VOD

Has filtrado por categoría: Página de inicio | Monstruos

The Call Of Cthulhu

¡Sin palabras!

The Call Of Cthulhu

Ver ficha completa

  • Título original: The Call Of Cthulhu
  • Nacionalidad: USA:Asier Fernández:asierfernandezv@gmail.com | Año: 2005
  • Director: Andrew Leman
  • Guión: Sean Branney (adaptación)
  • Intérpretes: Matt Foyer, John Bolen, Ralph Lucas
  • Argumento: Un profesor en su lecho de muerte le deja a su nieto una caja llena de documentos sobre el culto Cthulhu. Francis Wayland, el nieto, decide seguir investigando lo que le llevará a descubrir y a experimentar cosas que nunca habría imaginado.

75 |100

Estrellas: 4

The Call Of Cthulhu

Hoy inauguramos una nueva sección en Almas Oscuras: Un amigo de Almas recomienda… Tal y como su nombre indica, en ella invitaremos a buenos amigos de este blog a que nos recomienden una película escribiendo una reseña sobre la misma. E iniciamos la andadura de la sección con Asier Fernández, un joven seguidor de Almas Oscuras que demuestra su valentía al recomendarnos The Call Of Cthulhu, fiel recreación del universo Lovecraft rodada en blanco y negro… y muda.

La verdad es que es un tanto irónico que una película muda me haya dejado sin palabras, pero es cierto, no hay otra manera de explicarlo. Producida por la Sociedad Histórica H.P. Lovecraft este cortometraje nos sumerge en el fantástico universo creado por el estadounidense previamente mencionado. Una realista adaptación del que probablemente será el relato más conocido del creador del terror cósmico, The Call Of Cthulhu (La Llamada de Cthulhu). La grabación se produjo de tal forma que tomara aspecto de las películas de los años 20. La razón de esto se basa en que el relato fue escrito en 1926 y querían que la película tuviese el mismo aspecto que hubiera tenido si hubiese sido grabada aquel entonces.

Contando con un reparto un tanto reservado esta obra de arte destaca ya por encima de todo trabajo audiovisual hecho hasta ahora sobre las obras de Lovecraft. Antes de nada no debemos olvidar que es una película hecha con poco presupuesto y con la intención de que parezca antigua, es decir, que se aprovecharon de la situación económica para convertirla en un plus. No nos vamos a encontrar, como es lógico, con unos efectos especiales de infarto, pero los decorados están perfectamente ambientados y en ningún momento desentonan. Incluso los sueños de cierto personaje están escenificados con una eficacia casi impecable, creando atmósferas terroríficas y extrañas. Desgraciadamente en este ámbito también se encuentra el peor punto que he podido ver en la película y es que ciertos planos amplios que nos colocan en el lugar de la acción son realmente imágenes antiguas (o me lo parecen a mí) y desentonan mucho con el resto de los planos.

Los actores no lo hacen del todo mal, aunque a algunos se les nota la falta de práctica y no hacen más que devolvernos a la realidad recordándonos que no estamos viendo más que una película. Matt Foyer, que interpreta el papel de protagonista, lo hace realmente bien, aunque también tiene sus altibajos.

Este tipo de cine cuenta con la obvia desventaja del sonido. Todo lo que podemos escuchar a lo largo de The Call Of Cthulhu es música especialmente compuesta para este propósito. Los compositores encargados de este trabajo son Troy Sterling Nies, Ben Holbrook, Nicholas Pavkovic y Chad Fifer. En mi opinión estos componen el mejor trabajo de todo el film. Puede que parezca un trabajo simple, ya que muchísimos músicos componen su propia música, pero este es un caso excepcional ya que la propia música tiene que acompañar a la película y tiene que transmitirnos exactamente lo mismo que estamos viendo (o por lo menos acompañarlo de una forma lógica). Añadiendo que estamos hablando de una película de terror creamos un cóctel difícil de creer. ¿A qué me refiero? Me refiero a que esta película tiene partes en las que he llegado a pasar miedo y tensión, ¡incluso me he asustado varias veces! En definitiva, de las mejores bandas sonoras que he oído en mi vida, no solo por su calidad musical, sino por todas las sensaciones que transmite.

Una película que recomendaría ver a todo fan del gran H.P. Lovecraft y a todo aquel que no le conozca. Quizás sea demasiado sencilla para algunos, pero ese es el propósito de los creadores y, por supuesto, todos los que hayamos leído el relato sabemos que no tiene que ser nada fácil acomodar tal obra a la pantalla.

Lo mejor: La banda sonora y la parte final en la que los marineros llegan a la isla.

Lo peor: Falta de práctica por parte de varios actores y ciertos planos amplios que desentonan con el resto.

Creature

La historia detrás del monstruo

Creature

Un ex-marine, su novia, y unos amigos de ambos, emprenden un viaje en automóvil con destino a New Orleans. Al tomarse un descanso en un bar de carretera, conocen al propietario del local, Chopper, quien no duda un instante en ponerles al día sobre la oscura leyenda de Lockjaw, una criatura mitad humana… mitad caimán.
Movidos por la curiosidad (y por la más absoluta estupidez… esto lo añado yo) el grupito decide acercarse al pantano donde tuvo su orígen la leyenda y pasar la noche en el bosque buscando una cabaña perdida en la que, supuestamente, nació la mítica criatura.

Así, a simple vista, Creature no pasa de ser la típica película de monstruito toca-pelotas dispuesto a darle su merecido a un grupito de jovencitos/as guapos/as y atléticos/as cuyos cerebros andan necesitados de estímulos electromagnéticos que los pongan en marcha.

Y posiblemente así sea. Pero sus responsables insisten en intentar convencernos de que Creature es algo más… Que su película indaga en la leyenda, penetra en el orígen del monstruo, en su interior. Según ellos Creature cuenta la historia que hay detrás del monstruo. Pues vale… a mí me sigue pareciendo (hasta que no se demuestre lo contrario) la típica película de monstruo y jovencitos/as cañón. Lo cual no es una crítica. El asunto, bien llevado, por muy sobado (sobadísimo) que llegue a estar, puede resultar tremendamente entretenido. Veremos si hay suerte…

Por cierto, supongo que muchos de vosotros habréis reconocido en las fotografías o el trailer que acompaña al post al actor Sid Haig, al que recordareis en su papel de Captain Spaulding en el genial díptico de Rob Zombie: La casa de los 1.000 cadáveres y Los renegados del diablo.

The Thing (La Cosa)

Regresa el E.T multiforme surgido del hielo

The Thing

The ThingLa paleontóloga Kate Lloyd viaja a la Antártida para realizar el trabajo más importante de su carrera, reunirse con un grupo de cinetíficos noruegos para desenterrar una nave extraterrestre sepultada en el hielo durante cientos de años. La nave está habitada por un ser que es capaz de cambiar de forma y tomar el aspecto de cualquier ser vivo.

Me hago viejo. Y me vuelvo vulnerable. Hace apenas unos meses, cuando oí hablar por primera vez de un remake de La Cosa (The Thing), una de las mejores obras del maestro John Carpenter (¿también vais a discutirme la categoría de maestro del gran Carpenter?), os aseguro que me entraron ganas de extrangular a alguien… posiblemente a un ejecutivo con corbata de Hollywood al que se le ponía dura tan solo de pensar en el negocio que se traía entre manos.

Pero como ya he dicho antes, me hago viejo. Y el visionado del primer trailer de The Thing, precuela (sí, ha pasado de ser remake a ser precuela) de la película de Carpenter (que a su vez era el remake de un clásico de la ciencia ficción de los 50 conocida en España como “El enigma de otro mundo”), ha hecho renacer en mí la esperanza de poder ver una película, cuanto menos, entretenida. ¡Qué demonios! Y de no ser así, pues ya habrá tiempo de indignarse y/o cabrearse con los responsables del evento.

Dirige Matthijs van Heijningen Jr, y la acción de The Thing, como supongo que habréis deducido del argumento, se sitúa momentos antes de la película de Carpenter y sigue el devenir de la expedición noruega a la que se hacía referencia en la misma. La precuela se estrenará en los USA el próximo mes de octubre.

Hybrid

Un calamar con llantas de aleación

Hybrid Poster

Ver ficha completa

  • Título original: Hybrid
  • Nacionalidad: Estados Unidos/Alemania | Año: 2010
  • Director: Eric Valette
  • Guión: Benjamin Carr
  • Intérpretes: Shannon Beckner, Oded Fehr, Ryan Kennedy, Melanie Papalia
  • Argumento: Chicago, un depósito de coches desahuciados. Un viejo auto negro es llevado tras un accidente y, para sorpresa de los empleados del turno de noche, tras su carrocería se oculta algo monstruoso.

43 |100

Estrellas: 2

Hybrid Grande

Unir terror y vehículos – asignándoles un protagonismo principal – en la gran pantalla no es algo nuevo; incluso la Dirección General de Tráfico hace uso de elementos macabros, mundanos obviamente, en sus trabajados anuncios.
Bien sea conducidos por un psicópata o con voluntad propia para arrollar indefensos transeúntes, todos recordamos con cariño pequeñas joyas del calibre de Christine (más por su original literario que por el acabado final aportado por Carpenter), El Diablo sobre Ruedas (genial debut televisivo de Steven Spielberg), Yo compré una moto vampiro (igual de imprescindible que británica), The Wraith (con un ligeramente sobrio Charlie Sheen) o la descacharrante Monster Man (la cual recomiendo encarecidamente a los amantes de la serie b casposa).

Hoy le toca el turno a Hybrid (o Super Hybrid si necesitáis más octanaje), que, como ella misma se intenta vender, viene a ser la reinvención moderna de todas esas películas sobre coches asesinos que se prodigaban antaño. ¿Y es cierto semejante estamento? Desgraciadamente, no. Otra triste cinta, diría “de serie b” pero se ajusta más a la realidad “incompleta”, condenada a quedar aparcada en una estantería olvidada del video-club, en la infame sección de terror fantástico, más por su falta de esencia, de alma, que por su propio diseño: dentro de unos parámetros adscritos al cine independiente se mantiene a flote técnicamente y, sin embargo, acaba aburriendo hasta al adicto a la basura fílmica más recalcitrante.

Hasta un depósito de coches, ubicado en Chicago, es llevado por la policía un vehículo destrozado tras un brutal accidente donde, curiosamente, el conductor del auto ha desaparecido. Los mecánicos y gente variopinta, que pueblan el enorme taller, descubren mientras rumian contra el maldito turno de noche, que el automóvil siniestrado es más de lo que parece, en concreto un depredador asesino con gusto por la carne humana. Empieza en ese momento la caza del monstruo a través de las plantas del depósito: el hombre contra una máquina de matar capaz de tomar la forma de cualquier coche.

El motor de Hybrid queda totalmente gripado tras la secuencia inicial de créditos que, lamentablemente, resulta casi lo mejor de la película. Al fin y al cabo, es solo durante los cinco primeros minutos cuando podemos mantener ciertas expectativas y creernos ante un buen espectáculo de acción, terror y coches asesinos de “vaya usted a saber donde”: Mentiras, engaños y subterfugios baratos…

¿Qué parte de culpa de esta avería le corresponde al director? La verdad que me resulta duro cargar las tintas contra Eric Valette. No porque su labor tras las cámaras sea buena, de hecho su dirección es bastante ramplona y no transmite ninguna energía, si no porque su largometraje debut me gustó y sorprendió a partes iguales. A dicha cinta, Maléfique (2002), le han llovido sapos y culebras de una forma algo exagerada; sinceramente se trataba de un buen terror carcelario, bastante distinto merced a la dosis adecuada de mística lovecraftiana. Incluso contaba con un marcado acento europeo, no en vano se trata de una producción francesa, que ojala se hubiese mantenido en éste, su último proyecto editado. Pero ningún resto de decadentes vapores, emanados desde las alcantarillas de nuestro anciano continente, queda dentro de Eric Valette tras su travesía atlántica buscando fortuna, materializada en el ridículo “remake” de “One Missed Call”. Para ubicarnos resumidamente y sin hacer mucho desprecio al cineasta francés: Hybrid está por debajo del dichoso “remake” y a años luz de Maléfique.

Sin duda, gran responsable de la mediocridad del film es el guión firmado por Benjamin Carr. Más que un guión al uso, podríamos definir el libreto como un compendio desangelado de ideas sueltas, siendo el principal reclamo la idea de un coche asesino y… nada más. Es cuando llega el coche al depósito, poco después de la citada secuencia aérea de títulos de crédito, en que se revela la dejadez y el poco esfuerzo con el que de ha desarrollado la historia principal y única. Toda la trama se desarrolla dentro del garaje y se enfoca hacía la caza del auto carnívoro por parte del tedioso personal de las cocheras, obviando el potencial que ofrecía el propio automóvil. Si además a esta parquedad de localizaciones le tenemos que añadir un origen del vehículo asesino rocambolesco y rancio a partes iguales (SPOILER Sí, el coche es un calamar evolucionado más que un Pokemon dejado al sol tres días FIN SPOILER), tenemos como resultado un argumento y desarrollo nulos y, peor todavía, aburridos.
No es de extrañar encontrarnos con un guión facilón en manos de Benjamín Carr, este prolífico escritor es la mente detrás de las últimas entregas, directas al mercado doméstico, de las sagas Puppet Master y Hellraiseraunque para mi no es ese su mayor pecado. El señor Carr, bajo seudónimo, firmó uno de los peores finales, para una cinta de fantasmas, que he visto en mucho tiempo: 13 Fantasmas.

Tampoco es pródigo el libreto a la hora de dar sustancia a los personajes; increíble que centrando un largometraje tan solo en cinco personajes, estos sean tan-tan-tan planos, especialmente la heroína principal, que no solo es intrascendente si no también repelente. Y esto si que es realmente un problema: sin poder solazarnos con la tensión y miedo provocados por un coche asesino en toda regla – ya os dijo que al final da pena el animal –, encima tener que aguantar diálogos entre cascarones vacíos.
Ver el miserable espectáculo es cargante, pero les tuvo que resultar igual de adormecedor a los actores puesto que su ánimo está bajo mínimos delante de la cámara.

Pero existe una excepción que confirma la norma: Oded Fehr (The Mummy o las últimas entregas de Resident Evil) interpreta acertadamente al repelente jefe del depósito. La verdad que sus borderías son lo único que anima a terminar Hybrid; pese a todo, el personaje está bastante desaprovechado y eso que su afición a la caza mayor resulta muy consecuente con la orientación final del film.

Nada que reseñar a nivel técnico, los efectos especiales son escasos pero están diseñados decentemente aun sin haber sacado provecho a la capacidad mutante del vehículo: amantes de los coches de carreras, época o diseño abstenerse con Hybird.
La banda sonora, sonido, fotografía, edición e iluminación acordes con un proyecto de mínimo presupuesto. Elemento coherentes pero repetitivos dado lo reducido de la ubicación física donde transcurre el metraje.

En definitiva, una pena que no se haya sacado partido de una historia que en su simple planteamiento y la resurrección del subgénero (¡¿pero cuántos hay?!) de los coches asesinos, podría haber dado mucho de sí. Sobre todo contando con un director, que considero tiene mucho que contar todavía, y un guionista cuya sola experiencia a la sombra del terror de serie b, bien podría haberle ensañado ya lo que funciona y lo que no. Película sin pulir (y casi sin terminar) solo recomendable para aquellos que sepáis poner mucho empeño a la hora de ver cine basura y a los fanáticos de motores que se alimentan con sangre;

Yo al menos le tomé cariño al coche de marras (”¡Mata a esos peleles! ¡Mátalos a todos!”).

Lo mejor: El coche asesino de las profundidades abisales

Lo peor: Personajes planos interpretados por actores sin carácter

Orcs!

Rebajas en la tienda de disfraces

Orcs! Poster

Ver ficha completa

  • Título original: Orcs!
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: James MacPherson
  • Guión: Jason Faller, Anne K. Black
  • Intérpretes: Adam Johnson, Maclain Nelson, Brad Johnson
  • Argumento: Dos estúpidos guardabosques y una manifestante ecologista se enfrentan a una tribu de sanguinarios orcos, despertados de las profundidades de la mina de un parque nacional.

35 |100

Estrellas: 2

Orcs! grande

Cal es un guardabosques amargado y cínico, pero de orgulloso bigote, cuyo único sueño es poder retirarse a Hawaii y pasar el resto de su existencia bebiendo piñas coladas a la par que contempla las exóticas danzas de las bailarinas nativas. Mientras tanto, en el Parque Nacional de la Roca Columpio – eficazmente derribada hace varias décadas para seguridad de los visitantes -, los días pasan despacio para Cal, sin ser valorado siquiera por sus hoscos compañeros.

Pero como si de cuento fantástico se tratase, todo cambia radicalmente cuando una mañana de verano se presenta el guarda novato Hebie, el cual es asignado a Cal como aprendiz. Cuando las fuerzas de la amistad y el compañerismo colisionan no muy aparentemente, en ese preciso instante, una tribu de orcos decide salir de sus cuevas para aterrorizar el humilde parque. Las masas de acero y músculo surgen de las entrañas de una mina, donde se habían dedicado años y años a preparar la aniquilación de los habitantes de la superficie.

Por suerte para la humanidad, esa malvada tribu de caóticos y salvajes orcos se las tendrá que ver con nuestra pareja de guardabosques preferida; acompañados por una eficaz activista antisistema experta en el uso de arcos – y antiguo ligue de Cal -, lucharan por y para el código ético de los guardabosques. Así pues, tres valientes héroes emprenden la gloriosa gesta de destruir a un ejercito de bestias sanguinarias tan solo con su inteligencia y una exigua provisión de armas y… y… y bueno, ya os imaginaréis como acaba la historia.

Orcs! es una comedia de acción, con toques de terror, directa a DVD. Sirva este breve estamento para resumir el alcance, limitaciones y – escasas – bondades de un producto yankie cuya razón para existir cuesta percibir. Orcs! viene de la mano de un director absolutamente desconocido, James MacPherson, y de unos guionistas, Jason Faller, Anne K. Black, que en su haber solo pueden presumir de otras obras, para el mercado doméstico, con remedos de dragones creados por ordenador como mayor atractivo (¿). El único rostro ligeramente “popular” es el de su protagonista: Adam Jonson, participe en Frozen o The Maze entre otras.

Si a nivel de rostros conocidos estamos de capa caída… imaginaos el envoltorio que adorna el paquete: banda sonora repetitiva – y que suena inquietantemente a la de otras producciones –, montaje defectuoso, lagunas arguméntales lo suficientemente profundas para convertir el desierto de Los Monegros en un vergel, planos más cerrados que las piernas de una monja, maquillajes y vestuarios traídos por los pelos, diálogos realizados al azar por una máquina de combinar palabras… sin ser especialmente cruel, lo dejaremos en un “bajo nivel general”, mucho más políticamente correcto.

Con todo lo dicho, poca defensa se puede hacer de una película ideal en caso de buscar la siesta veraniega perfecta; a lo sumo se puede reconocer que resulta “simpática”. ¿Por qué? A pesar de la poca química que existe entre Cal y Hebie, los interpretes consiguen mantener el tipo un punto por encima de lo habitual para este tipo de producciones; así que enfundados en sus uniformes y luciendo bigotitos es imposible no tomarles algo de cariño – aunque solo sea por pensar: “pobrecillos, ¿cómo se habrán metido en este despropósito? –.

Pero el factor más importante para la sonrisa cómplice es el concepto que subyace detrás de esta, recordemos, humilde cinta: plantar una tribu de orcos en un entorno moderno para realizar el enésimo Feast de los últimos años.

No quiero entrar en el camino de desgranar lo que significan los orcos dentro de la fantasía occidental, pero apuntando a ciertas escenas, que podemos contemplar a lo largo del reducido (menos mal) metraje de Orcs!, parodias directas (en absoluto graciosas) de otras pertenecientes a El Señor de los Anillos; la intención de bromear cariñosamente con una figura muy querida para los amantes del fantástico parece ser el “leitmotiv” de esta cinta. Desgraciadamente, y por mucho que sea loable, el resultado final es más un insulto para los seguidores de la fantasía épica antes que otra cosa.
Seré escueto para variar: la caracterización de los orcos es mala, además bien podrían haber sido cualquier otra figura clásica de la fantasía o del horror (vampiros, zombies o bomberos psicópatas).
A efectos de guión o narrativa, no importa su procedencia lo más mínimo, y el que vayan casi todos con casco (para ahorrar en maquillaje) tampoco debe importar mucho por lo visto. A este último respecto os pediría que observaseis la primera imagen de la reseña. Bien, es un orco, ¿cómo se os queda el cuerpo?
También es cierto que estos defectos no deberían evitar que alabemos, al menos, las intenciones del equipo detrás de esta película, recordemos “one more time”, independiente.

Resumiendo:

1.- La comedia no funciona, en todo caso pueden resultar simpáticos ciertos momentos aislados – el blandísimo final y los guardabosques -. Amén de que es difícil sonreír cuando los fallos arguméntales se multiplican tal que fuesen “gremlins” en un parque acuático. Un guionista que se digna, sin estar hasta las cejas de amanitas, a mostrar unos orcos a plena luz del día para acabar, media hora más tarde, usando la debilidad a la luz – natural o artificial – como excusa para quitarse a los orcos de en medio… en fin, o es un chaval de doce años o nos está tomando el pelo descaradamente.

2.- La acción resulta difícil llamarla de tal forma. Sin ser una aberración de proporciones bíblicas como lo visto en La Sombra Prohibida (J. L. Alemán has conseguido que Cthulhu se revuelva en su sueño acuático, ¡con la fe que teníamos en ti!), la épica batalla final es la antitesis de la planificación. Pero fijaos que aquí la comedia involuntaria hace acto de presencia para deleitarnos merced del *abuso de la cámara lenta, algunos momentos de cámara rápida – os juro que no me lo estoy inventando – y de los disparos sin ton ni son (todo un reto contar los orcos acribillados). Que tal ridículo esté perpetrado a posta, cuesta creerlo… más bien parece una consecuencia directa del escaso presupuesto.

3.- El terror… el terror… ¿¡¡¡qué terror!!??

Avisados estáis, aunque seamos justos… ¿alguien esperaba algo apoteósico?

Lo mejor: El concepto orco

Lo peor: El bajo nivel general

The Tunnel

Bajo las grandes ciudades habitan monstruos

The Tunnel Poster

Ver ficha completa

  • Título original: The Tunnel
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2011
  • Director: Carlo Ledesma
  • Guión: Enzo Tedeschi, Julian Harvey
  • Intérpretes: Bel Deliá, Andy Rodoreda, Steve Davis
  • Argumento: Un equipo de televisión se sumerge en los túneles subterráneos de Sydney en busca de una historia, sin saber que la historia también le busca a ellos.

78 |100

Estrellas: 4

Photobucket

1.-HECHOS:

PhotobucketHace ya un tiempo que me había prometido a mi mismo que no iba a volver a ver ninguna película que estuviera rodada en formato semi-documental o mockumentary o “supuestas” historias reales estrenadas con la excusa de “metraje encontrado por la Policía de…”, en vez de currarse un guión de película y rodarlo como tal. Hace poco caí en la trampa de RE-CUT, y me cabree un rato (aunque no es tan horrible como “alguien” me dijo, las he visto mucho peores). Pero es que THE TUNNEL es diferente, de hecho ha sido diferente desde un principio.

Digo desde un principio porqué tal vez sea esta la primera película estrenada bajo el brumoso concepto del crowfunding, o financiación en grupo; lo que viene a significar que una película (o proyecto, o Fundación…pero relacionado con Internet) basa su producción y desarrollo en la ayuda de aficionados entusiastas que decidan colaborar con unos eurillos para llevar a buen puerto un fin común. Desde que se dió a conocer THE TUNNEL dejó bien claro que esa era su principal fuente para poder terminar la película. A cambió ofrecía uno de los 135.000 fotogramas de la película, aparecer en un póster especial (el que hemos subido) y sentirse partícipes de “algo especial”. Una vez visto la película tengo que decir, honestamente, que me hubiera gustado formar parte de este proyecto…Otra de las recompensas de la película, pero esta para todos, ha sido el lanzamiento legal del torrent para que todos la pudiéramos ver al mismo tiempo. No sé, tal vez el asunto merezca un debate más sesudo acerca de la propuesta, pero a mi me parece un acierto tremendo por parte de la productora; sobre todo teniendo en cuenta que se va a estrenar en cines (por ahora solo en Australia) y saldrá a la venta en edición especial de 2 DVD’s.

PhotobucketHablemos de HECHOS….Un hecho es que bajo el suelo de Sydney yace una de las redes subterráneas de ferrocarril más grandes del mundo, tan grande que cuenta con su propio lago de 1 kilómetro de largo y 10 metros de ancho;otro hecho es que los túneles datan desde mediados de los años 20 del siglo pasado, y que han servido desde como granja para cultivar setas hasta como refugio durante la II Guerra Mundial; y otro hecho es que desde principios de los 90 hasta hoy en día el Gobierno de Nueva Gales del Sur ha considerado varias maneras para aprovechar ese agua y los enormes túneles abandonados como recipientes para contener agua reciclada, pero por una razón u otra los planes siempre se han quedado en agua de borrajas. (FUENTE: http://en.wikipedia.org/wiki/St_James_railway_station,_Sydney). Ahora nos movemos a la ficción….

2.-FICCIÓN:

PhotobucketFicción es, eso es evidente, por mucho que nos digan que la policia no ha querido pronunciarse sobre el suceso de la desaparición….bueno, espera, que me adelanto. Los principales protagonistas de la película son un equipo de televisión que, sin mucho convencimiento, se pone tras la intuición de una presentadora que ha olido algo turbio tras el cierre de la última intentona del Gobierno de Sydney para convertir los túneles abandonados en plantas para reciclar el agua. La noticia va tomando más interés cuando van apareciendo indicios de “sin techo” desaparecidos (escalofriante la entrevista con uno de ellos), cuando representantes del Ayuntamiento se hacen los orejas de forma poco usual, y, que demonios, sólo es bajar a los túneles media hora, grabar un poco, editarlo y darle a conocer a la gente algo que no conocen.

Pero no es así. Para empezar no consiguen el preceptivo permiso y se tienen que colar por un tunel abandonado, es decir, tirar de mapas y perderse un poco. Luego el técnico de sonido comienza a escuchar ruidos extraños que no deberían estar ahí, encuentran restos evidentes de que ha habido gente viviendo hace poco en los túneles, pero ni rastro de ellos. Y entonces desaparece el citado técnico de sonido, en una secuencia tremenda, y el “sencillo” reportaje adquiere tintes de juego de supervivencia contra algo desconocido, grande, y cruel….

3.-RESULTADO:

PhotobucketEl resultado podría haber sido una más, sino fuera por el planteamiento técnico y narrativo que el director y los guionistas utilizan. Alternando entrevistas con los reporteros con partes del metraje del reportaje, añadiendo escenas supuestamente intrascendentes de los momentos previos y, lo más novedoso desde mi punto de vista, el punto de vista externo de cámaras que están cerca de los hechos (de tráfico, del Metro, de la Policía…) que consiguen que, sin apenas darte cuenta estés tan metido en la historia que realmente te creas que estás viendo un reportaje del Canal Historia, eso sí, con bicho. De hecho, los actores lo hacen de forma tan creible que me recuerda a la protagonista de REC, con la diferencia de que la actriz española venía de presentar los 40 y se le notaba a kilómetros, y los que vemos aquí son actores, no muy conocidos, pero actores y marcan una diferencia.

PhotobucketParadójicamente, lo mismo que le da ese matiz de autenticidad y genuino terror, hace que se resienta, especialmente en el ritmo, que no esté muy compensado. Comenzamos conociendo cuales fueron los pasos que llevaron al grupo de periodistas a meterse en la boca del lobo, de forma cronológica, y eso tal vez lleve a más de uno a cansarse a la media hora cuando piense: “¿cuándo coños comienza la chicha?”, y en el momiento que comienza es como si le metieran el óxido nitroso de las pelis esas de coches: que todo comienza a pasar un poco demasiado deprisa. En el momento es lo que corresponde, y para claustrofóbicos como yo hay momentos realmente angustiosos: baterías que se acaban, cámaras que se caen y dejan entreveer “algo” que merodea cerca de los protagonistas sin que ellos lo sepan, pasillos angostos que desembocan en callejones sin salida, agujeros en los que no entrarias ni por un trio con Taylor Momsen y Kelli Scarlet, y todos los recursos necesarios como para que se te encoja el corazón y te sorprendas a ti mismo diciendo: “Por ahí no, por ahí no, por diosss!!!”. Ese contraste tan marcado entre la primera mitad de la película y la segunda hace que quede algo descompensada, pero lo importante es que la espera merece la pena, es decir, a-co-jo-na.

Parte de la culpa, que no se me olvide, la tiene la excelente fotografía (a pesar de ser cámara al hombro no llega a agobiar), y la BSO que alterna ruidos cuasi-industriales con largos momentos en los que solo se escuchan jadeos, pasos a la carrera y algo siniestro que se va acercando…

Por lo tanto, en lo que a película de tensión con bicho, cumple con creces (mucho más de lo que honestamente esperaba); como “falso documental” sale mejor parado que la mayoría de lo que estamos acostumbrados a ver, de hecho llega a ser muy, pero que muy verosimil. Resumiendo: un triunfo por parte de la productora y los crowfunders que confiaron en la idea.

Lo mejor: La credibilidad, la ambientación y la tensión de la última media hora.

Lo peor: Cierta lentitud en la primera mitad de la película.

Hypothermia

hace un frio que te mueres....

Photobucket

PhotobucketHipotermia (del griego hypo que significa debajo y therme que significa calor) es el descenso involuntario de la temperatura corporal por debajo de 35º C (-30 F) medida con termómetro en el recto o el esófago. O dicho en otras palabras, que hace un frío que te mueres, y nunca mejor dicho, ya que si no acudes rapidamente a la UCI lo más probable es que mueras, y aún así, está casi garantizado que pierdas algún dedo por congelación. Y uno de los lugares del mundo civilizado (no incluyo los 2 Polos ni las zonas más remotas de Alaska o Siberia) es el estado de Connecticut, concretamente en la zona de Maine (lugar favorito del gran STEPHEN KING o de mi adorado JOHN CONNOLLY) y alrededores. Es precisamente en mitad de un crudísimo invierno cuando transcurre esta nueva aportación al género de Monstruos ignotos, que, por cierto, está causando una cierta “alegría” en los foros de terror donde ya se puede ir viendo el teaser.

PhotobucketRay Pelletier y su mujer Helen llevan toda la vida practicando la “pesca sobre hielo” en el mismo lago, pero este año las cosas no están siguiendo su patrón habitual. No hay peces. Y el problema es que no saben si es por el cambio climático, la llegada de dos nuevos vecinos o algo diferente. Los dos vecinos nuevos han llegado con un arsenal de alta tecnología, así que en un principio las iras se dirijirán hacia ellos, pero pronto podrán comprobar que hay algo bajo la helada superficie que va a cambiar los roles en el deporte de quién pesca a quién

Destacar la presencia del ubicuo Michael Rooker y que detrás de la película se encuentra uno de los estudios de moda: GLASS EYE PIX, responsable de la magnífica The Last Winter o la esperada Stake Land. Así que desde mi punto de vista, esta película promete bastante.

Siren

Cabreado. ¿Qué se puede decir de una peli que no dice nada?

Siren

Ver ficha completa

  • Título original: Siren
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2010
  • Director: Andrew Hull
  • Guión: Andrew Hull y Geoffrey Gunn
  • Intérpretes: Anna Skellern, Eoin MacKen, Athony Jabre y Tereza Sbrova
  • Argumento: Tres jóvenes emprenden una travesía en yate cuando encuentran a Silka, una atractiva y misteriosa joven que parece ser la única persona con vida en una isla apartada...

30 |100

Estrellas: 2

Siren

“Siren” juega su carta principal desde el principio, quizás a sabiendas que es la única forma de que te quedes a verla entera. Anna Skellern (The Descent 2) interpreta a Rachel, una atractiva joven con un vestido corto que hace autoestop y que consigue que la pare Ken (Eoin Macken, “Centurion”), un chico también bien parecido. Los dos se detienen en una caseta abandonada junto a la carretera y deciden montárselo. Un plano después, descubrimos que en realidad se trata de una pareja haciendo un jueguecito para alegrarse su vida sexual. Desde el primer momento, “Siren”, como se ha dicho, ofrece su mejor carta: el sexo. Ni siquiera es demasiado explícito, ni demasiado real, y ni siquiera demasiado sugerente. Pero es el único motivo por el que se aguanta la cinta entera (bajezas de espectador: dos chicos y dos chicas, todos guapos, la expectativa es cuál es el siguiente en mostrar algo).

Después de su jueguecito, Rachel y Ken llegan al puerto, donde les espera Marco (Anthony Jabre), ex de Rachel, y los tres se embarcan en un yate, no sin que antes el hombre que les alquila la embarcación les cuente cómo se encuentran en la costa donde las sirenas sedujeron a Ulises en La Odisea (por si alguien tenía alguna duda sobre de qué podía ir una película llamada “Siren”). Comienza la travesía, y Ken, celoso de que Marco esté allí, se tira a Rachel.

Como mandan los manuales de cine, a los quince minutos tiene que pasar algo, así que irrumpe en escena un naúfrago extranjero al que los protagonistas rescatan. No entienden su idioma, sangra por las orejas y acaba muriendo en su yate. Están en el extranjero, así que lo más normal es pensar lo que piensan ellos: que les van a culpar de la muerte de ese hombre. Como hay una isla cerca, se deciden a ir hasta allí y enterrarlo, como si nada. Al acercarse, el yate choca con rocas de aguas poco profundas y se avería el motor. Sin embargo, lo primero es lo primero: quitarse al muerto de en medio. En mitad de la ejecución de su plan, en tierra firme, descubren que alguien les ha visto: una chica llamada Silka (Tereza Sbrova), que no habla mucho pero… sí, está buena. Así que, ¿por qué no?: sacan las botellas de vino y hacen un fuego en la orilla. A pasar la noche y a ver cuál de los dos hombres consigue seducirla: ya sabemos que Ken y Rachel son una pareja muuuuy sexual, porque la película empezaba así. Sin embargo, la enigmática Silka parece más interesada en Rachel… (hay que darle variedad al rollo sexual). Así que, cuando uno debería estar sufriendo por cómo morirá cada uno de ellos o quien sobrevivirá, en realida se está preguntando: ¿quién tendrá sexo con Silka?

Ya en serio: lamento el tono desconsiderado de esta reseña.

Mi primera intención fue vender humo (película sexy, trama apasionante…) para revelar al final el fraude, pero no he sido capaz. El problema de “Siren”, más allá de un guión inconsistente, un erotismo chusco de anuncio de medias de los ochenta y una ausencia total de cualquier emoción oscura (sangre, violencia, clima, sustos… nada de nada), es la inanidad de la propuesta. Ver “Siren” no sirve para nada de nada. La sirena como icono fantástico/terrorífico es potente y da de sí. Cuatro jóvenes guapos en alta mar o en una isla paradisíaca tienen garra. Los dos elementos juntos podían haber dado lugar o a un divertimento salvaje y oscuro o a algo más profundo y atroz, pero lo que aquí vemos es puro vacío y, encima, indisimulado: no hay ninguna coartada, ninguna declaración de principios, ninguna voluntad de interesar al respetable. La película de Andrew Hull (fallecido el año pasado, según IMDB, y cuyo único largometraje es este) no está mal en el apartado técnico, pero naufraga en todos los demás. Conforme avanza la trama, los personajes empiezan a dudar sobre sus percepciones, sobre si es real o no lo que ven: este asunto confunde y despista, pero no añade interés y se queda sin resolución. Y las muertes – porque, no nos olvidemos, se supone que es una película de terror-… bueno, a ver, todos conocemos la mitología de las sirenas, y sabemos cómo seducen a los navegantes… Pues exactamente así es como sucede aquí. Y mucho miedo no da, la verdad.

Lo mejor: Técnicamente, es barata pero salva el tipo.

Lo peor: En una hora y media se pueden hacer tantas otras cosas...