maldiciones

The offering

Terror hebreo

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Cut off

Los locos del bisturí

Cut off

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Cut off

El principal atractivo para acercarme a Cut off era la presencia del actor Moritz Bleibtreu al que sigo desde hace años. Un buen intérprete que ha tenido bastante ojo a la hora de elegir sus papeles. En el cine fantástico ha participado en películas como “El experimento”, “Stereo”, “El elegido”, “Guerra mundial Z” o “La cara oculta de la luna” y está pendiente el estreno de la nueva versión de “M, el vampiro de Düsseldorf”. Cut Off prometía un thriller de asesinatos en la línea de “Seven”, segundo aliciente. Además, tiene uno de los ingredientes que más me apasionan en el cine de género: el que la acción suceda en una isla alejada de todo. Para rematar, el director de este entretenidísimo producto es Christian Alvart, realizador entre otras de Antikörper: para mi gusto uno de los mejores sucedaneos de “El silencio de los corderos”, con lo cual la visita era obligada.

En mitad de un temporal que asola el norte de Europa, un forense encuentra en el interior de un cadáver una capsula con una clave numérica y el nombre de su hija. Este descubrimiento le lleva a intentar localizarla. Al llamar a su móvil, descubre que ha llegado tarde y que ha sido secuestrada por un sicópata que le propone una intrincada yincana si quiere recuperarla con vida. Al mismo tiempo, en una isla desconectada del continente por el temporal, una joven intentará ayudar al forense en sus pesquisas, poniéndose también en el punto de mira del asesino.

Lo mejor: Es un no parar de giros y misterios.

Lo peor: Tan rápida que a ratos pierde la lógica o la verosimilitud.


Run hide fight

Placer morboso

Run hide fight

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Run hide fight

“Obscena”, “oportunismo repugnante”, “fascista”, “reprobable”, “carroñera”, “acción pornográfica”… La crítica del festival de Venecia se lo pasó bomba buscando los peores adjetivos para calificar este desmadre de violencia de gusto muy, pero que muy, cuestionable que supone “Run hide fight”. Un espectáculo frenético en la línea de “La jungla de cristal” en la que la heroína es una estudiante de instituto, y los malos de turno unos alumnos armados hasta los dientes que han prestado atención a las clases de química. La polémica estaba servida, la prensa vomitaba respecto al mal gusto de esta idea y el público salía entretenidísimo de haber pasado ciento y pico minutos en tensión.

A Zoe se le ha muerto su madre. Está triste y negativa respecto a todo y a todos. Su padre (Thomas Jane), exmilitar recuperado de estrés postraumático, trata de reconectar con ella enseñándole a cazar y a ser autosuficiente. Su mejor amigo (Olly Sholotan) quiere poder confesarle cuánto le gusta antes de que las universidades les alejen. Su único consuelo es recrear a su madre mentalmente y poder seguir dialogando con ella. A pocos días del baile de fin de curso, justo en la fecha en el que las bromas son algo común tanto en pasillos como en aulas, un grupo de alumnos armados irrumpen en la cafetería y comienzan un plan para cometer una autentica masacre. El secuestro se inicia justo cuando Zoe estaba en el baño, lo que la permite plantar cara a los asesinos y procurar que el número de bajas sea el menor posible.

Lo mejor: Tan atrapante que te rindes ante ella.

Lo peor: Es de tan mal gusto hacer una cinta de acción de este tema sin tener ninguna intención real de abordar esta problemática.


The empty man

Maldiciones y horror cósmico

The empty man

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

The empty man

Cualquiera que vea el tráiler de “The empty man” puede hacerse la idea errónea de que se encuentra ante la enésima cinta de adolescentes enfrentados a una maldición con temporizador; de esas que te dan tres días antes de llevarte por delante si ves una cinta de video prohibida, mandas un mensaje de móvil, o murmullas un nombre al tiempo que haces algún ritual estúpido frente al espejo. Algo de esto hay, pero “The empty man” es mucho más ambiciosa y menos simplista que esos slasher sobrenaturales. Tal vez incluso demasiado ambiciosa (aunque muy por debajo del comic que adapta) pues nunca parece definirse en un género determinado. Personalmente, su extensísima duración, dos horas y cuarto, no se me hicieron en ningún momento cuesta arriba gracias a ese carácter cambiante. Además, los amantes de la literatura de H. P. Lovecraft o Ramsey Campbell van a encontrarse con una historia bien estructurada que en varios momentos nos remite a estos autores. De hecho, remite más a ellos que a la novela gráfica de la que proviene.

Cuatro montañeros norteamericanos de viaje por el Tíbet, encuentran un altar en torno a un extraño esqueleto humanoide (que visualmente nos recuerda a el comienzo de Alíen). El personaje de Aaron Poole, que descubre el túmulo al caer por una grieta, queda en estado catatónico y la climatología obliga al grupo a encerrarse en un refugio de montaña donde se enfrentarán a un terrible misterio… Años después, en Estados Unidos, un expolicía (James Badge Dale) tratará de averiguar el paradero de la hija de su vecina y de sus amigos, desaparecidos todos ellos, tras invocar a una leyenda urbana. Las investigaciones se tornan cada vez más espesas y una suerte de logia o asociación de nuevo pensamiento (el instituto Pontifex), se perfila como responsable de estos misteriosos sucesos.

Lo mejor: Su primer tramo es muy intrigante. Siempre guarda un giro para sorprenderte.

Lo peor: Tanta mezcla de géneros y subgéneros desdibuja el resultado.


Nadie duerme en el bosque esta noche

psicokillers polacos

Nadie duerme en el bosque esta noche

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Nadie duerme en el bosque esta noche

Presentada unos días antes de la festividad de Halloween del pasado año por la plataforma Netflix, "Nadie duerme en el bosque esta noche" es una producción polaca que mira con sus dos ojos al género slasher americano de los 80. A títulos como “Viernes 13”, “La quema” o “Campamento sangriento”. Un cine donde la sangre, la pulsión sexual adolescente y los escalofríos, viajaban en argumentos que poco diferían unos de otros, aunque en este subgénero la originalidad no era necesaria: el espectador del slasher sabe disfrutar de estos productos a poco que sus víctimas caigan de manera violenta y explícita y el héroe final de turno (generalmente femenino) le pegue un buen repaso al asesino. Los tiempos han cambiado y puede que la sencilla fórmula que nos encandilaba hace cuarenta años necesite alicientes nuevos para funcionar a la perfección.

Varios integrantes de un campamento de desintoxicación tecnológica, dejan sus móviles y tablets en una caja y se marchan a la montaña. Acampados y empezando a hacer amistad, la excursión se ve truncada cuando un deforme asesino comienza a darles caza.

Lo mejor: Un sangriento más de lo mismo con buena factura visual.

Lo peor: No sacar partido suficiente a sus personajes