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La pasajera

Entre Ash y Jesulín

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La pasajera

Entre Ash y Jesulín

La pasajera

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La pasajera

Tengo mucha, muchísima, curiosidad respecto a cómo habrá sido recibida hoy mismo (día en que se publica esta reseña que he escrito unos días antes) La pasajera. Lo digo porque, pese a que su historia transita por lugares muy comunes y manidos de cine de género, reúne escenas tan osadas y atípicas, momentos tan sinvergüenzas, que me pregunto cómo se los tomará el público. Yo creo que sus directores tenían muy en mente la proyección del film en festivales. Creo que han buscado ese carácter divertido y desenfadado que hace que una sala se venga arriba ante una chorrada pasada de freno. Desgraciadamente, no me queda claro que lo que divierta a un espectador curtido en maratones de cine fantástico le funcione igual de bien al visitante casual.

La pasajera se toma a sí misma a broma desde su inicio. Arriesga y se pone chula en su secuencia de créditos donde, en lugar de colocarnos la típica banda sonora que te pone los pelos de punta, se marca un “Paquito el chocolatero” y se queda tan pancha, No es broma, toda la música hasta el final de la cinta serán pasodobles españoles como recién salidos de Radiolé.

La historia también es una melodía que nos suena: Un conductor de BlaBlaCar sube a la Vane (Así llama a su coche) a una madre, a su hija adolescente y a otra mujer mejicana. El viaje no puede ir peor. El hombre es un patán machista, argentino de cuna y ex-torero, que no para de hacer comentarios desacertados. Para colmo de males, al ponerse la noche y en mitad de ninguna parte, atropellará a una extraña que, como vimos en una corta secuencia inicial, es mucho menos frágil de lo que aparenta.

Lo mejor: Los creadores saben donde quieren llevar su historia y le ponen un valor encomiable.

Lo peor: No tengo claro que te lleven a un sitio al que quieras ir.


Expediente Warren: Obligado por el demonio

¿quién puede poseer a un niño?

Expediente Warren: Obligado por el demonio

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Expediente Warren: Obligado por el demonio

Advertir que soy el mismo que puntuó la primera entrega de las aventuras de esta pareja con un aprobado ramplón. Tras una segunda parte que afinaba todas las virtudes de la original, por fin regresa el matrimonio de parapsicólogos más famoso del mundo: Ed y Lorain. El exitazo de la franquicia ha hecho que la fórmula de sustos de Wan se haya repetido, desde 2013 hasta hoy, de forma extenuante... tal vez ese sea el motivo de que, en esta ocasión, se haya optado por cambiar el rumbo; acercando este expediente a otro de éxito similar: Expediente X. Aunque sustos hay a mansalva, estos han dejado de ser el motor del viaje para convertirse en un aderezo, que se distribuye con generosidad a lo largo de una estructura casi policial.

Para evitar que el demonio termine con el hermano de su prometida en un largo exorcismo, Arne Cheyenne Johnson invita al ente a tomar posesión de su cuerpo. Este intercambio, que en principio pasa desapercibido para el resto de los participantes de la ceremonia, tendrá consecuencias funestas cuando días después el joven asesine a su jefe. Conscientes de que el diablo está detrás del crimen, los Warren se pondrán a buscar evidencias para que la abogada de Arne pueda alegar la posesión demoníaca como atenuante de la condena. Al comenzar a reconstruir las circunstancias que motivaron el exorcismo inicial, descubren que algo o alguien está propiciando la entrada del mal en nuestra dimensión.

Lo mejor: Se agradece un cambio en la saga. Lo bien que funcionan sus primeros treinta minutos. y que nos regalen los sonidos reales del exorcismo en los créditos de cierre.

Lo peor: Es menos chispeante que las anteriores. El tufo de familia feliz que destila la pareja y el meter con colador a Anabelle y la monja.


Hosts

Last christmas

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Hosts

Dos géneros: el de posesiones y el home invasion (o invasiones domésticas), van de la mano en Hosts, película de Reino unido que, pese a no tener una nota alta (podríamos haberla suspendido perfectamente) contiene ese algo especial que nos invita a hablar de ella con detalle y a recomendar su visionado; aún a sabiendas de que a la mayoría de vosotros os va a dejar fríos.

Una pareja joven es invitada por los vecinos a pasar la nochevieja con su ellos y sus hijos. Un poco antes de salir de casa son poseídos por una misteriosa entidad y acuden a la cena habitados por estos demonios y con ganas de hacer, de esa celebración, una fiesta inolvidable, donde en lugar del champán lo que correrá a raudales será la sangre.

Lo mejor: Una secuencia que quita el hipo y otra que casi.

Lo peor: Entre esas dos escenas hay un puente colgante que casi toca fondo.


Possessor

Juntos pero no revueltos

Possessor

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Possessor

Desde luego, de casta le viene al galgo. Brandon Cronenberg no ha buscado lejos referencias para hacer su cine. Su anterior título (antiviral) y éste, que le ha otorgado el aplauso de la crítica y el público especializado en fantástico, parecen una prolongación del trabajo que en este género hacía su padre antes de saltar a terrenos mucho más autorales. Le ha venido de perlas que su progenitor aparcara, con “eXistenZ”, su exploración de la fantasía. Así evita en gran medida otra frase hecha: “Las comparaciones son odiosas”. Cronenberg ha apostado a lo grande y ha construido en su segunda película una cinta cien por cien adulta, donde la violencia, el sexo y las decisiones autorales la hacen merecedora por goleada de la calificación R en la industria americana. En Sitges se hizo con los dos premios gordos: a la dirección y a la mejor película. Dos galardones que se suman a infinidad de nominaciones y premios de otros certámenes, alguno de ellos incluso de cine “Convencional”.

Una corporación utiliza un revolucionario método para invadir, de forma silenciosa, la mente de otras personas con fines de espionaje empresarial. Estas particulares posesiones son empleadas para cometer crímenes sin aparente conexión con los intereses comerciales que se esconden detrás. Pilotar estos cuerpos ocupados no es nada fácil: los moradores se manchan con el subconsciente de sus víctimas. Regresan a sus cuerpos confusos, afectados por pensamientos y recuerdos que no son suyos. Tasya (Andrea Riseborough) es una de las agentes más eficaces, aunque sus constantes invasiones de otros ya empiezan a hacerle mella. En su nueva misión ha de ocupar el cuerpo de Colin (Christopher Abbott), novio de la hija del presidente de la competencia (Sean Bean), para descabezar a esa empresa asesinando a su futuro suegro y después borrar sus pasos induciendo a este cuerpo al suicidio. Lo que en ese momento desconoce es que el joven tiene la mente más desordenada que ella y que la fusión de ambos va a desencadenar un descontrol de funestas consecuencias y toda una pelea de ambas personalidades para controlar ese cuerpo.

Lo mejor: Seria, cruel, explícita, sin concesiones y con factura e interpretaciones muy buenas.

Lo peor: El conjunto es frio y su conclusión confusa.


Retorno desde la quinta dimensión

La tontuna hecha cine

Retorno desde la quinta dimensión

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Retorno desde la quinta dimensión

Ver al amigo Bob Rock por estos lares me hizo recordar sus interminables y muy divertidas reseñas de cine malo, con títulos que no sé ni cómo osaba darles al play. Yo no tengo su gracia, pero películas malas, para mi pesar, me trago un rato. Saber que es padre y que a todo ese cine tendrá que sumar en nada toneladas de episodios de Pocoyo y Bob esponja, me ha animado a escribir sobre esta divertida caspa movie con un embarazo (ectópico) bien curioso. Va por usted maestro.

Karen (Susan Strasberg) se ha notado un incómodo bulto en la espalda que no para de crecer. Cuando acude al médico, este se queda sorprendido de las extrañas similitudes del grano con lo que sería un feto. Preocupada, la protagonista recurre a su antiguo novio (Tony Curtis) en busca de apoyo. Éste es un ocultista, con mucho de timador, que empieza a notar algo sobrenatural en todo este asunto. Mientras la ciencia trata, con poco éxito, de extirpar lo que sea que está creciendo en su amiga, Este Rappel empieza a buscar respuestas en el más allá, descubriendo que en la espada de su ex está creciendo un poderoso hechicero llamado Misquamacus. Ni la doctora Pimple popper podrá extirpar semejante punto negro.

Lo mejor: La escena de la sesión de espiritismo, ver a buenos actores en papeles dignos de serie B y la presencia de Burguess Meredith.

Lo peor: En un determinado momento el guion pierde los papeles.


Teddy

El friki-lobo

Teddy

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Teddy

Comentaba en twitter al salir del cine de ver “Teddy” que podía ser, al género de licantropos, lo que “Déjame entrar” al de vampiros, o lo que supone “Thelma” al de los poderes mentales. Esta cinta francesa, rodada con una textura y naturalismo propio del cine social británico, es una película sorprendente que, pese a seguir la senda muy manida que suelen trazar estas historias de personajes que mutan a la luz de la luna, hace el recorrido de forma que parezca un trayecto nuevo.

Nadie en el pueblo apuesta un duro por el joven Teddy. Su actitud chulesca, su familia un tanto disfuncional (vive con sus tíos en una cochambre), y el rechazo de los jóvenes de su edad, compañeros de instituto hasta que decidió dejar los estudios, han tatuado en su frente la palabra fracaso. Pero el chaval aún se aferra con uñas y dientes a tirar para adelante. Trabaja en una casa de masajes y estética, donde hace oídos sordos a los insultos de los clientes y a las insinuaciones sexuales de su jefa, y mantiene una relación con una chica bien, con la que sueña una vida tranquila ignorando las malas caras de sus futuros suegros. Una noche Teddy es atacado por el lobo que ha estado causando estragos en la región. A partir de ese momento una pequeña sucesión de cambios en el joven amenazarán sus planes de futuro.

Lo mejor: Su suave transición de lo real al terror atrapa. Es una interesante metáfora de lo complicado que es librarse de las etiquetas sociales.

Lo peor: Le faltó presupuesto a su traca final.