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Vile

¡Me pido primero para el rayador de queso!

Vile Póster

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  • Título original: Vile
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Taylor Sheridan
  • Guión: Eric Jay Beck, Rob Kowsaluk
  • Intérpretes: Eric Jay Beck, April Matson, Akeem Smith
  • Argumento: Un grupo de gente despierta en una casa bloqueada. En su nuca dos viales: uno que acabará con ellos en 22 horas y otro que deben llenar con los químicos que sus cerebros producen cuando sienten dolor. ¡El experimento comienza!
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Vile Ext

Cuatro amigos son secuestrados tras un fin de semana de acampada. Cuando despiertan están atrapados en una casa donde les esperan otros secuestrados y un monitor. La pantalla se enciende y una extraña mujer les informa de las reglas del experimento al que van a ser sometidos: dos viales tras la nuca, uno vacío y otro lleno con algo “peligroso”. 22 horas para llenar un porcentaje adecuado del vial vacío. ¿Cómo? Solo el dolor, la sensación cerebral de que nuestros días llegan a su fin hacen segregar las sustancias químicas que el aparato de sus nucas destila. En sus manos, en su calvario, está la llave de su propia liberación. ¿Quién será el primero en someterse a la tortura de sus compañeros para llegar al porcentaje que la mujer demanda?

Vile es una pequeña película independiente que expone sin pudor su amor por ese pseudo-género llamado Torture Porn, y que pese a su premisa inicial poco tiene que ver con Gantz, por si os lo preguntabais. Seguir leyendo…

Lo mejor: Consigue mantener la intriga y la tensión durante todo su metraje

Lo peor: La escasa evolución del argumento es demasiado forzada. El giro final no está a la altura.

Beyond the Black Rainbow

Pamplina estroboscópica

BTBR Poster

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  • Título original: Beyond the Black Rainbow
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2010
  • Director: Panos Cosmatos
  • Guión: Panos Cosmatos
  • Intérpretes: Michael Rogers, Eva Allan, Scott Hylands
  • Argumento: A pesar de estar bajo los efectos de una profunda sedación, Elena intenta escapar de Arboria una aislada comuna casi futurista.

40 |100

Estrellas: 2

BTBR Grande

Arboria es una empresa/comuna que proporciona felicidad con misteriosas sustancias y experimentos psíquicos. Uno de sus más reputados doctores, Barry Nyle, anda obsesionado con una de las “pacientes”, una chica muda que no ha llegado a ver nunca el exterior. Los días pasan y los poderes mentales de la bella Elena crecen a la par que el malsano deseo que embarga a Barry. Una espiral de locura y luces estroboscópicas los condenará a compartir tanto la vida como la muerte.

No recuerdo muy bien donde leí que el director de esta Beyond the Black Rainbow, Panos Cosmatos, pasó su juventud viajando por todo el mundo hasta recalar en su Canadá natal para ganarse unas perrillas realizando video-cilps y cortometrajes. ¿Y qué hizo durante su formación como persona allá por el extranjero? Si tuviese que realizar una hipótesis cruel, pero basada meramente en las sensaciones que me ha transmitido éste su debut, diría que se pegó un par de años lamiendo más cartones que Manolo Kabezabolo en los buenos viejos tiempos. Lo que vendría a significar que el bueno de Panos se lo pasó en grande probando todo tipo de ácidos, en sus garbeos por el mundo, a costa del patrimonio de su padre, el también director George P. Cosmatos.

Y como de casta le viene al galgo, ¿nadie se pregunta que producciones caracterizaron al bueno de papá Cosmatos? Pues resulta que este italiano de raíces griegas alcanzó la fama dirigiendo a Stallone en dos de sus películas más cazurras: Rambo II y Cobra. Obritas que, por otro lado, hay que analizarlas con cuidado puesto que son de un estilo “explotativo” (“¡oye, que para eso uno es italiano!”, emitió la tumba del fallecido George P.) que tira “pa’tras”. De hecho tampoco os sorprenderá si os digo que la carrera de Cosmatos paró fulminantemente en 1997 con la sosita Conspiración en la Sombra . Aunque también hay que reconocer que por esas fechas el cáncer ya estaba bien aferrado a sus pulmones; sin olvidarnos de unos inicios que fueron harto prometedores con películas épicas del corte de El puente de Casandra.

Probablemente la fama del padre abrió las puertas de la financiación a una producción que despliega todo el poderío visual de los video-clips de Panos, pero cuyo análisis en profundidad desmonta cualquier tipo de valor cinematográfico en este macro bostezo de casi dos horas de duración. Si no fuese por el peso de su apellido, me atrevo a decir que el estilo sobrecargado e intelectualoide de Panos provocaría la risa maliciosa a las puertas de cualquier productora que se precie. Como decía, nuestro director canadiense ha tenido la brillante idea de verter una serie de reflexiones lisérgicas, carentes de sentido al extrapolarlas de su ámbito alucinógeno, sobre una estética estroboscópica que destripada de la simpatía que nos provoca el nostálgico grano gordo queda en una mera aura de presuntuosidad.

Ubiquémonos, la historia transcurre en un hipotético 1983 donde las ideas hippies-futuristas de la década pasada han cristalizado en una empresa que se dedica a vender la felicidad. Más en concreto, las instalaciones de dicha empresa enmarcan la mayoría de la trama. Hasta ahí ningún problema; es más, los compases iniciales nos ponen los dientes largos con esa música de sintetizador, lo mejor con diferencia, tan acorde a la época y a la frialdad de los entornos que predominan (cristal, plástico, neón, colores básicos sobre fondos blancos). Resulta excitante esa obcecación “Kubrick” por narrar mediante el silencio antes que dialogo real, incluso los personajes son enigmáticos en su presentación. Ahora bien, pasan escasos minutos y no ocurre nada, no ocurre nada, no ocurre nada… y cuando ocurre tiene muy poco fondo y se rueda con una lentitud exasperante.

La historia es tan simple como un científico new-age que pierde los papeles por una de las “residentes”, una chica muda con dudosos poderes telequinéticos y telepáticos. Vamos acompañando a dicho científico chiflado en su degeneración mental, en loa abúlicos juegos mentales que practica cruelmente con el objeto de su deseo. Hasta terminar desvelándose una faceta “slasher” que desentona completamente y está resuelta de una forma que pone en duda el respeto de Panos para con el público. Como diría mi querido compañero Manu: “una pamplina”. Sobre el final no voy a revelar nada, pero cuando experimentas con lánguidas reflexiones filosóficas e intentas dramatizar con elementos fantásticos, un consejo: termina tu crónica con dignidad, no con un tropiezo imperdonable.

Supongo, y por ser generoso, que a Panos le ha podido la falta de experiencia, el deseo de flipar demasiado y las influencias de ese consumo de LSD que seguro ha realizado. A estas alturas de la vida intentar llevar al cine – además con una mezcla de terror y ciencia ficción mediante – los filmes psicodélicos de finales de los sesenta/principios de los setenta, me parece un riesgo que hay que asumir con algo más de veteranía. No me basta con soltar una retahíla de influencias “culturetas”: que si Cronenberg me marcó de pequeñito, que si Odisea en el Espacio, la narración a través de viñetas visuales… ¡pamplinas! Al final, Beyond the Black Rainbow resulta aburrida y algo pedante. La principal responsable de esta pedantería acaba siendo la escena que ejerce de núcleo centra de la película y base filosófica para su título. En concreto, un desvarío visual de casi quince minutos que, a mi parecer, está fuera de lugar. Si queréis un desvarío de verdad, con sentimiento, con gente involucrada en ritos peligrosos, probad con la obra de Kenneth Anger; películas que pese a su autenticidad siguen siendo un poco peñazo, todo hay que decirlo.

La cuestión es que el buen marketing de Beyond the Black Rainbow radica en el acierto sintetizando una época. Como The House of The Devil o The Sleeper, esta película no solo se ubica en la década de los ochenta, busca verse como una cinta rodada en dicha época. Y efectivamente, todo es muy coherente y vistoso, aunque el poder evocador de los colores estroboscópicos, los planos cortos y el “anti tiempo” (parece que pasen entre 0 y 100 años durante las dos horas de metraje) pierde rápidamente el interés tanto por lo excesivo como por lo repetitivo. No me extraña que Panos invirtiese tres años en terminar la cinta. Se nota muy deslavazada y con ideas que no llegan a cristalizar de ninguna forma. ¿Sabíais que hasta podemos disfrutar de androides en esta película? Robots subnormales que no pintan nada en la función. No quiero enlazar la letanía de preguntas que han caracterizado recientemente a un famoso entrenador portugués. No obstante, es lo único que podía susurrar asustado entre bostezo y bostezo.

Por supuesto que alguno dirá que estoy siendo innecesariamente cruel y hasta injusto. Muchos pensarán que no he visto el factor artístico de una película que revoluciona en cierta forma el subgénero “slasher”, vuelve a poner en boga la ciencia ficción humanista, desborda hipnotismo visual y blah, blah… Un servidor es el primero en reconocer que una película con una buena dosis experimental hay que juzgarla con parámetros únicos – he sido muy prudente no hablando de la miríada de molestas incongruencias e incoherencias narrativas –. ¡Hey! Reconozco abiertamente haber disfrutado como un enano de Rubber o Amer (donde el humor surrealista en una y la sensualidad exacerbada en otra justificaban y mucho su existencia), pero lo siento: si me aburro como con Beyond the Black Rainbow soy inflexible. Un patinazo en toda regla cuya tremenda decepción no atenúa ni la cuidada estética, el perfeccionismo técnico o los esforzados actores. Y eso que, en el caso de los actores, os aseguro que se dejan los cuernos en darles a sus personajes una dimensión que no tienen. Al fin y al cabo el guion del mismo Cosmatos los dibuja como seres antipáticos bastante planos, sin contar con esos tres años de rodaje que serían una auténtica locura para los interpretes. Una doble pena, porque estamos ante uno de esos productos que giran únicamente alrededor de dos caracteres, y no se puede dejar tan desnudos a Michael “Barry” Rogers (reputado actor de TV) y a la jovencita Eva “Elena” Allan. Al final su “historia” se torna patética y da algo de risa, así de simple.

Bueno, pues uno que se ha despachado a gusto no os recomienda verla ni evitarla. De personas educadas es admitir que una valoración objetiva sobre un producto tan experimental es cosa de broma. Aquí no hay medias tintas, estoy seguro de que levantará las pasiones de algunos y el odio de otros. Me importa un pepino quien fuese el padre de Elena: ya sabéis cual es mi bando.

Lo mejor: Su ambientación sonora junto a una magnifica fotografía.

Lo peor: El completo delirio visual de quince minutos incrustado en medio del metraje. Uno de los momentos más pedantes y bostezantes de la historia del cine.

Proteus

Heroína cortada con sopa de aleta de tiburón

Proteus Poster

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  • Título original: Proteus
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 1995
  • Director: Bob Keen
  • Guión: John Brosnan
  • Intérpretes: Craig Fairbrass, Toni Barry, William Marsh
  • Argumento: Un grupo de traficantes de heroína acaban perdidos en una plataforma petrolífera abandonada. Allí, algo les acecha y va “reciclándolos” uno a uno.

70 |100

Estrellas: 3

Proteus Grande

Un grupo de traficantes de heroína sufren un accidente que los deja tirados junto a una plataforma petrolífera. Para su sorpresa, en aquellas instalaciones parece que han tenido lugar experimentos de dudosa catadura moral. El resultado de uno de estos experimentos es Charlie, una criatura que no cuenta con ángeles a su disposición, pero sí la capacidad de mutar y absorber la mente de sus víctimas. Aunque hasta los monstruos tienen malos hábitos que satisfacer…

Bob Keen, el británico detrás de los efectos especiales de docenas de cintas de género (Waxworks, Razas de Noche, Los Inmortales o Yo compré una moto Vampiro), tuvo la brillante idea de colocarse tras las cámaras para adaptar una novela de terror y gotas de ciencia ficción llamada “Slimer”, escrita por John Brosnan – que también se encargo de su adaptación, quedando lo suficientemente escaldado para nunca volver a involucrarse con el mundo del séptimo arte –. El resultado, parido en 1995 y bastante ignorado en España, es digno de recuperarse aquí. Y no solo por tratarse de un revival interesante o como mero híbrido psicotrónico de Alien y La Cosa que es; si no también por sus altas dosis de caspa. Una caspa como solo los productos de terror rodados en los 90 pueden ofrecernos. Desconozco si Proteus llegó a estrenarse por salas de cine en su Inglaterra natal, su aire a telefilm barato lo condenó internacionalmente a las estanterías de escasos videoclubs – establecimientos que ya mostraban signos de agotamiento cuando se estrenó la cinta en cuestión – y a las emisiones televisivas.

Con todo, no se trata de una mala película. Más allá del aprecio que puedan profesarle adictos al cine basura, entre los que se cuenta un servidor, se convierte por derecho propio en
todo un espectáculo visual merced a sus geniales efectos especiales, a la par que alcanza cotas cómicas insospechadas debido a sus constantes fallos técnicos, las desastrosas interpretaciones y un enfoque de la acción totalmente fuera de lugar. Incluso la coherencia brilla por su ausencia en lo que refiera a la transición entre escenas o la definición de los personajes. Como si de una vulgar historia pulp – y que conste que hay radica su principal valor – encontramos un puñado de “trapicheadores” (pringados con aspiraciones a camellos) que no alcanzan ni la bidimensionalidad. Seres unicelulares con una única idea central que los guié en el baile del pollo sin cabeza que se plantea dentro de la plataforma petrolífera medio abandonada. ¿Qué gran parte de culpa la tienen las interpretaciones antes que el guión? Seguramente, es más, ni siquiera quiero conocer el nombre de los actores secundarios que salpican esta producción, por no tener que recordar sus exagerados rictus (atención al histerismo de una de las chicas de la “pandilla”).

Supongo que el arranque de la cinta sintetiza esta sonrojante falta de acierto para bosquejar personajes. Tenemos tres amigos: uno es el coherente y líder nato, otro es el simpático pero insustancial y el otro es sencillamente un gilipollas. Junto a ellos, sus novias [punto]… y esa será su definición durante la hora y media de metraje. De hecho, los diálogos entre hombres y mujeres representan la cúspide de lo banal, no llevan a ningún lado y más si parece que son leídas en algún cartel luminoso junto a la cámara. Sus cuitas orbitan alrededor de un cargamento de heroína y como volver a casa con ella después de haber perdido su barco en un accidente, relacionado con un porro, así de directo y absurdo. Por favor, analizad esta clave argumental y extrapolarla a la extraña obsesión sobre las drogas que planea durante todo el metraje. Lo que me lleva a preguntarme, ¿no estaremos ante una propaganda subliminal en contra del uso de estupefacientes? Honestamente, no me queda claro y hasta podría llegar a pensar que es todo lo contrario.

Existen sorpresas, algunas infantiles otras inesperadas, pero siempre propias de un encefalograma plano. Sin embargo, la mayor de ellas – que alude al villano en sí de la función – justifica por sí sola la existencia de esta oda a la carcajada salvaje. Aun sin querer soltar ningún destripe, no me puedo resistir a daros cierta pista que os motive a disfrutar de Proteus: He citado el tema de las drogas, por la sinopsis deduciréis que alguno de los supervivientes al naufragio deberá enfrentarse cara a cara al “mal” que medra dentro de la plataforma petrolífera, si estuvisteis atento a la mención a los clásicos de Scott y Carpenter, ya sospecharéis que la genética forma parte del argumento… ahora añadidle algo a la mezcla para convertirla en una película única que no tiene miedo a llegar hasta las últimas consecuencias de su descabellada propuesta. Bien, habréis pensado cientos de elementos absurdos, ¿pepinos? ¿Pollos? ¿Jorge Sanz? ¡Casi! SPOILER Ni más ni menos que un tiburón. FIN SPOILER Os aseguro que la experiencia de conocer a Charlie es inolvidable, muy propia de una atracción de feria visitada por primera vez. Una de las principales razones para este impacto viene de la mano del diseño de los efectos especiales y de un estilo de iluminación que se ha perdido ya en el cine de terror.

Colores imposibles decoran todo el ingenio deBob Keen; el cuál, ni corto ni perezoso, se marca un continuo devenir de efectos mecánicos brutales. Babas por doquier, carne mutando, hilos verduzcos de sustancias desconocidas, malformaciones y… Charlie. Todas las escenas truculentas son rodadas a tumba abierta sin importar lo falsa que pueda resultar la secuencia o lo disparatado del resultado estético. No hay miedo o sugestión en los primeros planos de la “infección” de las siniestras y fenomenalmente ambientadas instalaciones, pero si mucho entretenimiento barato. Ni siquiera existe control con respecto al uso de las armas; exceso que se convierte en otro de los alicientes de Proteus: diga plataforma petrolífera, diga arsenal. Si a esto le unimos la habilidad de los protagonistas para blandir un arma de fuego, pues ya tenemos el complemento perfecto.

Esta clara tendencia a la acción se ve apuntalada por el protagonismo de Craig Fairbrass. Un actor que pese a contar con mejor formación artística que la aparente, aquí nada como pez en el agua encarnando un émulo barato de John McClane (La Jungla de Cristal, 1988). Todo un héroe de acción, cuyas proezas provocan la carcajada al estar tan fuera de lugar. No me malinterpretéis, es una gozada ver la lucha que culmina esta auténtica serie B, pero igual que gozosa es bastante cómica. No en vano, algunos consideran a Fairbass como el Stallone británico (de hecho compartieron camerino en la algo casposa Máximo Riesgo), ¿también le darán a la heroína esas voces bienintencionadas? La verdad es que su presencia sube enteros la calidad del film – dentro de unos límites razonables –, solo que es una pena verlo tan perdido en ciertas escenas.

En definitiva, espero que estos breves apuntes os motiven a darle una oportunidad a Proteus, que dentro de su catalogación como “caspamovie” merece la nota adjudicada e incluso más, aquellos que la hayáis visto también podéis refrescar la memoria como un servidor hizo por quinta vez recientemente. Es cierto que requiere una voluntad gamberra a la par que naif para poder soportar la falta de criterio en su desarrollo (esos diálogos, la intrascendencia de los protagonistas, los giros argumentales de tebeo, los tiroteos gratuitos…), pero muchas cervezas y amigos ruidosos pueden ofreceros, culminando con un visionado golfo de Proteus, una de esas tardes memorables que podréis recordar y recordar durante mucho tiempo.

Lo mejor: Los efectos especiales y Charlie, un villano único con unas aficiones muy yonkies.

Lo peor: Los diálogos, por mucho que sean para partirse, pueden hacerse aburridos al principio de la película.

The Human Centipede II

La cara y el culo de la moneda

The Human Centipede II

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  • Título original: The Human Centipede (Full Sequence)
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2011
  • Director: Tom Six
  • Guión: Tom Six
  • Intérpretes: Laurence R. Harvey,Ashlynn Yennie,Vivien Bridson
  • Argumento: Martin vive obsesionado con la película "The human centipede".Esa obsesión se hará realidad cuando captura a un total de 12 personas para armar su ciempiés.

66 |100

Estrellas: 3

HCII Grande

Decir que probablemente, “The Human centipede II” sea una de las películas mas esperadas de los últimos tiempos, no me parece en absoluto descabellado.
A muchos nos entusiasmó la primera parte, otros la odiaron visceralmente, pero lo que fue un hecho sin discusión, fue que no dejó indiferente a nadie.
Tom Six, gran provocador, con mucha astucia e inteligencia, fue avivando estas ganas de verlas con perlas como “esta segunda parte dejará a la primera como si fuera Mi Pequeño Pony”,y con imágenes convenientemente dosificadas, hasta que presentó a su gran baza: Martin.
Yo fui la primera que consideré que la labor de Dieter Lasser y su alter ego cinematográfico, el Dr. Heiter, sostenía en gran parte el peso de “The human centipede”, y tenía una curiosidad exacerbada por ver cómo se podía resolver su ausencia… y ya os digo, que en el primer momento en que vi a Martin, me olvidé de que existía el Dr. Heiter, y para mi, esto fue tan absolutamente brillante como incomprensible. Martin tenía magnetismo, me provocaba repulsión y eso que aún no sabía nada de él.

Con esta presentación, imaginaréis que mis expectativas eran brutales… y he aquí el resultado:

“The human centipede 2” es una agresión visual en toda regla, es extrema, perversa, sucia, repugnante, cruel… es la otra cara de la moneda.
¿Hasta dónde ha sido capaz de llegar Six para agradar a sus fans y encabronar aun más a sus detractores? ¿Es “The human centipede 2” una buena película? Sin duda, en los matices están las respuestas yo voy a intentar exponer mis matices, al menos los que yo percibí.

El arranque de la película es lento, incluso llegando a ser aburrido, se dibuja demasiado al personaje de Martín, en exceso.
Martin es un ser absolutamente extremo, tanto física como psicológicamente hablando, un personajes demasiado atormentado, herido y reprimido, que esconde a un chiflado psicópata de manual. Martin es la unión de todos los clichés de las películas de asesinos: retraído, solitario, obsesivo, que aún vive con su posesiva y desquiciada madre que le humilla y le odia, víctima de abusos por parte de su padre y totalmente obsesionado con formar su propio human centipede. Mitómano hasta la enfermedad, Martin es excesivo en todo.

Pues en esta primera parte, lo que vemos es el día a día de Martin. Six se recrea en su suciedad mental y en su dejadez física, para convertirlo en el reverso del educado, impoluto, elegante, estudiado y preciso Dr. Heiter.
Martin sueña con sus ciempiés, necesita que se haga realidad, pero no tiene las herramientas para lograrlo, así que se dedica a atacar a todos los que llegan al parking en que trabaja como guarda. Su método de captura es golpe en la cabeza con una barra de hierro y disparo en las piernas si es preciso. Pero al pobre Martin a veces se le va la mano, y tanto golpe termina en muerte, y llega la frustración, porque Martin no es preciso, ni tiene control ni medida y es terriblemente impaciente.
Cuando consigue a un nutrido número de víctimas, de diferentes sexos, razas, edades y corpulencias (curioso cómo un ser tan pequeño pueda arrastrar cuerpos inconscientes él solo a todas partes), los deja en un almacén hasta encontrar el momento catártico en el que tiene que ponerse manos a al obra.

Comienza la segunda parte, a partir de aquí, inevitablemnte tengo que soltar gran cantidad de SPOILERS, así que cuidado.
El festival que se esperaba de Six comienza con el brutal asesinato de la madre de Martin por él mismo, cuando ésta rompe el album de recortes de “The human centipede” en los que, aparte de las explicaciones “médicas”, Martin tiene numerosas fotos de la protagonista en estrenos y fotogramas de la película. Increíblemente perturbadora la imagen de Martin comiendo con sus madre enfrente con la cabeza destrozada, mirándola fijamente, son esos ojos saltones y escalofriantes… Martin es así!!
A partir de este momento empieza la locura de Tom Six, la de Martin y la del espectador, comienza el ciempiés de 12 partes (embarazada incluida) y dirigido por la señorita Yennie, quien es, ni mas ni menos, la parte central del ciempiés en la primera película (es conducida a la sala de “almacenaje” siendo engañada por Martin bajo la promesa de interpretar una nueva secuela. Recordemos que esta actriz se interpreta a sí misma).
Lo primero que hay que tener en cuenta es que Martin no tiene conocimientos médicos, ni materiales quirúrjicos, ni anestesia, ni una sala esterilizada para armar su ciempies, aquí es todo a lo bruto, a lo vivo. Golpe en la cabeza con barra de hierro para adormilar, extracciones dentales con un martillo, incisiones profundas en los glúteos con un cutter y unión boca-ano con grapas de una grapadora normal de oficina, todo es realmente enfermizo y doloroso (impresionante la parte en que corta los tendones de las rodillas con alicates… auuuuuuuuuuuuu)
Pues como puede, la criaturita de Martin, y dejando a “dos” cadáveres por el camino, pone al ciempiés gigante en marcha.

El sueño de Martin comienza a hacerse realidad y el histrionismo que acompañaba al Dr. Heiter y que le hacía tan genial, aquí se torna en una caricatura grotesca, porque chicos, Martin no pronuncia una sola palabra en todo el metraje,algo que me pareció fantástico en la primera parte, porque siginificaba un acto de entendimiento con la retorcida mente de este ser, sólo con sus gestos, miradas y acciones, pues para mí no hacían falta mas explicaciones, ahora,q ue Six haya privado de palabra a Martin en la segunda parte, para mí es un fallo garrafal, porque la exagerada mímica incluso puede llevar a la risa. El ciempiés, pese a lo rudimentario de la “operación” está mejor diseñado que en la primara parte.

Venga que se acerca el momento… Martin es el ser más morboso de la tierra y lo único que quiere es ver ese aparato digestivo de 10 personas en funcionamiento y como la parte principal (la cabeza del ciempiés) se niega a comer, comienza la tortura para el espectador, pues en una de las escenas mas atroces, Martin introduce un largo embudo por la garganta del ya ciempiés y obliga a alimentarse al conjunto. Aun así no hay tiempo para que se haga la digestión, por lo que, en su delirio, Martin inyecta laxante en cada parte del ciempiés y comienza la orgía de mierda, y sí, en esta segunda parte de se ve todo, incluso la mierda salpica a la pantalla y es realmente vomitivo. Todo el morbo servido, Six lo ha hecho, Six se carga la intención de incomodar en la primera parte en la que nos obligaba a imaginárnoslo todo, para mostrarlo TODO, y el exceso es un factor determinante para que la película se quede en un intento fallido de reinvención.
Todo mostrado, todo visto, todo dicho.

Ahora voy con la parte final, que puede tener varias interpretaciones, y seguimos con los SPOILERS:
¿Martin hizo algo? No señores, Martin lo imaginó mientras veía la primera parte, toda la película no es mas que la película que Martin se ha hecho y nosotros lo único que hacemos es verla a través de sus ojos, y nos lo hemos creído y hemos creído que Six se había pasado de la raya, y de repente entendemos que Tom Six se burla de él mismo, de los que le llaman obsceno y provocador barato y de aquellos que querían ver la película mas escatológicamente salvaje que se pudiera rodar (y aquí le doy las gracias a mi compañera Samdra, por la esclarecedora conversación que mantuvimos cuando terminé de ver la película, ya que yo había entendido ésto así, pero en mi shock inicial no lo había asimilado bien, y Samdra me iluminó).
Por otra parte, me hubiera encantado también la idea de Martin devorado por el ciempiés que tanto cuidó. La idea de tener dentro al ciempiés, arrancando trocitos de sus tripas, me hubiera parecido muy metafórica.

La interpretación que yo saco es que la primera parte y la segunda son desquiciadamente complementarias, aunque la segunda sale perdiendo.
Cierto que Martin tiene un carisma especial, totalmente diferente al del Dr. Heiter, pero hipnótico también, pero la sombra del doctor alemán al final es alargada…
Vivimos pues la asepsia de la primera frente a la suciedad de la segunda, el lenguaje vs la mímica, la imaginación contra la imagen… como digo, son las dos caras de la misma moneda.

En ambas, el tratamiento de la imagen está muy conseguido. Consideré un acierto el pulcro color blanco de la primera, ue hacía mas incómodo lo que nos imaginábamos, al igual que considero un acierto, la imagen en blanco y negro de esta segunda parte, que no hace mas que acentuar el oscuro color de la sangre y de la mierda… esta imagen feista te acerca más a la mugre del almacén, al parking y a la casa de este tarado llamado Martin, te acerca a su sudor, a su dejadez, a su nerviosismo, a su obsesión y a su locura.

Obviamente hay muchos elementos que jugaron en su contra: lo primero es que para mí, es mucho mas perturbador en temas tan delicadamente desagradables como éste, que se insinúe a que se muestre, que te obliguen a ti a ser el depravado dentro de tu mente a que te muestren todo tal cual.
Sinceramente, creo que a la primera hora le sobran 15 ó 20 minutos y creo también que hay escenas y personajes que sobran y empobrecen un resultado que lo tenía ya de por sí complicado. Obviamente meter a una mujer en avanzado estado de gestación sobraba y el incidente del coche es totalmente gratuito (y otra vez un recién nacido de por medio…como provocación inútil y barata). El doctor de la barbísima tampoco aporta nada a la trama y debería haber dado mucho mas juego.

En definitiva,“The human centipede 2” es una hipérbole gigantesca, una exageración hecha con toda la consciencia del mundo, para provocar a todos aquellos que esperaban que al bueno de Six se le fuera la olla y poder decir,¿quien está mas enfermo? ¿Quien es aquí Martin? ¿Era esto lo que en realidad queríais, verdad? Pues aunque me odiéis, aquí está, precisamente lo que veníais a buscar. Ésta es mi gran broma.
(pero Six… yo esperaba más y no me refiero a cantidad…).

“The human centipede. Fullsequence” es sentir el dolor que es ver al pequeño gran Martin masturbándose con una lija, y poder entender el placer que le causa, pero definitivamente siendo consciente de que es rizar el rizo.
No os toméis demasiado en serio esta película, simplemente hay que entenderla como la gran bizarrada que Tom Six se vio “obligado” a filmar para tener la cara y la cruz de esta gran moneda que es el ciempiés humano.
Será en la tercera parte de la trilogía, donde se decida si Tom Six es un director muy inteligente o se queda en mero provocador.

Lo mejor: Martin y su auténtica locura

Lo peor: El exceso

Seconds Apart

Para vivir, ¡unidos! Para morir, ¡unidos!

Seconds Apart

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  • Título original: Seconds Apart
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Antonio Negret
  • Guión: George Richards
  • Intérpretes: Orlando Jones, Edmund Entin, Gary Entin
  • Argumento: Seth y Jonah, gemelos, comparten cama, comparten ropa, costumbres… secretos. Los dos han desarrollado un poderoso poder: manipular las mentes de los demás. Pronto, los celos y las envidias, entre ellos, derrocaran su poder.

75 |100

Estrellas: 3

Seconds Apart Grande

Jonah y Seth son gemelos idénticos con un don único: cuando están juntos poseen la capacidad de dominar las mentes de los demás, e incluso unos limitados poderes telequinéticos.
Alejados de la vida social del instituto cristiano al que asisten, pasan sus días viendo a sus compañeros desde la barrera y maquinando experimentos de control mental, con el único objetivo de sentir emociones; lo que ellos llaman “el proyecto”.
Sobreprotegidos por unos padres algo extraños, y debido a sus sobrenaturales capacidades, su desarrollo emocional quedó disminuido y, ahora, como adolescentes hechos y derechos no pueden sentir nada más que la malsana necesidad de estar siempre “unidos”.
Sus juegos mentales se revelan como torturas macabras que llevan a sus compañeros a suicidarse aparentemente. La escuela está sumida en el horror y nadie sabe a ciencia cierta porque; hasta que el detective Lampkin entra en escena.
Tras una sangrienta sesión de ruleta rusa por parte de destacados alumnos del instituto, este policía atormentado, que sigue culpándose por la muerte de su mujer, decide no detenerse hasta dar con la verdadera razón de los suicidios; lo que le lleva irremediablemente tras la pista de Jonah y Seth empezando un peligroso juego del gato y el ratón.

Cuando todos pensábamos que este año todo estaba perdido dentro del After Dark Originals, nos llega – probablemente – la mejor película de la edición de este año y de todos los anteriores. Quizás, Seconds Apart vea sus cualidades positivas incrementadas por la compañía, de tan baja estofa, que de momento estaba teniendo. Me refiero a las otras cintas del After Dark que habíamos tenido la fortuna de catar: 51, Husk y Prowl. Es normal que ante un panorama algo desolador – creo que nadie estaba disfrutando especialmente del giro que el festival había dado hacia la autogestión de todas las películas exhibidas y a la perjudicial asociación con el, por otro lado respetable, canal Sci-Fi – una cinta que tampoco estaba exenta de fallos esté recibiendo comentarios tan positivos allá por donde pasa. Y recalco este efecto “positivista” puesto que la nota acompañando a esta reseña, y el entusiasmo que despertó, en un servidor, pueden ser algo polémicos, habida cuenta que los defectos de Seconds Apart son muy evidentes y depende de la atención que les dedique el espectador puede llegar a renegar de esta cinta de terror psicológico que revive tanto las glorias como las miserias del cine de terror independiente de toda la vida.

Curiosamente, y al contrario que la gran mayoría de cintas presentadas en al After Dark, Seconds Apart no ha sido dirigida ni escrita por artistas implicados previamente en otras ediciones del festival; lo cual ya auguraba algo bueno, pensarán los más maliciosos. Antonio Negret, prometedor y joven cineasta colombiano en las tareas de dirección, y George Richards, guionista novel que se destapa como un sólido narrador de historias; ambos son nuestros anfitriones en un viaje dramático bajo la forma de cuento de horror adolescente pero que en seguida deja atrás los derroteros más infantiles que pudiésemos temer, en pro de una narrativa seria y la recreación de una atmósfera de tensión psicológica capaz de atemorizarnos y, grata noticia, sorprendernos. Esto no sería posible sin la intervención de tres actores que son piedras angulares del éxito de la película y, obviamente, victimas de los errores que un guión algo alargado provoca. Conozcamos mejor a los personajes principales de una tragedia coral marcadamente “shakespeariana”:

1.- Orlando Jones. Actor de color curtido en decenas de títulos (Evolution, Magnolia), interpreta al detective que investiga los suicidios imposibles. Todo un caramelo de personaje pues su alma torturada se lleva una gran parte de la atención del metraje. El guión constantemente nos adentra en los sueños – casi alucinaciones – sufridas por este acerado investigador, desde que un incendio se llevase a su mujer y buena parte de su estabilidad. Un acierto ha sido reflejar esta perdida a través de heridas mentales basadas en la iconografía de los cigarrillos y el fuego, y continuar con esta simbología hasta convertirla en detonador de un final de fiesta bastante logrado… pero eso tendréis que descubrirlo vosotros mismos. Otro pequeño detalle, y son estos guiños los que atraen al espectador experimentado, ha sido llevar a la superficie el sufrimiento interno del detective Lampkin hasta las quemaduras de su rostro; puede que un detalle sin importancia, pero dentro de la mente del policía – en la cual nos veremos multitud de veces sumergidos – el tiempo deja de existir y solo el distinto aspecto físico de Lampkin nos permitirá distinguir los infiernos reales de los ficticios.
Una interpretación extraordinaria que deja muy buen sabor de boca y demuestra las dotes para el drama de un actor habitualmente encasillado en la comedia. He podido leer críticas donde alguien se extrañaba por la capacidad del detective para asumir los tintes sobrenaturales del caso en que se ha involucrado. Bueno, lo primero es saber que estamos ante un thriller psicológico paranormal; pero además, algo que demuestra el detective son sus capacidades de investigación – soberbia escena donde Lampkin se deja las pestañas en viejos legajos sobre leyendas y mitos acerca de gemelos –, así como el estado de nerviosismo que padece bajo la tortura de incontables noches de insomnio y pesadilla; creo que en estas circunstancias no es de extrañar su sensibilidad para con el elemento sobrenatural de los suicidios.
Lo que si reconozco como un fallo, que puede resultar muy molesto, es la excesiva repetición de los sueños/alucinaciones que atenazan la mente del detective. Hecho que demuestra a las claras, que pese a la solidez del guión este se ha alargado un poco en demasía, quitando retales de aquí y allá podemos decir que a la cinta le sobra un cuarto de hora; pero pecata minuta cuando el núcleo argumental destila una calidad incapaz de encontrar ni en un minuto de otros metrajes de más de dos horas.

2.- Edmund y Gary Entin. Los auténticos protagonistas, dos gemelos ejerciendo de gemelos sociopatas con una veracidad que, sinceramente, asusta. Un acierto el haber elegido a una pareja de hermanos en lugar de usar un solo actor para interpretar los dos papeles – y no es que Jeremy Irons lo hiciese mal en inseparables –; ganando así varios grados de autenticidad; algo que notaréis inmediatamente en los compases iniciales del metraje cuando conozcáis los hábitos cotidianos de los gemelos de marras.
Si ya el guión se centra y se esfuerza en trasladar a la pantalla la falta total de empatía de los hermanos como eje central del argumento, amen de base para los mejores momentos de horror, los Entin bordan sus papeles, incluso en un desenlace algo menos potente de lo esperado. No se puede explicar la potencia visual que desprenden sus personajes con palabras; verlos plantados en pantalla con esos ojazos azules, taladrándote el lóbulo parietal, convierte a Seconds Apart en una experiencia diferenciada del resto de cintas de terror independiente que trasiegan a nuestro alrededor. No digo que la haga claramente superior al resto – ni mucho menos – simplemente la frialdad de su actuación se eleva al cuadrado contrastando a la perfección con el corazón ardiente y lleno de sentimientos enfrentados del detective Lampkin; y no es moneda de cambio común este tipo de intensidad en el fantaterror actual.

Comentados ya los pilares fundamentales de la película en cuestión, puede parecer que no haya nada más que las actuaciones de estos tres actores y un guión al servicio de esos personajes… pues no. Aquí radica el gran acierto de Seconds Apart, el resto de elementos han sido cuidados milimétricamente: iluminación crepuscular, decorados neo-góticos basados en paisajes suburbanos decadentes, medidos efectos especiales, montaje ágil, envolvente banda sonora y, muy importante, actores secundarios sólidos. Todo al servicio de una atmósfera corrupta que es fiel reflejo de la incapacidad para sentir que padecen los hermanos; los cuales, incluso a veces, parecen más alienígenas que humanos.

Desgraciadamente, el cineasta propone y dios dispone. El libreto de George Richards, sufre en general de una predictibilidad irritante. Es muy obvio el final que tendrá la historia y los distintos personajes que se cruzan con los nocivos gemelos; a excepción de un par de sorpresas bien orquestadas que involucran a los mejores secundarios de la cinta – los padres de Jonah y Seth, unos inconmensurables Louis Herthum y Morgana Shaw –. A un servidor, lejos de irritar esta predictibilidad le ha recordado el estilo de la tragedia griega clásica donde lo importante no era el final si no el viaje que realizaban nuestros héroes (y anti-héroes en este caso); ¿por qué digo esto? Porque si el punto fuerte de la cinta son las actuaciones de Edmund y Gary Entin es también gracias a que sus experimentos y juegos mentales cobran un protagonismo directo y una escenificación escalofriante en escena. Son tan rastreras, naturales, siniestras y levemente atractivas, sus manipulaciones, que uno no puede más que rendirse ante el poder mental de estos malditos Zipi y Zape degenerados, y dejarse llevar por un viaje movidito antes de que la atracción se pare.

Lo que no puedo dejar de ver como un grave fallo es la inclusión del tópico y típico catalizador femenino del desastre. Aquí lo predecible se vuelve blando y aburrido merced a la insulsa “novieta”, letalmente interpretada por una facilona Samantha Droke, con la que uno de los hermanos empieza a sentir el amor (“oooohhhhh!”) y por tanto alejarse de su contrapartida con catastróficas consecuencias. Como dirían dos maestros del cine como son Elniniodecristal y Hitchcock: un McGuffin de la peor ralea.

Como habéis podido observar el viaje no ha sido sencillo, muchos elementos motivo de debate se unen en una película complicada, pero muy directa a la vez, donde hasta el más lego en cine de terror debería poder disfrutar de una historia sin complejos y diferente, hasta cierto punto, dentro del panorama actual. Con algo más de cuidado en esos detalles fallidos – sobreexplotación del personaje del detective Lampkin, alguna vuelta de tuerca más y la desesperante presencia de Samantha Droke podríamos estar ante una película realmente sobresaliente; pero todos estos errores no evitan que Seconds Apart sea una de esas apuestas por el cine de género, que desde la independencia, han hecho grande nuestro amado terror. No estamos en los tiempos de Carrie, la inocencia se le agota a la sociedad occidental con cada nuevo año que viene, y una muestra es el culpable ejercicio de decadencia tan divertido como el presentado en un After Dark 2011 que ya se puede dar con un canto en los dientes habiendo presentado solo una cinta honestamente buena. ¡Doblemente recomendable!

Lo mejor: Una cuidada estética que resalta las interpretaciones de los hermanos Entin... soberbia atmósfera de alienación.

Lo peor: Predecible a nivel general, cierto abuso del personaje del detective y la trama romántica.

Victim

La víctima es el espectador

Victim Poster

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  • Título original: Victim
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Matt Eskandari y Michael A. Pierce
  • Guión: Michael Hulquist y Robert Martínez
  • Intérpretes: Stephen Wiegand,Bob Bancroft,Brendan Kelly
  • Argumento: Un joven es secuestrado por dos hombres (un doctor y su ayudante),que le retienen en un sótano hasta que esté preparado para un “inesperado” desenlace.

38 |100

Estrellas: 2

Victim Grande

Nos enfrentamos una vez más a una de esas estrategias publicitarias, en las que se intenta servir la polémica antes del estreno de una película para que así pueda tener algún momento de gloria (que objetivamente, hasta los directores saben que no tendrá una vez vista).

De “Victim” se ha dicho que es la nueva “The Human Centipede”, nos hablaban de que íbamos a ver sádicas torturas, nos pusieron un cartelito provocador para despertar interés, se especulaba con un giro inesperado glorioso…y ¿en qué quedó todo? Pues en NADA.

Alto y claro: ”Victim” es una película con potencial, que se queda en un engendro cinematográfico. Realmente no hay por donde cogerla, y me da mucha rabia, porque a mí sí me habían vendido la moto y la esperaba pacientemente para poder disfrutarla, pero no hubo suerte.

La historia, como en casi todas las decepciones, arranca de una manera prometedora. Los primeros minutos intuyes que serán los que den vida a la historia, notas que todo girará en torno a esos primeros minutos. Minutos de una brutal agresión y violación con un fatal desenlace. Minutos tras los que empieza la verdadera “pinícula”, y ya lo hace de una manera dudosa, porque así, sin más ni más, sin presentación y sin nada, nos encontramos con un plan totalmente premeditado, que intentan que al espectador se le presente como fortuito, y no función, no funciona de ninguna manera. La trama se ve venir de lejos, lejos, lejos…

Historia: Un chico es secuestrado y encerrado en una amplia y sucia celda en un sótano. Poca luz, sólo un colchón en el suelo, un sistema de audio por el que suenan instrucciones para señoritas…Aparecen los secuestradores y ya aquello empieza a dar pena. Uno de los secuestradores es el Doctor Volk, el otro es Mr. George .Comienza la acción: hablan de tonterías y llegan las palizas, torturas físicas y psicológicas y el desconcierto, porque nos enfrentamos a un Mad Doctor sin absolutamente nada de carisma, que termina siendo una caricatura de lo que se pretendió que fuera. Un Mad Doctor sin carisma es una de las cosas más patéticas del mundo.
Tampoco ayuda, que el personaje del secuaz, el insulso Mr. George, quede cojo por todas partes. De él no se cuenta nada, no se sabe nada y eso que antes de la mitad, en una de las “conversaciones” entre el Doctor y él, queda claro, que es la sorpresa reservada para el final, pero su historia no se desvela… ¡y seguimos con los despropósitos!
¿Y la víctima?…La víctima, es lo peor del film, no hay quien se lo trague y culpo directamente al actor (Stephen Weigard), porque su labor interpretativa es penosa, penosísima. Su proceso de preparación hacia su nuevo yo está totalmente desaprovechado y tirado a la basura, con lo cual…imaginad el esperpéntico resultado.

Llega el momento estelar del Mad Doctor – SPOILER – cambio de sexo forzoso para la víctima: “venga Sr. George, que le amputamos el miembro, le ponemos un pelucón rubio, un vestidito azul y oiga usted, le convertimos en nuestra pequeña Rachel, así, por arte de magia.” Y señores y señoras, ¡funciona!, que es lo más cachondo del asunto.
El joven pasa de ser un playboy de segunda a una linda mujercita sumisa y complaciente con papá – FIN SPOILER.

Pero, ¿aún pueden torcerse más las cosas? Me temo que si. Todavía no hemos visto la traca final, el supuesto “bombazo”, que ya has intuido (por no decir que lo habías sabido con total claridad desde el principio), con el que no se consigue absolutamente nada de lo que se buscaba: ni dejan al espectador con la boca abierta, ni se alcanza el nivel de perversión o violencia deseado. FRACASO.

Un apartado que no quiero olvidar, es la labor policial representada en esta propuesta.
Amigos, el terror no tiene medias tintas: O los policías que aparecen en las películas de este género son unos completos tontos de remate, o por el contrario (y como pasa en “Victim”), son los más avispados del planeta. En esta película, la señora detective por medio de una sola llamada (que por cierto, no logra efectuarse con éxito), ata cabos de una manera asombrosa, y aunque no es la excepción a la norma sobre el destino de todos los agentes de la ley y el orden en las películas de terror, me fascina la “brillantez” detectivesca que se promueve en “Victim”.

En definitiva, una película, que bien definida, dirigida e interpretada, podría haber resultado interesante, pero que, como dije al principio, se queda en NADA.
¿Cómo es posible, que aunque, estén pasando cosas constantemente, la sensación de aburrimiento sea tan grande?
Para los que la portada resulte curiosa y crean que estamos ante una propuesta de Torture-porn, olvidadlo, corred como alma que lleva el viento, ni os acerquéis ella, porque aquí, ni hay gore ,ni hay mala leche ni hay nada de nada (menos mal que al menos es corta).

Sintiéndolo mucho,”Victim” va directamente a telefilme para poner en cadena autonómica un martes de madrugada (vamos, para rellenar).

Lo mejor: En algún momento tuve esperanza de que pudiera tirar para arriba y su corta duración

Lo peor: Da mucha rabia que no se sepa manejar una propuesta que, con otra visión totalmennte diferente, hubiera sido más que interesante

Splice. Experimento Mortal

Clase de moral avanzada sobre la manipulación genética

Splice

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  • Título original: Splice
  • Nacionalidad: Canadá-Francia-USA | Año: 2009
  • Director: Vincenzo Natali
  • Guión: Vincenzo Natali, Antoinette T. Bryant, Doug Taylor
  • Intérpretes: Adrien Brody, Sarah Polley, Delphine Chanéac
  • Argumento: Una pareja de ingenieros genéticos, Cive y Elsa, deciden saltarse las normas y llevar a cabo un peligroso experimento. El resultado lo bautizan como Dren, una pequeña criatura que pronto crecerá y no será tan dócil como creían.

68 |100

Estrellas: 4

Splice

Los brillantes ingenieros genéticos Clive y Elsa, se especializan en combinar ADN de diferentes animales para crear nuevos híbridos sorprendentes. Ahora quieren utilizar ADN humano en un hibrido que podría revolucionar la ciencia y la medicina. Cuando la empresa que financia su investigación se lo prohíbe, Clive y Elsa deciden actuar por su cuenta. El resultado es una criatura que en un principio supera todas sus expectativas, aunque no tardará en ponerles en serios aprietos, así como hacerles dudar sobre la moralidad de su creación.

Splice, que algún idiota re-tituló en España como Experimento mortal, tiene una ficha técnica de las que no necesitan presentación; Vincenzo Natali (director y co-guionista), Guillermo del Toro (productor ejecutivo), Adrien Brody y Sarah Polley (protagonistas), o Gregory Nicoreto, Howard Berger y el resto del gran equipo de la KNB (efectos especiales y maquillaje). Además, está adscrita a la ciencia ficción, género en el que Natali se maneja sin problemas y con el que nos ha ofrecido más de una joyita, aunque su película más redonda siga siendo Cube (1997), sorprendente opera prima. Lo malo de tener un equipo así es que las expectativas son crecientes a medida que avanza el proyecto. De este modo, al llegar a las salas, las diversidad de opiniones y el nivel de decepciones puede ser, cuanto menos, radical. Esa es la situación que vivió Splice, y no fue del todo justa.

Ante todo, puede que estemos ante la película más comercial de su director. Esto no quiere decir que se trate de un producto mainstream al uso, sino que debido a un presupuesto (30 millones de dólares) mayor a lo acostumbrado, se permite mayores concesiones y un tono en parte más asequible para el gran público que en la citada Cube u otras como Cypher (2002) o Nothing (2003). De ahí que haya contado con una distribución masiva por primera vez en su carrera, y un estreno mundial sin escatimar en publicidad. Sin lugar a dudas, un arma de doble de filo, pues entendamos que, salvo por el clímax final y sin entrar en comparaciones con lo anterior de Natali, no deja de ser una propuesta (un poco) difícil. Por ello, es preferible que el espectador poco asiduo a estos derroteros no se deje engañar por uno de los carteles que rezaba un típico “Hará lo que sea para conquistarte”, después de leer “Del director y los productores de El laberinto del Fauno y…Transformers”.

La historia obedece paso a paso, y con una diferencia bien marcada, los actos básicos:

No hace falta confirmar que habrá algún SPOILER.

Comienzo: Concepción del experimento. Natali va al grano, y a poco del inicio nos presenta a la futura Dren; un trucaje digital realmente detallado y creíble (los chicos de KNB se han lucido) que vemos en movimiento por primera vez en una secuencia homenaje/plagio al famoso ataque de la cría alienígena a Nutz y Ripley en Aliens: El regreso (Aliens, 1986). También conocemos a los protagonistas humanos, y no sé si será porque la visioné doblada (pido disculpas) o porque era la intención de su responsable, pero Brody y Polley resultan cansinos y sobreactuados.

Nudo: Dren, que ha sido bautizada de ese modo dando la vuelta a Nerd (¡!), ha crecido. Lo que antes era un bebe cabezón con inmensos ojos, ahora es una atractiva (entiéndase, de cuerpo curvilíneo y apariencia extrañamente hipnótica, pero sigue siendo un bicho) criatura de elevada estatura y facciones más humanas, cuyo cuerpo y rostro sin trucar corresponden a la actriz Delphine Chanéac. Es aquí cuando toman forma debate y crítica al mundo de la clonación y experimentos con células de variada índole. Aquello del bien o el mal o de creerse Dios. El mensaje del filme, vaya. En esta parte, al ser Dren madura, empieza a experimentar el deseo (por Brody), y esto descarrila en una grotesca y surrealista escena de sexo que, desde ya, es para John Trent (un servidor) la más divertida y original que nos ha ofrecido el celuloide desde la del espejo en Instinto básico (Basic Instinct, 1992).

Desenlace: Es la parte más floja. La atmosfera intimista e incluso atrevida que rodeaba la película hasta el momento, queda diluida en un clímax convencional. Supongo que la intención era contentar al mayor número de espectadores metiendo un poco de acción y de correr para aquí y para allá. Algo que en otro tipo de película hubiese funcionado, pero no cuaja con lo propuesto en la hora y media anterior. No obstante, este desenlace guarda alguna situación con mala leche y unos efectos especiales notables.

La conclusión es que Splice está llena de errores y virtudes. Es tan entretenida como uno se muestre predispuesto a disfrutarla; o tan aburrida o ridícula como uno crea según sus expectativas anteriores o mala información. En lo personal, un producto de ciencia ficción digno, de factura visual arrebatadora, buenas ideas en ocasiones bien resueltas y con suficiente carga argumental nítida e interesante para el debate. Aunque sigo dándole vueltas al por qué dos buenos intérpretes como Brody y Polley se pasan media película haciendo gestitos.

Lo mejor: El debate que plantea, la dirección y la fotografía, pero sobretodo efectos de maquillaje y trucajes digitales completamente creíbles y detallados.

Lo peor: Lo convencional del clímax final y la (aparente) dejadez de Adrien Brody y Sarah Polley para con sus respectivos personajes.

Respire

Mantén la respiración...

Respire

RespireRespire, muestra de terror independiente dirigida por el norteamericano David A. Cross*, es una película de la que se habló por primera vez a mediados del 2009. En aquella ocasión se comentó que Respire estaba en plena fase de postproducción y que su estreno en el mercado DVD USA estaba previsto a finales de año (del 2009).

Sin embargo la película pareció perderse en el limbo de los proyectos que, por la razón sea, no logran salir adelante. Un año después parece ser que Respire vuelve a estar activa. Se ha actualizado su poster y estrena nuevo teaser tariler.

Os dejo con el argumento de Respire: Los antiguos romanos creían que el alma de una persona escapa tras su último aliento. También creían que ese último aliento tenía el poder de curar enfermedades y prolongar la vida. En la década de los 30, el Dr. Robert Kaminsky dedicó su vida a encontrar la manera de utilizar ese poder del último aliento.
En la actualidad, Susan Jordan, propietaria de una tienda de objetos de regalo, recibe en su negocio una misteriosa caja que perteneció al propio Kaminsky y que despierta el interes de dos hombres. Uno de ellos es Raif Collins, quien tiene la esperanza de que el interior de la caja pueda salvar a su moribunda hermana. El otro Alex Poe, cuyos motivos son una incógnita. Susan se ve envuelta, de pronto, en una peligrosa cruzada por proteger la caja y los secretos que ésta esconde.

Se prevé que, finalmente, The Respire se estrene en el mercado doméstico USA el próximo mes de febrero de 2011.