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Samurai Princess

Katanas y móviles..

Samurai Princess

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  • Título original: Samurai Princess
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2009
  • Director: Kengo Kaji
  • Guión: Sôtarô Hayashi
  • Intérpretes: Aino Kishi, Dai Mizuno, Mitsuru Karahashi
  • Argumento: En un Japón futuro e hipotético, once chicas son violadas y desmembradas, la única superviviente ahora convertida en un "mecha" (un cyborg armado hasta los dientes), vaga sin piedad en busca de su venganza.

50 |100

Estrellas: 3

Samurai Princess

El Bosque Infinito. El lugar donde van a parar todos los desechos de un futuro Japón, donde el feudalismo y la tecnología más bizarra comparten cama.
Once indefensas chiquillas son violadas y posteriormente asesinadas por una recua de maleantes cuyos líderes son dos especies de cyborgs. Estos seres son llamados mechas, humanoides creados a partir de restos vivos pero modificados para que ciertas partes corporales sean armas. Están trastornados, son viciosos e ilegales.

Una de las once niñas sobrevive y es encontrada por un científico loco, que se cree un artista de la carne, y una monja budista. Recomponen sus despojos con los miembros amputados de sus hermanas y fusionan las once almas de las muchachas muertas en una sola; creando así un mecha mortal y vengativo que parte en busca de los degenerados asesinos. En esta búsqueda la acompañará un antiguo cazador de mechas; compartiendo desmembramientos, sueños eróticos, dramas del pasado, peleas sangrientas y poco más…

Sí, poquito más porque en un párrafo esta contenido todo el argumento de este splatter japonés que nos trae el guionista de Tokio Gore Police (TGP), Kengo Kaji. El cual escribe esta historia de gore, samuráis y mechas, dirigiéndola él mismo.

Se trata de una nueva muestra de cierta vertiente del actual gore nipón. Una serie de películas cortadas por el mismo patrón: Una atractiva protagonista embarcada en una búsqueda griálica (bien sea este grial la venganza, el conocimiento ó pura supervivencia) y un mundo que fusiona la carne con metal, armas y sexo. Estoy hablando de las Chanbara Beauty, Machine Girl, TGP, etc…

Todos estos largometrajes acuden a los chorros de sangre, la exageración, amputaciones y la transformación del cuerpo en un arma viva; como principal atracción. Samurai Princess sigue estos pasos pero con un resultado un poco insustancial.
Aunque la ambientación intenta lograrse, los bosques y los almacenes abandonados donde esta rodada (digicutremente, por supuesto) no le dan ninguna vida a las imágenes. Tampoco el vestuario es deslumbrante, resultando un periodo Edo futurista bastante pobre.
¿Fotografía? Tampoco destaca. ¿Montaje? El apropiado para una serie de televisión barata. Quería evitar comentarlo pero no puedo resisitirlo. Su montaje parece el de un capítulo de los Power Rangers. Entiendo que es una comparación vil, pero es la cruda realidad.
Los actores son clásicos del cine japonés de serie B: muy blandos e inexpresivos. Y eso que uno de los grandes reclamos publicitarios de este film era (al menos en el imperio del Sol Naciente) la actriz Aino Kishi, encarnando a la princesa samurai. Esta guapa actriz es reconocida por su trabajo en el cine para adultos. Pero que ninguno se emocione, en Samurai Princess no tenemos más que un par de gotitas de sexo y muy ligero. Personalmente, estas tácticas de marketing dentro del cine de terror me producen bostezo. Véase, por ejemplo, Zombie Strippers.

Entonces, si no tenemos ni buenos actores ni decorados ni historia intensa ni fotografía; ¿qué nos queda?
Los efectos especiales de Yoshihiro Nishimura (director y responsable de fx también en TGP). El despliegue de barbaridades visualizadas es lo único que nos va despertando, un poco, del soporífero desarrollo: Intestinos-hoces, piernas-sierra, pechos-bomba y esos clásicos chorros de sangre que nos inundan salpicando nuestra pantalla. Las escenas sangrientas no alcanzan una alta cota de intensidad pero entretienen por lo esperpéntico de los personajes involucrados en ellas.
Pondría como pega que esta vez los efectos creados por ordenador están muy mal insertados, e incluso los efectos clásicos no están a la altura de lo esperado. Pero se ve claramente que el presupuesto ha estado más limitado que en otras producciones y todo no se arregla con dinero.

En conclusión: Una película un poco decepcionante (y eso que no esperaba nada de ella) puesto que un splatter debe ser más intenso y se llega a hacer larga incluso con su breve duración, pero que no deja de ser una propuesta gamberra apta para festivales de madrugada y quedadas de borrachos con los amigos. Esperemos que próximas producciones del estilo sean superiores. Estoy hablando de Vampire Girl Vs. Frankenstein Girl. Crucemos los muñones…

Lo mejor: Lo bizarro de las situaciones, los malos de telefilm y la sangre.

Lo peor: Una película de nivel demasiado bajo en lineas generales.

¿Dónde conseguirla?
La Morgue Cinema: “Samurai Princess” en VOSE (Danke Eddie!).

Solomon Kane

Aventura, terror y algo más

Dado el reciente estreno de la película Solomon Kane de Michael J. Basset en USA y su próxima proyección en España, el uno de enero de 2010, veo oportuno acercaros el libro editado en España que recopila todos los relatos del personaje protagonista de este film, vendido alegremente como espada y brujería “de calidad”. Una excusa tan buena como cualquier otra para leer un libro y una ración de perspectiva necesaria para asistir a dicho estreno.
Hablo, ni más ni menos, de Las extrañas aventuras de Solomon Kane de Robert E. Howard. Autor que seguro que conoceréis por su más importante creación: Conan de Cimmeria.

Este libro, editado a principios de 2004 por la editorial Valdemar en su colección gótica, se puede considerar de lo mejor de su autor. Al menos, en mi humilde opinión.
Contiene ocho relatos publicados en la mítica Weird Tales durante los años veinte y los treinta del siglo pasado, todos ellos, protagonizados por un misterioso puritano obsesionado con erradicar todo “mal” que se cruce en sus aleatorios viajes.
Solomon Kane recorre unas imaginarias Europa y África, durante mediados del siglo XVI, sin más rumbo que el huir de si mismo y de un pasado oculto que permite dar rienda suelta a la imaginación. Un personaje oscuro, violento, atormentado y con una moral tan rígida que llega a resultar hasta dudosa. Un vengador de los folletines clásicos de aventuras.

Con este personaje central, hasta cierto punto típico en las obras de Howard, los cuentos narrados tienen que estar a la altura. Cada uno de ellos aporta las suficientes dosis de aventura, acción y terror, como para satisfacer al niño-animal que todos llevamos dentro.

Howard consigue un entretenimiento clásico con su formula habitual: Tenemos una narrativa directa y sin muchas florituras pero de un tono sombrío que resalta las atmósferas lóbregas que rodean a Kane. Contamos también con escenarios exóticos, totalmente irreales, donde destaca un África inexplorada llena de vampiros, viejos hechiceros, diosas de ébano malditas, tribus salvajes y cualquier rareza que el autor quiso explotar. Cuando entramos en el África de Solomon Kane abandonamos a la deriva la realidad. Sumémosle a todo ello momentos trepidantes donde las espadas se empapan de sangre, incluso algo de erotismo; muchísimo más velado que en otras creaciones del autor, eso sí. De momento contamos con los ingredientes para un festín orgiástico.

Pero lo que brilla con luz propia, es el uso de los elementos sobrenaturales en la mayoría de los relatos. Se puede degustar una buena dosis de horror en la magia del hombre negro; la cual, nuestro héroe, no consigue entender. Ciudades perdidas y demonios caníbales son el pan de cada día de nuestro aguerrido aventurero, y sin embargo siempre resulta desasosegantes tales visiones.
Estos elementos no orbitan como mero adorno dentro de la historia, si no que son la propia historia. Generando así un enriquecimiento de los argumentos simples y directos, que al fin y al cabo servían para dar de comer a Robert E. Howard.

No se puede perder nunca de vista, que se trata de literatura popular y que el propio escritor nunca se consideró un artista. Son relatos de consumo rápido que podemos leer una y otra vez sin cansarnos. Por todo ello, este libro resulta una buena compra a pesar de que, como todos los libros de la colección Valdemar Gótica, su precio sea elevado. Aquellos que estéis más apurados económicamente os podéis hacer con la edición de bolsillo, también publicada por Valdeamar en su colección Club Diógenes recientemente. Yo he reseñado la edición en tapa dura por ser la que tengo y que diantre…porque Solomon Kane lo merece!!! El contenido es exactamente el mismo si no me equivoco. También existe una edición de Anaya, en la desaparecida colección Ultima Thule, pero será de difícil obtención.

La edición, en su elegante tapa dura de color negro, se completa con el único relato de “Red Sonja” que escribió Howard. Siendo curiosa su lectura, para comprobar el expolio (positivo y negativo) que sufrió la obra del escritor tejano; al comparar el desarrollo de dicho cuento con el uso que se hizo de la espadachina en comics y cine (Véase la película “El Guerrero Rojo” de 1985, con una hipotética revisión para el 2010 con la sexy Rose McGowan).
Este último punto me lleva a la punzante duda que se intuía en el primer párrafo de la reseña: ¿Qué quedará del aroma especial que desprenden estos relatos en su adaptación al cine? Esperemos que se mantenga la increíble, y difícil de catar, mezcla de terror y aventura.

Más datos en La Tercera Fundación…

Vertige

No apata para quiénes padezcan vértigo

Vertige

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  • Título original: Vertige
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2009
  • Director: Abel Ferry
  • Guión: Johanne Bernard, Louis-Paul Desanges
  • Intérpretes: Justin Blanckaert, Nicolas Giraud, Raphaël Lenglet
  • Argumento: Tras superar los numerosos peligros de una accidentada jornada de alpinismo, cinco amigos deberán hacer frente a un asesino que intentará darles caza uno a uno.

60 |100

Estrellas: 4

Vertige

Cinco amigos franceses se trasladan a tierras croatas para practicar alpinismo. Tras superar la dura prueba de un decrépito puente colgante, quedan atrapados y a merced de un psicópata que tiene sus propiedas infestadas de trampas.

De nuevo (y viene siendo una tónica bastante habitual) podemos diseccionar Vertige en dos mitades prácticamente iguales en cuanto a su duración, pero con unas prestaciones muy dispares.

Durante la primera mitad de la película, alrededor de cuarenta minutos de los casi noventa que dura Vertige, nos encontramos con una intensa y por momentos espectacular y vertiginosa (nunca mejor dicho) película de acción capaz de provocarnos más de un vuelco al corazón a todos aquellos que sintamos algún tipo de aprensión o miedo a las alturas.

Abel Ferry rueda las numerosas secuencias de montaña con una envidiable habilidad, pulso firme, y con unas elevadísimas dosis de realismo en cada una de los instantes en que los protagonistas quedan, literalmente, suspendidos en el vacío. Son momentos en los que la adrenalina campa a sus anchas y que culminan con una antológica secuencia con los protagonistas de Vertige intentando cruzar un puente colgante, en la que el vértigo realmente se palpa, y que queda a la altura del magnífico y recordado arranque de Máximo Riesgo (Clifhanger), dirigida en 1993 por Renny Harlin, y con Silvester Stallone interpretando uno de los mejores papeles de su carrera.

Una vez superado el intenso y magnífico trance de la montaña, Vertige toma el camino del survival más convencional y poco aficionado a las sorpresas.
Abel Ferry cae en la misma rutina de siempre y abusa de elementos que ya hemos experimentado en infinidad de ocasiones: trampas para osos, personajes que desaparecen súbitamente, un psicópata de las montañas del que apenas sabemos nada (a excepción de un ridículo cartelito al finalizar la película que pretende hacernos creer que el susodicho existió en la realidad), una guarida del asesino que comparte decorador con la mayor parte de guaridas de asesinos de la última década (p.ej. la guarida de Jason Voorhees en Viernes 13 2009), y un desarrollo de los acontecimientos que el aficionado al survival podría intuir o adivinar incluso antes de iniciarse la película.

Por suerte siguen conjugándose en Vertige una serie de elementos que logran rescatar la propuesta cuando esta bordea los límites de la mediocridad.
Pese a que la mayor parte de su fuerza y atractivo queda concentrada en su primera mitad (justo cuando Vertige es mucho más una película de aventuras o acción que una película de terror al uso), sí hay un aspecto que define a la película en toda su extensión: Vertige está muy bien hecha. En el aspecto visual no hay absolutamente nada que reprocharle. Ni cuando la cámara recorre velozmente los escarpados muros de una montaña, ni cuando los protagonistas son perseguidos por un asesino en mitad de la noche. La fotografía, la cámara, los efectos… la calidad de Vertige en todos estos aspectos no se desinfla en ningún momento, confirmando que Abel Ferry, debutante en las lindes cinematográficas, seguramente tiene muy merecida su reputación como realizador publicitario.

Tampoco está nada mal el dibujo de los personajes, cuyos comportamientos y diálogos son un poquito más adultos (tampoco demasiado) de lo que nos tiene acostumbrados el cine de horror norteamericano. Abel Ferry se atreve incluso a establecer un triángulo amoroso cuya mayor virtud es no caer en el aburrimiento total y hacerse, como mínimo, soportable.

Finalmente, y pese al mencionado bajón de intensidad cuando Vertige se adentra en los límites del survival puro y duro, es de justicia apuntar el fabuloso desenlace, que vuelve a recuperar la fuerza y el vigor de los primeros minutos, y cuya confrontación final vuelve a demostrarnos que los franceses son únicos a la hora de hacer sufrir a sus protagonistas femeninas.

Vertige es una película de acción realmente interesante en su primera mitad, con unas magníficas secuencias de escalada que logran acelerarte el corazón; y un survival mucho más convencional y típico de lo esperado en su segunda mitad. Por suerte, Vertige revive en su tramo final, cuyo desenlace reúne una potencia y una garra suficientes para lograr que el cómputo final de la película sea, definitivamente, recomendable.

Lo mejor: Las secuencias de alpinismo y el enfrentamiento final.

Lo peor: Cómo muestra del género survival no deja de ser de lo más convencional.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: “Vertige” en VOSE.

Blood Creek

Cuentas pendientes con el Tercer Reich

Por fin nos llega el trailer de Blood Creek (anteriormente conocida como Creek, y posteriormente como Town Creek), la película maldita del siempre irregular Joel Schumacher (Jóvenes Ocultos, Batman & Robin), condenada al ostracismo por Lionsgate, quién ha cumplido con sus obligaciones de distribución exhibiendo la película en un reducidísimo número de salas norteamericanas, y que ya ha anunciado la salida en DVD de Blood Creek para el próximo 19 de enero (una estrategia muy parecida a la que utilizó en la también maltratada El Vagón de la Muerte).

Os dejo con el argumento y el trailer de Blood Creek: En 1936, los Wollners, una familia de inmigrantes alemanes residentes en Town Creek (Maryland), son contactados por el Tercer Reich para que ejerzan de anfitriones del Profesor Richard Wirth. Necesitados de dinero, los Wollners aceptar acoger al profesor en su hogar. Lo que jamás imaginaron es que serían las víctimas de un cruel juego de supervivencia que los aislaría del resto del mundo.

En 2007, Víctor Marshall, logra escapar de sus captores y se dirige a Town Creek, en compañía de su hermano menor, para llevar a cabo su venganza.

A la vista del nefasto trato dispensado por Lionsgate hacia Blood Creek (argumentado que la película de Joel Schumacher no tenía calidad suficiente para disfrutar de una mejor distribución), supongo que será muy complicado ver la película estrenada en las salas de cine españolas.
Por mi parte tan sólo añadir que el argumento me parece de lo más interesante, pese a que tenga mis reticencias con la presencia del propio Joel Schumacher (repito… irregular cómo el que más) y, sobre todo, del pésimo actor Dominic Purcell (Prison Break).

La Herencia Valdemar

La sombra de H.P. Lovecraft es alargada

El español José Luís Alemán, cineasta con una amplia experiencia en el campo de la publicidad y el formato documental, se pone tras las cámaras de La Herencia Valdemar, ambiciosa producción patria de terror gótico que reune en la pantalla a actores de la talla de Eusebio Poncela, Óscar Jaenada, Silvia Abascal, Laia Marull, y el mísmisimo Paul Naschy.

La historia de La Herencia Valdemar da comienzo con la desaparición de Luisa Llorente, una experta en tasación de inmuebles antiguos que se había trasladado a la misteriosa mansión victoriana Valdemar para realizar un inventario de los bienes de la propiedad.

Maximilian, presidente de la compañía para la que trabaja Luisa, contrata los servicios del detective Nicolás Tramel para que la encuentre. No es la primera desaparición. Poco tiempo atrás otro tasador llamado Orquicia también se esfumó cuando le enviaron a valorar el contenido de la mansión Valdemar; sin embargo, a la compañía Inmoberance el destino de este empleado parece traerle sin cuidado.
El detective se traslada al lugar de los hechos y emprende un terrorífico viaje al pasado…

Inspirada en los texto (una vez más) de H.P. Lovecraft, el trailer de La Herencia Valdemar muestra mansiones góticas, sesiones de espiritismo, secretos de familia, monstruos y contínuos saltos en el tiempo. Un menú diferente y apetecible que se estrenará en las salas de cine españolas el próximo 22 de Enero de 2010.

Mientras redactaba este post llegaba a mis oídos la triste noticia de la muerte de Jacinto Molina, más conocido entre los aficionados al terror como Paul Naschy. Un artista que, pese a los innumerables obstáculos que encontró en su camino, jamás dudó un instante en demostrarle al mundo su pasión y amor incondicional por el género. Ha muerto haciendo aquello que más le gustaba y a lo que dedicó la mayor parte de su vida: el cine. Descanse en paz y mis más sinceras condolencias para su familia y amigos.

Exam

Una sola respuesta de la que depende tu vida

El británico Stuart Hazeldine ha escrito y dirigido Exam, un thriller psicólogico que posiblemente os traiga a la memoria títulos cómo la estupenda Cube, de Vincenzo Natali o, sobre todo, la obra teatral El Método Gronhölm, del catalán Jordi Galderán (que tuvo una muy decepcionante adaptación cinematográfica a cargo de Marcelo Piñero titulada, simplemente, El Método).

Exam cuenta la historia de ocho talentosos candidatos que han alcanzado la fase final de selección para entrar a formar parte de la plantilla de una poderosa corporación. La prueba final se llevará a cabo en una habitación sin ventanas custodiada por un agente de seguridad.

Dicha prueba consistirá en contestar a una sola pregunta. Pero deberán cumplir tres sencillas reglas: no hablar nunca con el agente de seguridad, no estropear la hoja que se les ha facilitado para completar el exámen, y no abandonar la habitación durante los 80 minutos que durará la prueba.

Cuando las manecillas del reloj inicien su andadura, los participantes en la prueba final descubrirán que sus hojas de exámen esconden una misteriosa sorpresa.

Exam tiene previsto su estreno en los cines de el Reino Unido a partir del próximo 8 de Enero. De momento os dejo con el poster, una imagen y el trailer (demasiado explícito… aviso) de la película.

Cambios en Almas Oscuras

Sangre nueva...

Así es… Un nuevo menú de navegación que intenta facilitar el acceso a las diversas secciones del blog (especialmente a las reseñas), la posibilidad de un acceso mucho más rápido y eficiente a las últimas noticias y comentarios, un menú de navegación gráfico que incluye los carteles de las últimas películas reseñadas en el blog…

Pero por encima de todos estos retoques en el diseño del blog, hay un cambio mucho más significativo y digno de mención: la inclusión de un nuevo miembro en el recientemente creado equipo de Almas Oscuras.

Junto a las colaboraciones habituales de nuestra amiga Alicia Domínguez/Missterror, y las nuevas aportaciones de Manu, al que podéis seguir de cerca en su blog El Teclado del Portátil, a partir de ahora cuento con un nuevo socio de aventuras. Un tipo que ama la música, que es capaz de plasmar su particular universo de monstruos sobre un papel en blanco (o sobre la pantalla de un ordenador) y, por supuesto, un fanático del cine y la literatura de terror. Los habituales del blog le conocéis sobradamente: Bob Rock.

Bienvenido Bob Rock… ¡a divertirse!

Pig Hunt

Sucia tarea la de acabar con un cerdo gigante

Pig Hunt

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  • Título original: Pig Hunt
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: James Isaac
  • Guión: Robert Mailer Anderson, Zack Anderson
  • Intérpretes: Travis Aaron Wade, Tina Huang
  • Argumento: Cuatro amigos de San Francisco viajan a las afueras para cazar jabalíes. Los cazadores locales no son muy amables con los forasteros, y por si fuera poco existe la amenaza de un legendario cerdo gigante apodado El Descuartizador.

59 |100

Estrellas: 3

Pig Hunt

Pig Hunt es una película desequilibrada, y lo es en las dos principales acepciones del término.

John, acompañado de tres de sus mejores amigos y su aguerrida novia, viajan hasta las lejanas tierras de su recién fallecido tio con el objetivo de cazar jabalíes.

Una vez inmersos en la esperura del bosque, deberán hacer frente a una pandilla de paletos (rednecks) descerebrados que no muestran demasiado aprecio por los cazadores foráneos, y a la leyenda de un gigantesco cerdo salvaje al que se conoce con el sobrenombre de Descuartizador.

El desequilibrio de Pig Hunt procede de una primera mitad de película en la que James Isaac (Jason X, Skinwalkers), director del evento, dedica un tiempo excesivo a la presentación de unos personajes que no merecen dicha atención. Y no la merecen porque la confrontación mostrada en Pig Hunt nos resulta, cuanto menos, familiar.

A este lado del cuadrilátero una chusma de cafres y retrasados paletos, mascadores de tabaco, y con una malsana afición a las armas de fuego y los enormes cuchillos de supervivencia.
A este otro lado del cuadrilátero un grupito de estúpidos muchachitos de ciudad, poco habituados a las excursiones campestres, y cuya experiencia más cercana a la caza mayor consiste en matar mosquitos a palmadas.

Dedicar casi media película a resaltar la naturaleza violenta de unos (los paletos), y la incapacidad de adaptarse a un medio que les es hostil de los otros (los chicos de ciudad), resulta a todas luces excesivo. James Isaac intenta poner remedio a la situación introduciendo algún que otro personaje y diálogos supuestamente divertidos… pero ni por esas.

Los protagonistas de la película se pasean por el bosque, sin un rumbo fijo, y sin que tengamos muy claro por dónde van a ir los tiros. Nada puede evitar que Pig Hunt nos depare una primera mitad de película monótona, tediosa y sin apenas un solo momento rescatable (a excepción de la magnífica panorámica, a cámara lenta, acompañada de una excelente melodía de banjos y con las raídas y desgastadas barras y estrellas de fondo, con la que hacen su aparición en escena la tropa de indeseables paletos).

Pero cómo ya he dicho antes, Pig Hunt presenta una asimetría realmente desconcertante. Si la primera mitad de la película (más o menos) está presidida por la desgana y el aburrimiento, la segunda mitad es una auténtica locura (de aquí la segunda acepción de desequilibrio entendido cómo trastorno, demencia, enajenación…).

De pronto, y sin previo aviso, Pig Hunt nos ofrece una delirante mixtura de géneros que incluye entusiastas persecuciones al estilo Mad Max, palurdos enmascarados blandiendo sierras mecánicas, gamberras muertes no exentas de las consabidas dosis de sangre y tripas (aunque sin exagerar), un musculoso hombretón que viste taparrabos y parece sacado de un exploit barato de espada y brujería, y una secta de féminas hippys aficionadas al destete, cultivadoras de marihuana y adoradoras de una brutal criatura de colmillos afilados ¿¿¿???

El resultado de dicha combianción acaba siendo tan extraña cómo extrañamente atractiva (permitidme el juego de palabras). Acción, survival, gore, monstruos… todo tiene cabida en Pig Hunt, sin necesidad de que la lógica o el sentido común impere en cada uno de los caminos tomados por la película.

El empaque visual de Pig Hunt es ciertamente destacable (teniendo en cuenta que se trata de una producción de bajo presupuesto), y las secuencias de acción están, todas ellas, eficazmente resueltas, destacando la adrenalítica persecución en la que los paletos, a lomos de sus sucios y destartalados todoterrenos, intentan dar caza a los desdichados protagonistas.

Nuestras posibilidades de simpatizar con una película cómo Pig Hunt pasan por aceptar de buena gana ese desquiciado y caótico juego que nos propone la película en su segunda mitad, en el que se mezclan toda una serie de elementos y géneros (sin demasiado orden ni concierto) que poco o nada tienen que ver entre si.

Personalmente creo que el experimento acaba funcionando. Toda esa paranoia y desorden que atesora Pig Hunt acaba por ofrecernos una gamberra, deshinibida y bizarra película de acción que sobrelleva sus múltiples defectos sin demasiado esfuerzo. Acción de serie B para disfrutar sin complejos y sin ser demasiado exigentes.

Y he dejado para el final uno de los puntos más conflictivos de Pig Hunt: el diseño del monstruo. Es difícil comprender la decisión tomada por James Isaac, un tipo mucho más apreciado por su labor en el terreno de los efectos visuales y el diseño de criaturas, participando en películas tan destacadas como La Mosca (The Fly, 1986) o ExistenZ (1999), ambas dirigidas por David Cronemberg, que por su labor tras las cámaras.
James Isaac mantiene al monstruo de Pig Hunt en un eterno primer plano, de manera que apenas podemos verle los ojos y sus largos colmillos. Nunca vemos a la bestia en toda su extensión. Ignoro si la decisión final tomada por Isaac responde únicamente a restricciones en el presupuesto o si se trata de un homenaje a determinadas películas ochenteras (todas ellas de bajo coste) que precisamente se caracterizaban por no ser generosas a la hora de enseñar al monstruo. En cualquier caso, la opción de Isaac a la hora de mostrar a la criatura creo que difícilmente será aceptada por una gran mayoría de aficionados.

Lo mejor: La locura sanísima y divertida de la segunda mitad de la película.

Lo peor: Que tarda en arrancar.