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The Machine Girl

Gore descerebrado made in Japan

The Machine Girl

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  • Título original: Kataude Mashin Gâru
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2008
  • Director: Noboru Iguchi
  • Guión: Noboru Iguchi
  • Intérpretes: Asami Honoka, Ryôsuke Kawamura
  • Argumento: Ami está decida a vengar la muerte de su hermano a manos de una pandilla de mafiosos cuyo líder Shu es hijo de un famoso Yakuza.

69 |100

Estrellas: 4

The Machine Girl

Lo primero que hay que decir sobre The Machine Girl, splatter escrito y dirigido por el japonés Noboru Iguchi, es que la película no engaña absolutamente a nadie.

Todo lo que está dispuesta a ofrecernos una película cómo The Machine Girl queda expuesto, sin asomo de dudas, en la secuencia inicial que acompaña a los títulos de crédito: innumerables geisers de sangre, decapitaciones, desmembraciones, efectos digitales a mansalva, paupérrimas coreografías de lucha y, por supuesto, gore facilón, festivo, descerebrado y surrealista. Elementos todos ellos que para una buena parte de aficionados al género (aquellos que, precisamente, sienten debilidad por la sangre y las vísceras sin necesitar de demasiadas coartadas argumentales que las justifiquen) serán motivo más que suficiente de júbilo y celebración. Para muchos otros, estoy convencido de que The Machine Girl no será más que una salvajada sin sentido, bañada en hemoglobina, a la que no merece la pena prestar demasiada atención.

Ami es una joven y aplicada estudiante que, tras el suicidio de sus padres, causado por una injusta acusación de asesinato, queda al cuidado de Yu, su hermano menor.
Yu, y su mejor amigo Takeshi, son asesinados a manos de una pandilla de aprendices de mafiosos capitaneados por Shu, hijo de un temido Yakuza. La venganza, a manos de Ami y de la madre de Takeshi, será inminente.

Argumentalmente The Machine Girl es pobre, muy pobre. Una típica historia de venganzas que choca con la torpeza general de las interpretaciones de todos sus protagonistas, los numerosos agujeros en el guión y la ineptitud en su exposición.
Una historia, escondida bajo litros y litros de sangre, que no interesa. No atrae. ¿Se traduce esto, en el caso de The Machine Girl, en un defecto de fabricación? Ni hablar. En absoluto. Estoy convencido de que Noboru Iguchi es un tipo hábil, inteligente y perfectamente consciente de que los posibles fans entusiastas de The Machine Girl (que seguro los hay repartidos a lo ancho y alto del planeta), no llegarían a alcanzar dicho estatus gracias a la densidad argumental de su película.

La verdadera energía de The Machine Girl no hay que buscarla en una trama coherente y atractiva, o en unos personajes mínimamente trabajados, o en unos diálogos a los que tan siquiera valga la pena prestar atención. Quién desee afrontar una película cómo The Machine Girl deberá hacerlo con la mirada precisa: disfrutar de una concatenación de momentos gore que incluyen (cómo ya he señalado al inicio de la reseña) un amplísimo catálogo de decapitaciones, desmembraciones, empalamientos, cuchilladas, torturas, cuerpos desintegrados a balazos… y más, mucho más… hay momentos en los que el objetivo de la cámara queda, literalmente, empapado de sangre.

Por supuesto no todos los momentos splatter alcanzan un mismo nivel de disfrute.
Junto a secuencias deliciosamente delirantes, imaginativas y, sencillamente, divertidísimas (prácticamente todas aquellas en las que Ami hace uso de su nueva y metálica extremidad implantada – y que da título a la película), conviven otras que no acaban de funcionar, ya sea por lo descacharrante de los efectos digitales o por pura reiteración (el enésimo geiser de sangre).

Y cómo único aderezo a tamaño chapuzón gore, tan sólo destacar un humor cafre, macabro y, en ocasiones tremendamente infantil, que logrará desestresarnos en más de una ocasión y dibujarnos una sonrisa cómplice (genial la “Superpandilla de los lamentos” posando al estilo Power Rangers o la tronchante arma taladradora que luce la principal villana de la función).

En definitiva, The Machine Girl es un festival splatter únicamente apto para los amantes del gore más sinvergüenza y socarrón, al que no le importe en absoluto que todo aquello que no esté teñido de sangre resulte absolutamente intrascendente y carente de interés. Por suerte, el ritmo frenético que Noboru Iguchi imprime a su película es el responsable último de que no nos invada definitivamente el aburrimiento en todas aquellas secuencias que no son de explícito gore. No hay tiempo para que nos sintamos cansados o hastiados de la propuesta. El tiempo transcurrido entre cada nuevo tour de force es mínimo, de manera que estamos siempre pendientes de ver cómo demonios se supera The Machine Girl a sí misma en cada nueva secuencia gore.

Absolutamente aconsejable para todos aquellos que crean que una propuesta de este tipo pueda llegar a interesarles. Por mi parte, tras ver The Machine Girl, me apunto en la agenda títulos como Tokio Gore Police, Vampire Girl vs. Frankenstein Girl y, por supuesto, la anunciada The Machine Girl 2. He disfrutado de lo lindo con The Machine Girl...

Lo mejor: La icónica imagen de la colegiala nipona con un ruidoso y mortal apéndice metálico sustituyendo a su brazo y, por supuesto, el divertidísimo festival gore.

Lo peor: todo lo que hay antes y después de cada unas de las secuencias gore es totalmente prescindible.

Zoombi, de Alberto Bermudez

El Apocalipsis zombi con denominación de orígen

Zoombi

No resulta sencillo encontrar material novedoso y original dentro del género zombi. Al menos en el ámbito cinematográfico, dónde la proliferación de comedias de bajo presupuesto deudoras del "Shaun of the Dead" de Edgar Wright, y los “infectados” en su plenitud de condiciones físicas, copan la práctica totalidad de las propuestas actuales (con sus debidas excepciones).

Por suerte –o por desgracia- los fanáticos del universo zombi solemos ser gente devota y comprometida (¿obcecada?) con el género, de forma que engullimos cualquier producto (o casi…) que huela a carne putrefacta caminando sobre dos maltrechas piernas.

Pero todavía hay un resquicio para la esperanza. Por supuesto seguiremos atentos a las novedades cinematográficas en busca del producto innovador que nos ayude a recobrar fuerzas, pero, mientras, cabe todavía la posibilidad de indagar nuevos medios, nuevas formas de expresión que alimenten nuestro fervor por el género.

El zombi está de moda, más que nunca. No sólo el cine está aprovechando el momento (Zombieland parece optar a un masivo estreno en salas de cine… ¡cuánto tiempo sin ver una película de zombis en pantalla grande!); sectores como el cómic o la televisión no tienen inconveniente alguno en librar esta batalla.

Y por supuesto la literatura, sin duda alguna, es uno de los medios que mayores sorpresas y satisfacciones nos está deparando en los últimos años en cuanto a temática zombi.

Ahora aparece en nuestras vidas Zoombi, una novela que nace exclusivamente del esfuerzo de su creador (a él le han correspondido las tareas de editar, publicar y, por supuesto, escribirla), y que se ha ido haciendo un importante hueco en la red a través del boca-oreja.

Zoombi cuenta la odisea, en formato de diario, de un grupo de supervivientes al Apocalipsis zombi que, bajo la representativa denominación de La Resistencia, intenta reestablecer el orden perdido.

Supongo que con semejante premisa argumental, muchos de vosotros no seréis capaces de ver, a priori, la mencionada originalidad por ningún sitio. Pues os aseguro que Zoombi es la novela sobre muertos vivientes más original, insólita y sorprendente que he tenido el placer de leer (de devorar) en mucho tiempo.

Y la originalidad de Zoombi provine de varios flancos. Por un lado, la acción se sitúa en una pequeña población de España (nunca se menciona el nombre de la población), lo cual, lejos de quedarse en la mera anécdota, define, con trazo firme, el tono de comedia coral y costumbrista que impregna todo el relato.
Efectivamente estamos en España, y eso se nota en cada frase, en cada expresión, en cada personaje, en cada referencia política o social y, por supuesto, en su particular sentido del humor. Un sentido del humor que transita desde la ironía más fina y rebuscada, hasta la pura escatología, el disparate o incluso el surrealismo; y todo ello a través, principalmente, de una batería de ingeniosísimos diálogos que se suceden a una velocidad de vértigo.

Otro de los muchos puntos a destacar en Zoombi es la caracterización de los personajes. Un par de jubilados apodados El Cid y Agustina, un policía novato al que todos llaman Trancos (personaje de el Señor de los Anillos), un par de rateros ex-convictos apodados Serpiente (Kurt Russell en Escape de Nueva York) y Donovan (el recordado héroe de la mítica serie V), y Kirk (en referencia al capitán James T. Kirk, de la nave Enterprise), un pseudo-intelectual, autor del diario, perteneciente al Grupo Pre-Cognitivo (quiénes ya habían sido capaces de augurar el desastre al que se encaminaba la humanidad), algo torpe en las relaciones humanas y dispuesto a hacerse con el liderazgo de La Resistencia. Juntos pondrán a prueba sus fuerzas y particulares habilidades (en algunos casos particularísimas – la hilarante manera que tiene Serpiente de atraer la atención de los zombis -) en aras a lograr la Zeconquista.
Toda los personajes protagonistas de Zoombi tienen una personalidad muy marcada (y perfectamente definida), y todos ellos, sin excepción, disfrutan de su minuto de gloria.

Y por supuesto los zombis. Una excelente ración de criaturas putrefactas, con ánimo de revancha, proclives a “regalar” sus sucios y apestosos excrementos a la menor oportunidad, y dispuestas a morir (de forma definitiva) de las más inusuales, esperpénticas y divertidísimas formas.

Zoombi también incluye, a modo de anexo, un Protocolo de Actuación en caso de Crisis Z (PACZ), y un Protocolo de Actuación en Caso de Herida Durante una Crisis Z (PAHCZ). Leédlos con atención y, a ser posible, memorizadlos. Pueden ser vitales para vuestra subsistencia en caso de encontraros en mitad de una invasión zombi.

Zoombi es un relato innovador sobre el fin de la humanidad que conjuga estupendamente acción, gore, socarronería, escatología, romance, política, zombis… y todo ello bajo el marco de una España perfectamente reconocible en la que, por una vez, nos sentiremos cómo en casa.
Tal y cómo anuncia el subtítulo de la novela: “El Apocalipsis Zombi con denominación de orígen”.

Para más información podéis consultar su web www.zoombi.es.

The Hills Run Red

Sólo para adictos al slasher

Hills run red

Hills run red El norteamericano Dave Parker dirige The Hills Run Red nuevo slasher de sabor ochentero que cuenta la historia de Tyler, un fanático del slasher que, obsesionado con seguirle la pista a una mítica película del género, arrastra a sus dos mejores amigos hasta el bosque dónde, presumiblemente, aquella fue filmada.
Pronto descubrirán que la dichosa película nunca se terminó, y ahora deberán sobrevivir a su peor pesadilla o formar parte de ella para siempre.

A tenor de las primeras imágenes y el trailer estamos ante un nuevo slasher, de los de toda la vida, que traerá de cabeza a todos aquellos que todavía estamos enganchados al subgénero. Espero que con las suficientes dosis de violencia, sangre, sexo y muertes como para satisfacer nuestras oscuras almas. Por suerte parece ser que no tendremos que esperar mucho para salir de dudas, ya que se prevé el estreno en DVD USA de The Hills Run Red para el próximo 29 de septiembre. Un servidor la espera con ganas...

Los Seguidores

Una banda de insurrectos ha decidido que el mejor bloguer es el bloguer muerto. Así que han montado toda una conspiración - ¡¡¡en estas mismas páginas!!!- cuyo objetivo final ha sido borrar del mapa a un servidor.

Sirva el presente relato, "Los Seguidores", como prueba incriminatoria. Espero que todo el peso de la justicia caiga sobre ellos.

Muchísimas gracias. Gracias a Eli Campora, autora del relato, gracias a Espaumfromgel, mente pensante que inspiró a Eli, y gracias también a todos aquellos que les animasteis a seguir adelante. Considero "Los Seguidores" un auténtico regalo, y espero que os divirtais con él tanto como yo me divertí al leerlo.

El Regreso de los Muertos...

Una de las mejores comedias zombis de la historia del género.

El regreso de los muertos vivientes

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  • Título original: The Return of the living dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 1985
  • Director: Dan O'Bannon
  • Guión: Dan O'Bannon
  • Intérpretes: Clu Gulager, James Karen, Don Calfa
  • Argumento: La 2-4-5 trioxina, un componente químico fabricado por el ejército, queda liberado conviertiendo en muertos vivientes a todos los residentes del Resurrection Cemetery.

81 |100

Estrellas: 5

El retorno de los muertos vivientes

No se me ocurre mejor forma de inagurar la nueva sección Horror Revival que con El Regreso de los Muertos Vivientes, una de mis películas de zombis favoritas de todos los tiempos.

En una de las primeras secuencias de El Regreso de los Muertos Vivientes se hace referencia a una película en la que los muertos regresaban a la vida, afirmando que los hechos acontecidos en dicha película eran reales, y que el director de la misma fue obligado, por altas instancias militares, a modificar ciertos datos y situaciones de su obra, en aras a proteger un secreto que, en caso de ser revelado, pondría en jaque la seguridad nacional: cierta toxina química, fabricada por el ejército norteamericano, es la única responsable de que los difuntos abandonen sus tumbas.

Por supuesto la película a la que se hace referencia es la mítica La noche de los muertos vivientes, y el director obligado a maquillar la realidad para no vulnerar secretos de Estado era, ni más ni menos, que George A. Romero.

Curiosamente El Regreso de los Muertos Vivientes se planteó en su inicio como una secuela seria de La noche de los muertos vivientes. Disuelta la asociación que dió orígen a La noche de los muertos vivientes, Romero cedió los derechos a una posible secuela de la misma a cambio de poder contar con los medios necesarios para rodar Dawn of the Dead (Zombi, 1978).

Tobe Hooper (La Matanza de Texas, 1974) fue la primera opción para llevar a cabo El Regreso de los Muertos Vivientes. Pero en algún lugar del trayecto las cosas se torcieron (para bien), y Return of the living dead (título original) tomó el camino de la comedia zómbica desprovista de cualquier tipo de connotación o reflexión socio-política que fuera más allá de un evidente alegato antimilitarista plasmado con crudeza en su resolución (gracias a Juanitocinéfilo por el apunte del alegato militarista, que no aparecía en la primera versión de esta reseña); quedando el Dawn of the dead de Romero cómo la secuela oficial de su genial ópera prima.

Finalmente, la dirección y un nuevo guión de la película corrieron a cargo de Dan O'Bannon, máximo responsable de que El Regreso de los Muertos Vivientes haya pasado a la historia cómo una de las mejores comedias zombies de todos los tiempos.

Unos bidones propiedad del ejército norteamericano fueron entregados, por error, a una empresa de suministros médicos. Dichos bidones contenían soldados embalsamados en una sustancia química denominada 2-3-4 trioxina, capaz de resucitar a los muertos.

A causa de una negligencia por parte de uno de los trabajadores de la empresa de suministros médicos, la 2-4-5 trioxina queda liberada, reviviendo a los muertos de un cementerio cuyo premonitorio nombre es el de "Resurrection Cemetery".

Siendo, en términos generales, respetuosa con las criaturas primigénias de Romero -muertos que se levantan de sus tumbas para saciar su hambre de carne fresca-, lo cierto es que El Regreso de los Muertos Vivientes tiene el acierto de presentar un buen número de novedades o particularidades en lo referencia a la naturaleza del zombi romeriano (algunas de estas "particularidades" no volveremos a verlas hasta bien entrado el siglo XXI).

De esta forma, la 2-4-5 trioxina es capaz de resucitar a todo tipo de cadáveres, desde aquellos que se han visto reducidos a una mera estructura ósea (esqueletos andantes), hasta muertos recientes que conservan prácticamente intactas sus aptitudes físicas, de manera que son capaces de correr y saltar con una agilidad envidiables (unas cualidades, estas últimas, que Zack Snyder recuperaría en El Amanecer de los Muertos, extraordinario remake de Dawn of the Dead estrenado en 2004).

Pero, más allá de la heterogeneidad de su presencia y apatitudes físicas, los zombis de El Regreso de los Muertos Vivientes presentan otras cualidades de índole intelectual. Son capaces de organizarse, de seguir a un lider, incluso de articular palabras (el célebre "cerebros, quiero cerebros") o urdir pequeñas estrategias destinadas a un único objetivo: abastecerse de carne humana... cuanta más, mejor.

En este sentido es trascendental la escena (una de las mejores y más divertidas de la película) en la que un muerto viviente realiza una llamada de auxilio desde la radio de una ambulancia.

Son todos estos conceptos -la capacidad de los zombis de organizarse y seguir a la figura de una lider- que el mismísimo Romero retomaría, en parte, 20 años más tarde en "La Tierra de los Muertos Vivientes" (Land of the Dead, 2005).

Por supuesto resultaría absurdo e inadmisible reseñar una película cómo El Regreso de los Muertos Vivientes sin hacer una especial mención a la actriz Linnea Quigley, cuyo personaje Trash, empujada por la fantasía erótica ¿? de ser mordida hasta la muerte por una jauría de salvajes ancianos, acaba subiéndose a lo alto de una tumba y protagonizando uno de los denudos más célebres (y celebrados) de la historia del género. Gracias, en buena parte, a dicho desnudo, Linnea Quigley iniciaría una de las más longevas, aplaudidas y reconocidas carreras como scream-queen de la serie B terrorífica.
Y para todos los que disfrutamos de El Regreso de los Muertos Vivientes a una temprana edad, sin duda Trash quedará en nuestra memoria cómo uno de los grandes mitos sexuales de nuestra adolescencia.

En definitiva, El Regreso de los Muertos Vivientes es una comedia zombi fresca y ágil, repleta de divertidísimos gags, ocurrentes diálogos y, sobre todo, arrebatadoramente "moderna", pese a estar a punto de cumplirse 25 años de su estreno. Un clásico incontestable y una de las mejores películas de zombis de la historia que ningún aficionado al subgénero de los muertos vivientes debería pasar por alto. Imprescindible.

Lo mejor: Su sentido del humor y que hoy en día se pueda seguir considerando como una pelicula de zombis moderna.

Lo peor: No se me ocurre...

The Final

La revancha de los inadaptados.

The Final

El debutante Joey Stewart dirige The Final, cuyo argumento sigue a un grupo de estudiantes inadaptados que organizan una fiesta de disfraces en la que contarán con un arsenal de utensilios de tortura física y psíquica, que utilizarán para vengarse de años de humillaciones y tormentos sufridas a manos de los estudiantes más populares de la escuela.

A priori el trailer de The Final parece mezclar elementos del slasher juvenil juntos a detalles más propios del torture porn. Veremos que tal...

Yesterday

Zombis de ayer para una película independiente de hoy

zombis

El canadiense Rob Grant dirige Yesterday, una nueva muestra de terror independiente (por lo visto la película ha sido grabada en 16mm. y ha costado 25.000$) adscrita al subgénero zombi cuyo trailer, bien surtidito de sangre y de muertos vivientes, le deja a un servidor con ganas de más.

Yesterday cuenta la historia de unos amigos que, tras la epidemia causada por un desconocido virus que mata a las personas y las transforma, posteriormente, en zombis hambrientos de carne fresca; deciden agarrar un todoterreno y retirarse en la espesura de un bosque, con la esperanza de que la epidemia llegue a su fin.

Dead Wood

Si vas al bosque, llévate una brújula

Dead Wood

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  • Título original: Dead Wood
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2007
  • Director: David Bryant, Sebastian Smith y Richard Stiles
  • Guión: David Bryant y Sebastian Smith
  • Intérpretes: David Bryant, Emily Juniper, Rebecca Craven
  • Argumento: Cuatro amigos se adentrán en la espesura de un bosque dispuestos a pasar un fin de semana. El encuentro con una misteriosa joven en mitad del bosque será el principio la pesadilla.

39 |100

Estrellas: 2

Dead Wood

Cuatro amigos se disponen a pasar un fin de semana de acampada en las profundidades de un bosque (también son ganas, sabiendo que son los inminentes protagonistas de una película de terror). Uno a uno, los cuatro amigos irán despareciendo bajo extrañas condiciones.

Dead Wood es una película de terror de bajo presupuesto cuyo argumento, tal y como demuestra el anterior párrafo, no ofrece una sola sorpresa al espectador. Por lo tanto, ese triunvirato formado por David Bryant, Richard Stiles y Sebastian Smith, todos ellos guionistas y directores de Dead Wood, se lo juegan todo a una sola carta: lograr que de un guión trillado y sobado hasta provocar cansancio, surja una digna y eficaz película de horror.

La empresa se presenta realmente complicada... pero no imposible. Al fin y al cabo Sam Raimi, con un puñado de dólares en el bolsillo y armado, eso sí, de mucho talento, soltó a algunos de sus mejores amigos en mitad de un bosque para que fueran víctimas de todo tipo de troperías demoníacas (Posesión Infernal, 1982), dando orígen a una de las mejores sagas de horror/comedia/aventura del género.

Algo parecido sucedió en 1999 con El Proyecto de la Bruja de Blair (The Blair Witch Project), cuando Daniel Myrick y Eduardo Sánchez revolucionaron el panorama del cine independiente logrando que su Bruja de Blair (nueva muestra del género "maldiciones" en mitad de un bosque al que un servidor no tiene en gran estima) arrasara en las taquillas de medio mundo.

Y la mención de estas dos películas, ambas con un peso muy específico dentro de la historia del horror reciente, no es una cuestión baladí.
Dead Wood presenta unos recursos muy limitados a la hora de dibujar las diversas situaciones de tensión y horror presentes en su trama.
Apenas un tenebroso bosque recorrido por un rápido travelling (herencia directa de la Posesión Infernal de Raimi), un par de secuencias nocturnas con linternas incontrolables y cámara mareante (herencia directa de El Proyecto de la Bruja de Blair) y alguna que otra aparición fantasmal deudora del yurei japonés (que no se diga que uno no va aplicando los conocimientos que va adquiriendo en este blog).

Se me antojan necesarias cantidades exorbitantes de talento para que tan escaso material se traduzca en una experiencia terrorífica que merezca la pena. No es el caso.

Durante los primeros compases de Dead Wood, en los que los protagonistas se adentran en el bosque y empiezan a descubrir indicios de que algo extraño y amenazante se cierne sobre sus cabezas, la película mantiene cierto interés gracias a unos protagonistas menos cargantes de lo habitual y a unas dosis de suspense bien calculadas. También ayuda la ambientación (el bosque siempre transmite la sensación de ser una amenaza real) y una elaborada banda sonora.

El problema de Dead Wood (como en tantas otras ocasiones) viene dado en cuanto el horror se vuelve explícito. Es entonces cuando entra en juego la cámara mareante, las linternas al vuelo y alguna que otra aparición de lo más predecible. Material escaso y errático que en ningún momento cumple su función básica: la de crear una situación lo suficientemente angustiosa para que el resultado final resulte mínimamente entretenido. No hay apenas acción, ni violencia, ni momentos estremecedores. Los personajes desaparecen en la espesura del bosque, sin más. Sin que sepamos el porqué de dichas despariciones ni, lo más importante, cómo demonios se producen las mismas (a excepción de uno de los protagonistas, cuya muerte nos permite intuir el destino del resto de sus compañeros).

Y para coronar la decepción general que supone este "Bosque muerto", uno de esos finales que vemos repetido por enésima vez y que acaba provocando vergüenza ajena.

Lo mejor: Los primeros compases de la película muestran un aceptable nivel de suspense.

Lo peor: Es predecible y no da nada de miedo.