el guión y que más de uno va a sentir que se la han metido doblada con la publicidad.

Monsters

Sepias gigantes en el Tercer Mundo

Monsters

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  • Título original: Monsters
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Gareth Edwards
  • Guión: Gareth Edwards
  • Intérpretes: Withney Able, Scott McNairy
  • Argumento: Los EEUU juegan con especímenes alienígenas en el desierto de Mexico, y pasa lo que pasa...

80 |100

Estrellas: 4

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1.-THE WALL

PhotobucketExtraido de AQUÍEl Senado de EU aprobó hoy una enmienda que prevé la construcción de un muro de 595 kilómetros a lo largo de la frontera entre EU y México. La enmienda aprobada por los senadores por 83 votos a favor y 16 en contra también prevé levantar unos 800 kilómetros de barreras para impedir el paso de automóviles. La medida fue propuesta por los republicanos, mayoría en ambas cámaras del Congreso. El senador republicano por Alabama Jeff Sessions aseguró hoy que la construcción del muro enviará el mensaje de que “los días de las fronteras abiertas han pasado. Buenas vallas hacen buenos y no malos vecinos”. Por desgracia esto es una realidad, no una ficción urdida por algún paranoico de las conspiraciones, ni por algún miembro de BRUJERÍA, para criticar el racismo de los norteamericanos contra sus vecinos del sur; es como si a “Zaspatitos” se le ocurriera establecer un muro del copón antes de Despeñaperros y al andaluz que asome el jeto darle pa’l pelo, más o menos. Y direis, que coños tiene que ver esto con una película titulada MONSTERS. Pués mucho, tanto que me atrevería a decir que es el germen y el eje principal sobre el que gira toda la película: el miedo a lo desconocido, bien sea representado por inmigrantes, gente diferente, personas de otra cultura…

2.-LOS MONSTRUOS

PhotobucketTodo comenzó con una sonda que lanzó la NASA en busca de pruebas de vida extraterrestre, y todo acaba con el accidente de dicha sonda en mitad del desierto mejicano. La sonda trae pruebas de vida alienígena, pero no de las que se esperaban, nada de líquenes, microesporas ni menudencias similares; se trae los bebés de una especie de sepias gigantes que, cuando crecen, se convierten en la versión octópoda de Godzilla. Pero eso es algo que se intuye al principio, en una secuencia magistral de inicio, pero pronto se centra en los esfuerzos de un frustrado fotógrafo de sucesos que tiene que abandonar su trabajo para rescatar a la hija de su jefe, y trasladarla sana y salva a los EEUU. Es cuando comienzas a darte cuenta de que esta película no es la peli de bichos al uso que nos venden, es la crítica descarnada de la situación de unos paises que están al lado equivocado del muro, y sufren un aislamiento tóxico por culpa de bombardeos masivos y el uso indiscriminado de armas químicas que están acabando con sus recursos y, de paso, puteando seriamente a las Sepias; y una historia de amor, que se va desarrollando de forma algo previsible, pero efectiva y creible, sobre todo gracias a los dos protagonistas (los cuasi-desconocidos y televisivos Whitney Able y Scoot McNairy) y un guión que se mantiene sólido hasta el final.

THE END

PhotobucketComo dijo alguien en algún sitio: “una película genial con un título confuso”. Con la campaña que han desarrollado, los teaser-trailers, las imágenes y demás, poca gente va a salir satisfecha cuando se encuentre una película en la que los únicos monstruos de verdad son los que utilizan un país como campo de juegos, y no unas sepias gigantes a las que se ve generalmente de refilón (menos en la escena casi final, que supongo es donde se gastaron toda la pasta) y más en actitud defensiva que ofensiva. A mi personalmente me ha parecido una metáfora fantástica sobre la situación actual en ciertos continentes, camuflada levemente como película de tensión, muy bien contada y desarrollada y que, al igual que pasó con la estupenda DISTRICT 9, es imposible que te deje indiferente.

Lo mejor: La meta-narración y los dos personajes.

Lo peor: Que pueda llevar a confusión a los espectadores que no lean ALMASOSCURAS.

La Cuarta Fase

Basada en hechos reales ficticios

La Cuarta Fase

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  • Título original: The Fourth Kind
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Olatunde Osunsanmi
  • Guión: Olatunde Osunsanmi
  • Intérpretes: Milla Jovovich, Will Patton, Elias Koteas
  • Argumento: Abbey Tyler es una psicóloga que comienza a sospechar que varios de sus pacientes están siendo visitados por extraterrestres mientras duermen.

55 |100

Estrellas: 3

Nada más comenzar la cinta, sin créditos ni nada, Milla Jovovich camina hacia nosotros por un sendero rural, mira a cámara y se presenta: “Hola, soy la actriz Milla Jovovich e interpreto a la psicóloga Abbey Tyler”. Y, luego, nos cuenta cómo lo que vamos a ver es una reconstrucción de lo sucedido en el pueblo de Nome, Alaska, y cómo algunos nombres de los protagonistas se han cambiado para salvaguardar su intimidad. También, que cada escena de la película que comenzamos a ver tiene su respaldo en una grabación real. Así, siguiendo a rajatabla estas reglas que se impone desde el primer momento, The Fourth Kind está salpicada de insertos de las grabaciones reales, certificando así que sucedieron y, si la primera escena es Milla Jovovich revelando su condición de actriz, la segunda es el propio director de la película, Olatunde Osunsanmi, entrevistando a la Abbey Tyler real, a quien encarna Milla Jovovich en la peli.

Un poco confuso, sí. Vamos por partes. Nada de lo que cuenta The Fourth Kind es real. Todo es ficticio, y hay varias webs que se han encargado de demostrar que las supuestas informaciones reales fueron volcadas en internet a la par que la película (especialmente exhaustivo es el asunto en el blog Marcianitos Verdes http://marcianitosverdes.haaan.com/2009/09/lo-siento-the-fourth-kind-no-est-basada-en-hechos-reales/). Como estrategia de márketing, cojonudo. Me quito el sombrero. En Estados Unidos, por lo visto, sí que se armó revuelo con el tema, en plan debates sobre si era – o no – real lo que salía en la peli. En España, desde luego, la cosa ha pasado con más pena que gloria. Por tanto, existe el supuesto hecho real, que es falso, y las imágenes que se grabaron del mismo; y la recreación fílmica de las imágenes que documentan el hecho real, todo remezclado en la misma película.

Segunda parte: el argumento. La psicóloga Abbey Tyler (Milla Jovovich) se encuentra con que, en el pueblo de Nome, varios de sus pacientes tienen los mismos síntomas: despiertan a media noche, en torno a las tres de la mañana, y aseguran que hay un búho en sus ventanas observándoles. En la esfera personal, la psicóloga intenta superar la muerte de su marido y las secuelas que ésta ha provocado en su familia, sobre todo en su hija pequeña.

Tras someter a hipnosis a uno de sus pacientes, Scott (Enzo Cilenti), éste confiesa que el búho, en realidad, no es un búho… y las consecuencias de esta hipnosis son fatales. Poco a poco, por tanto, el ambiente en el pueblo se enrarece, y acaba salpicando a la propia psicóloga, su familia y su pasado. Y apuntando, directamente, a los extraterrestres como los responsables. He de reconocer que desde que se dijera en Twin Peaks aquello de que “las lechuzas no son lo que parecen”, todo lo que me huela a ello me parece un elemento absolutamente inquietante. Y The Fourth Kind tiene varios puntos potentes en su argumento. Si alguien lo comentara en una conversación, realmente me parecería una gran idea. Aunque, sobre todo, me parecería un gran libro. Y este es uno de los problemas. Si bien hay un par de momentos especialmente escalofriantes durante las sesiones de hipnosis, lo cierto es que, en general, las imágenes de la película son un lastre. Rara vez consiguen estar a la altura del material que están contando y, sin embargo, cuando se recurre a la distorsión y sólo se narra con el sonido, por ejemplo, sí que se consigue llegar a niveles de perturbación bastante interesantes. Por eso, The Fourth Kind hubiera sido un gran libro: las sesiones de hipnosis, sin las imágenes que las acompañan en la película, seguramente hubieran sido aterradoras. Tampoco están a la altura, desde mi punto de vista, el par de insertos que hay de la actividad alienígena sobre Milla Jovovich.

Pero vuelvo a las sesiones de hipnosis porque no me estoy centrando en ellas por capricho. Prácticamente, es lo que vertebra la película porque, eso sí, sigue a rajatabla las leyes que se ha impuesto: de todas las escenas hay testimonio gráfico “real”. A fin de cuentas, por tanto, casi toda la película es un diálogo entre Abbey y su paciente de turno. Sin duda alguna, dos de los mejores momentos de la función son la segunda sesión a la que someten a Scott, y a la que se somete la propia Abbey. En estos momentos, la película se acerca al terreno de El Proyecto de la Bruja de Blair o Paranormal Activity, y consigue brillar más que nunca. Por el contrario, reitero lo que ya se ha dicho anteriormente: en el resto de ocasiones, resultan frustrantes e, incluso, aburridos. Hubiera sido mejor leerlos, o sólo oír los audios “reales” o, incluso, ver las imágenes “reales”. Lo que lleva al gran asunto de la película.

¿Por qué complicarse tanto la vida? O sea, ¿por qué fingir una recreación de un hecho real que, a su vez, tampoco es real? Ninguna de las dos películas pseudo-reales anteriormente mencionadas se preocuparon por ello y, no por eso, perdieron un ápice de “veracidad”. Cuando en The Fourth Kind cuelan imágenes reales, la película sube, y mucho más cuando emplean el recurso de emborronar la imagen – se supone que cuando hay actividad alienígena, se producen interferencias en los aparatos eléctricos – y dejarnos sólo con el audio. Son mucho mejores estas imágenes que sus recreaciones fílimicas, por mucho que las protagonicen la guapa Milla Jovovich y el solvente Elias Koteas. Creo que hubiera sido mucho más terrorífica la película si hubiera sido un montaje de las cintas del caso, como se ha hecho otras tantas veces. Como espectadores, tenemos interiorizado ese tipo de imágenes y nos las “creemos” con mucha mayor facilidad.

Y es que en esta película hay demasiado juego de espejos. La realidad no es real, pero pretende serlo. La recreación de esa falsa realidad, tampoco se percibe como ficción puesto que se ha roto la barrera desde el momento uno (recordemos las dos primeras escenas de la película). Quizás, consideraron que la originalidad del planteamiento era más valiosa que la credibilidad del asunto, pero lo cierto es que la película se observa todo el rato desde una distancia insalvable. Nunca te crees nada, y a eso no ayuda la labor de dirección de Osunsanmi: es incapaz de entrar en los escenarios, y de que los miedos y terrores de sus protagonistas superen la pantalla. El caso es que, al final, echas de menos, y mucho, que no haya más momentos “reales” aderezando el soso conjunto de la recreación fílmica.

Eso sí: algo hace bien la película, y es confundirte. Aunque ya sabía que no estaba basada en hechos reales, lo primero que he hecho, antes de ponerme a escribir, ha sido bucear en internet para encontrar material que me lo confirmase o desmintiese definitivamente.

Lo mejor: La segunda hipnosis a Scott y la sesión de Abbey.

Lo peor: Lo pobre que resulta la recreación fílmica al lado de las supuestas escenas reales.

TerrorVision

Monstruos ochenteros en tu antena parabólica

Terrorvision

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  • Título original: TerrorVision
  • Nacionalidad: USA | Año: 1986
  • Director: Ted Nicolau
  • Guión: Ted Nicolau
  • Intérpretes: Chad Allen, Diane Franklin, Jennifer Richards
  • Argumento: En el planeta Plutón, desintegran y convierten en un rayo de energía a un violento alienígena que cae, por error, en la antena parabólica de los Putterman, en el planeta tierra.

60 |100

Estrellas: 3

TerrorVision forma parte de esas pelis que veía de pequeño en las estanterías del videoclub y cuyas portadas me maravillaban y aterraban a partes iguales. En esta, en concreto, se advertía en la contraportada que era de terror y humor, pero ni por esas me dejaban alquilarla mis padres. Con el paso de los años, me he dado cuenta de que gran parte de esas pelis eran de Empire Pictures, la productora de Charles Band y su tropa durante la segunda mitad de los años ochenta. Tras la quiebra, la remozaron como Full Moon Entertainment, tampoco fue bien el asunto, y ahora ha sido reflotada la antigua Empire pero con una producción mucho menos prolífica que en la anterior etapa –y más cuidada, todo hay que decirlo.

No es nada desconocido, desde luego: de Empire salen películas como Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), Re-Sonator (From Beyond, Stuart Gordon, 1986) o Dolls (Stuart Gordon, 1987), cuyas calidades varían pero tienen siempre un punto de interés, y otras como Troll (John Carl Buechler, 1986), Ghoulies (Luca Bercovici, 1985) o esta misma TerrorVision, películas que no le recomendarías a nadie que no sepa disfrutar con ellas. Porque, ¡ay!…

…decir que TerrorVision es una buena película es muy arriesgado. Está claro que no aprueba si se la somete a un examen sesudo y académico, que es cutre y que su guión avanza –o no- por una lógica caótica y contraria a cualquier interés narrativo. Pero, por esa regla de tres, nos perderíamos un divertimento tan fabuloso e irreverente. Porque, por encima de sus limitaciones, TerrorVision es entrañable, lo mismo que Troll o Ghoulies. Desde el principio dicen abiertamente qué tipo de pelicula vas a ver, no engañan a nadie. Convierten sus limitaciones en virtud, para bien y para mal.

El punto de partida es tan disparatado que, si lo aceptas, estás en sus manos. En la planta de residuos tóxicos de Plutón, un oficial alienígena convierte en rayo cósmico a un bicho parecido a un cúmulo de albóndigas en lata –más adelante descubriremos que era una adorable mascota, pero de una especie que muta violentamente de vez en cuando- y lo lanza al espacio. El rayo rebota como una pelota de pingball en varios planetas, y va a caer en la antena parabólica de la casa de los Putterman, una “típica” familia americana; a saber: Stanley (Gerrit Graham), el padre y Raquel (Mary Woronov), la madre, están a punto de salir a un club de intercambio de parejas, su hija mayor, Suzy (Diane Franklin) también está a punto de irse, pero con su novio heavy rebelde de los ochenta, y el hijo pequeño, Sherman (Chad Allen) se quedará en casa con el abuelo (sin nombre en la película, Bert Remsen), quien le da lecciones básicas de supervivencia… y tiene un arsenal armamentístico en su bunker. La llegada del rayo con el alien a la antena provoca que la televisión del hogar, que hasta ese momento no sintonizaba nada, comience a funcionar, pero convirtiéndose en el canal a través del que entra y sale el terrible alienígena cada vez que se dispone a devorar a un miembro de esta familia. Por supuesto, los primeros en verlos son el hijo pequeño y el abuelo, y nadie les creerá, ni siquiera Medusa (Jennifer Richards), la presentadora de un programa de películas de terror que pide a sus espectadores que le llamen para contarle sus pesadillas.

En TerrorVision están todos los elementos que han explotado los productos de Empire Pictures. Sí, parece ridículo calificar de “autorial” a una productora así, pero lo cierto es que han repetido algunos patrones en sus películas, y no creo que se deba a falta de imaginación, puesto que en cada proyecto han servido para una cosa distinta: familias disfuncionales, deformidades físicas –el catálogo de amputaciones y muñones de Empire es enorme- y la solidaridad entre frikis. En TerrorVision no hay ninguna crítica a la estructura familiar convencional, como si puede haberla en Dolls o Troll, pero los Putterman parecen haber sido diseñados como el único entorno en el alienígena tiene suerte de haber caído. Así, en el tramo final, se produce una escena hilarante cuando Suzy y Sherman, los dos hijos del matrimonio, intentan enseñar al monstruo algunas palabras, como sus nombres o “comida”. Por otra parte, la deformidad física del monstruo –tiene un ojo no desarrollado del todo, por lo que usa el otro y un tercer ojo en un apéndice o rabo- pudiera ser el origen de su forma de comerse a los humanos: los absorbe, de la misma manera que La Cosa de John Carpenter los sintetiza, o el Leviathan de George P. Cosmatos. Ese mismo año, Re-Sonator dio un paso de gigante en esta dirección y, tres años después, esta idea, copiada o no, fue desarrollada al máximo en Society (1989), de Brian Yuzna, otro de los integrantes de Empire Pictures. Y, finalmente, la solidaridad entre seres socialmente marginados –estamos en los ochenta, los frikis aún no estaban bien vistos-: los Putterman, como familia, no se critican a sí mismos ni se condenan más allá de los roces de la convivencia. No sólo eso: la única persona dispuesta a dar un mínimo de credibilidad a la historia del alienígena acaba siendo Medusa, la presentadora del programa. El alien albóndiga parece estar a punto de integrarse en un ambiente que siente como suyo –recordemos que era una adorable mascota hasta que su naturaleza se reveló violenta y fue desterrado de su planeta-, pero Suzy cree poder rentabilizarle, y esa “traición” a la solidaridad friki tiene que castigarse. Por encima de la película, esto parece ser una proclama de Empire Pictures: aquí estamos y así somos, unos cafres a contracorriente, pero dispuestos a seguir adelante, pese a todo.

Casual o intencionadamente, consciente o inconscientemente, hay miga detrás de TerrorVision, y eso me parece un mérito, aunque su ejecución sea errática. Y lo cierto es que no importa que se descodifiquen o no sus supuestos signficados: aquí de lo que se trata es de divertirse durante ochenta minutos. Rodada íntegramente en un plató –la casa de los Putterman– del que nunca se sale, sin camuflar demasiado en ningún momento que estamos en un decorado, es relativamente sencillo imaginarse al equipo de la película detrás de cada panel y puerta, supliendo todas las carencias económicas con una energía encomiable, y eso se percibe gratamente en cada minuto de metraje.

Lo mejor: su buen humor y su irreverencia.

Lo peor: es el tipo de película que es, para bien... y para mal.

Plaguers

Piratas buenorras convertidas en monstruos mutantes

Plaguers

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  • Título original: Plaguers
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Brad Sykes
  • Guión: Brad Sykes
  • Intérpretes: Steve Railsback, Alexis Zibolis
  • Argumento: Una nave espacial transporta una misteriosa fuerza alienígena. La incursión de un grupo de bellas piratas desatará el caos y el terror en el interior de la nave.

59 |100

Estrellas: 3

Plaguers

Nunca antes tuve tantas cosas negativas que mencionar sobre una película que, finalmente, acabara gustándome (o al menos entreteniéndome).
Sé que la anterior afirmación suena algo críptica, pero intentaré explicarme lo mejor que pueda.

Un cargador espacial regresa a la tierra transportando a Thanatos, una fuente de energía alienígena de la cual los tripulantes de la nave desconocen sus efectos secundarios.
Al responder a una llamada de auxilio, la nave es asaltada por una escuadrón de bellas piratas espaciales de intenciones muy poco honorables. Una de las chicas-pirata sufre un pequeño percance con Thanatos y acaba convertida en un monstruo mutante sediento de sangre y empeñada en contagiar su desgracia al resto de los tripulantes de la nave.

Cuando una película me gusta -la disfruto, en mayor o menor medida- intento siempre transmitir aquellos aspectos y detalles de la misma que me han ayudado a cosechar una nueva experiencia positiva dentro del panorama del cine fantástico y de terror.

Con Plaguers, película de bajísimo presupuesto escrita y dirigida por Brad Sykes, la cosa no resulta tan sencilla. En realidad resulta tremendamente complicado resaltar algún aspecto objetivamente positivo en Plaguers.

La historia no da más de sí. Está claro, desde el mismo inicio, que todo confluirá en una sucesión de virulentos ataques por parte de los monstruos infectados en pos de convertir a su causa a todos aquellos miembros de la tripulación que todavía estén sanos. Y también es obvio que cada uno de esos ataques será una excusa perfecta para mostrar las consabidas dosis de sangre, tripas y desmembramientos varios.

A partir de aquí, todo en Plaguers tiende, irrefrenablemente, hacia el desastre más absoluto. Los decorados de la nave transportadora (único espacio en el que se desarrolla la trama) son un auténtico saldo en los que la falta de iluminación, posiblemente, intenta disimular todos los defectos. Quizás los restos y desperdicios de alguna baratita producción nativa del SCIFI-Channel (una de esas que un servidor acostumbra a ver a las 2 de la madrugada rezando para que el agotamiento y el sueño hagan acto de presencia).

Los personajes son de risa. Planos y arquetípicos, sin atisbo de carisma, e incapaces de articular una sola palabra que, lejanamente, pueda parecernos interesante.
Y lo de las chicas-pirata es de auténtico escándalo. Ataviadas con unos recatadísimos trajes (siempre reacias a despojarse de los mismos) que nos remiten a la primera tripulación de la nave Enterprise de Star Trek (la del capitán Kirk y Mr. Spock originales), y blandiendo unas pistolas que el mismísimo Charles Bronson de “Yo soy la justicia” encontraría anticuadas.

Dónde decididamente sí logra apuntarse un tanto a su favor Plaguers es en la caracterización de los monstruos contagiados. Un artesanal trabajo de prótesis y maquillaje, en el que la era digital apenas se intuye, y que despertará sentimientos de añoranza en más de un aficionado.

¿Y cómo es posible que soltando toda la basura que acabo de soltar sobre Plaguers, pueda seguir afirmando que la película me gustó y me entretuvo? Pues porque, sencillamente, toda esa basura constituye el plato más apetecible de una película como Plaguers.
Cómo ya he dicho al principio no es fácil de explicar. Plaguers es un ejercicio de nostalgia. Un homenaje a los desvergonzados exploits que a principios de los ochenta invadieron las estanterías de los video-clubs a raíz del fulgurante éxito de Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979). Infames películas hechas con cuatro dólares (o con cuatro liras, teniendo en cuenta que muchos de esos exploits provenían de Italia) que secuestraban parte de la trama y la ambientación del clásico de Ridley Scott y, por lo general, le añadían generosas dosis de sexo, gore y mugre.
Títulos como "Alien 2" (nada que ver con el Aliens de Cameron), "Creepzoids"... o la más recordada por un servidor, la impactante (en la época en la que la vi) “La Galaxia del Terror”, dirigida por Bruce D. Clark y surgida de la factoría del inefable Roger Corman.

Malas películas que adornaron nuestra adolescencia y que contribuyeron a moldear el aficionado al género que hemos acabado siendo.

No se trata aquí de remarcar las excelencias cinematográficas de una película como Plaguers porque, sencillamente, carece de ellas. Su eficacia reside en constituir un efectivo y entretenido pasatiempos, capaz de rememorar tiempos pasados en los que nuestras ansias juveniles podían con todo y nos empujaban a tragarnos, alegremente, cualquier bazofia que cayera en nuestras manos. La única condición: que desprendiera un cierto aroma a género, a terror, a fantástico.

Plaguers no es una buena película. Y estoy convencido de que muchos no verán en ella más que una mala -una pésima- película. Pero para muchos otros supondrá un reconfortante regreso a un tipo de cine que ya no se hace o que resulta muy escaso. Una serie B cochambrosa que bordea la serie Z y cuyo resultado final me dejó satisfecho. En otras palabras: todos esos defectos de la película que he ido nombrando a lo largo de esta reseña, me hicieron sonreír, me hicieron disfrutar de la propuesta.

Es vuestro turno para hacer balance sobre el tipo de aficionado al género que sois, y advertir si una película como Plaguers puede despertar en vosotros algún sentimiento de nostalgia o incluso de cierto afecto. Si no es así, mejor no os acerquéis a Plaguers.

Lo mejor: Rememora un tipo de cine que ya no solemos ver. Serie B de explotación, barata, cutre, pero efectiva, honesta y con una acentuada (y disfrutable) carga de nostalgia.

Lo peor: Tan sólo contentará a un reducido grupo de aficionados. Las nuevas generaciones es probable que tan sólo vean una pésima película, sin más. Se echa en falta un poco de sexo para culminar la propuesta.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Plaguers" en VOSE.

Alien Raiders

La invasión empieza en un supermercado...

Alien Raiders

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  • Título original: Alien Raiders
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ben Rock
  • Guión: Julia Fair, David Simkins
  • Intérpretes: Carlos Bernard, Mathew St. Patrick, Courtney Ford
  • Argumento: Un grupo de asalto toma por la fuerza un supermercado. Lo que en principio parecía un simple robo, pronto se convierte en una misión mucho más terrorífica de lo que nadie podía imaginar. Los asaltantes buscan el orígen de lo que parece ser una infección..

50 |100

Estrellas: 3

Una verdadera lástima.
"Alien Raiders" tenía muchas posibilidades de convertirse en la serie B revelación del 2008 (tal y como lo fue “Feast” en el 2005). Y lo cierto es que ha estado muy cerca de conseguirlo.
En realidad podemos ver en "Alien Raider" un esclarecedor compendio de lo que debe y lo que no debe ser una buena película de serie B.

Ben Rock, director de "Alien Raiders", parece tener las cosas muy claras desde un principio, y hace méritos para ser considerado un alumno aventajado en el actual panorama del cine independiente de género.

No hay dinero. Tampoco hay tiempo. Hay que agudizar el ingenio, ya que las cosas tienen que ser rápidas y baratas –no queda otro remedio-.

Ante la imposibilidad de contar con un actor estrella sobre el que recaiga todo el peso de la acción, Ben Rock decide reclutar a un solvente elenco de actores provinentes del mundo de la televisión (24, Prison Break, Mentes Criminales, Six Feet Under...), entre los cuales destaca el nombre Carlos Bernard, conocido por su carismático rol de Toni Almeida en una de las mejores series televisivas de las últimas décadas: 24.
La apuesta es un total acierto, y todos y cada uno de sus actores cumplen a la perfección con su cometido.

Alien Raiders

Por otro lado, la escasez de recursos impide un despliegue técnico y de efectos que haga justicia a la película, de forma que se hace necesario buscar vías alternativas. Sugerir en lugar de mostrar. Centrarse en ofrecer una trama interesante, unos personajes fuertes y con carácter, y unos diálogos trabajados que nos ayuden a entrar en la historia. Y de nuevo, Ben Rock, parece lograr su objetivo durante, prácticamente, la mitad del metraje.

Tras un arranque espectacular (el asalto al supermercado), "Alien Raiders" construye una interesante y sólida trama que gira entorno a la búsqueda y captura del sujeto infectado. Las relaciones que se establecen entre las víctimas y sus captores -cuyas intenciones no están nada claras- son el principal aliciente de una película que se nos presenta como una seria y respetuosa revisitación del clásico de John Carpenter “La Cosa” (The Thing).

La historia consigue atraparte. Despierta el interés por saber qué ocurrirá a continuación. Cuál será el próximo paso. Las dosis de suspense son óptimas, y la información se va dosificando de manera adecuada. Y, mientras todo esto ocurre, la película sigue avanzando con un ritmo preciso y acertado. Ni siquiera las tópicas escenas de negociación entre policias y raptores consiguen empañar el correcto desarrollo de la trama.

Incluso la racanería argumental de "Alien Raiders" parece, en ocasiones, ser un mal menor que no consigue hacer mella en la película (aunque seguro que en este punto saldrán voces totalmente discordantes). "Alien Raiders" no explica prácticamente nada. No sabemos nada sobre el orígen de la amenaza, o sobre el orígen del equipo de científicos y militares que asalta el supermercado. Se nos plantea una historia, y se nos presentan una serie de personajes y situaciones que nos despiertan un buen número de dudas y preguntas; que no encontrarán respuesta alguna en Alien Raiders. Por mi parte, logré apartar momentáneamente esas dudas, en favor de una historia que lograba mantener mi interés con cierta facilidad (aunque puedo entender que, para muchos, sobrellevar esas carencias argumentales suponga un esfuerzo demasiado elevado).

Pero, por desgracia, todos estos aciertos se van diluyendo poco a poco, hasta el punto de que "Alien Raiders" parece tirar por la borda todo lo conseguido con anterioridad cuando, por fin, la acción, pura y dura, se adueña por completo de la pantalla.
Y es que las carencias y defectos de "Alien Raiders" se hacen muchísimo más evidentes cuando las escenas de acción toman protagonismo. Cuando esto ocurre, Ben Rock opta por apagar las luces y hacer que la cámara tiemble sin control. El resultado es obvio: no vemos nada. Nos debemos conformar con intuir lo que ocurre.

Es imperdonable que una película cómo "Alien Raiders" cuente con tan pocas escenas de acción y que, además, esten todas tan mal resueltas (a excepción de la secuencia que abre la película, por otra parte, la única que no necesita de efectos especiales). La falta de medios no es una excusa válida. La mencionada "Feast" disfrutaba de unas excelentes y entretenidísimas escenas de acción. Incluso cuando su director, John Gulager, optaba por apagar las luces y mover la cámara con excesivo nervio, las escenas de acción seguían siendo terriblemente gozosas.

Un lastre demasiado pesado que convierte a Alien Raider es un producto desequilibrado, irregular y, en cierto modo, decepcionante. Funciona como simple entretenimiento, pero nada más.
En fin... una lástima.

Por cierto, quisiera dedicar este comentario a los amigos de Gore Nation, por su excelente trabajo.

Lo mejor: El inicio, los actores y un guión sólido en la primera mitad de la película.

Lo peor: Cuando la acción hace acto de presencia, la película pierde muchos enteros.